ALCOHOLOFILIA

ASOCIACIÓN DE EX-ALCOHÓLICOS ESPAÑOLES

BOLETÍN INFORMATIVO

N. º 5 – 1978

(DE UTILIDAD PÚBLICA)

 

VIII CONGRESO NACIONAL DE ALCOHÓLICOS

REHABILITADOS DE ESPAÑA

Celebrado en GRANADA durante los días 2, 3, 4 y 5 de Agosto de 1979.

SEDE DEL CONGRESO:   FACULTAD DE CIENCIAS.

ORGANIZADO POR GREXALES

(Granada- Exalcohólicos-Españo1es)

 

La Sobriedad, en una persona alcoholizada es una meta difícil, es un sueño imposible. ¿Por que?. Tiene que resurgir de nuevo a la vida, TIENE QUE SER AYUDADA, y ¿quien se para a escucharla, a dedicarle unos minutos?. Pensamos quizá que no merece la pena, está acabada, y que cualquier día morirá dando escolta a una botella de alcohol.

¿Porqué somos tan perversos? ¿ No merece una vida humana una nueva oportunidad?.

Ayudémosle a subir esa empinada cuesta de su sobriedad, y prevengamos a los demás de ese peligro. Con esto haremos realidad nuestros lemas de este VIII Congreso.

ASCENDER DIFÍCIL LA PERMANENCIA GRATA.

VICTORIA ES LLEGAR A LA CIMA SOBRIO PORQUE EL PLACER DE BEBER ES HASTÍO.

Los anteriores Congresos se celebraron en:

 

I.-OVIEDO, Agosto de 1972.

II. -ALICANTE, Octubre de 1973,

III.-VALLADOLID, Agosto de 1974.

IV. -VALENCIA, Septiembre de 1975

V. -LEÓN, Agosto de 1976.

VI. -ELCHE, Agosto de 1977.

VII. -BILBAO, Agosto de 1978.

PÁGINAS MÉDICAS

 

El Excmo. Sr. Dr. D. Francisco Alonso Fernández, Académico elec­to de la Real Academia Nacional de Medicina, .pronunció su discurso para la recepción, el día 5 de Junio de 1979.

La Asociación de Ex-alcohólicos Españoles desea hacer patente su más cordial, sincera y pública felicitación por tan fausto motivo.

Como homenaje y agradecimiento por cuantos trabajos y atenciones dedica a la familia ALCOHÓLICA en toda su  extensa y admirable  obra en defensa de dicha ENFERMEDAD, transcribimos a continuación un extracto del capítulo I del mencionado discurso, titulado:

 

CONCEPTO DEL ALCOHOLISMO Y DEL ALCOHOL ETÍLICO

 

E1 término ALCOHOLISMO fué puesto en circulación por un sueco, Magnus Huss <1807-1890> hacia 1849, cuando Suecia ocupaba la cota mas alta del mundo en el consumo de bebidas ALCOHÓLICAS. La catalogación inicial del ALCOHOLISMO como un vicio, una figura delictiva o una conducta perversa fue pronto reemplazada en los ambientes más progresistas por el criterio de incluirlo en el capítulo de las enfermedades. A pesar de ello, muchas gentes de nuestro tiempo siguen considerando al ALCOHOLISMO, al menos implícitamente, como una perversión o una degradación moral, con lo cual racionalizan la hostilidad proyectada contra este género en ENFERMOS.

La captación del conjunto del ALCOHOLISMO en cuanto ENFERMEDAD en una fórmula definidora breve representa una empresa muy difícil. Se ha intentado muchas veces. Pero los resultados han sido poco satisfactorios.

La mayor parte de las definiciones manejadas por los autores actuales se distribuyen en estos dos grupos: a) Las que aducen de un modo u otro la pérdida de libertad del individuo frente al consumo de ALCOHOL; y b) Las que se basan en los trastornos psíquicos, corporales o sociales producidos por el consumo regular o irregular de ALCOHOL. Las podemos denominar “concepción determinista” y concepción tóxica”, respectivamente.

La pérdida de libertad para apartarse del consumo del ALCOHOL pue­de manifestarse como una incapacidad de parar de beber hasta llegar a un estado de embriaguez o como una incapacidad de abstenerse de ALCOHOL absolutamente durante algunos dias. La primera manifestación expresaría la. existencia de una dependencia psicológica alcoholómana,  y la segunda una dependencia biológica, que al interrumpir el consumo de ALCOHOL durante dos o tres días se traduce en signo de abstinencia. Ello se debe a que su fenómeno originario, la dependencia biológica, suele mantenerse en un grado mediano incluso en los ALCOHÓLICOS muy antiguos. La suspensión del ALCOHOL  puede realizarse bruscamente casi siempre, excepto cuando existe un proceso patológico somático de cierta envergadura sin ­que la respuesta de abstinencia sobrepase, por lo general, el grado ligero que aún puede moderarse más con la administración de medicamentos adecuados.

El modelo del ALCOHOLISMO como una enfermedad ofrece, aparte de sus datos fácticos comprobable, muchas ventajas prácticas, .sobre todo en el orden sociopolítico. Por ello debería mantenerse aún reconociendo que su punto de partida, como puntualizara, entre otros, ROHAN (1975), es la acción de beber en cuanto conducta funcional aprendida, es decir, en cuan­to respuesta activa a unas condiciones ambientales. En todo caso podría reconocerse la existencia inicial de un desarrollo reactivo anormal de la personalidad, un trastorno psicosocial o una modalidad existencial anóma­la, que posteriormente se transformaría en un verdadero trastorno bioló­gico morboso o patológico.

La intoxicación ALCOHÓLICA crónica, también llamada ALCOHOLIS­MO crónico y ALCOHOLIZACIÓN, es la consecuencia a la larga del consumo de ALCOHOL propio de los bebedores ALCOHÓLICOS. El bebedor ALCOHOLIZADO representa la figura del ALCOHÓLICO deteriorada somática y psicosocialmente por el ALCOHOL etílico. El agente etiológico de la ALCOHOLIZACIÓN es, sin duda, el ALCOHOL etílico. En cambio, ca­da una de las distintas modalidades de ALCOHOLISMO, que precisamente a causa de su pluralidad y heterogeneidad no se deja captar en una defini­ción unívoca válida y fiable, se debe a una constelación compuesta de fac­tores socioculturales e individuales. Tal constelación, suele adoptar un perfil muy distinto en cada tipo ALCOHÓLICO básico.

Antes de llegar a la etapa de bebedor ALCOHOLIZADO, ostensible por sus rasgos somáticos y psiquiátricos, el sujeto ALCOHÓLICO se deja diferenciar del bebedor común muchas veces por ingerir una cantidad excesi­va de ALCOHOL casi todos los días y/o por sus frecuentes episodios de embriaguez.

Las conductas ALCOHÓLICAS se pueden identificar fácilmente con el doble criterio que acabo de exponer. La tendencia del ALCOHÓLICO a ne­gar su ALCOHOLISMO es elevada por BLANEC (1968) a dato fundamental cuando subraya las tres D del ALCOHOLISMO: Dependencia, depresión, and denial ("Dependencia, depresión y negación”).

El prestigio tradicional de las bebidas ALCOHÓLICAS se basa precisamente en los mismos aspectos del ALCOHOL que la moderna propaganda exhibe. El significado social del ALCOHOL se considera muchas veces como una especie de protección contra las tensiones emocionales y la angus­tia. HORTON (1950), por ejemplo, dice que los hombres primitivos recurrían al ALCOHOL para luchar contra la angustia promovida por su precaria situación en el seno de una naturaleza desconocida y peligrosa. En contra de esta interpretación, PERRIN (1950 y 1960) y JELLINEK (1952 y-1955) aducen argumentos convincentes.

Las sociedades primitivas se entregaban a orgías dionisiacas de raiz ­religiosas o al menos ritual con una finalidad intrínsicamente placentera. Se trataba de "celebrar algo" y no de neutralizar algo". Se excluían de es­tas fiestas sacras y rituales a las mujeres y los niños. La incorporación orgiástica de un joven implicaba el reconocimiento de su iniciación viril.

En el acto de beber en el marco de las culturas primitivas hay otro dato que encierra un rico significado. Me refiero a su carácter de "acto colectivo". La pauta del beber individual era casi imposible por razones ­técnicas (dificultades en la producción y la conservación de las bebidas ALCOHÓLICAS). La acción de beber en mutua compañía, como observa JELLINEK (1955), es una expresión simbólica de la identificación recípro­ca y tiene la función de satisfacer y consolidar la necesidad de solidaridad.

