ALCOHOLOFILIA

ASOCIACIÓN DE EX-ALCOHÓLICOS ESPAÑOLES

BOLETIN INFORMATIVO

N. º 4 – 1978

(DE UTILIDAD PÚBLICA)

 

 

MEMORIA

 

Hemos de consignar nuestro más profundo agradecimiento a nuestros socios protectores, sin olvidar a los propios asociados de número, ya que con la aportación económica de todos ellos y la colaboración humana imprescindible y desinteresada de los ALCOHÓLICOS REHABILITADOS, esperamos ser más conocidos y poder llegar con nuestro modesto brazo, hasta donde haya un ENFERMO ALCOHÓLICO que nos necesite. Afortuna­damente, ya se va oyendo hablar a muchas personas de arriba y de abajo de esos ENFERMOS. Pero es verdad que no a todos y en tantos lugares como fuera de desear.

Pero sí, la Sociedad, va conociendo que hay Ex-ALCOHÓLICOS y ALCOHÓLICOS RECUPERADOS. Pero, ¿sopesa en todo su valor lo que esto representa?... ¿lo que esto significa?.. ¿Tiene conciencia de que exis­te una ENFERMEDAD denominada ALCOHOLISMO?.

Si algo hay sobre la materia, la mayor parte de lo conseguido, se les debe a las Asociaciones y Grupos de estos mismos ENFERMOS.

Estas reuniones de hombres y mujeres, de jóvenes y adultos, que eran ALCOHÓLICOS -no sabiéndolo- y que ahora son ALCOHÓLICOS co­nociéndolo, aprendieron que para superar su ENFERMEDAD, aparte de otras terapias, necesitaban la comprensión, el diálogo, y el cambiar experiencias con otros ENFERMOS de su mismo mal.

De aquí, parte este movimiento asociativo. De este conocimiento y de la ineludible verdad -de este axioma- de que si no son los propios EN­FERMOS los que informan al país, a la Sociedad y en definitiva a todos en general, de la existencia de la ENFERMEDAD, no va a ser nadie quien informe.

No, no ha sido fácil enseñar la cara, decir "nosotros somos ALCOHÓLICOS"; porque queremos ayudarnos, debemos ayudarte.

En el año 1962, un pequeño número de enfermos alcohólicos en tra­tamiento, en el Dispensario Antialcohólico del Patronato Nacional de Asistencia Psiquiátrica de la entonces DIRECCIÓN GENERAL DE SANIDAD, decidieron una vez rehabilitados y dirigidos prudentemente por su médico, crear fuera del ámbito del Dispensario, un Grupo, que para una vez dados de alta en éste, pudieran seguir una terapia común, con el fin de ayudarse entre ellos a conseguir una abstinencia durable y a la vez ayudar a otros a conseguirla. Resultado de ello, fue la ASOCIACIÓN DE EX-ALCOHÓLICOS ESPANOLES, que en un principio debía funcionar en MADRID y que fue facultada para extender su acción a todo el territorio nacional. Con este nombre y características, fue legalmente autorizada con fecha 13 de ju­nio de 1967 y posteriormente declarada de UTILIDAD PUBLICA el 10 de enero de 1975.

Afortunadamente, este primer paso, se ve secundado, en otros lugares y por otros ALCOHÓLICOS, se van reproduciendo y hay, actualmente, a los doce años y ocho meses cerca de una treintena de estos Grupos y Asociaciones, abiertos a la luz pública, sin motivaciones políticas ni reli­giosas, solo para enseñar a sus semejantes que el ser ALCOHÓLICO no es vergonzoso, que se pueden autodenominar así, porque son ENFERMOS, pero que dentro de su ENFERMEDAD, no son como los otros” enfermos, ya que aquellos, sí se ayudan entre sí. Se informan unos a otros, se dan a conocer a la Sociedad y a las familias, y aunque parezca paradójico, tam­bién se informa a las Autoridades. A éstas se las demuestra, que son de enorme utilidad estos movimientos asociativos y se les pide una y otra vez que les ayuden, que les presten atención, que son necesarios para la Población que gobiernan, toda vez que el problema ALCOHÓLICO, es más grave de lo que aparentemente piensan o suponen.

Se ha realizado una amplia información con el objeto de fundar nuevas Asociaciones y Grupos en otras localidades, enviando instrucciones, para tratar de infundir el espíritu asociativo entre enfermos; en este sen­tido, hemos informado a personas interesadas en Sevilla, Palma de Mallorca, Orense (en esta capital ya funciona un pequeño grupo que como De­legación está pendiente de legalización), y Badajoz. Teniendo en cuenta que nuestro ámbito territorial es Nacional, la apertura de nuevas Delega­ciones, prácticamente carece de problemas burocráticos. En este senti­do, tenemos en la ciudad de Málaga, trabajando en la apertura de otra De­legación, a una compañera de Madrid, que al mismo tiempo y con la colaboración de nuestro Presidente, está tratando de que se rehabilite el servicio del Dispensario Antialcohólico de aquella ciudad, cancelado hace va­rios años por falta de facultativo.

En la actualidad la Asociación cuenta con Delegaciones en La Coruña, El Ferrol, Granada y Orense, y en un futuro próximo en Badajoz y Málaga.

Al ayudaros, nos ayudamos y se pone la "primera piedra" de lo que se considera una obra de Utilidad Pública.

Considerando, que uno de los fines más importantes de la Asociación, es la divulgación de la problemática de nuestra enfermedad, se han celebrado charlas, coloquios y vivencias en centros de educación, institutos, asociaciones de vecinos, centros sociales, etc.

Se ha comparecido en reuniones interprovinciales entre Asociaciones de Ex- Alcohólicos y Alcohólicos Rehabilitados, con intercambio de trabajos y experiencias, principalmente a nivel de Delegaciones.

Se han efectuado grabaciones de programas para Televisión Española, en radio, tales como Radio Nacional de España en sus dos programas, Radio Peninsular (dos programas), Radio Centro, Radio Madrid, Radio Popular y Radio España, y se han publicado reportajes en periódicos y re­vistas.

Cuanto antecede, se ha realizado, por considerar que era de vital importancia para la información a nivel público de las incidencias de la enfermedad alcohólica y para una mejor difusión de las actividades de la Asociación. También se ha tenido en cuenta, aprovechando al máximo, en los programas, entrevistas y reportajes realizados, presentar una contra réplica a la abundante propaganda pro-bebidas, que en todos los medios de difusión padecemos los españoles.

Pero no todo a de ser trabajo en el seno de la Asociación. Esta enti­dad, anualmente, tiene programadas excursiones para sus asociados, en las que una convivencia sana, a nivel de familiares y enfermos, nos hace ­pasar momentos felices y que son agradables de recordar. En este año, se ha realizado, la acostumbrada al Santuario de Hontanares en RIAZA (Segovia).

Normalmente, la sede de la Asociación, se mantiene abierta por las tardes, todos los días de la semana, con la presencia, aparte de los asociados que quieren pasar un rato de tertulia, fuera de otros lugares que por sus características pudieran resultar nocivos, del Vocal de turno de la Junta Directiva, que ostenta la representación de la Asociación, que informe y atiende la gran cantidad de consultas que por teléfono y en perso­na nos hacen, sin que de una forma exacta podamos determinar su número, pudiéndose señalar, el de unas mil setecientas llamadas directas o por contestador y del orden de ochocientas el número de visitas. En todos los casos, se ha tratado de dar a los consultantes, los consejos necesarios a cada caso y se ha orientado debidamente a los enfermos, hacia los distintos dispensarios existentes en Madrid. En algunas ocasiones, estas orientaciones, han ido dirigidas a ingresos en hospitales psiquiátricos.

Los días 31 de julio, 1, 2 y 3 de agosto, algunos miembros de esta Asociación, enfermos y familiares de éstos, estuvieron presentes y traba­jando en las jornadas del VII CONGRESO NACIONAL DE ALCOHOLICOS REHABILITADOS, que se celebró en la ciudad de Bilbao, y como en los seis celebrados anteriormente, el éxito fue la culminación de nuestras aspiraciones de cara a la Sociedad.

El día 5 de noviembre, en los locales de la Asociación, se organizó la reunión anual NACIONAL, para la selección de Ponencias destinadas al VIII CONGRESO, que se celebrará este año en la ciudad de Granada y que será organizado por la ASOCIACIÓN DE EX-ALCOHÓLICOS ESPAÑOLES de dicha ciudad. A esta reunión, como es costumbre, asistieron representantes de todos los grupos Alcohólicos de España, y, ateniéndose a las directrices marcadas por la Comisión Organizadora, fueron elegidas y votadas dos Ponencias. Habiéndose presentado por Madrid, y siendo elegida para representarnos, la ponencia titulada: LA MUJER, EL ALCOHOLIS­MO Y LA FAMILIA, que se realizará, con la colaboración de las Delega­ciones de EL FERROL, LA CORUÑA y GRANADA.                       

