ALCOHOLOFILIA

ASOCIACIÓN DE EX-ALCOHÓLICOS ESPAÑOLES

BOLETIN INFORMATIVO

N. º 7 – 1980

(DE UTILIDAD PÚBLICA)

 

 

ASOCIACION DE EX-ALCOHOLICOS ESPAÑOLES

MEMORIA RESUMEN DEL EJERCICIO 1979

Al comienzo del año 1980 y aprovechando la publicación del nº 7 de nuestro Boletín Informativo, no podemos dejar pasar la ocasión, sin que ­nuestros socios protectores, amigos y simpatizantes, conozcan, aunque ­sea de forma muy somera, una parte de las actividades que la Asociación ­realizó en el pasado año.

Como actividad primordial y de carácter prioritario, la abstinencia permanente de nuestros asociados es fundamental. Por ello y dado el elevado número de personas que en la actualidad componen nuestra comu­nidad, sean las terapias de grupo tanto para enfermos como para familia­res, lo que más nos preocupa.  Desde comienzos del ano 1979 se han incrementado éstas, de una reunión semanal a tres y aún así en la actualidad, ­dadas la cantidad de personas que las componen, nos veremos en la nece­sidad de aumentar éstas, sí ello es posible, a reuniones diarias.

En un segundo plano, nos compete y de ello es muestra nuestro Boletín, la divulgación de la problemática ALCOHOLICA.  En ese terreno nuestras actividades no tienen pausa, tanto a nivel de charlas, coloquios y vivencias en colegios, institutos de enseñanza y de formación profesional, asociaciones de vecinos, centros de convivencia social y en general en to­dos aquellos lugares en que requieran la presencia de la Asociación, den­tro de Madrid y en otras provincias.  Así nuestros equipos han salido a dar a conocer los problemas que ocasiona la enfermedad ALCOHOLICA a pue­blos y ciudades de Ciudad Real, Toledo y Cáceres.

Durante los días 29, 30, 31 de Mayo y 1 de Junio, organizado por ­CARITAS ESPAÑOLA y a petición y con la colaboración de nuestra Asociación, se celebró en Madrid un Simposio, en el que aparte de la interven­ción de eminentes especialistas en ALCOHOLISMO, intervinieron ponen­tes de varias provincias.  Nuestra organización presentó la Ponencia titulada: "Los Grupos y Asociaciones de EX-ALCOHOLICOS".  Nos cabe la satisfacción de haber obtenido un resonante éxito y haber colaborado al mismo.

Dentro de este apartado de divulgación nos han publicado interviú, charlas y comentarios en todos los medios de comunicación, prensa, ra­dio, televisión, cte., destacando como muy importantes las comunicacio­nes dadas en varias emisoras de radio: Cadena SER, Radio Popular, Ra­dio Peninsular y en los programas de Televisión "La Clave", "Más vale Prevenir" y otros.

Del 2 al 5 de Agosto, treinta y nueve personas, todas ellas miem­bros de esta Asociación, estuvieron presentes en las jornadas de trabajo ­que representó el VIII CONGRESO NACIONAL DE ALCOHOLICOS REHABILITADOS celebrado en la ciudad de GRANADA, organizado en esta oportunidad por nuestra Delegación en aquella ciudad y que representó un rotundo éxito para toda nuestra Organización, ya que las dos Ponencias presentadas, una fue realizada conjuntamente por las enfermas ALCOHOLICAS y sus familiares en Madrid, Granada, La Coruña, El Ferrol, Orense y Almería, titulada “LA MUJER, EL ALCOHOLISMO Y LA FAMILIA”. La segunda fue presentada por nuestra Delegación de Almería con el título “PSICOLOGIA DEL ALCOHOLISMO EN LA JUVENTUD”. Una comunicación libre fue desarrollada y leída por un asociado nuestro residente en Barcelo­na. Cabe por tanto destacar que el peso de este Congreso lo llevó nues­tra Asociación.

Nuevamente y como ya venía sucediendo desde la organización del ­II Congreso, se celebro la reunión Nacional de Asociaciones para la selección de Ponencias para el IX Congreso que se celebrará este año en la ciudad de Alcoy.  Esta reunión fue organizada por la FEDERACION DE ALCOHOLICOS REHABILITADOS DE ESPAÑA (FARE).  Un error sobre el lugar elegido para dicha reunión, hizo posible que nuevamente se recurriera a ­nuestra sede social de Madrid para celebrarla. De las tres Ponencias se­leccionadas, por mayoría de votos, lo fue la presentada por nuestra aso­ciación Nacional, titulada: "Estudio Epidemiológico del ALCOHOL en la ­población infantil española".  Para su realización se encuestarán no menos de diez mil niños de 7 a 14 años en Madrid y en diferentes lugares de Ga­licia y Andalucía.  La segunda Ponencia será presentada por la Asocia­ción de ALCOHOLICOS Rehabilitados del Hospital Clínico de Barcelona y ­la tercera por APAEX de Alcoy, Asociación organizadora del Congreso.

En este pasado ejercicio debemos resaltar que nuestra Organiza­ción se ha visto incrementada por tres nuevas Delegaciones: en Orense, ­Almería y Foz (Lugo).  Esta última cubrirá la zona norte de dicha provin­cia.  Además, en función solitaria, nuestra compañera Srta.  Gómez Lleó,­ con gran tesón y actividad a todos los niveles, llevando su inquietud por el problema del ALCOHOLISMO a las Jerarquías Sanitarias de Málaga, ha conseguido la reapertura del Dispensario Anti-ALCOHOLICO de aquella ciudad, clausurado por falta de medios hace varios años.

La sede social de la Asociación se mantiene abierta a diario, con ­la presencia en ella de un equipo de guardia, aparte del presidente, que ­recibe y atiende la gran cantidad de consultas que se nos hacen, bien personalmente o por teléfono.  En el pasado año fueron aproximadamente unas 1.000 las visitas recibidas, se atendieron más de 900 consultas telefónicas y fueron 2.489 las llamadas efectuadas por medio del contestador au­tomático.  Aquí se informa a los enfermos y familiares, se orientan a los ­diferentes Dispensarios Anti-ALCOHOLICOS de Madrid y provincias y en ­los casos que así lo requieren, al ingreso en Hospitales y Centros Psiquiátricos.

Valga hasta aquí, este informe que contempla parte de nuestras actividades sociales y que por supuesto no son todas, pero que en tan reducido espacio sería interminable relatar.

Nuevamente nuestro agradecimiento a todos nuestros asociados, de número y protectores, al Fondo Nacional de Asistencia Social del Ministerio de Sanidad, a nuestro cuadro técnico, Vocal-Asesor Médico, Psicó­logos y Asistentes Sociales, a los Médicos, Psicólogos y Asistentes Sociales de los Dispensarios de Madrid; a todos los que nos escriben dándonos ­su aliento, y cómo no, a los que nos dicen lo que hacemos mal y lo que ­debemos corregir, pues ellos nos, ayudan a tratar de perfeccionar nues­tro trabajo y en ese seguir adelante sin desmayo y sin fatiga.

 

POR LA JUNTA DIRECTIVA

Rafael-Luis Osete Mula

 

 

PAGINAS MÉDICAS

 

TIPOS DE BEBEDORES ALCOROLICOS (II)

 

"Bebedor excesivo regular es aquel que ingiere a menudo, muchas veces cotidianamente, una cantidad de ALCOHOL que encierra riesgos para la salud, sin incurrir nunca o casi nunca en la embriaguez".  Su denominación alude, por una parte, a las tonalidades excesiva y regular que matizan "la inflación" producida por el ALCOHOL en el yo y el sistema de realidad de estos bebedores, y por otra, el modo de beber típico de ellos, consistente en ingerir demasiado ALCOHOL con toda regularidad.