Para una cultura primitiva, las bebidas ALCOHÓLICAS constituyen, ante todo, un instrumento para incrementar la potencialidad individual y el de­sarrollo de lazos interpersonales.

Hoy está suficientemente constatado que el ALCOHOL etílico no es un alimento ni una sustancia termo genética ni un medicamento. El trabajo muscular no puede beneficiarse de las calorías aportadas por el ALCOHOL. El ALCOHOL es antidinamógeno, ya que dificulta la combustión normal del azúcar en el músculo, que es la única fuente de energía muscular.

El ALCOHOL etílico no vale tampoco para la termogénesis, punto que se contrapone a la opinión popular basada en la engañosa sensación de ca­lor que el ALCOHOL provoca. Este efecto se debe a una vasodilatación cutánea que implica pérdida de calor, descenso de la tensión arterial y dis­minución de la irrigación del corazón y de otras víceras. Además, la sen­sación de calor, con su apariencia reconfortante, impide al sujeto adoptar medidas protectoras contra el frío e incluso inhibe los reflejos defensivos del organismo contra el mismo.

La indicación del ALCOHOL etílico para elevar la tensión arterial o incrementar la irrigación coronaria carece totalmente de base, puesto que produce precisamente los efectos contrapuestos. Por eso resulta muy difícil de entender cómo todavía se manifiesta algunas veces la indicación médica de usar el ALCOHOL como terapia de un estado hipotensivo, una cri­sis sincopal o un infarto de miocardio.

Por otra parte, el ALCOHOL se muestra capaz de producir dependencia. Alrededor de un 10-20 por ciento de los bebedores desarrolla depen­dencia psíquica y/o física para el ALCOHOL. Este riesgo de dependencia farmacológica se muestra aquí mucho más bajo que en los opiáceos y lige­ramente más alto que en los productos canábicos.

A pesar del creciente consumo de drogas de todas las especies sigue siendo el ALCOHOL el principal protagonista; el ALCOHOLISMO constitu­ye la drogodependencia número 1 en el mundo actual y uno de los problemas más graves planteados en el campo de la salud pública de la mayor parte de los países.

El ALCOHOL, en su condición fundamental de "droga no médica", es, por tanto, una noción fundamental y pragmática del ALCOHOL referida no sólo al modo de consumir el ALCOHOL como una "automedicación", buscando los efectos farmacodinámicos en forma de un alivio de las tensiones emocionales y una desinhibición o liberación de las tendencias reprimidas, sino el establecimiento de una “farmacodependencia” -en términos de la O.M.S.- como fenómeno capital del ALCOHOLISMO.

Hay excepciones en esta doble vía. Por una parte, nos hallamos con el consumo de ALCOHOL en pequeñas dosis, lentamente, en un grupo familiar o de amigos, especialmente durante las comidas o en cualquier caso acompañado de alimentos. Los efectos farmacodinámicos del ALCOHOL en esta situación son puramente alimentarios y pueden ser vividos incluso co­mo una facilitación del proceso digestivo. El uso de esta droga tóxica que es el etanol debe realizarse, pues, con especiales precauciones.

El Comité de Expertos de la O.M.S. en su informe de 1967 formula unas observaciones del mayor interés: "En ciertos países, en particular aquellos donde la absorción regular de vino es un fenómeno sociológico de primer plano, ocurre que ciertas personas abusan del ALCOHOL hasta el externo de ser sometidas a una dependencia con todas sus complica­ciones, sin que aparezcan una marcada dependencia psíquica". Indudablemente, sobre todo en los países grandes productores y consumidores de vino, hay una forma de ALCOHOLISMO  determinado por la estructura social o por las costumbres alimentarias. De todos modos, la importancia de este dato parece gravitar mucho más sobre los millones de ALCOHÓLICOS existentes en Francia que sobre el millón y medio largo registrado en nuestro país.

Hasta aquí el extracto que hemos efectuado sobre el capítulo I del dis­curso pronunciado por el Dr. Alonso Fernández. Solo nos resta pedirle excusas por las muchas mutilaciones que en el mismo tuvimos que efectuar, a pesar de contar con su expresa autorización, dada la poca extensión del espacio disponible en nuestro boletín.

SIMPOSIO SOBRE "SOCIEDAD Y ALCOHOLISMO"

UNAS PINCELADAS SOBRE EL MISMO,

La marginación social que ocurre en el aquí y ahora de la civilización occidental, multifactorial puesto que afecta no solamente al drogadicto al­cohólico, sino también a todos aquellos individuos que de uno y otro modo se apartan de las pautas establecidas por la ideología de una sociedad im­perante, no es un hecho nuevo en nuestra cultura judeo-cristiana. A lo largo de la Historia el Hombre ha estado sometido a unos "controles" las más de las veces impuestos por una élite ostentadora de pode, y las menos, aunque también ha sucedido, a consecuencia del miedo a la libertad que el ser humano alienado por su incultura ha sentido en épocas históricas muy concretas como tan acertadamente analizó el psicoanalista Erich Fromm.

Lo importante de nuestro momento actual, en cuanto al ostracismo y la marginación social se refiere, es el fenómeno de concienciación que día a día se va patentizando más en la persona de la calle, y en la medida en que el Hombre piensa en profundidad acerca de si mismo, de su libertad intima y existencial y de las cosas que le rodea, entiende de qué modos y maneras los portadores del poder utilizan los medios más sutiles posibles para que el hombre común no piense, salvo en cosas vanales. Es ne­cesario que la masa no cuestione para nada, hay que idiotizarla a toda costa, y una de las armas mejores es el alcohol. Posiblemente en el inconsciente de muchos detentadores de poder esté presente la idea de que es mejor contar con dos millones de enfermos alcohólicos que con dos millo­nes de personas que piensen y puedan criticar una labor "política" que para algunos es mejor ocultar a toda costa, y para alcanzar los objetivos propuestos se insinuará e incitará de cuantos modos y maneras sea posible en el subconsciente de los individuos a consumir alcohol y así sufriremos machaconamente las campañas publicitarias de .televisión, prensa, radio,.... porque es necesario que nos enteremos de que el coñac "X" es cosa de Hombres, el machismo hispánico nuestro de cada día, y el coñac "Y", ofrecido por una elegante dama con aires de moral descuidada y honor distraido, tiene “eso”, y muchos inocentemente se pregunten qué será?.

Pero para que el montaje quede mas bien y se note menos, a la socie­dad se la psedoinforma, -vamos que se la informa mal o se la desinforma que viene a ser lo mismo-, del daño que producen las drogas para la salud y si se puede, se procura equiparar las consecuencias y efectos del hachis o la marihuana al ácido LSD, pero eso si, no se hablará para nada del de­lírium tremens que facilmente puede producir una toma continua de alcohol, AH! y no nos olvidemos de lo bien que se queda con pregonarnos de que en este país existe una brigada dedicada a estupefacientes.

Y la pregunta que nos sale a bocajarro es la siguiente: Si bien comprendemos la necesidad de erradicar en todo lo posible, el consumo de drogas en nuestro país, en especial los ácidos, ¿con qué clase de conciencia ética se fomenta el consumo del alcohol cuando se sabe ciertamente que los efectos que produce y su dependencia son tan perjudiciales para la sa­lud, cirrosis hepáticas por ejemplo, que se la sitúa por encima del daño que produce la marihuana y bastante más cerca de los ácidos, que dicho sea de paso muy acertadamente no se legaliza su venta?.

Posiblemente los intereses económicos de unas cuantas familias dueñas de la máxima producción vinícola y los impuestos que carga el ministerio de hacienda a las bebidas alcohólicas sean también factores esenciales a tener bien presentes en el ánimo de todos.

Pues bien, dejándonos de cuestiones de índole filosófico, -y por lo tanto plenamente ciertas-, y ya remitiéndonos al pasado simposio celebrado en Madrid del 29 de mayo al 1 de junio, organizado por CARITAS ESPAÑOLA, con la colaboración de la ASOCIACIÓN DE EXALCOHÓLICOS ESPAÑOLES, simposio que en sus múltiples ponencias clarificó tanto la proble­mática de la enfermedad alcohólica en la actualidad, como denunció la ineficacia y la desidia por parte de la Administración ante este hecho.