En la actualidad la Asociación cuenta con 203 socios de número y 160 socios protectores.

De la importancia de la asistencia a las reuniones de terapia de gru­po, se desprende el escaso número de recaídas habidos durante el pasado­ año, que arroja, del total de asistentes a dichas reuniones, un 13,3 %.

No podemos cerrar esta memoria sin dejar de decir que, como en el año anterior, la Junta Directiva de la Asociación, dirigió una petición de ayuda económica a F.N.A.S., para poder realizar muchos de los trabajos expuestos anteriormente y que fue concedida una cantidad a todas luces in­suficiente, pero que no cabe la menor duda, que ha contribuido notablemente a facilitar el logro de nuestras actividades.

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En la llamada cuestión ALCOHÓLICA, ocupamos los primeros puestos en enfermos psíquicos, en ALCOHÓLICOS y en consumo de ALCOHOL por habitantes. Y con estos datos se nos ocurre preguntar: ¿qué puesto nos podemos asignar en la organización de Servicios de Información sobre los peligros de la cada vez mas extendida plaga social llamada ENFERMEDAD ALCOHÓLICA?.

ASISTENCIA SANITARIA

 

La asistencia al ENFERMO ALCOHÓLICO en nuestro país es deficiente en extremo, falta de medios materiales y personales, fragmentaria, insuficiente, decepcionante en suma. Los que trabajamos en este campo estamos acostumbrados o decepcionados de las continuas promesas de que todo va a cambiar, de que se va a mejorar, de que los equipos serán más amplios, de que existirá la posibilidad de utilizar los medios de comunicación con más asiduidad para concienciar a todos del problema ALCOHÓLICO.

Vamos a intenta exponer algunos de los factores que influyen, a nuestro modo de ver, en la precariedad de la asistencia a los ENFERMOS con problema de ALCOHOL. Como esquema podríamos sintetizarlo en:

 

-   Insuficiente información-formación a todos los niveles, tanto a ­nivel general, como dentro de la profesión médica e incluso en muchos psiquiatras.

-   Falta de medios a nivel terapéutico.

-   Ausencia de Centros especializados de ingreso.

 

Voy a comentar brevemente algunos aspectos de estos puntos.

Todo el mundo habla de ALCOHOLISMO; pero muy pocos sabrían definir lo que es. Con frecuencia se identifica ALCOHOLISMO con borracho o se cree que el que bebe con exceso lo hace por problemas profundos, ín­timos, que solo el psicoanálisis exhaustivo puede llegar a descubrir. Y así no es raro escuchar que nunca llego a casa borracho, no creo problemas a mi familia o no tengo dificultades en el trabajo”. Y sin embargo aparecen claramente los síntomas de abstinencia, una DEPENDENCIA ca­da vez más clara y en fin, una pérdida de libertad en cuanto hay la más pequeña ingesta de ALCOHOL.

Y la persona que tenga esas características es un ALCOHÓLICO, se diga lo que se diga, tenga los problemas de personalidad que tenga, o aun que no los tenga. Y precisa una asistencia médica. Pero nadie puede ayu­dar a un ALCOHÓLICO a rehabilitarse si éste no lo quiere o no se acepta como tal. Por eso, una adecuada información, supone un gran avance, tanto en medicina preventiva como en la labor asistencial.

Pero si todos los ALCOHÓLICOS que hay, o los que potencialmente lo son pidieran ayuda, ¿podríamos dársela?. Rotundamente NO.

No tenemos ahora mismo una red de Dispensarios suficientemente amplia para atender a los que deberían ser tratados. La infraestructura es escasa, la cobertura mínima y la capacidad de atención, en el periodo de sobriedad, es casi inexistente. Ni siquiera nos cabe el recurso de encauzar al paciente a un Centro Cerrado especializado, porque aunque el ALCOHOLISMO es una ENFERMEDAD importante en España y las cifras que se barajan (número de muertes por cirrosis, accidentes laborales y de tráfico por ALCOHOL; absentismo laboral, etc.) son escalofriantes, no hay un solo Centro donde se trate de modo congruente y real el ALCOHO­LISMO, que por sus características no debe estar en un Hospital Psiquiátrico.

Qué podemos hacer, qué hacemos, entonces con el ALCOHÓLICO. Por supuesto lo tratamos. Hacemos unas entrevistas lo más completas posibles (con tests de personalidad si es necesario), explicamos el problema, tratamos de ahondar en el porqué, comentamos las posibles causas de las recaídas, prevenimos de las dificultades que van a encontrar (a ve­ces dentro de su propia familia), ponemos un tratamiento...

Pero aunque parezca mucho eso no es todo, no debería ser todo. El­ ALCOHÓLICO es un ENFERMO muy particular. Su ENFERMEDAD y su curación tienen en él mismo su principal protagonista. Si bebe sigue EN­FERMO, si no bebe está “curado”. Exige, por tanto, unas especiales condiciones de tratamiento. Psicoterapia individual y de grupo, reuniones pe­riódicas de discusión, sensibilización familiar y social, técnicas aversivas en casos extremos, terapias conductistas. En definitiva, un equipo con capacidad para captar, repescar, retener y ayudar al ALCOHÓLICO, tanto en su fase de tratamiento como en el período de sobriedad. Porque, dado su peculiaridad, el ALCOHÓLICO es un ENFERMO que siempre ne­cesita del “contacto, aunque lleve veinte años de Abstinencia.

En conclusión, el ALCOHÓLICO es un ENFERMO ignorado, poco atendido. Es triste pensar que la sociedad fabrica ALCOHÓLICOS que lue­go no puede o NO QUIERE curar. Sí, la SOCIEDAD. Porque nadie busca su propio ALCOHOLISMO. Nadie o casi nadie quiere estar enfermo de ello. Nadie o casi nadie quiere destruirse poco a poco con el ALCOHOL. Y la sociedad lo fomenta de muchas maneras, lo permite en otras y se desentiende luego, como aceptando un inexorable destino, que lleva consigo el que siempre tendrá que haber unos pobres “descarriados, que nacie­ron con el determinismo biológico de ser para siempre unos viciosos

 

Dr. Ernesto Beltrán Llera

Psiquiatra

 

 

 

 

 

Posiblemente pecamos de reiterativos, pero... ¡ no rompa ni tire este Boletín!. Traten de que lo lean otras personas, dado que la mayoría ­de los ALCOHÓLICOS (en España hay dos o tres millones; de ellos, por cada tres hombres, hay una mujer) lo son porque nadie les advirtió los peligros que existían tras la ingesta inmoderada de bebidas ALCOHÓLICAS. Para muchos, el leerlo, les servirá de advertencia y recapacitarán sobre el problema. Los que ya cayeron en la trampa que le tendió dicho producto, esperamos que al tener conocimiento de que son unos ENFERMOS, acuerden someterse a tratamiento médico.

¿QUE ES EL CENTRO DE REHABILITACION?

 

Me llevo haciendo una pregunta hace tiempo, ¿qué sería de mi familia, de mis relaciones con mi marido, si éste no hubiera tenido conocimiento de que había un Centro para rehabilitarse del ALCOHOL?. La res­puesta me deja helada. Nuestro cariño ya estaría enterrado, nuestra ar­monía conyugal separada, nuestra soledad, unida al recuerdo, y nuestros hijos, rifados cual si de objetos de ferias se trataran.

Actualmente, y tras asistir al Centro con cierta regularidad, yo me atrevería a llamarlo "BRÚJUIA" para el ENFERMO ALCOHÓLICO y su familia. Pero no me refiero a una "Brújula" normal, sino a otra más bonita y original, más significativa. Para mí esta aguja no señala al Norte, nos orienta al Este. ¿Por qué este capricho?, se preguntará alguien. Nada de capricho, es una necesidad. Por ese punto cardinal sale el Sol, ¡amanece!, empieza a vivir el día, está hermoso, provoca la esperanza el ver sus primeros rayos, la realidad puede, debe llegar.

El ALCOHÓLICO, después de sufrir una desintoxicación, sale a la vida, confuso, indeciso; quizás mientras estuvo internado, se planteó la necesidad (sugerida por compañeros de este Centro, que semanalmente orientan a los ALCOHÓLICOS allí acogidos) de cambiar su desordenada actitud. Digamos que llega el momento de decidir y tiene que elegir lo que crea acertado, sobre todo para él, sin condicionamientos, sin amenazas, con plena libertad y sabiendo que puede apartarse del camino de esa droga con un adecuado tratamiento médico, toda su voluntad y mucha ayuda, que su familia puede y debe aportarle, sin olvidar que parte de ese tratamien­to, son las reuniones o charlas de psicoterapia, pero ¿qué es psicoterapia?. Su significado es tratamiento de la mente.

