ALCOHOLOFILIA

ASOCIACIÓN DE EX-ALCOHÓLICOS ESPAÑOLES

BOLETIN INFORMATIVO

N. º 6 – 1978

(DE UTILIDAD PÚBLICA)

 

NUESTROS BOLETINES

 

Hoy, quisiera hablar de periodismo. ¿Debería decir periodismo?. Difícil tarea la que me impongo, ya que no soy periodista, ni erudito, tampo­co soy un hombre culto y si me aprietan un poco, no se escribir. Pero eso sí, soy valiente, hablando en metáfora, soy capaz de coger al toro por los cuernos y salir adelante.

Tengo ante mí, los números cero y uno de lo que ellos llaman “Boletín de Difusión Anti-ALCOHOLICA" ÁVEX - Asociación Valenciana de Ex­-ALCOHÓLICOS. Ni que decir tiene, que sí, que se trata de un Boletín anti-ALCOHÓLICO y que tiene un aire profesional. Yo recuerdo que hace años, esta misma Asociación Valenciana editaba otro Boletín, que se titu­laba igual y que posiblemente por las razones que todos conocemos dejó de editarse. Alguien o algunos dejaron perder una iniciativa, que por ser la primera, que en nuestro mundo conocíamos, por su contenido y por presencia, tanto bien hizo a todos las que tuvimos la suerte de recibirlo. Pienso que fue la culpa del “oro”, lo que hizo fracasar en aquel entonces tan loable obra. Esperamos que una vez reanudada su andadura, poco a poco, pero con entusiasmo, no vuelva a suceder y tengamos que prescindir de los pocos papeles que de verdad hablen de nuestra obra, de nuestras luchas, de nuestras experiencias, de nuestros anhelos de ser más conocidos. De más Boletines que impongan a la Sociedad, a los Médicos, a todas las personas de buena voluntad, en antecedentes de lo que el ALCOHÓLICO significa. De que nuestras inquietudes y recelos no son vanos. De que si pedimos ayuda, comprensión y credibilidad, no es por otro "hábito”, sino porque en nosotros existe la preocupación de que otros sepan, ­de que a ellos no les pase lo que a nosotros nos ha sucedido.

En nuestros papeles, en nuestras páginas otras personas no contami­nadas, que aún no son ENFERMAS, pero que beben, podrán encontrar la información que otros papeles más importantes y con más divulgación no les dicen. Hemos de ser nosotros los ex o los rehabilitados, o como quieran llamarnos los que demos el toque de atención, la llamada de alerta. Los que publiquemos los resultados de estudios, de prácticas de los expertos en ALCOHOLISMO, ya que aun siendo reiterativo, los que si saben de periodismo, los que si saben escribir no lo hacen.

Por eso, anuncio o mejor diría denuncio, la falta de ayuda que los ALCOHÓLICOS recibimos de otros medios. Es por ello, que llamo la atención sobre el “Boletín de Difusión Anti-ALCOHÓLICA de AVEX”. Necesi­tamos que ese ejemplo cunda, que haya más Boletines, que no se deje y sobre todo, que no se pierdan las buenas iniciativas.

 

VIII CONGRESO NACIONAL DE ALCOHOLICOS

REHABILITADOS DE ESPAÑA

 

 

CONCLUSIONES DE LA PONENCIA "PSICOLOGÍA DEL ALCOHOLISMO EN LA JUVENTUD", PRESENTADA POR LA ASOCIACIÓN DE EX-ALCO­HOLICOS DE ALMERÍA, AL VIII CONGRESO NACIONAL DE ALCOHÓLICOS REHABILITADOS

1ª. Solicitar del Ministerio de Educación que se introduzcan de manera oficial el conocimiento de las toxicomanías y, en especial, el ALCOHOLISMO que nos ocupa, como ENFERMEDADES sociales, en los progra­mas educativos de EGB y BUP.

Sería imprescindible que las AA. de EE. colaboraran en la confección del programa oficial. Se cree que ésta será eficaz, dado el número de técnicos especialistas, tales como psiquíatras, psicólogos, ATS y los propios ENFERMOS rehabilitados. Todos ellos con una dilatada experien­cia en la materia.

 

2ª. Exigir a la Fiscalía del Tribunal Supremo que distribuya una cir­cular por la que se estimule el cumplimiento del Código Penal vigente en relación con la venta de bebidas ALCOHÓLICAS a menores, así como que se actualicen las medidas coercitivas que sean precisas, dado el alarmante incremento del porcentaje de ALCOHÓLICOS en la juventud española.

 

3ª.   Pedir a los poderes públicos que se establezca un plan progresivo de:

a)   Prohibición de la publicidad de bebidas ALCOHÓLICAS en los medios de comunicación.

b)   Instauración de un programa de publicidad en los medios de comunicación, sobre los riesgos individuales y sociales del ALCOHOLISMO.

 

4a. Sugerir que por parte del Ministerio de Sanidad, se establezcan programas especiales de lucha anti-ALCOHOLICA, por Parte de servicios técnicos, en los medios laborales y escolares.

 

5ª. Pedir al Ministerio del Interior, que se de una información ade­cuada a los miembros de las Fuerzas de Orden Público, sobre el ALCOHÓLISMO y el tratamiento médico y social que precisa el individuo ALCOHÓLICO, así como de los medios reales con que la sociedad española cuenta actualmente.

 

6ª.  Pedir la colaboración de las Fuerzas Armadas, para que el paso ­de los jóvenes varones por el Servicio Militar, sea utilizado en la lucha ­antí-ALCOHÓLICA, evitando así que, por el contrario, el paso por el Servicio Militar, coincida en muchos casos con el comienzo de la ENFERMEDAD ALCOHOLCA.

 

7ª.  Recomendar al Estado que adopte las medidas a largo plazo enca­minadas a sustituir las bebidas ALCOHOLICAS, por las no ALCOHÓLICAS, racionalización de la producción, adaptación de los medios de dis­tribución y orientación de la publicidad.

 

 

CONCLUSIONES DE LA PONENCIA “LA MUJER, EL ALCOHOLISMO Y

LA FAMILIA”  PRESENTADA CONJUNTAMENTF POR LAS ASOCIACIONES DE EX-ALCOHOLICOS DE MADRID-ALMERIA-LA CORUÑA- EL FERROL-GRANADA-ORENSE, AL VIII CONGRESO NACIONAL DE ALCOHOLICOS REHABILITADOS

 

1ª. El ALCOHOLISMO sea en el hombre o en la mujer no presenta di­ferencias. Ahora bien, si existen diferencias como consecuencia de la discriminación que sufre la mujer en la actualidad, en una sociedad particularmente machista, como es la presente.