El mencionado simposio trató de explicitar a la opinión publica la idea que comunmente se tiene de una persona alcohólica como deshecho social, dejando muy claro que si se incide en todas las áreas donde se encuentra ubicado el enfermo alcohólico, hospitales, trabajo, familia, etec… resulta posible su rehabilitación y su adaptación social. De ahí que se estudiasen los diversos temas a nivel médico, psicológico, sociológico y de asistencia social.

Se analizó con verdadero rigor científico la etiología y causas del alcoholismo, la fenomenología, su prevención, asistencia y rehabilitación, así como las experiencias que se están llevando a cabo por los servicios de rehabilitación y asociaciones de exalcohólicos de España con el fin de paliar, en la medida de lo posible, toda una situación social tan proclive al consumo de bebidas alcohólicas. Contando con las intervenciones de Joa quin Santodomingo, Emilio Boganí, Francisco Alonso Fernández, Javier Alonso Torrens, F. Freixa y Santfeliu, Antonio Seva Diaz, José Baró, José Pérez Martoreil y Rafael Luís Osete Mula, verdaderos expertos en la problemática alcohólica.

Por parte de los promotores y asistentes se solicitó a los medios de comunicación social la publicidad necesaria para la divulgación de este simposio, publicidad que no fue todo lo satisfactoria que se hubiese desea­do. Por ello creemos necesaria la publicación de un breve artículo para dar a conocer la importancia de la rehabilitación de dos millones y medio de personas (cifra que se manejó en todas las estadísticas de los trabajos presentados), que se hallan inmersas en el problema del alcoholismo.

Estimamos que este simposio resultará útil, al menos a unos cuantos miles de personas que padecen de la enfermedad alcohólica a cobrar conciencia de su enfermedad y ganar la confianza necesaria para apartarse de los estragos del alcohol que suponen la consecuencia de vidas vacías, matrimonios y hogares destrozados, en pocas palabras: incomunicación a todos los niveles en la persona.

 

Madrid 26 de Junio de 1979

Firmado: Manuel Ángel Soriano Gil

Psicólogo de la Asociación de

Ex-Alcohólicos Españoles

 

SIMPOSIO SOBRE "SOCIEDAD Y ALCOHOLISMO".

LOS GRUPOS Y ASOCIACIONES DE EX-ALCOHÓLICOS.

CARITAS ESPAÑOLA con la colaboración de la ASOCIACIÓN DE EX- ALCOHÓLICOS ESPAÑOLES, organizó este SIMPOSIO durante los días 29, 30, 31 de Mayo y 1 de Junio de 1979. El presidente de la mencionada Aso­ciación disertó sobre el tema LOS GRUPOS Y ASOCIACIONES DE EX-AL­COHÓLICOS y del cual transcribimos el extracto siguiente:

"Ante nuestro problema de convivir con el mundo, y para salvar la distancia que el ALCOHÓLICO percibe ante la Sociedad, creamos las asocia­ciones de ALCOHÓLICOS, los apellidos de EX-ALCOHÓLICOS, rehabilitados o anónimos, no son problemas de diferencias profundas, sino matices. Cualquiera de ellas, están, no solo para combatir nuestra soledad individual, sino para ejercitar y favorecer nuestra convivencia". (V Congre­so de ALCOHÓLICOS rehabilitados. -León).

La experiencia adquirida en los Dispensarios y Hospitales, sobre el beneficio que en el ENFERMO ALCOHÓLICO producía la psicoterapia de grupo; las recaídas y vuelta a la ENFERMEDAD, una vez que dados de alta, el ENFERMO se encontraba frente al medio que le rodeaba, aislado, sin ayuda, en la mayoría de los casos, con unas familias que tampoco entendían en que consistían. Pensando que este hombre o esta mujer, bebían porque así lo deseaban. Sin una información precisa de cara al ALCOHOLISMO, por parte de médicos y facultativos. Donde a éste ENFERMO, en el mejor de los casos, se le decía: "para no volver aquí, lo que tienes que hacer es no beber". Frase manida, pero que en ningún caso ha conducido nunca a nada.

Las terapias de grupo, tan beneficiosas, forzosamente se veían interrumpidas, una vez dado de alta, ya no tenían opción para seguir en el dispensario o en el hospital.

En el año 1963, un grupo de ENFERMOS ALCOHÓLICOS en tratamiento, en un Dispensario ANTIALCOHÓLICO de Madrid, de común acuerdo y a la vista de lo que sucedía al interrumpirse el tratamiento, decidieron, asesorados por su médico y un asistente social, crear, para tratar de solucionar el problema de cara al futuro, una unidad de apoyo y rehabilitación.

Resultados de ello, fue la creación de la Asociación que tengo el honor de representar y que, fue la primera de este tipo creada en España. El día 13 de Julio de 1967, tras laboriosas gestiones, fueron aprobados ofi­cialmente sus Estatutos Sociales.

Casi con las mismas características, la misma organización, diría incluso, que hasta los Estatutos de unas y otras son idénticos, en la actualidad, existen treinta Asociaciones de Ex-ALCOHÓLICOS y rehabilitados, sin contar los grupos ALCOHÓLICOS Anónimos.

Es indudable no obstante, que antes de la creación de estas Asocia­ciones, el ALCOHÓLICO, podía encontrar comprensión y ayuda, en estos grupos de A. A., pero también es cierto, que por su mismo anonimato, no siempre estaban al alcance de aquellos que pudieran necesitarlo. Desde estos grupos, en donde también se sigue como base de sus reuniones, el sistema de grupo de terapia, se venía una vez más a demostrar que la convivencia entre ALCOHÓLICOS es fundamental, en base de su recuperación y rehabilitación.

Es sin duda, otra de las funciones de las Asociaciones y grupos de ALCOHÓLICOS, el tratar de llevar información clara y precisa que, de hecho, entra dentro del contexto de sus actividades, a las familias, a los grupos de vecinos, a las parroquias, á los colegios, a las Universidades, de los peligros de una ingesta incontrolada de ALCOHOL, función esta, que vista desde cualquier punto, es deber o debía de ser, obligación ineludible de la Administración.

Las Asociaciones de ALCOHÓLICOS, no solo han de ser lugar para la terapia, sino que además, deben dar imagen de club, donde el ENFERMO pueda encontrar nuevas amistades, incluso el sitio, donde el asociado pueda elevar su formación cultural, moral y social.

En definitiva, tenemos la obligación, de cambiar a los ojos de la Sociedad, nuestra imagen. Debemos conseguir que este ENFERMO, no sea rechazado a priori. Nuestro entorno, debe conocer que el ENFERMO ALCOHÓLICO, es un ENFERMO como los demás, que no es una persona cul­pable por lo que es, pues evidentemente nadie quiere estar ENFERMO y por ello no se le puede culpar a éste, el haber adquirido la dependencia ALCOHÓLICA.

Hay quien cree, que las Asociaciones de EX-ALCOHÓLICOS, son la Mano del Santo; esto no es así. La Asociación le servirá al ALCOHÓLICO cuando este quiera que le sirva. No solo se recupera el ALCOHÓLICO, con la asistencia a las terapias de grupo, sino con esas otras nuevas amistades que se adquieren. La Asociación deberá proyectarse hacia los juegos, las lecturas, las charlas, que no siempre han de ser de ALCOHOLISMO. Las excursiones. A ser posible tendrán T. V. música, etc... cuanto sirva para alejar de si, el espectro de su vivencia anterior. En suma, la Asociación debe de estar abierta para tratar de atender al ENFERMO ALCOHÓLICO en todo cuanto sea preciso, Una labor muy importante, de cara a su recuperación moral y social, será el que tenga un servicio de Asistentes Sociales, que puedan encaminar al ENFERMO hacia aquellas informaciones laborales y sociales que pueda necesitar, bien él ó sus familiares.

Por todo lo expuesto y resumiendo, las funciones de las Asociacio­nes de EX-ALCOHÓLICOS deberán ser:

 

-   Velar porque se mantenga el estado de abstinencia entre sus asociados.

-   Ayudar a quien lo solicite, a conseguir un tratamiento y encaminarle posteriormente a los grupos de psicoterapia.

-   Informar, orientar y ayudar a los familiares de los ENFERMOS parra que tengan una mayor visión sobre la problemática del ENFERMO ALCOHÓLICO.

-  Estar al tamo de todas las disposiciones legales, médicas, judicia­les, sociales y prácticas que puedan ser importantes para lograr la abstinencia y recuperación del ENFERMO ALCOHÓLICO.

-   Contribuir a elevar la formación cultural, moral y social de todos sus asociados.