A través de esas sesiones, se pretende mejorar al ENFERMO y po­nerlo en condiciones de que resuelva los problemas, que durante su ingesta, hayan podido presentarse. De una asistencia con verdadero interés, el individuo llega a equilibrarse emocional e intelectualmente.

La psicoterapia que realizamos en el Centro de Rehabilitación es de grupo, moderada, no dirigida por médicos.

Es conveniente que la esposa acuda con el ENFERMO a estas charlas, ya que es la enfermedad de la familia”, según afirmó el Dr. Mur­cia Valcárcel en el XVIII Congreso Internacional de ALCOHOLISMO y To­xicomanías, celebrado en Sevilla en junio de 1972.

¿Pero qué encuentra la familia acudiendo al Centro?.

No es creíble, parece un sueño, algo irreal por encontrar en él un apoyo moral tan insospechado. Saca paciencia para convivir con un ENFERMO ALCOHÓLICO y satisfacción de ver que esa persona quiere curarse. ¿Hay alguien que dé más?.

En casa se disfruta de un clima más cálido, ya no hay miradas de odio, de terror; hay ya diálogo. La soledad, compañera inseparable de la esposa en las largas ausencias del marido, con el interrogante de qué es­tará haciendo, desaparece, y la confianza, cimiento base en el matrimo­nio, hace su entrada. Ya no hay duda, ironía ni ganas de venganza; hay comprensión.

Los hijos, que antes se escondían atemorizados ante la presencia de su padre, hoy corren para abrazarle y sentarse junto a él. ¡Y eso vale mucho!. Los conocidos se asombran de ver el cambio, y los verdaderos amigos se alegran; es la imagen de una persona con una meta nítida.

El Centro de Rehabilitación, en mi caso concreto, la Asociación de Ex-Alcohólicos Españoles, punto ESTE en la brújula. ¿Llevo razón?.

 

Isabel Cobo del Valle

Esposa de Ex-Alcohólico

A.E.E. GRANADA

 

 

 

CARITAS ESPAÑOLA

 

CON LA COLABORACION DE LA

ASOCIACIÓN DE EX-ALCOHÓLICOS ESPAÑOLES

 

SIMPOSIO SOBRE EL ALCOHOLISMO

 

Propuesta de Programa

 

Días 29, 30, 31 de Mayo y 1 de Junio de 1979

 

Día 29

Parte 1ª: Etiología y causas del Alcoholismo

Ponencia 1: Epidemiología del Alcoholismo en España

Ponencia 2: Las causas sociales del Alcoholismo

Ponencia 3:  Personalidad de los alcohólicos

 

 

Día 30

Parte 2a: Fenomenología del Alcoholismo

Ponencia 4: Consecuencias sociológicas del Alcoholismo

Ponencia 5: La enfermedad alcohólica

Ponencia 8: La familia del alcohólico

 

 

Día 31

Parte 3ª: Prevención, asistencia y rehabilitación

Ponencia 7: Experiencias de lucha antialcohólica en otros países

Ponencia 8: Asistencia al paciente alcohólico

Ponencia 9: La psicoterapia del alcoholismo

 

Día 1

Parte 4ª: Mesas Redondas sobre experiencias y servicios concretos

Mesa Redonda  lª: Asociación de Ex-Alcohólicos Españoles

Mesa Redonda 2ª: Servicios antialcohólicos

Clausura del Simposio: La Iglesia y Cáritas ante el alcoho­lismo.

 

 

ASí FUE NUESTRA VIDA

 

Antonio, es un enfermo alcohólico rehabilitado que acudió a una de las sesiones de terapia que todos los jueves se celebra en la A. E. E., de­dicadas, tanto a los enfermos, como a los familiares de los mismos.

El, con buen criterio, consideró que su vivencia debía ser conocida no solo por los cincuenta o sesenta enfermos que asistían a la sesión, sino por cuantas personas les pueda afectar el problema alcohólico.

Para ello, no tuvo inconveniente en redactar su historial y enviarlo a la Asociación para general conocimiento.

Esta Dirección, en vista de los altos valores humanos que comporta dicho escrito con respecto a la lucha contra el alcoholismo, se ha creído en el deber de insertarlo en el Boletín de la Asociación como una vivencia más de las publicadas en otros números.

El escrito al que se hace referencia dice así:

 

Queridos compañeros: Me llamo Antonio, tengo 40 años, soy casado y padre de tres hijo, de 11, 9 y 8 años de edad y vivo en Madrid.

Esta es la segunda vez que acudo a esta reunión de terapia y mi experiencia en la misma es casi nula, pero lo que voy a contaros es un pequeño resumen de mi vida y los motivos por los cuales me encuentro aquí, ¡que éstos sí que los conozco!.

Como creo que lo más importante de estás reuniones es que todos aportemos algunos datos, que aunque para algunos no tengan importancia, para otros pueden ser de mucha utilidad y por supuesto, aunque nos cause vergüenza, lo importante es decir siempre la verdad.

Mi desequilibrio familiar y al mismo tiempo mental, se presenta a los 18 años. Yo vivía con mi madre, viuda, en un pueblo. Al cabo de mu­chos sacrificios, pude alcanzar un digno puesto de trabajo en una empresa instalada en el mismo. Cuando había pasado cierto tiempo, me entero de que una persona, para mí muy querida y respetada, no observaba la conducta que yo hubiera deseado. Os podéis figurar el impacto que aquello causó en mí, pero como pude comprobar que era verdad, me marché de mi casa y me vine a trabajar a Madrid. Sin vigilancia de nadie y ganando dinero, empieza mi vida solitaria, relacionándome con diversidad de per­sonas, y al final lo que siempre ocurre, te quedas con las peores por creer que son las mejores, ya que te buscan y te vanaglorian cuando estás delante de ellas y pueden sacar algún fruto de ti y te critican cuando estás ausente.

Transcurren los años de mi vida cada día peor, bebiendo más cada vez y hundiéndome en el fango sin darme cuenta; al contrario, aquello pa­ra mí era la gloria. Tuve una extensa experiencia en el mundo del vicio y de los bajos fondos, dentro del cual yo me sentía más familiarizado, y ­siempre bebiendo, con la suerte o la desgracia de que a mí, aparentemente, la bebida no me afectaba.

Llega el momento de conocer a una mujer de entre las muchas que había conocido; hoy es mi esposa. Una mujer sin ninguna experiencia, que se enamora de mi con los ojos cerrados, por lo cual tengo que dar constantemente gracias a Dios, ya que nunca me pude figurar que hubiera en el mundo persona, que por puro amor, fuera capaz de aguantar tanto sufrimiento.

Empieza mi vida matrimonial, y no me doy cuenta que mi situación civil había cambiado, continuando mi marcha cada vez peor. Por una par­te porque me atormentaba al ver que estaba destrozando la vida de una persona, la cual siempre me había demostrado que nuestra unión, para ella, había sido por puro amor. Pero ese momento que ella creía que tenía que llegar, el de mi conversión, no llegaba, y para ella su único consuelo lo encontraba en llorar y llorar las noches y los días enteros, con un hijo en los brazos y otro dentro de su ser. En alguna ocasión hubo de visitar los depósitos de cadáveres para ver si yo me podía encontrar en ellos; dado que me pasaba días enteros sin dar señales de vida. La bebida para mí se estaba convirtiendo en algo esencial, restando toda clase de atenciones y cariño a esas personas tan queridas, que siempre aguardaban mi regreso con los brazos abiertos.

Mi situación de alcohólico intermitente se estaba convirtiendo en un hecho más asiduo, y como mi esposa me pedía una y otra vez que justificara mi conducta, fui tan cobarde como para argumentar mis hechos en ­incompenetración de caracteres entre ambos, y decirle que me encontra­ba fuera de casa cada día más; a gusto porque ella no sabía comprenderme, etc. Todo aquello era falso, pero yo me justificaba.

Como mi desorden de vida apenas me permitía comer ni descansar, automáticamente enfermé de los nervios, pero no me pongo en tratamien­to médico por temor a que descubran la verdad y me administren algún medicamento por cuyos efectos me pudiera ver apartado de la bebida. En­tonces caí en el círculo muy común en los alcohólicos: "A más nervios más bebida, y a más bebida más nervios", siempre creyendo aguantar la bebida porque nunca perdía el equilibrio, pero sí observaba que perdía el raciocinio, ya que mi comportamiento era el de una verdadera bestia.

 

Y AHORA LO MAS IMPORTANTE, AL MENOS PARA MI.