Está claro que la mujer, en muchos casos, no recibe del marido ni del grupo familiar, la ayuda necesaria para su rehabilitación.

Incluso, en ocasiones, el grupo familiar presiona a la ENFERMA AL­COHOLICA para que no consulte al médico o a los grupos de ALCOHOLICOS, para intentar solucionar su problema. Esta actitud de rechazo fami­liar a la ayuda que podía recibir de sus propios compañeros o de los ser­vicios técnicos asistenciales, se debe a la gran cantidad de prejuicios éti­co-morales respecto al ALCOHOLISMO en la mujer.

En resumen: actualmente el ALCOHOLISMO femenino está peor con­siderado que en el hombre por la sociedad.

 

2ª.   La paciente ALCOHOLICA sufre una doble marginación:

1) La condicionada por la situación que definió Simone Bouvoiz (feminista francesa) como segundo sexo”.

2) La provocada por los prejuicios que acarrea el ser detectada como mujer ALCOHOLICA.

 

3ª. Manifestar que: existe un aumento alarmante de mujeres ALCOHOLICAS sobre todo en el sector de la juventud.

Estas mujeres, nueva ola de ALCOHOLICAS "progre", beben sin los prejuicios con que lo hacían sus predecesoras, las cuales bebían a escon­didas por temor a ser descubiertas. Recuérdese lo infrecuente, además de mal visto, que resultaba ver a una mujer alternar sola en la barra de un bar, aún no hace muchos años.

­A pesar de todo esto el problema de la ALCOHOLIZACION no está resuelto.

.  La forma práctica de combatir el problema particular del ALCO­HOLISMO femenino, tendría que engarzarse con la primera ponencia (psicología del ALCOHOLISMO en la juventud), en el sentido de que siem­pre que se dé información, educación sobre problemas del ALCOHOLIS­MO. se haga énfasis peculiar en las problemáticas diferenciales, sociales evidentemente del ALCOHOLISMO femenino y en este sentido hacer hinca­pié en qué utilizar la denominada prensa del corazón, las emisiones de radio-novela, o bien, todo ese tipo de segundas formas de información que se utilizan, dirigidas especialmente a la población femenina, encierra el riesgo de marginar más aún a la mujer en general y que entonces, si se tienen que utilizar esos medios como una primera campaña de información sobre el problema del ALCOHOLISMO FEMENINO, que se usen con mucho tiento y cautela para no marginar más a la mujer ALCOHOLICA.

5ª. Por último insistir en el aspecto de que la Seguridad Social asuma realmente su responsabilidad en la aplicación de la Ley de Bases que entre otras dice: tratar igual a todos los españoles” (o al menos aque­llos que cotizan) y no discriminar la ENFERMEDAD del ALCOHOLISMO­ corno está haciendo en la actualidad.

Poner especial énfasis en la información que se ha de facilitar sobre los problemas del ALCOHOLISMO, sobre todo en la conflictiva que impli­ca ALCOHOL-EMBARAZO. Este es uno de los aspectos más importantes ­y que tal vez estas mujeres jóvenes (ALCOHOLICAS "progre"), no tengan un interés excesivo en comprender su problema de ALCOHOLISMO. Así en vista de ser futuras madres, quizás sea la motivación para que intenten comprender su problema de ALCOHOLISMO.

 

6ª. También fueron tratadas otras cuestiones, aunque de una manera menos extensa:

a) Problema del suicidio en la mujer ALCOHOLICA.

b) Problema de la separación en el ALCOHOLISMO femenino.

 

Granada, a 5 de Agosto de 1979

 

 

 

NOTICIAS Y COMENTARIOS

 

El día 28 del pasado mes de Septiembre fué inaugurada oficialmente la sede de la Asociación de EX-ALCOHOLICOS Españoles de Ferrol, instalada en la calle Canalejas nº 204.

El acto se celebró por la mañana, asistiendo los directivos de la Asociación, diferentes representaciones de la ciudad y numeroso publico, ­que elogiaron las instalaciones, ya que por su amplitud y confortabilidad puede decirse que son estupendas para el cometido a desarrollar por esta Asociación, que desde hace años viene desarrollando una ingente labor en su lucha contra la ENFERMEDAD del ALCOHOLISMO.

 

 

Un error en la confección del último número del Boletín, hizo posible que no figurase el nombre del autor del articulo titulado “Yo el ALCOHÓLICO”. Es D. Manuel Vidal y Navas, presidente de Á.E.E. de Granada, a quien pedirnos excusas por la involuntaria omisión.

 

 

 

Con la difusión de este Boletín se contribuye a dar un paso más en la lucha anti-ALCOHOLICA. ¡Haga que lo lean el mayor número de personas­.....! y si éstas beben con exceso, quizás consigamos algo útil. Por ­ejemplo: tener algunos ALCOHOLICOS menos, ¡que falta hace!.

 

PAGÍNAS MÉDICAS

TIPOS DE BEBEDORES ALCOHÓLICOS

Se puede experimentar extrañeza ante la imposibilidad de formular una definición válida para el ALCOHOLISMO.  PERRIN (1960) y JELLINEK (1960), además de haberse percatado de esta imposibilidad, la explican de un modo muy convincente: una definición unitaria del ALCOHOLISMO no es posible, porque existen varias especies de alcoholismo.  Debe hablarse, ­pues, de ALCOHOLISMOS, en plural.  Se impone la concepción pluralista ­de los ALCOHOLISMOS.

RIMMER y colabs. (1972) sugieren que el ALCOHOLISMO puede cons­tar de dos o tres ENFERMEDADES SEPARADAS.

JELLINEK (1960) delimita los ALCOHOLISMOS en cinco especies y ­los nombra con las primeras letras del alfabeto griego.  El ALCOHOLISMO "alfa" representa una dependencia psicológica continua para el efecto­ del ALCOHOL con objeto de neutralizar el "dolor corporal o emocional" ­producido por una ENFERMEDAD subyacente.  El bebedor "alfa" es indis­ciplinado en el sentido de que contraviene fácilmente las reglas de la so­ciedad sobre el tiempo, ocasión, local, cantidad y efecto de la bebida, pe­ro no está sujeto a la falta de control ni a la incapacidad de abstención. En el ALCOHOLISMO "alfa", continúa JELLINEK, no hay signos de proceso ­progresivo ni disturbios debidos a la suspensión del ALCOHOL.  Es com­pletamente posible que, en muchos casos, el ALCOHOLISMO “alfa” pueda transformarse en ALCOHOLISMO “gamma”.