Interesa especialmente señalar el límite entre el bebedor moderado y el excesivo.  Este límite se basa en el porcentaje de calorías proporcionadas por el ALCOHOL etílico en el marco del número total de calorías de la dieta.  La salud de toda persona que recibe habitualmente del ALCOHOL más del 20 por 100 de las calorías totales contenidas en su dieta se halla amenazada por el riesgo de contraer una ALCOHOLIZACIÓN persistente o crónica.

Para una dieta de 3.000 calorías toda ingestión de ALCOHOL que aporte más de 600 calorías (la quinta parte de las 3.000) se halla inmersa en el beber excesivo.  Puesto que se sabe que cada gramo de ALCOHOL libera en el organismo 7,1 calorías, se puede calcular con precisión el volumen de ALCOHOL correspondiente a las 600 calorías, cifra que señala la frontera entre los consumos moderado y excesivos de bebidas ALCOHOLICAS.  La cantidad de ALCOHOL que libera 600 calorías, es la de 84 gramos de ALCOHOL etílico puro, es decir, 840 c. c. de vino de 10 grados. De aquí se desprende esta norma biológica general: se considera como bebedor excesivo a todo hombre vigoroso que ingiere diariamente más de tres cuartos de litro de vino de 10 grados y a toda mujer u hombre con escasa actividad física que bebe por día más de medio litro de vino de la misma graduación.

El otro dato del bebedor excesivo regular es la ausencia, a veces absoluta, de embriagueces.  Ello demuestra que aquí no existe ni impulso a la embriaguez ni falta de control al consumo de ALCOHOL.  Un bebedor excesivo regular puede hacer un ALCOHOLISMO crónico sin haber tenido nunca experiencias de embriaguez ALCOHOLICA.

Es el bebedor ALCOHOLICO que se mantiene correcto y "apolíneo” hasta la aparición de los trastornos de la ALCOHOLIZACION.  El orden y la regularidad impera tanto en su vivencia del ALCOHOL como en su modo de beber.  Su carácter "apolíneo" se contrapone a la falta de orden y de medida -dispositivos dionisíacos- que privan en los otros dos tipos de bebedores ALCOHOLICOS.

El bebedor excesivo regular ofrece además la particularidad de ser el tipo de bebedor ALCOHOLICO que más a menudo desarrolla una dependencia para el ALCOHOL.  El establecimiento de la dependencia biológica en este tipo de bebedor es "algunas veces" la manifestación inaugural del organismo ALCOHOLICO.  Aún en estos casos es muy raro que un consumo ALCOHOLICO excesivo con una prolongación inferior a los diez años conduzca a una dependencia biológica del ALCOHOL.

La pauta del, bebedor excesivo normal es un modelo simple de "abuso".  Este tipo de "bebedor abusivo puro" incurre en un uno excesivo e indebido del ALCOHOL.  Abusar, según el Diccionario de la Real Academia, es "usar mal, con exceso o indebidamente de alguna cosa".  El abuso de ALCOHOL propio del bebedor excesivo regular se caracteriza por ser un “abuso crónico" y no apoyarse originariamente en una necesidad psicológica.  Su nota de abuso crónico permite distinguirlo del abuso agudo, fenómeno que se confunde con la embriaguez, ocasional o no.  "El dato de carácter en principio de una base psicológica o biológica específica es un rasgo diferencial frente a los abusos de los ALCOHOLOMANOS y otros ALCOHOLDEPENDIENTES.  Por ello se le ha llamado también bebedor excesivo normal

Entre el abuso puro y, por otra parte, la dependencia hay una transición fluida.  "El abuso puro, especialmente de estilo crónico y subcrónico, es a menudo la etapa previa de una verdadera dependencia" (LAUBENTHAL).  Esto sucede frecuentemente entre los bebedores excesivo regulares.  El abuso crónico y regular de ALCOHOL, es el caminó que más fácilmente conduce a la dependencia biológica.  Claro que la ALCOHOLOMANIA también suele conducir a la misma clase de dependencia.

"El patrón de beber del bebedor excesivo regular consiste esencialmente al principio en un abuso crónico puro, el cual se transforma a lo largo de los años en una dependencia biológica".

"Hay bebedores ALCOHOLICOS impulsivos y compulsivo.  Los ALCOHOLOMANOS son bebedores impulsivos.  Los bebedores inveterados con dependencia biológica para el ALCOHOL son bebedores compulsivos cuando experimentan la dependencia como una fuerza ajena al yo que les arrastra hacia el ALCOHOL", lo cual solo ocurre en muy pocas ocasiones.

"En tanto los bebedores excesivos regulares son bebedores puramente abusivos, los ALCOHOLOMANOS y la mayor parte de los bebedores enfermos psíquicos son bebedores impulsivos, algunos bebedores excesivos regulares con dependencia biológica del ALCOHOL son bebedores compulsivos".  La dependencia biológica es un fenómeno que se desarrolla a lo largo de los años en los bebedores excesivos regulares y, con alguna frecuencia, en los ALCOHOLOMANOS y los bebedores enfermos psíquicos.

En la etiología de los bebedores excesivos regulares, el papel más importante incumbe a los factores socioculturales, correspondiendo en última instancia a la personalidad la decisión de incurrir en el abuso o no.  La ALCOHOLOMANIA es el resultado de una íntima cooperación entre los elementos personales y los socioculturales.

Los elementos socioculturales que intervienen en la génesis del abuso ALCOHOLICO coinciden, en líneas generales, con los que favorecen el desarrollo de la ALCOHOLOMANIA.  Los sujetos que incurren en el abuso ALCOHOLICO crónico en forma pura no tienen una personalidad con rasgos comunes.  Entre ellos abundan, como señala ERNST (1933). La constitución pícnica y el carácter extravertido.  Se trata solo de una prevalencia relativa.  Todos los modelos de personalidad pueden acceder a la pauta del beber excesivo regular.  En la ALCOHOLOMANIA ocurre lo contrario.  Los candidatos a la ALCOHOLOMANIA se distinguen por una cierta constelación dinámica personal, que he descrito en distintos trabajos.  Existe, por tanto, en este sentido, “una personalidad pre-ALCOHOLOMANA y no una personalidad preabusiva.

Entre los bebedores excesivos regulares abundan las modalidades del ALCOHOLISMO inducido y el ALCOHOLISMO gregario.

El abuso del ALCOHOL, como el abuso de los medicamentos –me refiero, claro es, al abuso no basado en la manía ni en la dependencia-, nace de fuentes distintas.  Una de ellas es aquella información errónea que estimula el desarrollo de la creencia en el poder absoluto del medicamento o del ALCOHOL.  Pero el abuso medicamentoso o ALCOHOLICO de "forma inducida pura" es ciertamente raro.  En su etiopatogenia participan esencialmente la propaganda poco veraz movida por razones comerciales casi siempre y un escaso sentido observador o capacidad oteadora por parte del sujeto inducido.  Por esto los deficientes mentales ligeros y las personas iletradas o con insuficiencia cultural son las víctimas predilectas para una propaganda deformada, que se afana en ocultar los límites entre el uso y el abuso y los peligros de éste.  Los sujetos bien instruidos y de inteligencia normal también pueden sucumbir a la inducción del reclamo, sobre todo cuando en el ambiente existen casos ostensibles de abuso.

El hombre occidental vuelve a descubrir el ALCOHOL como droga en las últimas centurias, actualizando en sus vivencias las íntimas relaciones existentes entre el ALCOHOL y la vida efectiva.  Cada vez se abandona más la ingestión moderada de ALCOHOL en el marco estricto de una comida familiar, con arreglo al modelo chino tradicional.  El ALCOHOL en cuanto auténtico ingrediente alimentarlo no atrae al hombre occidental.  Se bebe en cualquier momento y en cualquier lugar, persiguiéndose el logro de estados de ánimo placenteros, particularmente los efectos euforizantes y la estimulación del contacto social.  El emblema del consumo de ALCOHOL por parte de muchos sujetos ALCOHOLICOS es el perseguir una modificación afectiva.  "No se busca hoy en el ALCOHOL una facilitación del proceso digestivo, sino una facilitación de los estados de ánimo agradable".  El ALCOHOL en cuanto ingrediente alimentarlo es mucho más inofensivo para el individuo y la sociedad que en cuanto a droga.  Su único riesgo consiste en la posibilidad de conducir a un abuso puro, en forma subcrónica o crónica.  Los efectos vivenciados del ALCOHOL en cuanto droga son el germen de la mayor parte de los abusos ALCOHOLICOS crónicos y sobre todo de prácticamente todos los casos de ALCOHOLOMANIA.