Redactando estas líneas asoman a mis ojos lágrimas de dolor y de pena y me gustaría que si alguno de mis compañeros o cualquier persona de las que están pasando por esta transición alcohólica, también asomen a los suyos. Con ello vería la esperanza de haber causado mella en vuestro espíritu, y estoy seguro que encontraréis pronta solución a vuestros pro­blemas poniéndose rápidamente en manos de doctores especializados en esta materia y siguiendo sus instrucciones al pié de la letra. Algunos di­réis: Esto es muy fácil decirlo, pero ¿cuesta mucho trabajo hacerlo?. Por supuesto, pero la vida es sacrificio y yo lo estoy haciendo, dando mi palabra de honor, y en buena hora lo diga, estoy obteniendo resultados francamente satisfactorios.

 

 

OS HE CONTADO LO MAS IMPORTANTE, Y AHORA LO MAS TRISTE.

Una de las pocas veces que intenté quitarme la vida, porque así yo creía poder librar a mi familia de tantos sufrimientos, entré en la habita­ción de mis hijos para despedirme de ellos. En silencio, al verlos tan hermosos y tan al margen de mis problemas dije: ¡Dios mío, ilumíname!. Y cuando estaba en el cuarto de baño con una cuchilla de afeitar en la ma­no para cortarme las venas, se presentó mi esposa a la cual creí dormida, y a los gritos de terror ante mi actitud, se despertaron mis hijos so­bresaltados y llorando se abrazaron a su madre. Pero mi sorpresa fue escuchar de uno de ellos la siguiente frase: “Ya está bien, ya estamos cansados de seguir viviendo en esta situación, porque aunque tú creas que no sabemos nada, te hemos escuchado casi siempre que has venido a casa en estas condiciones”. Por estos efectos, mi hija segunda, de 9 años, sueña muy a menudo y se despierta gritando. Al preguntarle que le pasa, siempre contesta: ¡Ya estoy harta!, ¡Ya está bien!.

Queridos compañeros: ¿creéis que de algún modo se compensan estas consecuencias?. No me queda más remedio que suplicaros miréis a vuestros hijos si los tenéis, y sino a vuestro cónyuge y sino la tenéis, a vuestros padres, y pensad que esta conducta nuestra, será una huella marcada a fuego sobre sus carnes, imborrables y con efectos secundarios imprevisibles. Estos seres, tan queridos nuestros, valen mucho más que eso, y no tienen por que sufrir las consecuencias. Y de ningún modo ni bajo ningún pretesto, ser lanzados al mundo con posibilidad de ser margi­nados por la sociedad, a la que tanto derecho tienen, y todo, por unas mi­serables copas de alcohol, que pueden ser adquiridas por cualquiera en todo momento.

Por ellos, y por todos nosotros, pido a Dios que nos ilumine para seguir curándonos, ya que estos seres serán el ejemplo vivo de lo que no­sotros les enseñemos.

 

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Don J.C. nos escribe diciendo que muchas veces se repite en nuestro Boletín la frase "beber con moderación" cosa que no acaba de comprender, dado que en bastantes más ocasiones se dice que el ALCOHÓLICO "no puede probar ninguna bebida que contenga ALCQHOL". La contradicción le parece grande y dice no saber cuál puede ser la verdadera nor­ma a seguir.

No existe en absoluto contradicción alguna en las frases que se citan. Como observará cada una de ellas está dedicada a distintas personas. La primera aconseja "beber con moderación" a quien aún no ha caído en las garras del ALCOHOLISMO. A estas personas no les podemos prohibir ha­cer uso de una costumbre social admitida y practicada por la mayor parte del mundo civilizado.

Una persona normal, que bebe algún producto ALCOHÓLICO cuando las circunstancias lo requieran, no ejecuta una acción irreparable. Lo más conveniente, al menos para su salud, sería que no bebiera nada que contenga ALCOHOL, pero si el acto lo requiere, que beba, pero "con mo­deración"; una copa, mejor que dos o más. Si con ello logra no DEPENDER del ALCOHOL, es solo una persona que bebe cuando se presenta la ocasión y a él va dedicada la ya mencionada frase.

La otra, que suscita sus dudas, es la dedicada a los ENFERMOS ALCOHÓLICOS, dado que ellos, por padecer esta ENFERMEDAD. "no pueden probar el ALCOHOL" sin provocar la inevitable RECAÍDA, con la consecuente secuela de inestabilidad familiar, social y laboral.

 

CARTILLA DEL ALCOHOLICO

(CONTINUACIÓN - IV)

 

 

 

El alcoholismo, pues, vivirá aletargado en el alcohólico y no dará ninguna señal de vida. Pero, en el momento en que vuelva a probar una gota de alcohol, el demonio del alcoholismo despertará en su interior y (como le sucedería al miope si perdiera las gafas) volverá a producir las mismas complicaciones que antes -los mismos temblores, los mismos celos, las mismas riñas- porque el alcoholismo, propiamente dicho, no se cura jamás.

Del mismo modo, si el fumador que se ha retirado del tabaco vuelve un día a aceptar un cigarrillo, está condenado de nuevo a volver a fumar. Del mismo modo, el fumador que se retira del tabaco siempre será fuma­dor -eso sí-, pero un fumador que no fuma.

Pues bien, la misión del médico, en cuanto al alcoholismo, es convertir al alcohólico que bebe en un alcohólico que no bebe.

 

¿Qué hace falta para curarse?

 

Para curarse del alcoholismo, lo único que hace falta es dejar de beber alcohol.

Pero, claro, como el alcoholismo consiste precisamente en no poder dejar de beber alcohol, resulta que para poderse curar es menester estar curado ya. De modo que, dicho así el remedio de esta enfermedad es no tenerla, lo cual es absurdo. Pero yo voy ahora a intentar aclarar este galimatías para que se vea que esta solución no sólo no es absurda, sino que es la única posible.

El que realmente no puede salir del círculo vicioso de la enfermedad es el propio alcohólico abandonado a sí mismo. Para que el alcohólico de­jase de beber por su propio esfuerzo haría falta que no fuese alcohólico (o que tuviese una enorme fuerza de voluntad, lo que viene a ser casi lo mismo). Pero desde el momento en que el alcohólico reconoce que él es un enfermo y acude al médico, ya interviene un nuevo factor: el propio médi­co, cuya primera obligación es precisamente romper ese círculo vicioso. Lo que el alcohólico no puede hacer por sí solo, sí es capaz de hacerlo con ayuda de un tratamiento adecuado.

Analicemos ahora los elementos y las actitudes necesarios para combatir el alcoholismo.

Lo primero y lo más importante que tiene que poner el enfermo de su parte es su deseo consciente de curarse.

Es frecuente en la consulta que acudan enfermos alcohólicos que echan la culpa de sus males a todo menos al alcohol. Si tienen vómitos por la mañana es porque fuman demasiado, si comen poco es porque siempre han sido de poco comer, si se llevan mal con su esposa es porque ésta es­ insoportable, si les echan del trabajo es porque los tiempos están muy mal, si les duelen las piernas es porque tienen reuma, si les tiemblan las manos es porque están intimidados por la presencia del médico. Al decir­les que todos esos síntomas que refieren son debidos al alcohol, contestan categóricamente que no, porque ellos beben “lo normal” y lo han bebido desde niños y nunca les han pasado estas cosas hasta hace dos años. No comprenden, o no quieren comprender, que, a fuerza de ir a la fuente, llega un momento en que el cántaro se rompe.

-Pero bueno, vamos a ver -suelo decir a estos enfermos-, ¿usted a qué ha venido a la consulta?.

-Yo -responden- porque se ha empeñado mi mujer. Pero a mí no me pasa nada.

Estos son los enfermos que no se curan. Lo primero que hace falta para curarse es desearlo conscientemente. Para ello es preciso recono­cerse enfermo y ser plenamente sincero. A estos enfermos que vienen a consulta “obligados por su mujer”, les digo:

-Si usted no se considera enfermo, no tiene por qué venir al médico. Váyase y vuelva usted, sin que nadie le obligue, decida que quiere curarse.

He aquí, en cambio, lo que dice el enfermo que se cura:

-Mire usted, a mí todo lo que me pasa es por culpa del vino. Yo sé que me tengo que quitar de beber, pero no tengo fuerza de voluntad para ello.

Este es el enfermo que se cura porque es lo bastante sincero para reconocer su enfermedad sin engañarse a si mismo. En una palabra, se cura porque se quiere curar. El no tener fuerza de voluntad no es un obs­táculo. Cuando viene un enfermo alcohólico a mi consulta, ya sé que no tiene fuerza de voluntad y cuento con ello. Porque en esa falta de voluntad es precisamente donde radica su enfermedad. Si la tuviera, no sería un alcohólico o no habría venido a la consulta, porque se habría quitado él solo de beber.