Los pocos casos de ALCOHOLISMO "alfa" que figuran en mi mate­rial clínico se distribuyen entre los círculos de los epilépticos, los esqui­zofrénicos paranoides, los depresivos, los histéricos y las personalida­des sensitivas inseguras de sí misma, afectas unas veces de neurosis, sobre todo fóbica, y otras de delirio sensitivo de auto referencia.  Si ampliamos ligeramente el concepto del ALCOHOLISMO "alfa" para incluir en el ­mismo el consumo de ALCOHOL realizado con objeto de exaltar ciertos ­fenómenos psicopatológicos, entonces el perímetro de esta especie de AL­COHOLISMO "casi coincide con el tipo de ALCOHOLICO que vengo descri­biendo como bebedor ENFERMO psíquico".

Para JELLINEK, el ALCOHOLISMO "beta" comprende aquellas espe­cies de ALCOHOLISMO en el que las complicaciones ALCOHOLICAS como polineuropatía, gastritis, cirrosis hepática y otras, ocurren sin existir dependencia física o psicológica para el ALCOHOL.  "El incentivo para in­gerir las fuertes cantidades de ALCOHOL que conducen a tales complica­ciones puede ser la costumbre de un cierto grupo social en cooperación con los hábitos alimentarios deficientes".  "No hay síntomas de abstinencia.  El ALCOHOLISMO "beta" puede transformarse en "gamma" 0 "delta,' pero tal transición es menos verosímil que en el caso del ALCOHOLISMO­ “alfa".  El ALCOHOLISMO "beta", tal como aparece en la descripción de ­Jellinek, comprende una serie de cuadros de ALCOHOLIZACION directa y pura y de avitaminosis y déficit alimentarlo, estando producidos estos úl­timos por la asociación del ALCOHOL y la alimentación deficiente. "Equivale, aproximadamente, al bebedor ALCOHOLIZADO de mí clasificación” El ALCOHOLISMO "gamma", dice JELLINEK, comprende aquella es­pecie de ALCOHOLISMO que reúne estas cuatro características con relación al ALCOHOL: la adquisición de una tolerancia tisural progresiva, la ­adaptación del metabolismo celular, la dependencia física registrada en ­forma de signos de abstinencia y la falta de control.  "En el ALCOHOLIS­MO "gamma" hay una definida progresión de la dependencia psicológica a ­la física".  Los ALCOHOLISMO “alfa" y “beta" pueden conducir al "gam­ma".  "El dato definidor del ALCOHOLISMO "gamma", especie de ALCOHOLICO equiparable al bebedor ALCOHOLOMANO de mi sistemática, con­siste en el impulso a la embriaguez o, en ciertos casos, la falta de con­trol".  Las otras tres características señaladas por jellinek representan ­rasgos adjetivos, que sólo se presentan en algunos casos avanzados y gra­ves.

El ALCOHOLISMO "delta,' comporta las tres primeras características del ALCOHOLISMO “gamma” así como una forma atenuada de la cuarta característica; es decir, en vez de la falta de control hay incapacidad de abstenerse".  A diferencia del "gamma", el ALCOHOLISMO "delta" no puede estar ni un solo día a agua, sin manifestar síntomas de abstinen­cia.  La capacidad de controlar la cantidad de ALCOHOL ingerido perma­nece, sin embargo, intacta en todo momento.  "El incentivo para beber ex­cesivamente parte de la aceptación de las costumbres de la sociedad a la ­que el bebedor pertenece, en tanto la vulnerabilidad psicológica pre-ALCOHOLICA suele ser de un grado ligero". Éste tipo de ALCOHOLICO, prevalece en Francia, es llamado por JELLINEK también "inveterate drink­ing" y tres equiparable al bebedor excesivo regular de mi clasificación , ­con la salvedad de que en este último término se incluyen no solo los be­bedores que ya son tipos "delta" consumados, sino también los bebedores­ que se hallan en vía de serlos.  "En nuestro país estos ALCOHOLICOS van raramente al psiquiatra, a causa de implicar escasos trastornos psíquicos y sociales".  Por este mismo motivo, los ALCOHOLICOS "delta" en ­los Estados Unidos se adscriben raramente al movimiento de los ALCOHOLICOS Anónimos.

El ALCOHOLISMO "épsilon” o ALCOHOLISMO periódico, según JELLINEK, no necesita describirse por ser la especie de ALCOHOLISMO menos frecuente.  En Europa e Hispanoamérica se le conoce con el nombre de dipsomanía, término en desuso en Norteamérica.  "En mi sistemática la dipsomanía figura como una subforma del bebedor ENFERMO psíquico.  JELLIÑEK llama la atención sobre un fenómeno registrado en los últimos­ veinte o veinticinco anos, que se puede denominar "ALCOHOLISMO seudo­periódico".  "Sucede que algunos ALCOHOLICOS "gamma" que no se han beneficiado plenamente del programa de los AA., o de la terapia en clíni­cas, o por psiquiatras privados, son capaces de resistir la bebida, tres, ­seis o doce meses, pero finalmente no hallan otra solución que la intoxicación, después de la cual, llenos de remordimientos, retornan a la sobriedad".  Este mismo fenómeno es frecuente en España incluso entre ­ALCOHOLICOS que no han recibido asistencia médica o social.  El sentimiento de culpa y ciertos mecanismos anancásticos los mantienen largas temporadas alejados de los excesos ALCOHOLICOS, en la abstinencia o la sobriedad.  Para este grupo particular y minoritario de bebedores ALCOHOLOMANOS resulta muy adecuada la denominación dé "bebedores seudo­dipsómanos".