-   Colaborar con las autoridades gubernamentales, municipales, mé­dicas o de cualquier otra índole, para lograr la erradicación de la ENFERMEDAD ALCOHÓLICA y reintegrar a los ENFERMOS en la sociedad.

-   Establecer y mantener contactos con otras organizaciones similares, nacionales y  extranjeras.

-   Informar dentro de sus posibilidades a la familia, juntas de vecinos, colegios, universidades y en general a todas aquellas personas que puedan estar interesadas, de la incidencia y peligro que representa para la salud la ingesta abusiva e incontrolada de bebidas ALCOHÓLICAS.

... en estos momentos, ante la sociedad, no nos hemos encontrado solos. Hasta aquí hemos llegado en buena compañía, pero si pensamos que en España, hay más de tres millones de ALCOHÓLICOS, que representan, pre­gunto yo, la colaboración de unos pocos médicos, sociólogos, psicólogos,­ Asistentes Sociales, que puedan arrojar un tanto por ciento mínimo. ¿Cuantos médicos, psiquiatras, psicólogos, sociólogos, piensan todavía, en la actualidad, que el ALCOHÓLICO es un vicioso, un mal trabajador, un pésimo padre o madre de familia, en muchos casos un criminal, un reprimido o un anormal de cualquier otro tipo?. Hemos de hacer desaparecer es­ta imagen deformada y, esa definición que se nos ha adjudicado de margi­nados. Nos han marginado ¿porqué?, ¿por qué es más cómodo, quizás?. Si la O. M. S. nos define como ENFERMOS, y declara el ALCOHOLISMO como una ENFERMEDAD, ¿por qué esta marginación?. Nadie desea estar ENFERMO. Por tanto necesitamos que a los ojos de la Sociedad, desaparezca la imagen que tienen del ALCOHÓLICO... tenemos el deber ineludible de barrer, referida a la ENFERMEDAD ALCOHÓLICA, la definición de “marginado”. Somos ENFERMOS, como los demás y tenemos los mis­mos derechos; como a un diabético no se le llama marginado, a nosotros, se nos debe quitar esta etiqueta.

Las Asociaciones de ALCOHÓLICOS, necesitan al máximo, la colabo­ración no solo técnica que le puedan prestar los médicos y especialistas, necesitan también la ayuda moral de las personas no ALCOHÓLICAS que les rodean y que dan valor al trabajo que realizan las mismas.

Teniendo en cuenta, que el sostenimiento económico de estos grupos y asociaciones, se inicia como base, en la cuota de sus socios de número, no nos extrañe, que el mantenimiento de las mismas, represente una lucha constante por su supervivencia.

El día 10 de Enero de 1975 en el consejo de ministros celebrado en esa fecha, se consideró que a la ASOCIACIÓN DE EX-ALCOHÓLICOS ESPAÑOLES, por sus trabajos debía otorgársele el título de UTILIDAD PUBLICA, debido a sus actividades en la lucha por el ALCOHOLISMO.

.... y de dicho EXIGIMOS, porque ya estamos cansados de pedir, y en un país, en el que ya nos vamos cansando también de decir que somos demo­cráticos, y que defendemos a ultranza los derechos humanos, es intolera­ble que a un ENFERMO, por el hecho de ser ALCOHÓLICO, se le margine, no solamente de la sociedad, sino a nivel de todos los derechos que reciben y aceptan cualquier otro ciudadano español.

Necesitamos de forma inmediata, ser integrados en la Seguridad Social. Que en los Hospitales, se creen servicios de ALCOHOLISMO, como los que ya existen de otras especialidades, así mismo en los Centros Psi­quiátricos, deberán proveerse de pabellones exclusivamente para ALCOHÓLICOS, tal como ya existen en Valencia y Barcelona.

.... ahora EXIGIMOS, que el Ministerio de Educación, ponga en práctica, lo que también se ha estado pidiendo durante siete anos, que con carácter obligatorio sea impartida en colegios, universidades y demás centros docentes, una información exaustiva sobre los peligros del ALCOHOL y demás toxicomanías.

.... necesitamos informar a todas las familias, aconsejar a todos los ENFERMOS, hacer propaganda, en contra de la publicidad abusiva, que de las bebidas ALCOHÓLICAS, se nos hace a diario por todos los dispositivos de información. Han de ser las Asociaciones y nosotros, los ALCOHÓLICOS, los que digamos a nuestra sociedad, que en España hay más de tres millones de ALCOHÓLICOS, niños, jóvenes, adultos, mujeres y hom­bres, implicados en los problemas del ALCOHOLISMO y que, de ser el tercer país; en consumo de ALCOHOL, vamos a pasos agigantados a con­vertirnos en el segundo.

.... Comencé este trabajo, con un párrafo de una Ponencia presentada en el V Congreso de ALCOHÓLICOS Rehabilitados de León, quiero cerrarlo con un pensamiento, para mi muy hermoso, cuyo autor, eminente especialista de ALCOHOLISMO, admirado médico y amigo, autor de la Cartilla del ALCOHÓLICO, dice así:

“E1 ALCOHÓLICO que deja de beber nunca es igual que si no hubiera sido ALCOHÓLICO jamás. Aunque parezca mentira, es mucho mejor, por que es un hombre, que ha descendido al infierno y ha conquistado luego su propio paraíso”.

 

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No puede faltar la petición nuestra de cada ...Boletín. La tirada es corta en número, pero si se consiguiera que por cada uno de ellos, visita­ra al médico un ENFERMO ALCOHÓLICO, en un año tendríamos en Espa­ña unos 8.000 ALCOHÓLICOS en vía de recuperación. La cifra es para ser tenida en cuenta, de forma que ... HAGAN QUE LEAN ESTE BOLETÍN EL MAYOR NUMERO DE PERSONAS!... y si son ALCOHÓLICOS... mu­cho mejor!.

CARTILLA DEL ALCOHÓLICO

 

(CONTINUACIÓN - V)

 

Los médicos somos eminentemente prácticos. De lo que se trata aquí no es de hacer una heroicidad, sino de conseguir un objetivo con las mayores garantías posibles. Los cementerios están llenos de héroes. La mi­sión del médico es salvar vidas. A nosotros no nos interesa que el enfermo se enorgullezca de haber hecho lo más difícil, sino que se cure.

 

 

Tres puntos que hay que saber

 

Así, pues, en vez de fuerza de voluntad hace falta conocimiento.

El conocimiento empieza por saber que el alcohol es dañino. Pero esto ya lo suele saber el alcohólico, porque lo ha experimentado en su propia carne. Lo que él desea es que le aclaremos el camino para apartarse de él.

Es muy frecuente que el alcohólico crea que, gracias a un tratamiento médico, va a ser capaz de poder beber moderadamente. Casi todos los al­cohólicos desean seguir bebiendo, pero sin exceso. Y es necesario desengañarles desde un principio. La experiencia médica demuestra que un alcohólico es incapaz de beber moderadamente. Con una gran fuerza de voluntad, podrá aguantar unos pocos días, una semana, un mes, bebiendo moderadamente. Pero el camino vertical de la fuerza de voluntad conduce a la caída en el abismo. Al cabo de días o de semanas de beber moderada­mente, el alcohólico vuelve a beber en exceso, como antes, pero además carga con un nuevo fracaso que lo desmoraliza aún más.

Por lo tanto, ya tenemos un punto bien señalado: el alcohólico ha de saber que el único camino es dejar de beber del todo.

Otros enfermos, aun convencidos de esto, pretenden quitarse de beber poco a poco. Engaños del alcohol otra vez! Este poco a poco que pa­rece tan fácil es, en realidad, mucho más difícil: es imposible. El enfer­mo ignorante que emprende esta vía (también a base de fuerza de voluntad) se agota en su lucha cotidiana contra el hábito de beber. Cada día bebe, en efecto, un poquito menos que el anterior, hasta que, agotado por el terri­ble esfuerzo de subir a pulso, sus músculos ceden y cae al abismo: en es­te caso a desquitarse, mediante una borrachera fenomenal, de las angustias de la lucha pasada. Y peor aún: confirma así su cómoda teoría de que él es incapaz de abandonar el alcohol y justifica así el seguir bebiendo.

Por lo tanto, ya tenemos señalado el segundo punto: el alcohólico debe saber que el único camino es dejar de beber de repente.