 

La fuerza de voluntad y el conocimiento

 

Yo suelo comparar la fuerza de voluntad a la fuerza muscular.

Supongamos que hay que subir a lo alto de una montaña (la montaña simboliza el dejar de beber). Imaginemos que la montaña tiene, por uno de sus lados, un enorme precipicio cortado a pico. Querer dejar de beber sólo a base de fuerza de voluntad es como querer subir a pulso por el pre­cipicio la cima de la montaña.

¿Es imposible?. No. Quizá lo consiga uno de cada mil, de cada diez mil o de cada cien mil. Pero, para hacerlo, es menester ser un atleta ex­traordinario. Casi todos los que lo intentan van a fracasar y, lo que es peor, se van a estrellar en el fondo del abismo.

Pues bien, siguiendo con el ejemplo, la misión del médico es cono­cer sendas y pasos no muy empinados, que den vueltas y revueltas, que sean a veces largos, pero que conduzcan a la cima sin grandes peligros ni fatigas. Ya que el enfermo alcohólico carece de la fuerza necesaria pa­ra subir a pulso la montaña por su cara más difícil, lo que debe hacer es ­ponerse en manos de un guía que le enseñe el camino mejor para alcanzar la cumbre. Este camino es largo y, en algunos momentos, va a ser duro. Surgirán rocas o pasos difíciles que exigirán un esfuerzo muscular, pero no es lo mismo tener que recurrir de vez en cuando a la fuerza que confiar única y exclusivamente en ella.

 

(CONTINUARA)

 

SOBRE EL ALCOHOLISMO

 

Es de general conocimiento la antigüedad de las bebidas ALCOHÓLI­CAS. Las más remotas comunidades organizadas, hacían uso del vino en las libaciones rituales en honor de sus dioses. De una u otra forma, el ALCOHOL forma parte desde tiempo ancestral, en casi todas las ceremo­nias importantes. Pocas veces se ha combatido su uso. Jesús convirtió el agua en vino en las bodas de Canáa, y San Pablo recomendaba a Timoteo que bebiera en lugar de agua vino, por ser éste un gran remedio para las enfermedades del estómago.

No obstante, el que el vino haya sido la más antigua bebida ALCOHÓLICA utilizada por la humanidad para festejar muchos actos, incluso en el culto a los ídolos, esto no significa que se deba felicitar a quien abusa de esta droga. Estamos esclavizados por el ALCOHOL. Y esto no es una me­táfora; es una triste realidad. Digo que es una triste realidad porque poco se ha realizado a mi juicio para prevenir el peligro y el drama que padece el mundo moderno con el abuso del ALCOHOL.

Nuestro organismo no está preparado para absorber grandes cantidades de ALCOHOL, y mucho menos en forma continuada. Puede, en efecto, eliminar parte de él, pero a un ritmo lento y dentro de unos limites que están por debajo de las cantidades que algunos consideran normales. Durante el tiempo que el organismo precisa para eliminar parte del ALCOHOL ingerido, éste circula por la sangre, y de esta forma, entra en contacto con casi todos los órganos vitales del cuerpo. El sistema central es especialmente el más afectado por esa acumulación de ALCOHOL concentrado en el cuerpo y gran parte de él, en el cerebro.

El ALCOHÓLICO no es un borracho, es un ENFERMO. Es en defini­tiva un drogado, un hombre que desea más y más ALCOHOL porque su cuerpo se lo pide, y le es necesario para calmar la ansiedad que la carencia del mismo le ocasiona. El ALCOHÓLICO es un ENFERMO, un hombre que camina hacia la muerte y está expuesto a muchas enfermedades, que las sufre y casi nunca sabe, que si las padece, es debido en principio, al inmoderado uso que hace del ALCOHOL.

Los ALCOHÓLICOS no beben porque el sabor o el aroma de la bebi­da les atraiga; beben por los efectos que en su organismo causa el ALCO­HOL (euforia, tristeza, emoción, etc.). Para ellos el ALCOHOL no es una bebida, es una droga que creen necesaria para sobrevivir. No están ENFERMOS porque beben mucho; beben mucho porque están ENFERMOS.

La mayor parte de los ALCOHÓLICOS, aunque necesitan beber, odian el ALCOHOL, el gusto de la bebida y los resultados de la misma. Se odian a sí mismos por sucumbir ante la bebida, pero no pueden prescindir de ella.

Cualquier bebida ALCOHÓLICA puede ser la causa del ALCOHOLIS­MO, tanto si son de poca como de mucha graduación. La clase y cantidad de la bebida no indica nada en absoluto. La carrera del ALCOHOLISMO es irreversible; una vez que se es ALCOHÓLICO ocurre como con la diabetes, que no se cura, solo se controla, evitándose con ello la progresión.

No es necesario, para adquirir la ENFERMEDAD ALCOHÓLICA, empezar a beber por la mañana; el horario no tiene gran importancia. Lo importante es que el ALCOHÓLICO, cuando empieza a beber, pierde, la ma­yor parte de las veces, el control de sí mismo. Es una ENFERMEDAD mental que involucra al individuo, a su familia, a su trabajo, e incluso a parte de la sociedad. Pero debido a los prejuicios y falsas ideas, se deja evolucionar esta ENFERMEDAD con toda libertad; es más, se estimula su crecimiento y propagación. Por tanto, no es una vergüenza ni una deshon­ra el ser ALCOHÓLICO; es una grave ENFERMEDAD, de igual manera que lo son la diabetes y la tuberculosis.

Los ALCOHÓLICOS suelen tener un falso aspecto de salud, que encubre muchas complicaciones en el campo médico, y de las que el ENFERMO no se da cuenta, dado que está anestesiado por el ALCOHOL. La inmensa mayoría de los bebedores habituales, sucumben tras haber hecho desgraciada a su familia. La muerte les sobreviene por suicidio, infecciones, accidentes, enfermedades del hígado, etc. Suelen morir más jóvenes que el resto de la población y no tienen muchas opciones cuando llegan al cénit de su carrera ALCOHÓLICA; o dejan de beber o se mueren; si no terminan dementes en los pabellones para crónicos de un manicomio.

El final de un ALCOHÓLICO, como el de todo adicto, sea drogadic­to, jugador, etc. es el fracaso. No puede triunfar en su empeño por muchos patéticos intentos que efectúe; siempre le toca perder. Tiene una continua lucha para controlar su ingesta de ALCOHOL. Solo cuando cesa en esta lucha, se rinde y se declara vencido, es cuando empieza a vencer, a independizarse y a controlar el ALCOHOL sin probarlo.

Es evidente que en nuestro siglo XX no hay relación social sin ALCOHOL. En torno al whiski en occidente y al vodka en oriente, se intercambian palabras de paz, se tratan planes de guerra, se acuerdan negocios y se hacen amistades; en definitiva, se toman las más importantes decisiones. De la misma manera, tanto si se vá a ganar dinero como a perderlo, la frase es siempre la misma; ¿por qué no vienes mañana?   ¡tomaremos unas copas!..... y las copas se toman.

 

J.R.J.C.

Ex-Alcohólico

 

 

ESTADISTICAS

 

Dª L. M. dice no estar conforme con los números que en el Boletín se dan sobre los ALCOHÓLICOS existentes en España.

Nosotros tampoco lo estamos, pero no tenemos otras fuentes de información que las cifras dadas en los artículos escritos por especialistas ­y de los que siempre hacemos referencias.

Todos son datos estimativos, de los cuales forman parte el número de ENFERMOS tratados o en tratamiento, así como los que no pasan por consultas médicas, que son mayoría.

Por ello seguiremos copiando las cifras que reflejen los trabajos de los especialistas, en espera de poder comunicar en un día no lejano, una versión oficial, en que se consigne con un mínimo error, los datos del nú­mero de ENFERMOS ALCOHÓLICOS existentes en España.

 

DEPENDENCIA

 

La palabra DEPENDENCIA, referida a las bebidas ALCOHÓLICAS, tiene un significado con mucho de tragedia. Vá inexorablemente unida al ENFERMO ALCOHÓLICO. Es el vehículo que lo conduce a que no pueda olvidar el ALCOHOL. Es la cita constante y a horas casi siempre fijas y a la que el ENFERMO no suele faltar. La copa o copas de la mañana, las ­cañas o vasos del aperitivo, el vino y las copas después de la comida. También se bebe bastante antes de la cena. Esta rara vez se efectúa, por no existir el necesario apetito. Después, si no hay ningún tropiezo dialéc­tico con algún familiar, esposa, padres o hijos, a dormir... y a esperar a seguir destruyéndose en el día siguiente.