Para JELLINEK, solo los ALCOHOLISMOS  “gamma" y "delta" cons­tituyen claramente una ENFERMEDAD ALCOHOLICA.  El ALCOHOLISMO­ “alfa" no es una ENFERMEDAD en si, sino el síntoma de un trastorno subyacente. El "beta" es puramente el efecto de la bebida excesiva, que se suele ingerir sin existir dependencia física o psicológica para el ALCOHOL.  El "épsilon" podría ser una ENFERMEDAD "per se" o el síntoma de una ENFERMEDAD subyacente.  "El ALCOHOLISMO seudoépsilon o seudoperiódico es la recaída en una ENFERMEDAD, pero debo agregar que esta recaída es voluntaria y no forma parte del proceso de la ENFER­MEDAD, excepto quizá en un sentido psicopatológico".  JELLINEK postu­la que el ALCOHOLISMO debe considerarse como una ENFERMEDAD sólo cuando reúne estas características: adaptación del metabolismo celular al ALCOHOL, adquisición de una tolerancia hística progresiva, presentación de síntomas de abstinencia y falta de control o incapacidad de abstención.

Este concepto del ALCOHOLISMO en cuanto ENFERMEDAD, concepto de raigambre científico-natural, a mi forma de ver, adolece del grave de­fecto de ser excesivamente restringido por exigir demasiados requisitos.­"El concepto de Jellinek se ajusta solo a las toxicomanías ALCOHOLICAS­ en cuanto fotocopia de la clásica morfinomanías”. Los toxicómanos ALCOHOLICOS de esta estirpe representan una minoría muy reducida entre ­la totalidad de los ENFERMOS ALCOHOLICOS. La suspensión brusca del­ ALCOHOL, por ejemplo, ocasiona raramente un cuadro clínico de mayor ­grado que unas modificaciones vegetativas inapreciables.

La equivalencia entre la tipología de Jellinek y la mía se establece en la tabla siguiente:

 

                      Sistemática de Jellinek                          Clasificaci6n de A. F.

 

         1.            Alcoholismo "alfa”                  Bebedor enfermo psíquico

         2.            Alcoholismo "beta"                 Bebedor alcoholizado

         3.            Alcoholismo "gamma”            Bebedor alcoholómano

         4.            Alcoholismo "delta"                Bebedor excesivo regular

         5.            Alcoholismo "épsilon"             Bebedor episódico (enfermo psíquico

                                                                           o alcoholómano)

 

El examen de la historia biográfica de una serie de bebedores muy antiguos, bebedores ya ALCOHOLIZADOS, permite comprobar que la mis­ma se halla integrada siempre por tres tramos históricos sucesivos, dis­tintos cualitativamente entre sí.  El primer tramo corresponde a la etapa ­pre-ALCOHOLICA.  El segundo se caracteriza por la estructuración de un mundo montado sobre las vivencias ALCOHOLICAS.  El tercero está ocupado sobre todo por las alteraciones biológicas, orgánicas o psíquicas, in­manentes a la ALCOHOLIZACION, es decir, por el organismo ALCOHO­LICO.  Para puntualizar ahora mi concepción del ALCOHOLISMO se debe ­colocar entre paréntesis la primera etapa, la trayectoria de la personali­dad pre-ALCOHOLICÁ, sobre la que he de volver en un próximo capítulo.

Los distintos bebedores existencialmente ALCOHOLICOS tienen estas dos características comunes: por una parte, la estructuración del mundo ­en torno a las vivencias suscitadas por el ALCOHOL, y por otro, el rasgo evolutivo de concluir en una alteración biológica estructurado como organismo ALCOHOLICO.  Las cualidades del mundo ALCOHOLICO y las vivencias actualizadas por el ALCOHOL varían ampliamente de unos casos a otros.  En el modo de vincularse al ALCOHOL ya existen rasgos diferenciales entre los bebedores.  Se deben distinguir sobre todo tres tipos de ­bebedores ALCOHOLICOS: el bebedor excesivo regular, el bebedor ENFERMO psíquico y el bebedor ALCOHOLOMANO.

 

SISTEMATICA PLURALISTA DE LOS ALCOHOLISMOS

 

                                Primera etapa                                         Segunda etapa

 

     Existencias            Bebedor excesivo regular                     Organismo alcohólico o

     alcohólicas            Bebedor enfermo psíquico         bebedor alcoholizado

                                  Bebedor alcoholómano

 

El modo de vivenciar los efectos del ALCOHOL etílico es rotundamente distintos en los tres casos.  En el bebedor excesivo regular prevalece la vivencia de consolidación de un mundo sumamente grato.  En el bebedor ENFERMO psíquico, la vivencia de exaltación o extinción de un mundo psicopatológico.  En el bebedor ALCOHOLOMANO, la vivencia de recreación de un mundo nuevo.  La significación del ALCOHOL en cuanto instru­mento modificador de la existencia ofrece unas diferencias análogas.  La ­bebida es para el bebedor excesivo regular un instrumento para afianzar­se aún más en su realidad placentera.  Para el bebedor enfermo psíquico ­un instrumento para destruir o estimular su realidad psicopatológica.  Pa­ra el bebedor ALCÓHOLOMANO, un instrumento para evadirse de su rea­lidad insoportable.

Entre los tres tipos básicos de bebedores ALCOHOLICOS existen no ­solo las diferencias antropológico-existenciales que acabamos de señalar, sino diferencias que conciernen a la etiología, la vivencia del ALCOHOL, ­ el modo de beber y la conexión del sujeto con el ALCOHOL.

El artículo precedente es un extracto del capítulo II correspondiente ­al discurso pronunciado por el doctor Alonso Fernández en el acto de su ­ingreso en la Real Academia Nacional de Medicina.  En el próximo Bole­tín, dado el interés del tema, publicaremos el resto.

 

CARTILLA DEL ALCOHOLICO

(CONTINUACION - VI)

 

En aquellos en los que fracasan las pastillas o gotas para no beber, ­hay que recurrir al tercer escalón: el ingreso en un sanatorio u hospital.

La finalidad de los tres escalones es la misma: que el enfermo deje ­de beber y siga luego sin beber.  Los más fuertes subirán de un salto los ­tres.  Los medianos se saltarán uno.  Los más débiles tendrán que empezar por el más bajo.  Pero en los tres casos se trata de lo mismo: de que ­por el procedimiento que sea, el enfermo deje de beber y vaya acumulando días sin beber.  Cada día que pasa, una vez abandonado el alcohol, el mundo del enfermo cambia, su deseo de beber varía, desaparecen unos problemas y se plantean otros.  Una vez roto el círculo vicioso, los cam­bios se aceleran y el enfermo entra en un período de saludable crisis. Al cabo de solo una semana de no beber, las cosas han cambiado ya, porque el mundo del alcohólico está determinado fundamentalmente por el propio ­alcohol y, al faltar éste, todo lo demás se modifica.  Por eso, al enfermo ­que se considera capaz de pasar una semana sin beber, yo le digo que lo ­haga.  Y que no piense en el futuro porque, al cabo de una semana, ya no va a ser como él se lo imagina.