Por último, hay algunos enfermos que, sabiendo que han de dejar el alcohol del todo y de repente, abrigan la esperanza de curarse algún día y poder volver a beber con moderación en el porvenir. Pero ahora viene otra vez mi anterior ejemplo de las gafas. El alcoholismo propiamente di­cho - la pérdida del control sobre la bebida - no se cura nunca. Queda, como si dijéramos, aletargado. Pero, en el momento en que el enfermo vuelva a probar una gota de alcohol, el demonio del alcoholismo se despierta. Es como si el miope, notando que ve bien, se creyera curado y tirara sus gafas. Se encontraría con la desagradable sorpresa de que sigue siendo miope. Lo mismo sucede a los alcohólicos cuando, después de vanos años sin beber, vuelven a tomar una copa, un chato o una caña. Pronto tienen ocasión de comprobar, con mucho dolor en general, que siguen siendo igual de alcohólicos que antes.

Esta penosa comprobación puede ser rápida o lenta. A veces, el alco­hólico que bebe después de una temporada de abstinencia siente de pronto tal ansia de alcohol que, inmediatamente después de la primera copa, sigue bebiendo hasta la embriaguez total. Pero lo corriente es que la recaí­da sea más solapada. Después de una temporada de no beber, el alcohólico un día, creyéndose curado o pensando que la cosa no tiene importancia, se toma una caña de cerveza. Naturalmente, no le sucede nada de particular y se va a su casa convencido de que, de vez en cuando, se puede tomar una cerveza. Pronto se vuelve a presentar la ocasión, y cada vez lo hace con mayor frecuencia. Y poco a poco, el alcohólico retorna a sus viejos hábi­tos como si el tiempo no hubiera transcurrido.

Y éste es el tercer punto que ha de saber el alcohólico: es menester dejar el alcohol para siempre.

Para curarse, el alcohólico debe dejar de beber del todo, de repente y para siempre.

Si el enfermo se desengaña a estos tres respectos, o sea, si sabe el modo de dejar de beber, lleva ganada la mitad del camino. Pero la otra mitad es dura: ¿cómo cortar del todo y de repente con el alcohol?

 

Tres escalones que hay que subir

 

Este es el primer obstáculo donde va a ser preciso recurrir a la fuer­za de voluntad del enfermo. El camino suave y ondulado que conduce a la cima del monte se halla cortado por un bloque de roca muy grande. No hay más remedio que subir a él.

Sin embargo, si el enfermo sabe, su voluntad se fortalece. El enfermo que sabe ya empieza a tener fuerza de voluntad. Pero volvamos a la gran roca.

Los enfermos mas fuertes podrán subir de un salto. Pero muchos tendrán que dar un pequeño rodeo y subir a la roca mediante un escalón inter­medio. Y unos pocos, los más débiles, tendrán que dar un rodeo mayor y subir dos escalones antes de pisar lo alto de la roca. La fuerza de estos débiles, sin embargo, será precisamente saber que son débiles y que, por lo tanto, han de dar un rodeo mayor o menor. La fuerza de estos débiles es sustituir el heroísmo de relumbrón por una labor callada y tenaz.

Pero todos ellos tienen que subir a la roca, porque ésta equivale a de­jar de beber de repente y del todo. No hay modo de evadirse de este esfuerzo. Todo el tratamiento reposa sobre esta base.

Los que tienen fuerza para subir de un salto son los que son capaces de pasarse una semana sin beber. Yo pregunto siempre a los enfermos si son capaces de estarse una semana sin beber. Si dicen que sí, yo les digo que se la estén y que después hablaremos. Si, efectivamente, lo consiguen y no beben durante esa semana (que es la peor), la siguiente les será más ­fácil seguir sin beber. Ya estarán encima de la roca y el camino volverá a ser fácil para ellos. Si fracasan, el daño no es grave (apenas unas desolladuras) y entonces se les conduce al escalón intermedio, que es el de las pastillas o gotas para no beber.

 

(CONTINUARA)

 

UN ENSAYO DE ESTADÍSTICA (I)

 

Este ensayo, publicado en un boletín que tiene por título ALCOHOLOFILIA, no puede estar dedicado más que a la lucha emprendida contra el azote mundial denominado ALCOHOLISMO.

Haciendo un poco de historia y remontándonos a los años cuarenta/cincuenta, en España, con unos 22 millones de adultos, existían aproximadamente un millón de ALCOHOLICOS, casi todos hombres, dado que por aquellas fechas, las mujeres estaban en franca minoría. Una por cada ocho/nueve varones. El tanto por ciento estaba por los alrededores de cinco, cifra que ya producía cierta alarma.

Diez o doce anos después se admitía cifra de dos millones de ENFERMOS. número ya demasiado elevado para una población adulta de unos 25/26 millones. El tanto por ciento de ALCOHOLICOS es preocupante en extremo: se alcanza la cifra de ocho. Las mujeres también tienen su co­rrespondiente subida; una por cada cinco/seis hombres.

En el transcurso del tiempo la cota sigue en aumento. En la actuali­dad el número de ENFERMOS ALCOHOLICOS está cifrado en tres millones. En esta cantidad ya entran las mujeres con un alto porcentaje: una por cada tres hombres. Los adultos alcanzan en estas fechas los 27/28 millones y el tanto por ciento de ALCOHOLICOS se acerca peligrosamente al doce. Un aumento de por sí muy preocupante y que de no tomar las medidas per­tinentes, nos puede conducir a ocupar el primer lugar en las listas mundiales de ALCOHOLICOS.

Después de esta tan poco optimista exposición se nos ocurre preguntar: ¿En que lugares se encuentran estas "escuelas" de Iniciación al AL­COHOLISMO?. De que existen no hay dudas, dado el incremento que en los últimos años ha tenido el consumo de ALCOHOL. Con ello, quién ha llevado la peor parte es la juventud, y de esta, las mujeres, quizás debido a la mayor fragilidad de sus reflejos.

Tratemos de encontrar la situación de estos lugares. Para ello estu­diemos el gráfico que acompaña a este trabajo. Está dividido en cuatro grandes grupos, a saber:

 

 

 

                                      

Grupo a). - Compuesto aproximadamente por 6 millones de personas adultas sin complicación psíquica alguna respecto al ALCOHOL. Alguna vez lo prueban, en Navidad... una fiesta familiar..  en resumen, pocas ­veces al ano. Son aquellas personas a las que el champán les hace cosqui­llas en la nariz o piden agua cuando la bebida que le ponen es de alta graduación. El vino sobra para ellos. Su aportación al ALCOHOLISMO es ínfima, algunos despistados que no se dan cuenta en el lío que se meten.

Grupo b). - Lo componen unos 7 millones de adultos de uno y otro sexo, la mayor parte Jóvenes. No beben con exceso a diario, pero cuando lo efectúan, muchos de ellos rebasan con creces, en su euforia, el límite de tolerancia que puede admitirse.

Los lugares preferidos por estos jóvenes son las discotecas, salas de fiesta, pubs, etc. En ellos se sirven, camuflados o no, licores fuertes, que insensiblemente, en un tiempo más o menos largo los conduce a en­grosar el número, ya de por sí muy grande, de ALCOHÓLICOS.

Las personas mayores no frecuentan estos lugares ni les hace falta. Ya la propaganda do bebidas ALCOHOLICAS les indicarán cuales son las que mejor quitan las penas, las que le resuelven sus problemas familiares o sociales... las que... para que seguir. No hagan caso de estos cantos de sirena. El ALCOHOL, bebido con excesiva moderación, puede comuni­car cierta euforia. Más allá de esto se encuentra una ENFERMEDAD de difícil curación que preocupa al mundo entero, se llama ALCCHOLISMO.

Hemos de hacer constar que de las personas que componen este grupo salen la mayor parte de los ALCOHOLICOS.

Grupo c) - El más numeroso de los que tratamos. 11 millones de per­sonas que beben, y a las cuales afectan poco los problemas psíquicos derivados del ALCOHOL. La mayor parte bebe a diario, dosificando las canti­dades de forma que nunca pierden el control de sus reflejos. Esto no es óbice, para que en ocasiones que lo requieran, lleguen a límites eufóricos tolerables. Los que lo rebasan con frecuencia, pocos en este grupo, están expuestos a ingresar en el grupo de los ALCOHQLICOS.

Nuestros más vehementes deseos están cifrados en que en fecha no lejana, veamos a todos los españoles insertos en los grupos a) o c), señal inequívoca de que nos hemos liberado del temible fantasma llamado ALCOHOLISMO.