En esta perspectiva, existen varios rasgos diferenciales entre el bebedor excesivo regular y los restantes bebedores ALCOHOLICOS:

 

1º. Los sentimientos y estados de ánimo juegan un papel más importante y evidente en la patogenia del ALCOHOLOMANO y el bebedor enfermo psíquico que en la del bebedor excesivo regular.

2º.  En tanto el ALCOHOLOMANO utiliza el ALCOHOL para corregir vivencias desagradables de soledad y desesperanza y el bebedor enfermo psíquico busca en la botella la anulación, por ejemplo, de la tristeza vital o el temple delirante, el bebedor excesivo regular vivencia el efecto del ALCOHOL como una promoción de bienestar.

 

Entre los bebedores normales existe una mayor parte que no obtiene comúnmente con el ALCOHOL grandes efectos y una minoría que experimenta efectos euforizantes.  Entre los bebedores excesivos regulares prevalecen los efectos euforizantes.  Pero una minoría entre ellos reduce con el ALCOHOL distimias desagradables.  Los bebedores ALCOHOLOMANOS siempre utilizan el ALCOHOL para reducir sentimientos de aislamiento y desesperanza.  Y, finalmente, los bebedores enfermos psíquicos se entregan al ALCOHOL para reducir vivencias psicopatológicas, a excepción de los enfermos maníacos e hipomaníacos, que muchas veces buscan el ALCOHOL para incrementar su exaltación vital, por ellos vivida agradablemente.

La ALCOHOLOMANIA es el impulso psíquico primario que conduce de un modo intermitente a conquistar vivencias de liberación mediante la ingestión de ALCOHOL.  La manifestación externa de la ALCOHOLOMANIA es la embriaguez repetida o la entrega irregular a la bebida hasta no poder más.  A medida que la ALCOHOLOMANIA se afianza, la embriaguez surge con intervalos cada vez más cortos.

El aspecto más importante de la ALCOHOLOMANIA consiste en su significación biográfica: la ALCOHOLOMANIA es "un fenómeno específicamente humano”, en el que un observador atento puede captar "un sentido biográfico”.  El bebedor ALCOHOLOMANO experimenta los efectos del ALCOHOL como la liberación de una situación insoportable y "la recreación de mundo nuevo".  Con el concurso del ALCOHOL se disuelven los sentimientos insoportables de base, el sujeto se siente liberado y con un nuevo sentido de la vida y se produce la aparición de un desorbitado movimiento interior de impulsos, propósitos, proyectos y fantasías, cuya presencia corresponde a una voluntad de vivir tan enérgica como tumultuoso.

"El bebedor ALCOHOLOMANO utiliza el ALCOHOL como un instrumento de embriaguez defensivo contra las vivencias de soledad y desesperanza y la subordinación forzosa a una temporalidad de perspectivas extremadamente reducidas".  La vivencia ALCOHOLICA que el ALCOHOLOMANO elabora está bien grabada en estas expresiones: "Un desplazamiento de la perspectiva de la vida" (BURKHARD-1954).  "Una transformación de la conciencia de sí mismo" (Von GERSATTEL-1954 y 1958).  Todavía podrían agregarse otras fórmulas: el transporte de la inercia a la apoteosis; de una situación insoportable a una situación paradisíaca.

"Hay un grupo de bebedores enfermos psíquicos que se entregan a la bebida con objeto de modificar las vivencias y tensiones emocionales producidas por una enfermedad psíquica”.  El de este mecanismo es la base para conceder carta de autonomía a la modalidad existencias del bebedor enfermo psíquico.

Los bebedores enfermos psíquicos suelen beber para anular sus vivencias displacenteras.  Un reducido grupo de ellos, sin embargo, busca en el ALCOHOL la exaltación de sus fenómenos morbosos.  Ello acontece especialmente en las manías y las hipomanías festivas e iracundas.  El enfermo maníaco o hipomaníaco festivo recurre a veces a la bebida para incrementar aún más su vitalidad y volverse más saltarín y juguetón. En la iracunda de la manía y la hipomanía, el enfermo trata de intensificar mediante el ALCOHOL su potencial existencias egocéntrico y sus energías efectivas impregnadas de hostilidad contra el ambiente.  Un mecanismo semejante puede operar en las desestructuraciones psicoorgánicas de la personalidad acompañadas de un estado de ánimo eufórico o irritable.

Pero ello constituye la excepción.  "Casi todos los bebedores enfermos psíquicos actúan movidos por el propósito de reducir el sufrimiento encerrado en las vivencias psicopatológicas.

Con objeto de sistematizar en una síntesis los diferentes datos aportados, consignó a continuación un breve resumen de los tres tipos de bebedores ALCOHOLICOS por mí descritos.

En mi sistemática de los géneros del ALCOHOLISMO se distinguen "tres tipos básicos de bebedores ALCOHOLICOS: el bebedor excesivo regular, el bebedor ALCOHOLOMANO y el bebedor enfermo psíquico".

Su categoría ALCOHOLICA, común en los tres tipos, viene dada por el desarrollo de una existencia estructurado en torno a los efectos del ALCOHOL, vivenciados desde luego de modo diferente en los tres casos.

El bebedor ALCOHOLOMANO se sirve del ALCOHOL como un instrumento productor, de embriaguez para evadirse de una realidad por é1 vivida como insoportable a causa de su saturación en sentimientos de aislamiento y soledad, inferioridad y desesperanza.  Por su parte, el bebedor enfermo mental utiliza el ALCOHOL para modificar sus alteraciones psíquicas y obtener sobre todo "la reducción" de la tristeza vital y el sentimiento de culpa en los cuadros depresivos, la exagerada vergüenza en las personalidades inseguras, las distimias en los fenómenos epilépticos y el delirio en los esquizofrénicos y, al contrario, "el incremento" de la exaltación vital en los cuadros maníacos e hiperítmicos.  Finalmente, el bebedor excesivo regular consume ALCOHOL -como indica su denominación- en una cantidad excesiva -superior a su tolerancia biológica-, pero con toda regularidad, sin incurrir nunca o casi nunca en embriagueces, con objeto de consolidar su situación en un ambiente donde el hábito de beber ALCOHOL se ha convertido en un patrón sociocultural.

Las diferencias registradas entre los tres tipos básicos de bebedores ALCOHOLICOS se extienden a la etiología fundamental, la personalidad previa, la significación del ALCOHOL, la conexión del sujeto con el ALCOHOL, la manera de beber y la índole de la pérdida de la libertad frente a la bebida.

Como consecuencia del consumo de ALCOHOL que figura inscrito en la conducta observada por los tres tipos de bebedores mencionados, se va produciendo a lo largo de los años el cuadro propio de la "intoxicación ALCOHOLICA crónica".  El bebedor ALCOHOLICO crónico, es decir, el bebedor ALCOHOLIZADO, es el resultado en el que convergen los desarrollos biográficos de las tres modalidades de bebedores referidas.  De aquí se infiere una anotación muy importante: la ALCOHOLIZACION, en el sentido de impregnación ALCOHOLICA continuada, con sus consiguientes manifestaciones ALCOHOLOPATICAS en el organismo (cirrosis. miocárdio, etc.), es una consecuencia del ALCOHOLISMO.  El agente etiológico de la ALCOHOLIZACION es, sin duda, el ALCOHOL etílico.  En cambio, el ALCOHOLISMO se debe a una constelación compuesta de factores socioculturales e individuales que adoptan un perfil muy distinto en cada tipo ALCOHOLICO básico.