En esto consiste saltar directamente al tercer escalón.  Ahora veremos en qué consisten el segundo y el tercero.

 

Pastillas o gotas para no beber

 Estos medicamentos constituyen el segundo escalón.

Se trata de unas pastillas o de unas gotas que no hacen ningún efecto ­en el organismo mientras no se beba alcohol.  Pero, si se bebe, entonces ­se produce un choque terrible y el enfermo se pone a morir.  Como se ve, ­estos medicamentos sirven para suplir la fuerza de voluntad que no tiene ­el enfermo.  Este se toma las pastillas o las gotas, y ya sabe que no puede beber alcohol.  Hay que hacer, por tanto, mucho hincapié en que jamás de­ben darse estos medicamentos sin que lo sepa el propio enfermo.  Han de ­tomarse voluntariamente, en forma plenamente consciente y deliberada.

Tomarlos es como estar encerrado en un sanatorio, porque el que los toma no puede beber alcohol.  Pero es estar encerrado solo en lo que se refiere a la bebida.

El enfermo entra y sale, va al trabajo, alterna con sus amigos, fre­cuenta incluso su bar o tertulia, pero no debe de beber alcohol.

Las pastillas o gotas para no beber, como es natural, no entienden si el enfermo ha tenido un gran disgusto que le obliga a beber o una gran ale­gría que hay que celebrar con vino.  Tampoco entiende si es Nochebuena, o la boda de Fulanito, o el bautizo de la hija de Menganito.  Estos medica­mentos ignoran todas las sutilezas con que el alcohólico pretende engañar­se a sí mismo.  Para ellos el alcohol es alcohol, vaya servido en forma de sidra, de cerveza, de vino, de vermout, de quina, de jerez, de anís o de­ vodka.  Incluso la pequeña cantidad de alcohol que contiene el vinagre de­sencadena la terrible reacción.

Y es que, naturalmente, el enfermo alcohólico tiene que dejar de be­ber toda clase de alcohol.

Y el que ha tomado estas pastillas o gotas se tiene que aguantar sin  ­beber, por muchas ganas que tenga de hacerlo.

Si no las hubiera tomado, a lo mejor se bebía "una cañita solo" luego venían otras dieciséis después, mas luego vinos, algún vermout y, por fin, bebidas ex6ticas, ya en plena euforia alcohólica.

De modo que, gracias a estos medicamentos, el enfermo se acostum­bra a vivir sin beber.  Y lo hace en la calle, en el bar, con sus amigos y ­compañeros, es decir, en el mismísimo escenario de sus triples hazañas ­alcohólicas.  De esta manera se agotan sus reflejos condicionados y se de­sintegran sus esquemas de conducta alcohólicos.  Las pastillas o gotas pa­ra no beber son, como decía uno de mis enfermos, un par de muletas que te ayudan a andar mientras las piernas cogen fuerza.  Al cabo de un plazo ­de tiempo que determinará el médico, el enfermo podrá dejar de tomar estos medicamentos.  Ya habrá recuperado su dominio de sí mismo y podrá vencer, sin ayuda química, la tentación de beber, porque, durante el tiempo que ha estado sin beber, la tentación se ha ido debilitando y su vo­luntad se ha ido robusteciendo.

Si fracasan las pastillas o las gotas para no beber, bien porque el en­fermo beba aunque se ponga malo, bien porque el enfermo no sea capaz de hacer ni el mínimo esfuerzo que representa tomar unas pastillas o unas gotas (porque de ese modo, naturalmente, puede beber), entonces hay que empezar el tratamiento por el escalón más bajo.

 

Internamiento

 

Aparte los casos de enfermedades mentales o corporales de origen alcohólico, es decir, aparte los casos de complicaciones de alcoholismo, ­solo se debe internar a los alcohólicos cuando éstos no sean capaces de dejar de beber en libertad, ni aún con ayuda de los medicamentos citados.

En tales casos, el internamiento debe ser de breve duración, para que el enfermo pase encerrado y sin poder beber los primeros días de abstinencia, aquellos en que su deseo de alcohol es más poderoso.  Pero, en ­cuanto pasen estos días, el enfermo, fortalecido por el tratamiento que se le haya administrado en el hospital, deberá subir al segundo escalón, al ­de las pastillas o gotas, es decir, a dar la batalla en la calle, que es don­de en definitiva la va a ganar.

Y luego, más adelante, podrá a su vez, dejar estos medicamentos, porque ya se hallará en lo alto de la roca.

 

Seguir sin beber

 

Una vez retirado del todo y de repente del alcohol, el enfermo tiene que seguir para siempre sin beberlo.  Hasta aquí, el camino ha sido abrupto, corto y difícil.  A partir de aquí será largo y fácil.

Hasta aquí el enfermo ha tenido que ser ayudado por medicamentos:­ no solo las pastillas o las gotas citadas, sino vitaminas, extractos hepáti­cos, tranquilizantes, colagogos, sueros, etc,

Pero cuando el enfermo ha superado ya la primera y gran roca del principio, empieza a encontrarse bien, fuerte, despejado y sin ganas de beber.  Al cabo de cierto tiempo, el propio enfermo llega espontáneamente a aborrecer el alcohol, sintiendo hasta náuseas ante su olor.

(CONTINUARA)

RASGOS DIFERENCIALES ENTRE LOS TIPOS DE BEBEDORES ALCOHOLICOS

 

ETIOLOGIA

FUNDAMENTAL

VIVENCIA

DEL ALCOHOL

MODO

DE BEBER

CONEXIÓN

CON EL ALCOHOL

BEBEDOR

EXCESIVO

REGULAR

SOCIOCULTURAL

CONSOLIDACION

MUNDANA

REGULAR

Y CONTINUO

ABUSO PURO

BEBEDOR

ALCOHOLOMANO

PSICOLOGIA

EVASION

IRREGULAR

EMBRIAGUECES

DEPENDENCIA PSICOLOGICA

BEBEDOR

ENFERMO

PSIQUICO

PSICOPATOLOGICO

REDUCCION O

EXLARTACION DE

SINTOMAS

REGURAL

O

IRREGULAR

ABUSO O

DEPENDENCIA

PSICOLOGICA

BEBEDOR

ALCOHOLIZADO

ALCOHOL

ETILICO

DEGRADACION

DE LA

PERSONALIDAD

CONTINUO

DEPENDENCIA

BIOLOGICA

 

 

UN ENSAYO DE ESTADISTICA (I-I)

 

En el capítulo (1), publicado en el nº 5 de este Boletín, se dió, como ­cifra estimativa, la existencia en España de tres millones de ENFERMOS ÁLCOHOLICOS, de los cuáles, tres cuartos de millón, son mujeres.