Y con el nuevo día empieza otra vez el ciclo con iguales características que el anterior. Bueno, con iguales características, no. Avanza, aunque no sea mucho, la DEPENDENCIA, así como el deterioro psíquico y físico. Poco a poco, los tropiezos dialécticos con la familia son cada vez de más envergadura. Ya dá gritos y alguna vez hasta hay amenazas. Estamos llegando al cénit de la tragedia. Más allá está la ignominia de uno, la desesperación de los otros ....... y sin remedio inmediato, porque el ENFERMO tratará por todos los medios de seguir bebiendo, ya que su DEPENDENCIA se lo exige.

Si antes de llegar a este extremo, los familiares y amigos consiguen que se deje poner en manos de un médico especialista, se ha ganado mucho y es más fácil la recuperación. También si se ha llegado al máximo de degradación, aunque con más trabajo... más sacrificios, y poniendo el ENFERMO toda su voluntad, aún se puede llegar a conseguir resultados satisfactorios. Si a esto se le agrega como complemento la convivencia con un grupo de EX-ALCOHÓLICOS o ALCOHÓLICOS rehabilitados, se puede tener casi la seguridad de que es posible la recuperación del 70 al 75 por ciento de los ENFERMOS ALCOHÓLICOS tratados. El restante tanto por ciento no es de fácil recuperación. Muchos de ellos tratan de supe­rarla, pero la falta del reconocimiento sincero de su ENFERMEDAD, hace que carezca de la suficiente fuerza de voluntad, lo que inexorablemente los conduce a la temida RECAIDA, lo cual supone volver de nuevo a empezar. De esta RECUPERACIÓN DIFÍCIL, así como de sus consecuencias, trataremos en un próximo artículo.

 

____________

 

España ocupa, con más de un millón y medio de personas afectadas de ALCOHOLISMO, el primer lugar del mundo en cuanto a enfermos psíquicos a consecuencia de este factor, el segundo en el número de ALCOHÓLICOS existentes y el tercero en el consumo de bebidas ALCOHÓLICAS por cabeza.

 

Informe del Dr. Alonso Fernández

 

LA SANIDAD Y EL ALCOHOLISMO

 

El que los bebedores tengan de ordinario pocas ganas de alimento, no prueba que los alimente el ALCOHOL. Su escaso apetito es comparable a la anorexia habitual de los afectados de gastritis, no siendo sino una abe­rración de la mucosa. No se les quita el hambre: se les adormece la facultad de sentirla.

El jugo de la uva antes de fermentar es de gran importancia alimen­ticia: pero no así después, porque las sustancias saludables se reducen a la mínima expresión o desaparecen. En el zumo fermentado, queda gran cantidad de agua, algo de azúcar, tanino, fósforo, potasa, etc. En cambio aparecen nuevos elementos que no tenían las uvas. Entre ellos, y como principal, tenemos el ALCOHOL. Y es conveniente no dar nunca al olvido, que el valor alimenticio del mosto fermentado queda anulado por la presencia de este último producto, el cual, bebido inmoderadamente, crea DEPENDENCIA, y ésta lleva inexorablemente a una ENFERMEDAD temida por el mundo entero: se denomina ALCOHOLISMO.

Que esto es una preocupación de los Gobiernos, lo demuestran las declaraciones de una ilustre personalidad francesa, que en su reciente vi­sita a España, y refiriéndose al ALCOHOLISMO se expresó así:

"El ALCOHOLISMO es un problema muy complejo, sobre todo en ­Francia, donde la producción de vino y otras bebidas ALCOHÓLICAS representa uno de los pilares de la economía.

El Presidente de la República decidió hace unos meses adoptar una importante serie de medidas, sobre todo en el terreno fiscal, que se ten­drán que poner en marcha en los años venideros para luchar contra el ALCOHOLISMO. La dificultad en erradicarlo, no nace solamente del hecho de que el ALCOHOL sea uno de los elementos clave de nuestra econo­mía, sino también porque constituye uno de los fundamentos de nuestra cultura y costumbre. Hay actividades en la vida de los franceses, que no pueden concebirse sin el concurso del ALCOHOL, lo que supone uno de los problemas más difíciles de vencer para acabar, o al menos disminuir, el ALCOHOLISMO".

En España, el Ministerio de Sanidad pondrá en marcha lo antes posi­ble un programa conjunto para la prevención y el tratamiento del ALCO­HOLISMO, según ha informado el jefe del Servicio de Promoción de la Sa­lud, Doctor Callada. Admitió que los recursos con los que actualmente se cuenta para la lucha contra el ALCOHOLISMO son insuficientes, pero afirmó que eso no significa que para el Ministerio de Sanidad no exista el problema del ALCOHOLISMO. "No solo existe -añadió- sino que además nos preocupa, aunque existe junto con otros problemas también graves.

El programa para combatir el ALCOHOLISMO que se está elaboran­do tiene dos vertientes, una preventiva, consistente en una campaña de educación e información sobre el ALCOHOLISMO, y otra terapéutica, que contempla la creación de hospitales especializados y centros de desintoxi­cación.

Actualmente existen en España doce centros específicos para ALCO­HÓLICOS, dependientes de la Sanidad Nacional, en los que se aplica un tratamiento tanto biológico como psíquico. El número de ALCOHÓLICOS se estima en unos ochocientos cincuenta o novecientos mil y el de ALCOHÓLICOS potenciales en un millón setecientos mil. Estas cifras sitúan a España en el cuarto país con mayor índice de ALCOHOLISMO.

El Doctor Cañada precisó, sin embargo, que la escasez de centros específicos para el tratamiento del ALCOHOLISMO no implica que no haya otros recursos para hacer frente a esta ENFERMEDAD, ya que los pacientes reciben todo tipo de asistencia en otros hospitales. El plan que prepa­ra actualmente el Ministerio de Sanidad incluye una campaña de información respecto al consumo de ALCOHOL, para cuya realización se efectua­rá una encuesta con el fin de conocer no sólo el número de habitantes ALCOHÓLICOS, sino también las causas de iniciación al ALCOHOLISMO, las pautas de conducta y las actitudes de la población respecto a la bebida y al ALCOHOLICO.

Asimismo, se intentará eliminar de la sociedad el concepto de "vicioso" con que se contempla al ALCOHÓLICO, e introducir un concepto biológico que contemple estos casos como ENFERMEDAD, ya que la car­ga moral con que todavía se trata esta cuestión, conlleva que el ALCOHOÓLICO sea rechazado por la sociedad, no acepte su ALCOHOLISMO como ENFERMEDAD, y por tanto, no acuda a recibir tratamiento a tiempo.

 

 

 

LA DROGA NUESTRA DE CADA DIA (II)

 

El Alcohólico, un pariente mal avenido (continuación)

 

A través de la televisión, el ALCOHOL tiene abierta las puertas de cada hogar. Aunque una familia se empeñe en ser abstemia y tenga en la nevera sólo zumos, va a tener, por lo menos cinco mil veces al cabo del año una botella de ALCOHOL en el escaparate de su pequeña pantalla.

Esta incesante lluvia de ALCOHOL que se nos viene encima por todos los medios de publicidad, empieza a surtir los primeros efectos negativos en el hogar.

El ALCOHÓLICO no nace, se hace, yo diría mejor, lo hacen, lo for­ja la propia sociedad: dentro del hogar, donde la esposa ofrece al marido ALCOHOL para satisfacerle, mientras que la televisión y la radio están promocionando la bebida; fuera del hogar, en la calle, con los amigos, con los compromisos, porque la sociedad impone que nada mejor para al­ternar, para hacer tertulia o hablar de negocios que acompañarse de unas copas.

Naturalmente, hay otros medios donde el ALCOHOLISMO se pega como lapa contagiosa; en los medios hacinados, deprimidos, en los suburbios despreciados por la sociedad, en los hogares maltrechos, donde nacen otros fenómenos de lacra social, allí donde el ALCOHOLISMO no necesita de campañas publicitarias, sino que se cuela por el propio poder de la sugestión, de la necesidad, del vicio de beber, para olvidar, o para malvivir, o quizás por seguir haciendo lo mismo que se ha visto desde la ­niñez.

En uno u otro medio, en cualquier circunstancia, el ALCOHOLISMO se extiende y abarca un amplio círculo de la sociedad española, donde se encierran más de dos millones de personas “atacadas” por la enfermedad. Un cinco por ciento da la población española, comprendida entre los 15 y 50 años de edad, consume ALCOHOL a diario; de éstos, el quince por ciento lo hacen en dosis excesivas. Hay también una mujer ALCOHÓLICA ­por cada tres hombres.