Antes de llegar a la etapa de ALCOHOLIZACION -ostensible por sus rasgos y psiquiátricos- el sujeto ALCOHOLICO se deja diferenciar del bebedor común, unas veces, por absorber excesivo ALCOHOL casi todos los días -considerándose excesiva la dosis de 75 a 100 cl. de ALCOHOL etílico diario-, y otras, por beber con propósitos de evasión, llegando en este último casi con relativa frecuencia al estado de embriaguez.

 

Aquí termina la segunda parte de este artículo, extractado del capítulo II del discurso pronunciado por el Dr. Alonso Fernández en el acto de su ingreso en la Real Academia Nacional de Medicina.

 

YO, EL ALCOHOLICO, RECLAMO MI DERECHO:

A no serlo.

A que no me creéis este ambiente ALCOHOLIZANTE; a que no me incitéis a beber.

A que se tomen medidas tajantes en todos los medios de comunicación para reducir, de manera efectiva la publicidad ALCOHOLICA.

A que se me informe sobre las consecuencias reales del ALCOHOL.

 

YO, EL ALCOHOLICO, RECLAMO MI DERECHO:

 

A que se intensifiquen las campañas ANTI-ALCOHOLICAS preventivas.

Y, si ya soy un ALCOHOLICO más, a centros de rehabilitación adecuados donde me puedan ayudar a reintegrarme a la vida, con pleno derecho a seguridad social.

Y, si soy un ALCOHOLICO más, a que se me considere como un enfermo producto de una sociedad enferma, y no como un vicioso que ay que marginar.

 

De "Informe sobre la marginación"

                                     CARITAS

                                     MADRID

 

Todos los que tenemos algún conocimiento sobre la enfermedad ALCOHOLICA, estamos convencidos de su irreversibilidad, o sea, que este enfermo, si quiere curarse, tiene que abandonar el ALCOHOL para siempre. El desconocimiento de esta verdad hace posible que el número de ALCOHOLICOS aumente de forma alarmante en la mayor parte del mundo.

En España el problema ALCOHOLICO es de suma gravedad dado el aumento -quizás en progresión geométrica- del número de personas que por desconocer los peligros que comporta el abuso en la ingestión inmoderada de bebidas ALCOHOLICAS caen en ese foso tan oscuro y profundo que se denomina ALCOHOLISMO.

Para hacer llegar estos extremos a cuantos beben y desconocen los peligros a que se exponen, hagan que lean este Boletín el mayor número de personas, quizás con ello contribuya a que no aumenten los ALCOHOLICOS,

 

CARTILLA DEL ALCOHOLICO

 

(y VII, FIN)

 

Pero si, por la razón que sea, el enfermo vuelve a probarlo, el aborrecimiento se tornará deseo otra vez.  Por eso, el tratamiento del alcoholismo no termina nunca y dura todo lo que dure la misma vida del enfermo.  No se trata ya, como es natural, del tratamiento médico enérgico del principio, sino de un tratamiento psicológico y conductista prolongado.

Una vez superado el deseo inicial de beber, el alcohólico se enfrentará a otros problemas.  Tendrá que salir del mundillo alcohólico en que ha vivido hasta entonces, tendrá que asumir una serie de responsabilidades que ha rehuido anteriormente, tendrá que recuperar la estima de sus familiares, amigos y compañeros y apartarse de los malos amigos, que intentarán por todos los medios hacerle recaer.

En esta fase del tratamiento, el médico, tras mostrar el camino al enfermo, pondrá a éste en contacto con otros enfermos, con asociaciones de alcohólicos curados.  La función de médico ya no la desempeñará el propio médico, sino el grupo.  Los enfermos veteranos aconsejarán a los novatos, y éstos servirán a aquellos de recuerdo de lo que ellos mismos fueron antaño.  Si se presentasen recaídas, el grupo orientará al individuo y convertirá el daño irremediable actual en eficaz experiencia para el futuro.

El enfermo, por su parte, durante toda la psicoterapia de grupo, tendrá que ser absolutamente sincero y luchar contra una parte de sí mismo, que encontrará cien mil disculpas y excusas para beber.  A este respecto, recuerdo que un enfermo decía:

 

- Razones para beber, tenemos muchas, pero razón, ninguna.

 

Con el tiempo, el alcohólico arreglará su vida, encontrará nuevas aficiones y, sobre todo, se hallará a sí mismo.  Ya no necesitará del grupo, sino sólo desde un punto de vista recreativo o cultural y para aconsejar a los recién llegados.  Su médico entonces será el mismo, porque se habrá convertido en un hombre nuevo.  No será solo un hombre curado -un hombre que lleva gafas, como tantos otros-, sino que ante é1 se abrirá un panorama glorioso: se hallará por fin en la cumbre de la montaña.

Mientras el ALCOHOLICO no se haya transmutado en ese hombre nuevo, subsistirá un grave peligro de recaída.  Sobre el enfermo penderá siempre la espada de Damocles del alcohol.  Pero, una vez regenerado, tal peligro desaparecerá casi del todo.  Las ventajas de su nueva situación serán tales que le parecerá locura o suicidio probar una simple gota de alcohol.

El alcohólico que deja de beber nunca es igual que si no hubiera sido alcohólico jamás.  Aunque parezca mentira, es mucho mejor porque es un hombre que ha descendido al infierno y ha conquistado luego su propio paraíso.

 

EL MEDICO Y EL ALCOHOLICO

 

Se ha negado a decir, y no sin motivo, que el ALCOHOLISMO hoy, es un problema social con algunas implicaciones médicas.  En todo caso  estas implicaciones son de una trascendencia indudable, y lo que no admite discusión es que en cualquier planteamiento de Salud Comunitaria, el ALCOHOL puede considerarse como "enemigo público".  Es decir que a nivel sanitario, las consecuencias derivadas del consumo etílico comparten el dudoso privilegio de formar parte de los problemas más importantes y al mismo tiempo más abandonados de nuestro tiempo.

 

Admitido, al menos parcialmente, el enfoque médico del ALCOHOLISMO, se deduce de é1 una responsabilidad preventiva y terapéutica en los profesionales de la salud.  En efecto, éstos han de asumir, no solo el enfoque clínico tradicional, cuya insuficiencia está más que probada, sino también la promoción de una toma de conciencia en el grupo social, que conduzca a dispositivos eficaces desde los puntos de vista profiláctico y  rehabilitador.

 

¿Cuál es la respuesta del médico frente a estas demandas?.  En términos generales, cabe definirla como ambigua, contradictoria y en cierto modo insuficiente.  El médico se ve superado, sobrepasado por un problema cuyos límites no puede abarcar, y escasamente dotado en cuanto a conocimientos y recursos para abordarlo.  De aquí nacen posturas desfavorables, desinteresadas o distantes que con un efecto "boomerang" inciden sobre el curso de los ALCOHOLICOS.

 

Un primer y básico momento es el del diagnóstico.  El etílico, como se sabe reacio a efectuar consultas, será evaluado clínicamente, en la mayoría de los casos, por un problema marginal o intercurrente.  Desde el reconocimiento periódico del médico de empresa, hasta la Sala de Urgencias de un Hospital General, pueden darse múltiples oportunidades para la detección de los casos.  Pero al médico no le es fácil realizarlo.  Hay un rechazo más o menos consciente, a atribuir una etiqueta con evidentes connotaciones peyorativas.  Y aún hay matices; si el enfermo es un ejecutivo de alto standing o un activo profesional, sus posibilidades de ser diagnosticado descenderán.  Primarán entonces las derivaciones y eufemismos.  Desde el diagnóstico exclusivo de los síndromes puramente orgánicos consecutivos al ALCOHOL, a una comprensiva tolerancia e insospechadas consecuencias evolutivas.  Todo lo contrario cabe decir de los pertenecientes a los estratos socio-económicos menos favorecidos. Las actitudes moralistas, paternalistas, acaso adornadas de pesimismo y desprecio culminarán con la remisión al especialista o centro psiquiátrico.