ENFERMOS ALCOHOLICOS han existido en todas las épocas (impropiamente se les llamaba "borrachos"), manteniéndose un número propor­cional, que variaba solo con el aumento de la población total.  Mujeres ALCOHOLICAS también las hubo siempre, aunque un número inferior en comparación con los hombres; una por cada diez o doce.

Es a partir de los años cuarenta cuando empieza a notarse un aumen­to masivo en el consumo de ALCOHOL.  Según pasan los años, la propor­ción hombre-mujer va disminuyendo; el ano 50 es de 1-9; en el 60 tenemos 1-7; en el 70, 1-5 y en el 80 sigue bajando.  Se llega a la preocupante relación de ¡una mujer ALCOHOLICA por cada tres hombres!.  Estos no ­se han quedado atrás en la escalada.  El número total de ALCOHOLICOS en los años comprendidos entre 1900-1920, representaban poco más de un ­cinco por ciento de la población adulta.  Este tanto por ciento sigue aumentando paulatinamente hasta llegar al seis en el ano 1950.  A partir de esta­ fecha el ALCOHOLISMO se dispara; un siete con cinco por ciento de la po­blación adulta es ALCOHOLICA en el ano 1960; un nueve con tres en el 70 y un once en el 80.

A continuación se transcribe un cuadro estadístico, en el cual, con ciertos errores, nos podemos formar una idea de la evolución, en los úl­timos anos, del problema ALCOHOLICO en España.

 

                    Ano          (1)            (2)          (3)            (4)            (5)          (6)

                   1900       18,6          13,9        0,71            5,1           646           64

                   1910       19,9          14,9        0,76             5,i           691           69

                   1920       21,3          16,0        0,83            5,2           747           83

                   1930       23,6          17,7        0,92            5,2           829           91

                   1940       25,9          19,4        1,05            5,4           934         116

                   1950       28,3          21,2        1,27            6,0        1.129         141

                   1960       30,1          22,6        1,70            7,5        1.430         270

                   1970       32,9          24,7        2,30            9,3      1 ' 840         460

                   1980       36,2          27,1        3,00          11,0        2.255         745

 

 

                      (1). - Habitantes en         millones          (2)     Adultos en millones.

                      (3) - Alcohólicos                                   (4) Tanto % sobre los adultos

          (5) - Alcohólicos en millares                  (6). - Alcohólicas en millares

 

 

En el cuadro precedente, la mayor parte de las cantidades en él ex­presadas, son reales.  Otras, al no poseer datos concretos de las mismas, proceden de interpolaciones efectuadas.  No obstante, con ello se obtiene ­una visión generalizada del desarrollo de esta ENFERMEDAD en los últimos ochenta años.

Ya en la primera parte de este artículo se dijo que aproximadamente­ solo un tercio de los ALCOHOLICOS aceptaban someterse a recuperación.  Los dos tercios restantes no quieren saber nada de su ALCOHOLISMO. ­!Ellos no son ALCOHOLICOS! Beben algo, nada más, y no tienen que visitar a  médico alguno porque no están ENFERMOS.

Todo ello es el resultado de la poca información que sobre los peli­gros de la ingestión inmoderada del ALCOHOL, tienen la mayoría de los ­bebedores.  Por tanto, es primordial efectuar una campaña, a nivel nacio­nal y con la máxima urgencia, que advierta los peligros a que se expone ­quien abusa de esa droga permitida, que como otras prohibidas, crea de­pendencia y esta conduce a esa ENFERMEDAD, tan poco creída por algu­nos y que se denomina ALCOHOLISMO.

¿Que métodos poseemos para convencer a estos ALCOHOLICOS recalcitrantes de que deben ponerse en tratamientos?... Muy pocos.  La Se­guridad Social no los admite como ENFERMOS, causa por la que no se les puede obligar a que se sometan a un proceso desintoxicante, con el cual, muchos de ellos, podrían ser recuperados.

Cuando cese la marginación a que están sometidos los ALCOHOLICOS y puedan visitar al médico sin complejo alguno, podemos asegur0ar que disminuirá de forma fehaciente este tipo de ENFERMOS.

Otro de los problemas, muy grave por cierto, es el aumento progre­sivo del número de ALCOHOLICOS.  En los años cincuenta teníamos un millón y cuarto; en el ochenta, tres millones y en el noventa... !NO! en ese año, por los métodos que sean, las cifras, inexorablemente, deben estar en disminución.  Son diez años los que se tienen por delante para es­tudiar cuantas medidas sean susceptibles a fin de lograr una asistencia eficiente al ENFERMO ALCOHOLICO.  Asimismo, por la administración ­deben programarse las medidas pertinentes que limiten en lo posible, el ­ingreso de más personas en la comunidad ALCOHOLICA.

Para lograr estos fines, sin menoscabo de los fabricantes y expende­dores de los productos inoculantes de la ENFERMEDAD ALCOHOLICA, ­les pedimos moderación en la publicidad de sus especialidades y que cuiden mucho su calidad.  A más selectividad de sus bebidas, más incremen­tos en el precio de venta.  Con ello logramos que los bebedores, al comprobar su coste, moderen su ingesta y traten de saborear el producto cerveza, vino, bebidas de alta graduación, etc. cosa que no efectúan ­cuando se beben esos vasos o copas grandes, en los que al segundo o ter­cero están haciendo oposiciones a ENFERMO ALCOHOLICO.

Todos los conceptos precedentes nos presentan en líneas generales e estado en que se encuentra el problema ALCOHOLICO de cara al ario mil ­novecientos ochenta.  No es todo lo optimista que fuera de desear, dado ­que no se observa que sean tomadas medidas enérgicas para tratar de pa­liarlo, ya que erradicarlo lo consideramos irrealizable.

 

En el gráfico anterior se exponen los progresos del ALCOHOLISMO ­en los años comprendidos entre los cincuenta y ochenta.  En su prolongación hasta el año dos mil, idealizamos lo que se desea obtener con la lu­cha anti-ALCOHOLICA.