 

 

Un enfermo en la familia

 

Hay unas reglas de oro elaboradas por los expertos, que señalan la conducta a seguir con los ALCOHÓLICOS por parte de sus familiares:

 

 1ª.  HABLAR FAMILIARMENTE CON ÉL

2ª.   PENSAR QUE MIENTE POR SISTEMA

3ª,   NO REPROCHARLE NADA NI HERIRLE SENTIMENTALMENTE

4ª.   CONVENCERLE DE QUE SUS ACHAQUES SE DEBEN Al ALCO­HOL, Y NO    A OTRA ENFERMEDAD ORGÁNICA

5ª.   ACONSEJARLE DE LA NECESIDAD DE QUE DEJE EL ALCOHOL POR COMPLETO

6ª.   INDUCIRLE A QUE VISITE AL MEDICO CON CIERTA PERIODI­CIDAD

 

El ALCOHÓLICO no es sólo un ENFERMO atacado por esta toxicomanía, sino que el ALCOHOL degenera en otro tipo de enfermedades or­gánicas cuando alcanza estados crónicos. El ENFERMO ALCOHÓLICO ­tiene su vida limitada en un diez por ciento con respecto a cualquier otra persona. Hay una lista de enfermedades típicas del ALCOHOLISMO: cirrosis hepática (España ocupa el cuarto lugar de Europa y séptimo en el mundo, en cuanto a mortalidad por esta dolencia se refiere), bronquitis agudas, neumonías, tuberculosis (un uno por ciento de los ALCOHÓLI­COS padece esta enfermedad, y el cincuenta por ciento de los tuberculo­sos mayores de 50 años beben asiduamente), trastornos mentales (el cua­renta por ciento de los internados en hospitales psiquiátricos han sido AL­CÓLICOS), alucinaciones, epilepsia, arteriosclerosis y úlceras gástricas (un diez por ciento de los ALCOHÓLICOS padecen úlcera debido a la fuerte graduación del ALCOHOL).

En muchas ocasiones, cuando se ha logrado la rehabilitación del AL­COHÓLICO no se logra, sin embargo, atajar ese cúmulo de graves enfer­medades en que puede degenerar el ALCOHOLISMO. Unas 8.000 personas mueren todos los años en España a causa del ALCOHOLISMO. El diez por ciento de los fallecidos tienen edades comprendidas entre los 28 y los 35 años; un quince por ciento entre los 36 y 40 años; un treinta por ciento, entre los 40 y 50 años, y el cuarenta y cinco por ciento restante, entre los 50 y 65 años. De estos fallecidos, el veinte por ciento son mujeres.

Antes citábamos seis reglas de oro en la conducta familiar a seguir con los ALCOHÓLICOS:

 

1ª.   Hablar... Sólo el cuarenta por ciento de los familiares más allegados lo hacen directamente con el ALCOHÓLICO, al menos de forma habitual.

2ª.   Pensar... El ALCOHÓLICO es desconfiado, cualquier acción de rehabilitación, tanto física como psicológica, suponen para el ENFERMO una fórmula de apartarle del ALCOHOL y esto le vuelve entrovertido, poco fácil al diálogo y tremendamente mentiro­so para ocultar una serie de situaciones que le delatarían en su afición a la toxicomanía.

3ª.   No reprocharle... El trato familiar al ALCOHÓLICO tiene que ser fundamentalmente delicado; en una encuesta recientemente realizada, el sesenta por ciento de los familiares más allegados al ENFERMO, confesaban haberle tratado injustamente en muchas ocasiones, incluso habían recurrido a la herida sentimental para tratar de reprimir su afición al ALCOHOL, fórmula esta equivocada.

4ª.   Convencerle... Es quizá la labor más difícil que en el período de rehabilitación, les toca realizar a los familiares más cerca­nos; también aquí las estadísticas son contundentes y señalan que sólo un diez por ciento de los ALCOHÓLICOS llegan a convencerse de que el ALCOHOL es el causante de todos sus trastornos orgánicos.

5ª.   Aconsejarle... Labor también difícil y que compete en primer lugar a la familia; el cincuenta por ciento de los ALCOHÓLICOS rehabilitados, han sido convencidos de dejar el ALCOHOL por sus familiares más allegados, antes de iniciar el tratamien­to terapéutico.

6ª.   Inducirle... Es una labor de constancia, ya que de estas visitas depende la recuperación del ALCOHÓLICO para su familia y pa­ra la sociedad.

 

Hemos tenido también ocasión de realizar una encuesta entre los otros cónyuges de personas ALCOHÓLICAS, respecto a los problemas de convivencia conyugal que puede presentar este tipo de ENFERMOS en una familia.

Estas son algunas opiniones sobre la situación y comportamiento del ALCOHÓLICO dentro de la familia, encuestas servidas por los propios fa­miliares, pero vamos a ver qué piensan de un ALCOHÓLICO las personas que no tienen este problema en la familia.

El informe FOESSA plantea una serie de estadísticas respecto al concepto que tienen las amas de casa sobre las personas ALCOHÓLICAS.

Entre las amas de la clase alta hay un cuarenta y siete por ciento que consideran a los ALCOHÓLICOS "delincuentes", y creen que ellos mismos tienen la culpa en un ochenta y cinco por ciento de los casos; en la clase baja se les consideran "delincuentes" en un treinta y tres por ciento, y culpables de su ENFERMEDAD en un ochenta y tres por ciento de los casos. Sobre este particular añadiremos que hay un porcentaje muy eleva­do de delincuentes con antecedentes ALCOHÓLICOS; es más, las estadís­ticas hablan de que el setenta por ciento de los delitos de sangre están producidos por el ALCOHOL, y el ochenta y cinco por ciento de conductas an­tisociales las protagonizan personas en estado de embriaguez. El Direc­tor General de Tráfico calcula de un treinta y cinco a un cincuenta por ciento de los accidentes de tráfico que se producen en España con una secuela de cinco mil muertos están producidos por el ALCOHOL.

(Continuará).

 

LUCHA ANTIALCOHÓLICA

 

CONGRESOS

 

El IV Congreso Nacional de Alcohólicos Rehabilitados, se celebró en VALENCIA en el mes de Septiembre de 1975, patrocinado por la Unidad Antialcohólica del Centro Socio-Cultural AVEX, de aquella ciudad.

La modalidad empleada para su desarrollo fue la de Mesa Redonda. Los componentes de las mismas, así como los temas tratados, se relacionan a continuación:

 

1ª Mesa Redonda:

 

TRATAMIENTO DEL ALCOHÓLICO

Ponentes:            Sr. D. Rafael Villar, Sra. Da Sonia Amorós Lluch y Sr. D. Antonio Reynes Moyá.

 

Contraponentes: Dr. D. Rafael Herrero Lorenzo, Dr. D. José Gómez Moyá y Srta. Maria José Gómez Moyá.

 

Moderador:         Dr. D. Emilio Bogani Miquel.

Presidente:          Ilmo. Sr, D. Manuel Delmonte.

 

En esta primera Mesa, los temas tratados fueron:

EL INTERNAMIENTO.

 

 

TRATAMIENTO AMBULATORIO DEL ALCOHOLISMO

AÉCOHOLISMO Y SEGURIDAD SOCIAL.

 

 

2ª Mesa Redonda:

 

EL ALCOHOLISMO ANTE LA LEY.

 

Ponentes: Sr. D. J. Antonio García López, Sr. D. Ángel González González y Sr. D. Germán Carreño.

 

Contraponentes:   Sr. D. Miguel de Pedro (Abogado), Dr. D. Emilio Bogani Miquel.

 

Moderador:          Dr. D. Francisco Freixa Sanfeliú.

Presidente:           Dr. D. Leopoldo Acosta (Jefe Provincial de Sanidad de Valencia).

 

Los temas discutidos se centralizaron sobre:

DIVERSOS EXTREMOS LEGISLATIVOS SOBRE ALCOHOLISMO, TOXICOMANÍA Y PELIGROSIDAD SOCIALCOMPARACION CON ASPECTOS SIMILARES TRATA-DOS EN LEGISLACIONES EXTRANJERAS.

 

 

3ª Mesa Redonda:

ALCOHOLISMO Y DESARROLLO SOCIO- ECONOMICO

 

Ponentes:  Sr. D. Mauricio Corominas, Sr. D. Francisco A. Company, Sr. D. Eduardo R. García y Sr. D. Salvador Ros.

Contraponentes:  Sr. D. Carlos Ruiz Navarro (Economista), Dr. D. Luis Bach Bach, Dr. D. Rafael Herrero Lorenzo.

 

Moderador:         Dr. Pérez Martorell.

Presidente:           Dr. D. Joaquín Santo-Domingo.