 

Naturalmente que hay profesionales responsables que se sienten preocupados.  Y además esta preocupación conduce a menudo a un mayor interés por el ALCOHOLICO y los ALCOHOLISMOS.  La mayoría de los médicos, como hemos podido constatar recientemente (1), desean se suprima la publicidad del ALCOHOL en los medios de difusión y se tomen incluso algún tipo de medidas que restrinjan la distribución y venta indiscriminada de bebidas.  Asimismo, hay acuerdo en solicitar que se amplíen las enseñanzas relativas a la ALCOHOLOGIA, tanto en la carrera de Medicina, como en las actividades formativas del postgrado.  Estas ambiciones traducen una actitud favorable y un mayor entusiasmo en la atención al etílico.  Pero, por desgracia, teoría y práctica no siempre van juntas, como tampoco el corazón y la razón.  Queremos decir que estos propósitos alentadores, responden sobre todo a componentes racionales.  Es decir: el médico piensa que esto debe ser así.  Pero ¿son consecuentes sus actuaciones y sentimientos, con este pensamiento?.

 

Naturalmente resulta difícil medir los componentes afectivos de las actitudes.  Con todo, las diferencias antes descritas en cuanto al diagnóstico, los estereotipos peyorativos (aspecto sucio y descuidado, comportamiento irregular y agresivo, voluntad débil, etc... ) que con frecuencia el médico aplica al ALCOHOLICO, son un ejemplo negativo de los mismos.

 

Más sencilla resulta la simple observación de la conducta del médico, frente al ALCOHOL.  Por ejemplo, considerar las pautas del consumo de ALCOHOL entre los médicos.  Existe así una abundante literatura, no siempre bien fundamentada, sobre el tema.  Se ha llegado a decir, irónicamente, que "ALCOHOLICO es aquel que bebe más que su médico".  Se abunda en la opinión de que la profesión médica propenda a beber en exceso, basándose en datos como:

 

- mayor frecuencia relativa de internamientos por ALCOHOLISMO

- mayor incidencia de cirrosis

- tasas superiores a las esperadas en enfermedad mental y muerte por suicidio

 

que se han observado entre los médicos.  No hay que olvidar sin embargo, que la significación de estos hallazgos que no siempre se han confirmado, ha sido cuestionada.  La objeción más evidente es la mayor facilidad y rapidez en diagnóstico y tratamiento, dentro de este grupo de población.  La distorsión (en cuanto a un número más alto que en la población general) es evidente.  Como ilustración anecdótica se puede señalar que en el Hospital en el que trabajo, no se venden licores en la cafetería, usada tanto por los, visitantes como por el personal del Centro.  Hasta ahí, muy bien.  Pero resulta que en el Club de Médicos, del mismo Hospital se expenden todo tipo de bebidas sin inconveniente.

 

Cuando intentamos recoger datos nosotros mismos, los resultados no parecieron apoyar una mayor "alcoholización" entre los médicos (1), aunque reflejaron la realidad general del problema en el país.  En consecuencia, casi la cuarta parte de la muestra estudiada, con claro predominio de varones adultos, confesaba patrones de ingestión que por sí mismo justificaban el diagnóstico de etilismo,

 

Otro aspecto que nos parece de gran trascendencia, es la repercusión que las opiniones médicas pueden tener en la educación sanitaria Pública.  A este respecto es por completo intolerable la recomendación de tomar ALCOHOL en circunstancia alguna.  No hay perspectiva médico-científica sensata, que permita aconsejar vino para la anorexia, ni güisqui para los trastornos coronarios, ni ginebra para la dismenorrea, ni coñac para la tensión, ni el resfriado, etc.  Por el contrario, la condena de conductas tales como dar ALCOHOL a los niños, culturalmente muy extendidas, ha de ser tajante y enérgica.

 

En resumen, coexisten entre los médicos actitudes contradictorias frente al ALCOHOLISMO.  Como un corolario de las posturas sociales globales, también las de los profesionales médicos, se reparten entre la indiferencia, la intolerancia, la impotencia, cuando no la plena implicación en el problema.  Sin embargo profesionalmente, el médico tiene un mayor acercamiento a la situación real.  A la vez es objeto de una solicitud acuciante de ayuda, por el ALCOHOLICO o sus familiares.  Por ello y también por la receptividad compresivo que es inherente a su vocación, intenta fervientemente dar respuesta, aliviar y en la medida de sus posibilidades resolver el problema del ALCOHOLICO.

 

Sin ser mucho, si es mucho más que lo que otros estamentos sociales y justifica plenamente que el enfermo ALCOHOLICO pueda y deba acudir a su médico.  Por otra parte, los profesionales de la salud, tienen el deber de unificar y hacer coherentes sus esfuerzos, para no solo convencer a todos los componentes y responsables de la sociedad, sino erradicar en su propio grupo las consecuencias negativas del ALCOHOLISMO.

 

Dr. Jerónimo Sáiz Ruiz Jefe de Sección de Psiquiatría del C. E. Ramón y Cajal de la Seguridad Social

Madrid, 13 de Febrero de 1980

 

 

 

(1)        "ACTITUDES DE LOS MEDICOS DE HOSPITALES, FRENTE AL ALCOHOLISMO".  Informaciones Psiquiátricas, 75. 134-145, 1979.

 

 

 

 

LA DROGA NUESTRA DE CADA DIIA

 

OPINIONES (II)

 

Repetimos las preguntas publicadas en el Boletín nº 6:

 

1.    ¿Qué es un ALCOHOLICO en la familia?.

2.    ¿Qué dificultades plantea?.

3.    ¿Qué puede hacer la sociedad para aliviar el problema?.

 

Estas son las respuestas:

 

Dr.  Mestre Sanz, psiquiatra

 

1.         "Una persona marginada, con un gran trauma a cuestas, una sobrecarga familiar que traumatiza y que puede suponer un desequilibrio en la propia familia como institución"

 

2.         "Las propias de un enfermó afectado psíquicamente, propenso a todo tipo de reacciones inesperadas, extremadamente delicado en su comportamiento”.

 

3. “La Medicina ha puesto a disposición del ALCOHOLICO los más adelantados sistemas de rehabilitación, pero a la sociedad, a la propia Administración le corresponde ponerlos al alcance del necesitado.  Es preciso que la sociedad considere al ALCOHOLICO como un enfermo más y que con arreglo a esta calificación actúe".

 

Dr. J. A. Fernández, psicólogo:

 

1.         "Un síntoma de inestabilidad socio-familiar.  Un futuro imperfecto en el equilibrio de la familia, un grave problema por la escasa preparación que la familia española tiene sobre el ALCOHOLICO, a que todavía no ha dejado de considerar una piltrafa social, para encasillarle en un determinado grupo de enfermos.”

 

2.         "Las mismas que la sociedad le plantea a él.  Las propias de un ser marginado, incluso en muchos casos, por su propia familia.  Esta debe aceptar con todas las consecuencias la enfermedad y ayudar al enfermo con todas sus fuerzas.'

 

3.         "Primero, considerar al ALCOHOLICO como un enfermo, sin taras socio-laborales; después, poner a su alcance todos los medios de rehabilitación, en tercer lugar, reintegrarlo al mundo laboral y por último, restringir la publicidad sobre el uso de bebidas ALCOHOLICAS".

 

D. Rafael Osete Mula, Presidente de la Asociación de EX-ALCOHOLICOS Españoles.

 

1.         "Todo tipo de problemas.  Primero, el que plantea la legislación ahora vigente, que margina al ALCOHOLICO sin considerarlo como un enfermo, propiciando un grave problema económico en caso de despido de la empresa en donde trabaja.  En el caso de la mujer ALCOHOLICA, el problema se vuelve más complicado, como madre de familia y administradora del hogar”.

 

2.    "Todas las derivadas de los anteriores planteamientos".

 

3.    "Debería promoverse una información precisa a nivel nacional

sobre el ALCOHOLICO y el ALCOHOLISMO.  Es una enfermedad y esto no solo no tiene que ignorarlo la sociedad, sino que debe hacérselo saber a la opinión pública.  Al ALCOHOLISMO se llega por hábito.  Es una toxicomanía que la propia sociedad debe vencer".