Grupo d). - El compuesto por los ENFEIIMOS ALCOHÓLICOS, corto en número, si lo compararnos con los grupos precedentes: 3 millones; pe­ro cuantas complicaciones de toda índole lleva consigo esta que parece corta cifra. De entrada, cada ENFERMO hace enfermar al menos a dos o tres personas. Si es joven, a los padres; el de más edad, a la mujer,  a los hijos o a personas allegadas. En resumen, que si sumamos a todos los implicados, ENFERMOS y familiares, posiblemente tenemos el grupo más numeroso de los cuatro estudiados.

Dejemos a los familiares con sus problemas y dediquémonos a los ENFERMOS. 3 millones en una nación con 27 millones de adultos son mu­chos ALCOHOLICOS!. Hay que rebajar ese número con urgencia. Se ha­brá conseguido algo efectivo, sí al cabo de pocos años, cuando el número de adultos sea de unos 30 millones, el de ALCOHOLICO no rebase el millón. Desear que no exista ninguno es puro sueño.

En tanto esto llega, continuemos tratando de recuperar e insertar en la vida cotidiana a los muchos ENFERMOS que tenernos. Centremos las campañas, no en que corten cepas o cierren bodegas y destilerías, ni que dejen los establecimientos de servir bebidas a tal o cual hora. Con ello no se resuelve nada o muy poco. El uso habitual de la bebida está admitido en todo el mundo: relaja, comunica cierta euforia y palia algún momento no grato de la vida, Con anterioridad hemos visto que hay millones de perso­nas que beben y no llegan al ALCOHOLISMO. También debemos tener en cuenta que hay muchos intereses creados alrededor de las industrias vitivinícolas y ALCOHOLICAS; cientos de miles de familias viven de las mis­mas, tanto en la producción como en la distribución y venta. La exportación de estos productos ocupa uno de los primero lugares de nuestro comercio exterior. Por estas y otras muchas razones, no debemos tocar en profundidad este conflictivo tema.

Y seguimos con nuestros 3 millones de ENFERMOS, de los cuales, más de las dos terceras partes no quieren reconocer su ENFERMEDAD.

Este carácter peculiar de los ALCOHOLICOS, con las múltiples manifestaciones de su estado psíquico, así como las cotas tan variables que alcanzan, tanto en la euforia como en la depresión, hacen difícil su recu­peración y el posterior ingreso en la vida normal. En el croquis están re­presentados en los máximos de euforia y depresión. No todos alcanzan es­tas alturas. La gradación de cada ENFERMO ha de ser captada por el psiquiatra que le asista.

Queda por tratar la escasa tercera parte de ENFERMOS ALCOHOLI­COS que desean, bien por influencias familiares o de mutuo propio, su cu­ración. Muchos de estos ENFERMOS también fueron convencidos por las Asociaciones de EX-ALCCHÓLICOS y ALCOHOLICOS rehabilitados, a las que llegaron solicitando ayuda.

A los médicos, estos ENFERMOS, no les proporcionan excesivas complicaciones. Son disciplinados y no tienen inconveniente en seguir cuantas prescripciones medicas se les indiquen; su recuperación por tanto no se hace esperar. En los primeros días de tratamiento la euforia ha desaparecido; queda aun algo de depresión que se va esfumando según observa que aumenta su buen estado de salud. La convivencia en las ya citadas Asocia­ciones con otros ENFERMOS ya curados, les devuelve el optimismo y son muy eficientes en la ayuda moral que prestan a otros ENFERMOS en tratamiento.

Hasta aquí permite llegar el espacio disponible para este artículo en el Boletín. En el próximo número será publicada la segunda parte, o sea, ­la campaña contra el ALCOHOLISMO.

 

 

 

 

Agradecemos las sugerencias y felicitaciones a los grupos de Jaén y Avilés, a T.R. y F.V.- Madrid, M.L. - León. A.O.- Barcelona, C.N. Sevilla, y M. F. - Granada.

Algunas indicaciones de los lectores van comprendidas en el presente número; las restantes serán atendidas en el próximo.

 

 

LA DROGA NUESTRA DE CADA DIA (III).

 

Un enfermo en la familia (continuación)

 

Hablábamos con anterioridad de la necesidad que la familia del ALCOHOLICO tiene de convencer a éste para que visite al médico, pero he querido saber también si ellos mismos, en caso de ser conscientes de que el ALCOHOLISMO les acecha, recurrirían a la ayuda médica. Estos son los resultados:

De los ENFERMOS reconocidos por el médico, el cinco coma cuatro por ciento precisan ser internados en instituciones médicas; el once por ciento, en instituciones psiquiátricas, y el restante ochenta y tres coma seis no precisan ser hospitalizado en Centro alguno.

De LOS ALCOHOLICOS que precisan internamiento en los centros de rehabilitación, el setenta por ciento se oponen rotundamente; el veinte por ciento, se oponen en principio y el restante diez por ciento, lo aceptan sin oposición.

 

El ALCOHOL y sus secuelas hereditarias.

 

El ALCOHOLISMO produce mayores estragos en la mujer que en el hombre. El problema del ALCOHOL en el embarazo puede alcanzar situa­ciones graves, ya que el nacimiento de la criatura está lleno de contrarie­dades, incluso pueden originarse detracciones congénitas. La mujer que es asidua al ALCOHOL lo sigue siendo durante el embarazo. Según estudios realizados sobre este particular, solo el 15 por 100 de las mujeres que beben ALCOHOL por encima de las dosis normales, lo abandonan en el periodo de gestación. Una de cuatro mujeres embarazadas bebe, y solo el 5 por 100 de ellas lo hacen de forma moderada. Durante el embarazo el ALCOHOL llega fácilmente a la placenta, pudiendo dañar sensiblemente el feto, produciendo prematuridad y abortos a causa de la fuerte graduación. De una mujer ALCOHOLICA pueden nacer hijos afectados por el síndrome de Dow (mongolismo) (uno de cada 600 niños nacido es mongólico), epilep­sia y deficiencias mentales. También se ha llegado a dictaminar que cier­tas malformaciones congénitas se deben al consumo de ALCOHOL durante el embarazo.

No solo durante la gestación el ALCOHOL puede convertirse en una DROCA grave para el feto, sino que en la lactancia los riesgos se hacen mayores. El ALCOHOL ingerido por la madre es eliminado en un gran por­centaje a través de la leche que alimenta al bebe; de ahí que se hayan descubierto algunos casos de lactantes embriagados después de haber tomado el pecho de una mujer que previamente había ingerido ALCOHOL.

El ALCOHOLISMO se convierte en una ENFERMEDAD hereditaria, al transmitirse a través del padre, produciendo ataques convulsivos, epilepsias, insomnios y carácter excitable.

A pesar de estas tesis científicas sobre el carácter hereditario del ALCOHOLISMO, muchas madres y padres no reconocen el peligro que acecha el consumo excesivo del ALCOHOL. Hay una encuesta que responde a la siguiente pregunta: ¿se casaría usted con una mujer/hombre ALCOHOLICA/O?

Estas son las respuestas afirmativas:

                                   De 20 a 30           De 31 a 50       De 51 a 70

                                         años                   anos                 anos

Mujeres.                             20%                   13 %                   5%

Varones                             18 %                  14%                   2%

 

EL ALCOHOLICO, una persona aislada.

 

Hemos detallado todas las enfermedades orgánicas que el ALCOHOL puede despertar en un asiduo y todas las repercusiones que ocasiona en el ambiente familiar, pero también el aislamiento que la sociedad impone a los ALCOHOLICOS repercute directamente en la familia de éstos. La capacidad intelectual de las personas juega un papel muy importante en el consumo de bebidas ALCOHOLICAS: un 85 por 100 de los ALCOHOLICOS son personas de cultura primaria; un 5 por 100, de cultura superior y un 10 por 100, analfabetos.

El ALCOHOLICO, por esa marginación social, encuentra una serie de problemas familiares y sociales graves: desajuste familiar (en el 30 por 100 de las familias donde hay un ALCOHOLICO); separación conyugal (en el 20 por 100 de las separaciones matrimoniales ha intervenido decisivamente el ALCOHOL); desajuste laboral (el 70 por 100 de los ALCOHOLICOS ­no son trabajadores fijos); incapacidad laboral (el 50 por 100 de los bebedores asiduos ven mermadas sus facultades laborables); conducta an­tisocial, pérdida del nivel social y delitos.