 

Las curvas hasta el año ochenta, nos son ya conocidas; son las de la ­escalada y no pueden ser detenidas en el momento; la inercia lo impide. ­Solo nos es permitido frenarlas con cuidado y que se detengan como máximo, en el ano ochenta y cinco.  Este lapso de tiempo nos permitirá la in­formación a todos los niveles, así como la preparación de elementos ade­cuados para la lucha que ha de emprenderse.

El croquis anterior, que sirve de base para este estudio, está dividido o en tres sectores:

 

El primero, "Realidad"', no tiene interés alguno para nuestro intento.  Es un pasado, llamémosles triste, en el cual nos hemos encontrado con un número excesivo de ALCOHOLICOS en el presente año... !tres millones!, que hemos de aceptar... y recuperar el mayor número posible.

Tenernos por delante el año 1980, punto de partida para emprender la campaña anti-ALCOHOLILCA y no anti-bebidas.  Esto es muy importante ­hacerlo constar, en evitación de posibles malentendidos.  Demos con ello ­pase al segundo sector del croquis:

 

Meta” lo denominamos por esperar alcanzarla en los próximos cinco años, durante los cuales, con la colaboración de todos, Administración,­ Sanidad, grupos de ALCOHOLICOS Rehabilitados, EX-ALCOHOLICOS, etc. se consiga poner en marcha el mecanismo adecuado que permita:

 

lº. Promover una campaña unitaria, de ámbito nacional en todos los ­medios de comunicación -Prensa, radió, televisión, industrias, etc.-, que advierta de los peligros inherentes a que conduce el consumo abusivo de ­las bebidas ALCOHOLICAS.

2º.     Propugnar la urgente inclusión de la ENFERMEDAD ALCOHOLI­CA en la Seguridad Social.

3º. Creación de Centros Regionales o Provinciales para internar, sin contacto con enfermos mentales, a los ENFERMOS ALCOHOLICOS recal­citrantes.

4º.     Crear Dispensarios Anti-ALCOHOLICOS móviles con objeto de prestar asistencia e información en aquellos lugares que por su aislamiento y falta de comunicación lo precisaran.

5º.  Dictar las leyes pertinentes a fin de que las medidas propuestas estén en pleno funcionamiento en el año 1985.                             

Aplicando con rigor los cinco puntos propuestos, no hay duda que será alcanzada con creces la "meta" deseada, o sea, situar nuestro ALCOHO­LISMO en un puesto similar al que ocupan en la actualidad países que en ­el siglo pasado tenían los primeros lugares.

Hemos llegado al punto máximo de la curva.  El ALCOHOLISMO no ha sido erradicado; solo se ha conseguido contenerlo.  En cambio, poseemos­ una estructura anti-ALCOHOLICA sólida y legal, que nos permitirá abor­dar con éxito cuantos problemas ALCOHOLICOS surjan en el porvenir.

Queda solo por estudiar el tercer sector de las curvas, o sea, la par­te comprendida entre los años 1985-2000.  Analicemos su significado:

 

¿Utopía? es el título que se le adjudica.  Si se cumplen todos los pun­tos que se han solicitado, posiblemente, esa palabra habría de ser susti­tuida por la de "esperanza" que es la deseada por todos.

Las curvas están divididas en dos partes: la primera comprende el ­decenio 1985-1995; en ella se recogen los frutos de los trabajos y disposi­ciones de la etapa que podemos denominar constructiva o sea entre los ­años 1980-1985.  Dichas curvas deben descender con más espectacularidad que subieron.  El incremento que tomaron en treinta años, pretendemos que baje en diez... y si se aplica todo en forma intensiva, será posible acortar ese espacio de tiempo.

En el ano 1995, esperamos que las curvas representen las cantidades siguientes:

 

                                         ALCOHOLICOS............... 1.300.000

                                         Hombres............................. 1.130.000

                                         Mujeres.................................. 170.000

 

Creer que podemos reducir a cero estas cantidades es caer en la uto­pía; ALCOHOLICOS, por desgracia, existirán siempre.

Solo queda continuar con los años 1995-2000.  En ellos, las curvas es­tán continuadas por rectas, con el deseo de lograr que a pesar del consabido aumento de población estimado en el año 2000 en unos cuarenta y dos millones, el número de ALCOHOLICOS permanezca inalterable.

 

CORREO DE LOS LECTORES

 

 

Seguimos recibiendo correspondencia de todos los estilos.  Predominan las de aliento y felicitación.  Las de críticas las consideramos cons­tructivas, dado que la mayor parte indican sugerencias para mejor pre­sentación del Boletín.

 

Los trabajos que se publican fragmentados no les gustan a (M.  D. de Madrid) y lo sentimos, ya que en este número van tres o cuatro artículos ­en esa modalidad.  Si se publican completos, cada uno de ellos ocuparía un número del Boletín, con la consiguiente pérdida de espacio para otras no­ticias de general interés.

 

La idea de (L.  G. León) la aceptamos en su totalidad.  En el próximo Boletín será incluida una sección dedicada a "Bibliografía sobre ALCOHO­LISMO", en la que se darás relación de lo publicado o que se publique so­bre dicha especialidad y llegue a nuestro poder.

 

LA DROGA NUESTRA DE CADA DIA (IV)

OPINIONES

 

Hemos realizado tres preguntas concretas a familiares de ALCOHOLICOS o EX-ALCOHOLICOS, así como a especialistas en la materia:

 

1.    ¿Qué es un ALCOHOLICO en la familia?

2.    ¿Qué dificultades plantea?

3.    ¿Qué puede hacer la sociedad para aliviar el problema?

 

Estas son las respuestas:

 

Doña M. E. R. esposa de un ALCOHOLICO

1.  Una persona traumatizada y traumatizante, a la que hay que dar ­un trato especial, empezando por el cónyuge, que en teoría es el miembro familiar más cercano, el que mejor conoce sus reacciones.  Es un proble­ma tan importante como el que pueda plantear cualquier enfermo grave de la familia

2.  Las propias de un enfermo crónico, agravadas por la discriminación social que arrastra.  Suele plantear problemas de convivencias, labo­rales y muchos más.