 

TERAPIA DE GRUPO PARA ALCOHOLICOS

 

En las distintas Asociaciones de ALCOHOLICOS y EX-ALCOHOLICOS que existen en España, que dicho sea de paso cumplen una labor eficaz y ardua, se imparte terapia de grupo como uno de los más influyentes medíos de rehabilitación para el enfermo.  En estas sesiones el ALCOHOLICO toma contacto con personas con idénticos problemas, y la labor de equipo puede producir resultados muy efectivos.

Hemos querido asistir a una de estas sesiones, previa promesa de mantener en el anonimato a las personas asistentes a la misma.  Forman un grupo de 38 personas.  Algunos en período de rehabilitación, otros, ya EX-ALCOHOLICOS y, también, uno recién llegado a esa gran familia sobre cuyos pilares se apoya la esperanza de abandonar el mundo del ALCOHOLISMO.  Estas sesiones de terapia de grupo se celebran un día a la se mana y el objetivo fundamental es la expansión del ENFERMO dentro de un círculo de personas con idénticos problemas.  A la sesión asiste también el asesor médico de la agrupación, para intervenir, si es preciso, en las cuestiones estrictamente médicas que puedan plantear los concurrentes.

Para comenzar hay un cambio de impresiones previas en el grupo, cuya media de edad he calculado en unos 35 años.  A la sesión a que asistimos se da la novedad de un nuevo miembro que por primera vez acude a una terapia de grupo, todavía un ALCOHOLICO que hace un par de semanas pensó dejar de serlo.  Se abre el diálogo:

 

- Buenas noches a todos.  Vamos a dar comienzo a una nueva sesión de terapia de grupo.  Hoy tenemos entre nosotros a un nuevo amigo y compañero, otra persona que, como todos los que aquí estamos, desea dejar el mundo del ALCOHOLISMÓ y rehabilitarse.  Yo quiero darle a él la bienvenida y que piense que desde este momento ha entrado no en un grupo de personas, de amigos, sino en una familia donde los problemas de cada uno se abordan entre todos, donde no hay lugar para los secretos propios de la ENFERMEDAD, donde nuestra mejor arma es ser extrovertido, contar nuestros problemas más íntimos y compartirlos todos como si fueran de cada uno.  Todos, cuando hemos llegado por  primera vez a estas sesiones, hemos hecho una especie de confesión de nuestra ENFERMEDAD. De las causas que nos llevaron a beber de forma habitual, de por qué seguíamos haciéndolo y qué causas nos han movido a rehabilitarnos.  Queremos que este nuevo amigo nos cuente todo esto, con confianza.

- Palabras titubeantes del nuevo miembro para dar las gracias y ponerse a disposición del grupo; después, pausadamente, a veces meditando mucho las palabras, comienza el monólogo:

Empecé a beber asiduamente cuando tenía dieciocho años.  Fue entonces cuando "pesqué" las primeras borracheras; desde entonces me he emborrachado muchas veces.  Yo no sé porqué empecé a beber de esa forma; fue de una manera tonta.  Salía con los amigos, bebíamos, nos poníamos alegres, volvíamos a beber y cuando me quise dar cuenta, no podía prescindir del ALCOHOL.  Tardé algunos años en darme cuenta que mi vida se destrozaba con la bebida.  Tenía una novia, pero me abandonó ante el estado de ALCOHOLISMO que empezaba a alcanzar.  Esto hizo que me aferrara aún más al ALCOHOL.  Me casé hace cinco amos en Alemania, con una chica de allí.  Pero todo ha ido de mal en peor, hasta tal punto que ella me dejó y yo, desconsolado me vine a España.  No tuve hijos de mi matrimonio, y ahora agradezco a Dios que no me los diera.  He trabajado aquí en la construcción, pero siempre por períodos cortos, vivo con un hermano y una cuñada y tengo mis problemas por el ALCOHOL, naturalmente.  He estado siete meses en un hospital antituberculoso y continuaba bebiendo a escondidas.  Hace aproximadamente un mes me plantee seriamente mi situación y mi vida.  Tuve como un momento de gran claridad y me decidí a dejar el ALCOHOL, a rehabilitarme y enderezar mi vida, por eso me he unido a ustedes ("llámanos de  tú", dice uno del grupo)… bueno, a vosotros.  Espero que dentro de poco pueda ser reconocido como un EX-ALCOHOLICO.

 

- Un leve murmullo, un corto comentario en el grupo y enseguida interviene un señor que debe haber sobrepasado los cincuenta anos de edad:

 

- Has hecho bien muchacho.  Ahora te darás cuenta de que eres un hombre, más fuerte de lo que creías, puesto que vas a ser capaz de vencer el ALCOHOLISMO.  Yo empecé a beber en circunstancias parecidas a las tuyas, sin saber por qué, en juergas sin sentido.  También yo destruí mi hogar y no es porque mi mujer me dejara, sino porque yo la abandoné junto a tres hijos.  Hace algunos meses que me he rehabilitado y he vuelto a casa, somos una familia feliz, como lo serás tú y los tuyos en un poco de tiempo, de esto no tengas duda.

 

- Hay otra nueva intervención:

 

- Mira, esto es una ENFERMEDAD que cuando se pasa, cuando uno se recupera, hay que olvidar todos los males que arrastra.  Yo te puedo decir que en una ocasión, en estado de embriaguez, me peleé con otro hombre y le dí un navajazo que estuvo a punto de costarle la vida, después, cuando recobré la lucidez me entró un pánico terrible, porque creí que esa pesadilla de haber puesto al borde de la muerte a un hombre, no me la iba a quitar de encima en toda la vida; después, cuando he logrado rehabilitarme, he comprendido que actué como un ENFERMO y que una vez superada la ENFERMEDAD todo está olvidado.

 

-Interviene de nuevo el recién llegado:

 

- Yo, gracias a Dios, no he incurrido en delitos de ese tipo, pero he actuado mal, quizás peor, en muchas ocasiones.  Todavía llevo grabadas en mi mente algunas cosas que ahora maldigo haber hecho.

 

El diálogo transcurre con intervenciones en términos parecidos.  Al final, satisfacción porque se estima que se ha conseguido el objetivo previsto con el nuevo miembro; inspirarle confianza, integrarle al grupo, que desahogue las represiones impuestas por el ALCOHOL, que crezcan sus ánimos de rehabilitación.

 

(Continuará)

 

TERAPIA DE GRUPO MIXTA, INTERCOMUNICACION EFICAZ

 

Una chica joven -el nombre no viene al caso- se dispone a contar los pormenores de su vida, centrada hoy irremediablemente en el ALCOHOL, a un grupo de personas.  Todos ellos ALCOHOLICOS, EX-ALCOHOLICOS y familiares.  La finalidad una: intercambiar experiencias sugerencias para mejor comprender, unos y otros, al ALCOHOLICO y colaborar en su recuperación. ,

La reunión, en los locales de la Asociación de EX-ALCOHOLICOS Españoles, al final de la tarde de un miércoles esperanzado, y la asistencia -con gran sorpresa por mi parte- numerosa: casi un centenar de personas, todas dispuestas a escuchar, a preguntar y a sugerir, basándose en su propia experiencia.

En principio, quizá, una cierta formalidad podía dar la impresión de que asistimos a una clase o a una conferencia, pero pronto se rompe el hielo para el nuevo asistente, surge una corriente de efecto, de comprensión y se torna en una tertulia -no por ello menos importante- donde cada uno se conoce por su nombre.

Y es que en la puerta de entrada han quedado los prejuicios, la "vergüenza" convencional y el temor a desvelar hasta el último entresijo de una compleja situación.  Es preciso, eso si, dar el primer paso, decidirse a acudir, a participar; después todo resulta muy fácil ya que un ambiente de comprensión -y no paternalista- se detecta pronto en estas sesiones de terapia de grupo mixta.