Antes hablábamos de esa repercusión del ALCOHOLISMO en la familia. Hay una estadística que señala que de los enfermos hospitalizados a causa del ALCOHOLISMO, el 55 por 100 están separados en su matrimo­nio; el 30 por 100 están solteros; Un 15 por 100, casados y en perfectas relaciones matrimoniales, y el 14.2 son viudos.

Se deduce de estas encuestas que el motivo que en la mayoría de los casos hace al ALCOHOLICO predisponerse para abandonar la toxicomanía ­es el deseo de reintegrarse a la familia; después, el verse en precario estado de salud.

Una encuesta realizada entre EX-ALCOHOLICOS arroja los siguientes datos respecto a las motivaciones que les indujeron al consumo excesivo ­de ALCOHOL.

 

Desajuste familiar……………………….15 %

Desajuste matrimonial …………………..20 %

Soledad………………………………….20 %

Inadaptación…………………………….18 %

Marginación……………………………..10 %

Influencia circulo de amistades…………...7 %

No contestan……………………………..10 %

Les indujo a abandonar el ALCOHOL y ponerse en tratamiento médico.

Vergüenza………………………………..15 %

Deseos de reintegrarse a la sociedad……..10 %

Deseos de reintegrarse a la familia……….40 %

Verse en precario estado de salud………..30 %

No contestan……………………………… 5%

El problema laboral repercute en la familia

 

La ley de Relaciones Laborales es “abstemia”, poco comprensible con el ALCOHOLICO. La legislación laboral vigente no considera al ALCOHOLICO como un ENFERMO y habla de que la embriaguez habitual es causa de despido. Esto es una paradoja. La ENFERMEDAD del ALCOHO­LISMO es la única no reconocida por las leyes laborales, incluso no puede recibir prestaciones de la Seguridad social, porque tampoco esta le reco­noce corno enfermo. El ALCOHOLICO queda fuera del mundo laboral como un simple infractor de la reglamentación de trabajo; la familia, totalmente desamparada, sin salario, y por tanto, condenada a la miseria.

Se estima que aproximadamente un 20 por 100 de las personas despedidas de sus trabajos por faltas graves, lo son por ALCOHOLICOS habituados y el 90 por 100 de éstos se quedan sin ningún tipo de ingresos, con to­dos los problemas familiares que esto acarrea.

Hay un alto porcentaje de ALCOHOLICOS que una vez rehabilitados tienen serias dificultades para volver a ocupar sus antiguos puestos de trabajo.

Como resumen de lo tratado, tanto en el presente boletín como en los números 3 y 4, veamos las reacciones familiares a las preguntas a ellos formuladas.

¿Que es un ALCOHOLICO dentro de la familia?

                                                        

                                                                              Cónyuge  Hijos  Hermanos

Un ENFERMO al que hay que cuidar......................35 %            40%     25 %

Un lastre social………………………………………5 %          25 %    30 %

Un miembro que precisa especial trato……………..40%            30 %    14 %

Un síntoma de vergüenza……………………………20 %         5 %      25 %

           

                    

¿Que haría con un familiar ALCOHOLICO sin

posibilidades de recuperación?.

Cónyuge  Hijos  Hermanos

Ignorarlo…………………………………………...5 %      7 %      12 %

Cuidarle e intentar ayudarle………………………70 %      65 %      50 %

Internarlo en un centro psiquiátrico………………10 %       10 %      20 %

Apartarlo de la familia por cualquier medio………..5 %          7 %      10 %

No contestan………………………………………10 %   11 %        8 %

 

Mucho se ha hablado también de la agresividad del ALCOHOLICO, ya que este es uno de los principales problemas que pudieran quebrar la con­vivencia familiar. A este respecto también existen estadísticas.

                       Personalidad agresiva………………10 %          

                        Agresivos ocasionales………………18 %

                       Agresivos no peligrosos…………….15 %

                       Agresivos peligrosos………………..13 %

                       _____                                         

                                                    Total.....                 56%

Convivencia familiar.

             Serios problemas de convivencia………….20 %

             Algunos problemas de convivencia………..25 %

             Ningún problema de convivencia………….10 %

             No contestan…………………….....……..45 %

 

Asistencia a consulta médica.

 

Grupo de personas entre los 20 y 40 años.

                                                           Si acudirían      No irían  Tienen dudas

       Varones                                              35 %                45 %              20 %

       Mujeres                                              15%                  50 %             25 %

                                              Grupo de personas entre los 41 y 60 años.

       Varones                                               20 %               65 %              15%

       Mujeres                                                 17%                60 %             23 %

                                                                                                  (continuará)

 

 

ALCOHOLISMO EN LA MUJER.

 

 

Poco optimista la precedente ilustración. Puede corresponder a una cualquiera de las mujeres que componen en la actualidad los tres cuartos de millón de ALCOHOLICAS existentes en España.

Si bebes, y aún no llegaste a esta alta cota de degradación, que irremediablemente puede conducirte al ALCOHOLISMO, trata, por todos los medios a tu alcance, acortar cuanto te sea posible, la ingestión de bebidas ALCOHOLICAS. ¡El grán triunfo lo obtienes, si con tu tesón, consigues reducirla a cero!. El fantasma pasa por tu lado... y solo te rozó!

Si bebes, y ese fantasma maléfico llamado ALCOHOLISMO ha hecho presa en tí y dependes del mismo, no tienes otra opción que ponerte en tratamiento con un médico especialista, el posee medios para procurar tu re­cuperación y posterior inserción en la vida normal. Y no te consideres culpable de nada porque no lo eres. La sociedad puso en tus manos un veneno y no te advirtió que lo era; ella es la culpable de tu ENFERMEDAD!.

DEPENDENCIA

 

La recuperación difícil.

 

Se trató en el anterior artículo de la recuperación normal del ENFERMO ALCOHOLICO, y se daba como cifra estimativa, un 70 al 75 por cien­to de ENFERMOS tratados e insertados en la vida cotidiana, tamo familiar como laboral.

Un tanto por ciento no muy elevado, -del 13 al 15,- al comprobar su buen estado de salud en la abstinencia, tratan de efectuar unos tristes ensayos, que de manera inexorable, les conduce a la tan temida y funesta recaída.

Este contratiempo, en estos ENFERMOS, tiene solo una importancia relativa, dado que ya poseen suficientes conocimientos sobre los peligros­ que encierra el consumo inmoderado del ALCOHOL y están convencidos de que su enfermedad no tiene otro tratamiento, al menos en la actualidad, que someterse a las prescripciones médicas, suprimir totalmente la ingestión de bebidas ALCOHOLICAS y reconocer su condición de ENFERMO. Por desgracia, la falta de este conocimiento, es la causa principal de la mayor parte de las recaídas.

No obstante, con la ayuda de familiares, amigos, y médicos, estos ENFERMOS, un tanto recalcitrantes, se incorporan casi todos, con un poco de atraso quizás, al grupo que desde un principio dejó de beber. La terapia de grupo en estos casos, es imprescindible, pero sin hacerles de­masiadas reconvenciones sobre la recaída.

­Decimos de los ENFERMOS que recayeron, que “casi todos" se incorporan a los grupos mantenedores de la sobriedad. O sea, que un número de ellos pasa a engrosar el tanto por ciento de los ENFERMOS ALCOHOLICOS de recuperación difícil. No se quiere decir con esto, que sea impo­sible su curación, pero se ha de tener en cuenta el poco empeño que en ello porten estos enfermos.

Se cifra en un 25 o 30 por 100 a los ALCOHÓLICOS en esta modalidad, los cuales podemos clasificar, a efectos de tratamiento, así como a la posterior inserción en la sociedad, tres categorías:

 

a)      - Personas que poseen altos medios de fortuna.

b)      - Personas pertenecientes a la clase media.

c)      – Empleados y obreros en general. La economía depende sólo de los sueldos o jornales devengados.

 

Los pertenecientes al grupo a) tienen las máximas posibilidades de tratamiento inmediato. La familia y amistades tratan por todos los medios de ingresarlo en una clínica particular en la que las atenciones al ENFERMO que paga es considerable, y no por eso la recuperación es mejor.

El que después dure más o menos la recuperación, depende de la voluntad del ENFERMO. En estas condiciones, muy pocas personas se encuentran en situaciones irreversibles.

Los problemas en este tipo de ENFERMOS son mas bien sociales que familiares. Sus medios económicos les permiten permanecer en un sana­torio cuanto tiempo sea necesario para su total recuperación. No crean graves situaciones conflictivas en el seno de la familia, y cuando los hay, ­se resuelven sin grandes trastornos. El abandono del hogar por esta clase de ENPERMOS, se da en contadas ocasiones, y siempre por la parte familiar debido a los intereses creados.