 

En esta Mesa Redonda se trataron diversos aspectos de la:

PRODUCCION, EXPORTACION, IMPORTACION Y CONSUMO DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS.PREVENCION Y LUCHA CONTRA EL ALCOHOLISMO

 

El IV Congreso de Alcohólicos Rehabilitados terminó adoptando las conclusiones derivadas de las ponencias presentadas. Son las siguientes:

 

1.Creación de Centros específicos para el tratamiento hospitalario del ENFERMO ALCOHÓLICO en cualquiera de las repercusiones médicas de dicha ENFERMEDAD.

2.Creación de nuevos dispensarios ANTIALCOHÓLICOS y potencia­ción de los existentes dotándoles de medios y personal, talleres protegidos y casas de campo.

3.Los Organismos competentes deben responsabilizarse de la sub­vención económica precisa para mantener las Asociaciones de Alcohólicos Rehabilitados existentes. También se solicita agili­zar al máximo los trámites legales para la creación de nuevas Asociaciones.

4.Insistir una vez más en la obligación que tiene la Seguridad Social de prestar asistencia ambulatoria y en régimen de internamiento a los ENFERMOS ALCOHÓLICOS, en igualdad de condiciones asistenciales y económicas con las otras enfermedades.

5.Puesto que el ALCOHOLISMO es considerado por la Organización Mundial de la Salud como ENFERMEDAD, en ningún momento ello debe ser causa de despido, lo que significa obligadamente la revisión del artículo 77 de la Ley de Contratos Laborales.

6.Nueva reglamentación de los Estatutos de publicidad con relación a la propaganda de bebidas alcohólicas en los medios de difusión y comunicación, al igual que sucede en la mayoría de las legislaciones de países europeos y americanos.

7. Solicitar de la Dirección General de Sanidad y Ministerio del Trabajo, la puesta en marcha de un nuevo programa sanitario, por el cual las empresas vengan obligadas a detectar, y atender a los productores ALCOHÓLICOS. Asimismo proscribir la venta de bebidas ALCOHÓLICAS en las fábricas y proporcionar una infor­mación adecuada de los riesgos del ALCOHOL a sus trabajadores.

8. Solicitar del Ministerio de Justicia la puesta en marcha de los di­versos centros de asistencia al ENFERMO ALCOHÓLICO que la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social prevé.

9.Cumplir la legislación vigente con respecto a la plantación de nuevas cepas y destino para la viticultura de nuevas superficie culti­vables.

10.Extremar el control por la Jefatura de Tráfico de las medidas iniciadas con relación al conductor ebrio y haber publico anualmente un informe sobre los resultados de esta campaña.

11.Que de los impuestos y gravámenes percibidos por la Hacienda pública en concepto de comercialización de las bebidas ALCOHÓLICAS, se destine una fracción suficiente para subvenir a las ne­cesidades de la asistencia al ENFERMO ALCOHOLICO.

12.Exigir de la autoridad competente, la publicación del informe elaborado por la Comisión Interministerial sobre el ALCOHOLISMO y las otras drogas en nuestro país.

13.Protección a menores.

De lo tratado en este IV Congreso Nacional de Alcohólicos Rehabili­tados, AVEX, editó un folleto con la Memoria-Resumen del mismo. De la presentación copiamos los párrafos que siguen:

 

"El ALCOHOLISMO: ¿plaga social?, ¿ desgracia familiar?, ¿ enfermedad?.

No precisa nos remontemos a muchos años atrás. A los dementes se les consideró ya en la Alta Edad Media como enfermos y no endemonia­dos. Pero, ¿ y a los ALCOHÓLICOS?. Hasta hace muy poco tiempo se les consideraba como unos viciosos, a cuyo vicio se le adicionaba el epíteto de "denigrante". Un ALCOHÓLICO -un borracho empedernido- era la escoria de la sociedad y la vergüenza de la familia.

Hoy ya no. Pero ese NO, ¿ lo podemos pronunciar categóricamente?. Se ha recorrido mucho; pero falta mucho, muchísimo por recorrer. Si comparamos el I Congreso Nacional de Alcohólicos Rehabilitados celebra­do en Oviedo con el IV celebrado en Valencia, podremos darnos cuenta de la favorable trayectoria seguida en el reconocimiento social y terapéutico de la ENFERMEDAD.

Que es una plaga ya no cabe duda; que es una desgracia familiar es indiscutible. Que es una ENFERMEDAD y debe tratarse como tal, y sobre todo, prevenirla... Aquí la contestación ya no puede ser tan radical: mu­cho se ha conseguido gracias a eminentes especialistas que conocen y tratan a fondo esta endemia nacional. Pero, ¿ y la sociedad?, ¿está adecuadamente informada?. Comienza a detectar, pero en madejas sueltas y no concretas y unificadas.

Entonces, ¿ estamos solos?. No, estamos con nosotros mismos; y cada vez somos mas los que reconocemos nuestra ENFERMEDAD y nos rehabilitamos. ¿Vamos contra la sociedad?. No, vamos a favor de ella. Como dice un reciente Premio Nóbel, la sociedad también tiene sus enfermedades; y la sociedad española, naturalmente, no puede librarse de tener las suyas: la principal de ellas es estar embebida y absorbida por el ALCOHOL.

Somos muchos los ENFERMOS ALCOHÓLICOS, y muchos los que nos hemos rehabilitado, pero pocos en comparación con los que van adquiriendo día tras día esta ENFÉRMEDAD. Haciendo un símil, con la teoría de Tomás Malthus, las rehabilitaciones van en progresión aritmética, mientras las cardas van en progresión geométrica.

No estamos solos, no, estamos con nosotros. Volvamos a hacer historia y comparemos los Congresos de Oviedo y Valencia, pasando por Alicante y Valladolid. Hemos progresado mucho. ¡ Pero cuánto más se hubiera conseguido, si la sociedad, los responsables de la sociedad, hubieran respondido a los aldabonazos, con los que ininterrumpidamente estamos llamando a su conciencia de gobierno!.

No desconfiamos, ni nos descorazonamos, ni nos desmoralizamos. Los ALCOHÓLICOS rehabilitados somos personas sensatas e integras, y aunando nuestras inquietudes por nuestra salud y la SALUD PÚBLICA, lo­gramos paso a paso, nuestros anhelos de bienestar social, por el que lu­charemos denodadamente.

Las ponencias desarrolladas en el Congreso, logran hacer ver nues­tras realidades y nuestras aspiraciones, arduas, pero vigorosas, y podrán dar idea de nuestro ayer, de nuestro hoy y de nuestro mañana.

Y que ese mañana sea realidad es lo que pretende

 

AVEX

 

 

 

CORREO DE LOS LECTORES

 

Con gran satisfacción observamos el aumento que experimenta el nú­mero de lectores de nuestro Boletín, reflejado en las muchas cartas reci­bidas. La mayor parte son de aliento por nuestra labor; otras no lo son tanto, es más, apuntan ciertas críticas sobre los consejos y opiniones que exponemos. A estas ultimas, para justificar y aclarar algunos conceptos, se dirigen nuestras contestaciones y comentarios.

A todos en general, nuestro agradecimiento por la atención que tu­vieron al comunicarnos sus impresiones.

 

L.M. - Madrid

M.J.S. - Valladolid

J.V.L. - Avila

C.J.Z.  - Sevilla

I.C.delV. - Granada

E.B.E. - Orense

 

J.C. - Madrid

M.J.H. - León

M.I.G. - Badajoz

I.M. - Cuenca

C.G.Ll. - Málaga

A.L. - Madrid

 

 

M. J. de Valladolid, dice, que según nuestro Boletín, condenamos a las personas que beben de vez en cuando, a que no tengan esa satisfacción. No Miguel, no condenamos a nadie. Solo advertimos de los peligros en que nos vimos incursos. Por ejemplo, si ese "beber de vez en cuando" se efectúa con exceso, y es hoy, mañana, etc., existen bastantes probabilidades de adquirir una ENFERMEDAD muy temida por todos: se llama ALCOHOLISMO. Es lo que tratamos de inculcar con nuestros consejos.

 

I. M. de Cuenca pregunta: si las bebidas ALCOHÓLICAS causan co­mo dicen tantos estragos, ¿por qué no prohíben su venta?. Esto, como sabrá, ya lo efectuó el Gobierno de los EE.UU. por los años veinte. Fue un completo desastre moral y material. En los países europeos, con tal me­dida, posiblemente se conseguiría multiplicar el número de ENFERMOS ALCOHÓLICOS. Por tanto, no es camino idóneo prohibir la venta de este­ producto, de uso tan arraigado en la civilización moderna. Lo importante es crear Centros que Informen y Prevengan las fatales consecuencias de su inmoderado consumo.

 

Otras contestaciones en las páginas 11 y 15.