A la chica en cuestión la acompaña su marido, un hombre joven que ha tenido que participar, sin ser ALCOHOLICO, en ese mundo trágico con las consecuencias de una inestabilidad en la pareja pero que, de alguna forma, está dispuesto a resolver.  El hombre, profano en este asunto, cree que con la buena voluntad de su mujer es suficiente para apartarla del hábito.  Alguien le hace ver que no es así, que los buenos propósitos del enfermo, aún siendo importantes, casi imprescindibles, deben ir acompañados de la ayuda incondicional de sus familiares.  Una ayuda que se forma a base de comprensión, estímulo para perseverar en la abstinencia y reconocimiento implícito de que el ALCOHOLISMO, por mucho que se le tache de vicio, es una enfermedad crónica que precisa de continuas cuidados, médicos en un principio y psicológicos y afectivos después.

Así, lentamente, sin darse cuenta, se van perdiendo los reparos en hablar, precisamente cuando, unos y otros, se dan cuenta de que son partícipes de todas y cada una de las circunstancias que rodean a la joven.  Se crea una corriente de simpatía entre los que fueron -y quizá aún sean- adictos al ALCOHOL y buscan en estas reuniones, en las sesiones de terapia, la válvula de escape a sus problemas, el diálogo, el cambio de impresiones y -en definitiva- la comunicación, algo de lo que todos estamos tan necesitados.

Algún familiar puede no llegar a entender, en un principio, la situación tan difícil en que se encuentra el que durante semanas, posiblemente meses, se mantiene abstemio a cambio de una tranquila vida interior, de un arrinconar los temblores de manos -tan delatores-, de no caer en las tremendas lagunas mentales que le inutilizan cada vez con más frecuencia.  Pero ahí, en estas tertulias que comento, oyendo de viva voz a los afectados, se puede llegar a valorar en toda su extensión la situación anímica del ALCOHOLICO, sintiéndose necesario en la labor de recuperación, parte activa en la rehabilitación se comprenderá, en fin, que lo que algunos llaman "vicio" no es más que un hábito mal visto por una sociedad que, precisamente, es la que se ocupa de promocionar la “gallardía de alternar con una copa en la mano".

Alguien da un consejo, otro pregunta y otro explica su situación

-a veces lastimosa y rozando lo trágico, ¿por qué no decirlo?- que servirá de provecho a los demás para evitar algo similar en su vida.

No se tratan estas sesiones, como alguien pudiera pensar, de una confesión pública, con reminiscencias monascales del medioevo; nada mas lejos de la realidad.  Se trata, en definitiva, de unas charlas entre amigos, sinceras y ordenadas, pero sin obligación de hablar y tampoco de, callar, con la mirada puesta en un único fin: rehabilitarse y rehabilitar.  Y estos éxitos son palpables en la Asociación de EX-ALCOHOLICOS Españoles.

Cuando nos despedimos son las diez y media de la noche; pasado más de dos horas sin apenas darnos cuenta.  Y veo que se sale reconfortado, decidido a abandonar el ALCOHOL.

Llegar a ello es lo importante.... !Y se consigue!.

 

Salvador Enríquez

Madrid, Diciembre 1979

 

 

ALCOHOLISMO EN LA MUJER

 

Ni euforia, ni alegría, ni nada que se le parezca.  Tristeza, trauma familiar, inquietudes.... !cualquiera sabe lo que hay alrededor de una mujer ALCOHOLICA!... y hay muchas en España.  Si las enumeramos en cifras cortas, tres cuartos de millón y si las ponemos en largas, setecientas cincuenta mil mujeres afectadas por el ALCOHOLISMO.  Ellas quizás olviden algo cuando tienen la copa en la mano, ¿pero y ellos?, los que no tienen otra misión que sufrir las consecuencias de las tan nefastas copas.

Nosotros, desde aquí, pedimos a las mujeres ALCOHOLICAS y a las que están en peligro de serlo, que depongan su actitud, que dejen la bebida, y la que lo necesite, que se ponga en tratamiento médico, al objetó de llevar la tranquilidad a sus familiares... ! que bien se lo merecen!.

 

CONSUME USTED BEBIDAS ALCOHÓLICAS, PUES

 

ATENCION A ESTOS SINTOMAS !

 

 

1º LE TIEMBLAN LAS MANOS ANTES DE BEBER ?

2º CUANDO HA BEBIDO LE DESAPARECE EL TEMBLOR ?

3º BEBE EN AYUNAS?

4º CUANDO BEBE.  COME MENOS ?

5º AL LEVANTARSE TIENE VOMITOS SECOS ?

6º SUFRE PESADILLAS ?

7º PADECE INSOMNIO ?  SUDORES FRIOS ?

8º NOTA PERDIDAS DE MEMORIA ?

9º ENTUMECIMIENTO DE LAS EXTREMIDADES ?

10º CUANDO BEBE CAMBIA SU CARÁCTER ?

11º FALTA AL TRABAJO POR HABER BEBIDO ?

12º CUANDO BEBE SABE DECIR "BASTA"!

 

SI RECONOCE ALGUNO DE ESTOS...    PIENSELO !

 

.

CONSULTEASU MEDICO 0 A LA

asociación de ex-alcohólicos españoles

c. alonso heredia, nº 19, 1º.  Tfno. 2 56 80 53

Madrid. 28

LE INFORMAREMOS

 

 

ABUELO Y NIETA, PERO... ! CUIDADO!

 

 

 

Esta ilustración fue publicada en ABC en el año 1932.  El autor del reportaje hizo de ella la glosa siguiente:

 

"También en la taberna hay notas sentimentales, de una dulce emoción.  Como ésta del abuelo y la nieta.  El viejo obrero, harto ya de trabajar, no encuentra más reposo que el que le ofrece su nietecita.  Y como otros abuelos soñarán con llevar a sus nenas pasteles, dulces y bombones; este abuelo cifra toda su ventura, al retorno de la ingrata jornada, en llevarse con é1 la nietecita a la taberna para compartir el guiso de patatas y la lechuga de postre".

 

Y el vaso que tiene la niña delante... ¿qué?.  Porque si es gaseosa, vale, pero si es otra cosa... son preferibles los abuelos "cúrsiles" que les llevan a sus nietas pasteles, dulces y bombones,

 

LAS MENTIRAS DEL ALCOHOL (II)

 

En el anterior Boletín se publicó, el prólogo de un librito, que con dicho título, escribió, en el año 1917, D. Antolín López Peláez.  En é1 se puede observar la preocupación existente en aquellas fechas por el problema ALCOHOLICO.  Hemos de hacer constar que entonces España no salía aún en las estadísticas de países consumidores de ALCOHOL en exceso. En la actualidad, desgraciadamente, no sólo estamos en las listas, sino que en las mismas ocupamos un lugar preocupante en extremo; quizá el segundo o tercer puesto.

Transcribimos un extracto del capítulo I titulado:

 

El ALCOHOL no da fuerza

 

El "pan y el vino, la fuerza del hombre", escribió el Vizconde de Chateaubriand.  El vino fuerte cría a los hombres fuertes, repite el vulgo.  La Ciencia, al arrancar de las sienes del dios Baco la corona, ha arrojado también al arroyo esta falsa piedra preciosa de la resistencia, y de la energía con que brindaba a sus devotos.

Muchos de los cuales todavía creen en su ídolo, aún piensan que la sangre de las vides es sangre para sus venas, una especie de talismán que levanta de la postración y hasta evita que el cansancio llegue.

Cuando se trata de hacer un supremo esfuerzo, el beber vino fuerte parece que es gran ayuda.  Se siente una excitación que permite hacer algo más del trabajo ordinario, por muy poco tiempo; pero luego sucede mayor decaimiento de fuerzas.  No se trata de un aumento real en la fuerza de los movimientos de los músculos, sino solamente de acelerarse sus inervaciones mediante la influencia ejercida por el cerebro.