Los ENFERMOS pertenecientes al grupo b) pueden clasificarse en familiares y cabeza de familia.

Cuando el ENFERMO es un miembro de la familia, esta, aunque a ve­ces con sacrificios pecunarios, procurará someterlo a un tratamiento si­milar al descrito para el grupo a). Los resultados son parecidos, solo con el inconveniente de que el interesado, al comprobar la carga que supone en la familia, piense en abandonarla. Esto se efectúa en muchos casos, con lo cual estos FNFERMOS, al no recibir tratamiento adecuado, se acercan peligrosamente a la pendiente de la irreversibilidad.

La situación es más grave en el caso de ser ALCOHOLICO recalci­trante el cabeza de familia. Un cierto tiempo, mientras existan reservas monetarias, puede ser tratado en su domicilio o en clínica particular. Al final de ello, si se despierta su conciencia a la realidad, recapacita y se da cuenta del error que está cometiendo con las frecuentes recaídas, que inexorablemente le pueden conducir a la total ruina.

No obstante lo dicho, algunos de estos ENFERMOS, al no poder ejercer un control efectivo sobre el consumo excesivo del ALCOHOL, también abandonan a su familia, con el consiguiente riesgo de caer en lo que hemos dado en llamar "pendiente peligrosa", y de la cual es muy difícil el ­retorno a la normalidad.

Y queda solo por tratar de los ENFERMOS clasificados en el grupo c). En este caso el ENFERMO, aún contando con el apoyo familiar, care­ce del numerario preciso para ingresar en una clínica privada. El ingreso en un establecimiento estatal, no es fácil, y la Seguridad Social no lo reconoce como ENFERMO. Aun les queda la asistencia que prestan loa Dispensarios Médicos Antialcohólicos, pero ellos, debido a su estado psíquico, ­se niegan a asistir a los mismos: aquí tratan de suprimirle la bebida y ellos desean seguir bebiendo.

El final de la mayor parte de estos EÑFERMOS es abandonar a la fa­milia. Incluso se trasladan a otra población, en la que sin remedio, en un tiempo más o menos largo, ruedan por esa peligrosa pendiente que los puede conducir a .. . Quien lo sabe.!....  Quizás a esto.

 

VAGABUNDO MUERTO AL CAERSE VARIAS VECES EN ESTADO EBRIO

 

Manuel Cruz López. de cuarenta y tres años, fue hallado muerto en ­extrañas circunstancias.... quedó aclarado durante la mañana de ayer por la Policía.

La víctima presentaba erosiones en el rostro, por lo que se llegó a pensar que había podido ser atacado por otro vagabundo que también pernoctara en el mismo lugar. Sin embargo, el informe forense señaló que las erosiones que sufría no eran mortales y que se las produjo él mismo al caerse varias veces bajo los efectos de bebidas ALCOHOLICAS. Por ello, ­se presume que la muerte se deba precisamente a esta causa, y que en unas de sus caídas se golpeara en la cabeza produciéndole la muerte.

El cadáver aún NO HA SIDO RECLAMADO POR PERSONA ALGUNA en el Instituto Anatómico Forense.

 

(A.B.C. 26 de Junio de 1979)

 

 

YO, EL ALCOHÓLICO

 

Siempre que se habla o nos referimos a un ALCOHOLICO, nuestro Co­mentario es inhumano, quizás por analizarlo ligeramente, como si esa persona careciera de valores, como si quisiéramos escapar de su círculo, y es que en el fondo sentimos mucha vergüenza, miedo, pena y solo un poco de caridad para llegar a pensar que lo que a el le ocurre no es por su culpa, ya que si llegó a ese estado, a esa de pendencia, fue por falta de información, por carecer de un juicio veraz que le advirtiera hacia donde iría a parar si continuaba bebiendo.

Yo creo que si se hablara del problema ALCOHOLICO en primera persona, este comentario, esta comunicación, sería más positiva e interesante, negando a comprender que el también sufre, que no está insensibi­lizado cuando le falta la materia prima. "el ALCOHOL", pero es impoten­te por tratarse de una droga, y continua en esa noria que anula su personalidad.

Dios mío...!  Cuando podré dejar de beber...!. Noto que los efectos del ALCOHOL se apagan y necesito beber más, es un volver trágico a la realidad, es una lucha en solitario de querer y no poder, solo deseo to­mar una copa, porque ninguna es imposible. Le diría a mi esposa que me siento mal cuando no la tomo, pero ella contestaría que solo estoy mal si la bebo. Sería hablar distinto lenguaje; yo no quiero ser así, deseo por­tarme bien, quiero trabajar, ser el de antes, querer a mi familia y ser querido por ellos. Llegar a casa y que me estén esperando para compartir la mesa y sus diálogos, quiero participar en sus preocupaciones y alegrías pero bien se que su preocupación soy yo con mi comportamiento y se también que alegrías hay pocas. Noto que no me toman en cuenta, hacen y deshacen a mis espaldas y solo soy un huésped al que se le habla friamente: me llaman borracho, loco, indeseable y un sin fin de elogios parecidos.

Pero ... ¿Por que, como he llegado a esta situación?. Recuerdo que solo bebía a la salida del trabajo y la inevitable copa por la mañana, como todos, lo normal. Era cariñoso con mi familia, quería a mis hijos, me preocupaba por su bienestar y hoy ... es mi mujer, son mis hijos mayores, quienes mantienen la casa.

Al beber, solo quería evadirme un poco de los problemas, olvidar la monotonía diaria, ser libre como se dice actualmente, buscaba algo, algo que me satisficiera, estaba aburrido, no encontraba alegría en ni vida, estaba hastiado, pero ... ¿ y ahora? ... Presiento que estoy  acorralado, disfruto de una larga y odiosa soledad. ¡estoy en la cárcel de mi libertad!. No, la sociedad no es culpable, yo, libremente acudí a esa llamada, era mi tuga de las preocupaciones. Y ahora mis manos tiemblan... estas ma­nos que han trabajado duro, que llevaron a casa un sueldo honrado, que supieron acariciar, tranquilizar y guiar los primeros pasos de mis hijos.

¡Que bonito sería, que al volver a casa, mi familia me recibiese con cariño, y mis hijos se dejaran dar un beso y las buenas noches!.

Ahora, uno esos recuerdos a otro más hermoso: cuando me hablaron de que yo padecí la EFERMEDAD del ALCOHOLISMO. Me convencieron, me animaron y me apoyaron a seguir un tratamiento. Gracias a el y a mi esfuerzo de querer mantenerme sobrio, hoy disfrutamos todos de una paz como nunca hubiera soñado.

Pienso que de no haber sido así, hubiera deseado que me ocurriese algo que acabara con mi existencia, porque llegar al suicidio ... me horrorizaba o quizás me faltaba valor aun lleno de ALCOHOL, que es cuando di­cen que lo tenemos.

Quizás sea que me gusta la vida, que en el fondo deseo, anhelo vivirla en casa aceptado como persona. Gracias a mi Centro por haberme dado la oportunidad de rehacer mi vida, y a mi familia por haberme abierto de nuevo los brazos.

Soy un ENFERMO ALCOHOLICO, y no me avergüenzo de confesarlo; la sociedad me ha acogido nuevamente elevando mi ánimo en la dura batalla para no caer de nuevo.

 

HUMOR Y ALCOHOL.

 

Es deseo nuestro publicar en el boletín, una página dedicada a este tema. Hoy nos ha salido un poco corta debido al exceso de originales que han de ser publicados. Para llevarlo a efecto, pedimos a todos, socios, lectores y colaboradores espontáneos, la aportación de cuantos temas de humor relacionados con el alcohol nos puedan enviar, de los cuales seleccionaremos aquellos que sean de máximo interés para nuestros lectores.

No importa que la forma de expresión no sea muy correcta; ya lo arreglaremos para hacerlo publicable. Para aquellos que se les da mal el ma­nejo del bolígrafo, también admitiremos la colaboración oral, lo cual nos proporcionará la satisfacción de verlos con más frecuencia en los locales­ de nuestra Sociedad.

El dibujo que reproducimos, fue publicado en la revista Actualidadesen el ano 1932. El autor, Joaquín Xaudaró, nació en Vigán (Filipi­nas) en el año 1872; murió en Madrid en 1938.