Al artificioso crecimiento que con el ALCOHOL se nata en la potencia muscular producido por la estimulación nerviosa y por la mayor actividad del riego sanguíneo, sigue con rapidez una depresión más o menos fuerte, según la cantidad de ALCOHOL ingerido, causada por el aumento de principios de desecho intoxicables y por la dificultad de eliminarlos.

No hace falta, sin embargo, entrar en los laboratorios y ver las experiencias de los sabios.  La ordinaria de la vida, lo que vemos en el  mundo, la comparación entre el trabajo de los bebedores y de los que rehúsan el vino, basta para mostrarnos que éste miente cuando se nos presenta como un auxiliar de nuestras faenas, como un sostenedor de nuestras energías.

Para comprenderlo así podría ser suficiente el reparar que sólo el hombre bebe vino.  No son, por eso, menos fuertes los otros animales, "El buey, el elefante, el tigre, el león, esos monstruos de la fuerza, notaba G. Clemenceau en "La Grand Pan", ¿cuándo han pedido su botella?". Si a las bestias se les da ALCOHOL, obsérvese que su potencia muscular rinde menos trabajo.

Respecto a los trabajadores en los diversos oficios, hay un hecho tan curioso como interesante.  Trabajan por lo común menos el lunes, después de un día de descanso. ¿Por qué?.  Porque el domingo suelen pasarlo en la taberna.

Los experimentos de laboratorio, las experiencias tomadas de la vida social, las deducciones científicas de principios evidentes, todo se junta para deducir que es una verdad lo que A. Fick, el célebre profesor de Fisiología en Wurzbourg, expresaba por estas palabras: Es incontestable que cada dosis de ALCOHOL, aún en uso moderado, disminuye la capacidad de trabajo; todo lo que en orden a fortificar se atribuye a las bebidas ALCOHOLICAS descansa sobre una preocupación".

En 1903 publicose un manifiesto de 664 médicos europeos muy eminentes, en que se asentaba como indiscutible que los no bebedores hacen más cantidad de trabajo que los que beben, "aunque sea con moderación".

La idea de que todas las bebidas que contienen ALCOHOL, sin exceptuar el vino, debilitan, se halla tan extendida y arraigada en la opinión de las personas cultas, que ha disminuido mucho su consumo entre los estudiantes ingleses desde que predomina en ellos su afición a los juegos deportivos.

No sucede lo propio en el pueblo bajo.  Cuando el nefando y risibleculto a los dioses fue proscrito en el imperio romano, al huir avergonzado ante los resplandores de la Religión Cristiana, se refugió entre los aldeanos, -en latín, "pagani", de donde vino a la idolatría el nombre de pagano- que creían haber nacido de la protección de las deidades gentilitas el vigor y la grandeza de la antigua Roma.  Algo parecido sucede hoy con el culto al dios Baco.  Caído en descrédito entre las personas cultas, que nada sino males le atribuyen, todavía a él parte del vulgo acude en busca de fuerzas y energías, pidiéndole ayuda para el trabajo y considerándole auxiliar eficacísimo para salir adelante en las obras que requieren gran esfuerzo.  Y si malo es ALCOHOLIZARSE, el hacerlo por esto es peor.

Una de las causas de que el bebedor no abandone su inútil, dispendioso y funesto hábito dedicándose a trabajos fuertes, consiste en que al tomar vino le parece sentirse con mayores fuerzas; viene luego la postración, y para poder trabajar recurre otra vez a la bebida que fue causa de ella, produciéndose así un círculo vicioso que va aumentando la dosis y la frecuencia de las ingestiones ALCOHOLICAS.

Siendo cual es un narcótico, un anestésico, el ALCOHOL no suprime el cansancio; pero, a manera del opio, hace que no se sienta, como atenúa o suprime al pronto las sensaciones de frío y hambre.  Extirpar del ánimo de los trabajadores esta arraigada especie de superstición, es contribuir al triunfo de la verdad y hacerles mucho bien, evitándoles que el dinero preciso para una alimentación sana y reparadora se pierda en cosa inútil, cuyo uso es ocasionado al exceso, causador de males tan numerosos, como nunca bien deplorados.

 

El IX CONGRESO NACIONAL DE ALCOHOLICOS REHABILITADOS DE ESPAÑA, se celebrará en la ciudad de ALCOY durante los días 7 al 10 del próximo mes de Agosto.  La Asociación Organizadora del mismo es APAEX de dicha localidad.

El importe de la inscripción al citado Congreso es de 600 pesetas por persona, y el del hospedaje, 2.000 pesetas diarias.

 

 

FE DE ERRATAS

 

En el último número del Boletín se deslizaron dos erratas de cierta importancia que han de ser rectificadas.  Son las siguientes:

 

1ª. En la página 11, línea 26, dice:

... solo se debe internar a los ALCOHOLICOS cuando éstos sean capaces de dejar de beber.

Debe decir:

... solo se debe internar a los ALCOHOLICOS cuando éstos sean incapaces de dejar de beber...

 

2ª. En la página 21, línea 34, está cambiado el alío que se cita.

Pone (1985) y es (1895).

 

CORREO DE LOS LECTORES

 

Antonio N: Su artículo es muy interesante y será publicado, con algunas correcciones, en el próximo número.  El cuadro estadístico está bastante bien, aunque incompleto.  Faltan algunos datos que trataremos de poner al día.

La bibliografía sobre ALCOHOLISMO empieza a publicarse en este número y continuará en los siguientes, dado que poseemos muchos títulos, de obras y folletos dedicados a tal fin.  Más adelante, y cuando completemos nuestro fichero, trataremos de editar unas hojas con todos los títulos que obren en nuestro poder.

 

Matilde R: .... de aguafiestas, muy poco.  Hemos escrito mucho sobre la bebida y siempre aconsejamos lo mismo: que se beba con moderación, porque de no ser así, se está expuesto a formar parte de ese tan oscuro y temido grupo dominado por el ALCOHOL.

 

J. J.: Ya este número del Boletín y en las páginas médicas, lleva algunas indicaciones sobre la cantidad de ALCOHOL tolerable para no caer en el ALCOHOLISMO, pero ese par de copas por la mañana...

 

A. L.: La sección "Así fue nuestra vida" solo ha dejado de publicarse en el Boletín nº 6 y en el presente.  Las vivencias ALCOHOLICAS, son todas muy parecidas, tanto en sus principios como en el final, causa por la que habíamos suprimido temporalmente su publicación, pero dado el elevado número de peticiones, en el próximo Boletín volverán a ser publicadas.       1

 

H. C.: Tratando del problema ALCOHOLICO, no tenemos inconveniente en publicar los trabajos que nos envíe.

 

F.    P. y L. G. (Madrid), C. D. (Granada), M. 0. (León) y F. N. (Orense):       Les acusamos recibo de sus cartas elogiando nuestro trabajo, lo que agradecemos en extremo.  Este agradecimiento lo hacemos extensivo a todos los que tuvieron la gentileza de comunicarnos sus impresiones.

 

El Dr. Rivas Cabello, nos escribe, dándonos su cambio de domicilio.  Muy interesante sería que este ejemplo cundiera.

 

HUMOR... Y ALCOHOL

 

    

 

BIBLIOGRAFIA ANTI-ALCOHOLICA

 

"Consejos y orientaciones para comprender al enfermo ALCOHOLICO".

Dr. Bogani de Miquel.  Valencia, 1970.

 

"ALCOHOLISMO, enfermedad social".

Dr. Bogani de Miquel.  El Pulso.  Barcelona, 1971.

 

"A LCOHOLICOS ANONIMOS".

Joseph Kessel.  Ediciones G. P. 1969.  Virgen de Guadalupe, 21-33.  Espluga de Llobregat (Barcelona).

 

"Informe sobre el ALCOHOLISMO".

Dr. Piqueras.  Ediciones Naranco.  Santa Susana, 4-6.  Oviedo.

 

"Bases psicosociales del ALCOHOLISMO".

Dr. Alonso Fernández.  Instituto de España.  Madrid, 1979.  (Continuará)