Apoyarlo decididamente a través de sus instituciones asistenciales.  El ALCOHOLICO, junto al deficiente mental, es el ciudadano mas deprimido y abandonado por la sociedad.  Hay que considerar el ALCOHOLISMO como una ENFERMEDAD más, que necesita de una rehabilitación ­adecuada, una ENFERMEDAD, que la propia sociedad fomenta a través de su incitación a la bebida.

 

Don J. P. J., padre de un Ex-ALCOHOLICO:

 

1.  "En mi caso concreto por tratarse de un hijo, un dolor tremendo ­para el matrimonio y una preocupación constante para sus hermanos.  Es ­una de las mayores desgracias que pueden caer en una familia.

2.  Muchas, sobre todo si es una persona joven que no quiere ingresar en un centro de rehabilitación, que no trabaja, que por carecer de dinero­ para seguir bebiendo, llega hasta el robo.

3.  En primer lugar, potenciar a esas Asociaciones que luchan por re­habilitar a los ALCOHOLICOS, crear centros estatales donde se rehabili­te al ENFERMO y una amplia campaña de disuasión del consumo de bebidas ALCOHOLICAS".

Don E. D. A., esposo de una EX-ALCOHOLICA:

 

1.  "Un problema de gran magnitud y sí encima coincide con que es mujer y ama de casa, la cosa se complica en exceso, no sólo para el es­poso, sino para los hijos.

2.  Las propias de una ENFERMEDAD que la sociedad no reconoce y ­que margina al individuo que la contrae.  Con una mujer ALCOHOLICA co­mienza la destrucción de un hogar, se empieza a traumatizar la familia, ­se rompe poco a poco el equilibrio familiar.

3.  Apoyar al ALCOHOLICO como a un ENFERMO en vez de marginarle; ofrecer todos los medíos de rehabilitación necesarios y que desaparezcan todas esas leyes y códigos que penalizan al ALCOHOLICO".

(Continuara)

LAS MENTIRAS DEL ALCOHOL

 

No hace mucho escribimos un libro acerca del ALCOHOLISMO.  No escribiendo acerca del ALCOHOL, que le da origen, nuestro trabajo parecía nos incompleto.  Probar que el abuso del ALCOHOL sea malo, tarea es por demás sencilla la demostración de la tesis resulta de la simple, enun­ciación de los términos.  No lo es tanto el convencer de que deba decirse ­lo mismo del solo uso.  Ni lo creemos preciso para nuestro objeto.  Más  ­que suponer que no daña el ALCOHOL, se bebe por estar en el convenci­miento de que aprovecha.

Cierto, la repugnancia que las bebidas ALCOHOLICAS inspiran, lo desagradable de su gusto para el que nunca las ha probado, es vencido principalmente por el afán de Imitación, por no parecer menos atrevidos ­e inferiores a los otros.  Pero en muchos casos se principia a beber y se ­continúa bebiendo, hasta coger extremada afición a la bebida y tomarla con exceso, por creerla beneficiosa desde muchos puntos de vista.

Al que tiene ya arraigado e inveterado el hábito de beber sin tasa, no ­le hará mucha mella-el advertir que nada le favorece la bebida.  A los que aún no han caído en sus garras, podrá evitárseles tamaño infortunio por ­la persuasión de que todas las ventajas y bienes con que brinda no son si­no meros embeleses y descarados embustes.

La ciencia, que tantas ventajas reporta a la humanidad, le ha traído ­ésta no pequeña de quitarle las funestísimas ilusiones forjadas sobre el ­valor de las bebidas ALCÓHOLICAS.  Sus datos son exactísimos, las deducciones seguras, la conclusión evidente.  Ningún hombre que no esté ­prevenido o tenga algún interés particular en contra, podrá poner en duda aserciones tan justificadas.

No llegaremos que todavía algunos doctos siguen las teorías primiti­vas y las creencias vulgares.  No lo achacamos, sería una injuria, a in­fluencia de los que viven con la venta de líquidos ALCOHOLICOS.  Más ­bien que al deseo de singularizarse, o a una especie de atavismo o a la ­autoridad de los antiguos hombres de ciencia, o a la dificultad de confe­sarse uno equivocado cambiando las opiniones primeramente profesadas, ­es de atribuir a observaciones incompletas o a datos erróneos o no bien ­apreciados.  De todas suertes entre los sabios que así opinan, es cada día menor el número, el cual es de presumir no tarde en reducirse a cero, y­a sí lo deseamos para evitar que a la sombra de su prestigio crezca la ma­la hierba del abuso del ALCOHOL, al que la falsa creencia de las aludidas ­virtudes fácilmente puede hacer llegar.

De poco valdría que los inteligentes se afanaran por redimir de la ig­norancia al pueblo, sí sus lucubraciones hasta el pueblo no negasen, o ­fuera ello en forma tal que cabalmente y con prontitud no las comprendie­ra. Esta labor, no por más fácil menos importante, sabremos efectuarla ­muchos de los que no tenemos cabida en el santuario de la ciencia.  Si no ­podemos fabricar proyectiles, podemos transportarlos al campo de batalla y repartirlos entre los combatientes.  Nos falta la habilidad del quími­co que descubre los medios de combatir las enfermedades; bástanos para hacer el bien con actividad y diligencia, que nos lleven junto a la cabecera del enfermo, a fin de propinarle las medicinas que han de volverle a la salud.  Ninguna parte tuvimos en su confección, que supera las condiciones de nuestro ingenio; sin embargó nuestra participación, aunque tan modesta, es de todo punto indispensable.

Y de la misma holgarán los grandes tratadistas del ALCOHOL, quienes en sus laboriosas investigaciones buscan antes que nada el bien del pueblo.  Ellos son la fuente caudalosa y pura de doctrina; nosotros, los cauces por donde corre hasta las muchedumbres.  No sabemos aumentar ­su caudal, pero multiplicamos el número de quienes de él disfrutan.  Pilón público la sabiduría, todos podemos allí llenar los cántaros.  El propagan­dista oral se dirige a una porción muy limitada de personas; el escritor ­tiene un campo de acción mucho más vasto y logra también a sus hermanos los oradores.

Nosotros, que nos hemos valido de la palabra para desilusionar a las muchedumbres, convenciéndolas de lo inútil de las bebidas ALCOHOLICAS, acudimos hoy a la prensa, valiéndonos de la pluma para el mismo objeto, en la seguridad de que no será del todo sin fruto.  En nuestro pró­ximo libro "La cruzada anti-ALCOHOLICA", indicaremos las armas con ­que ha de combatirse al monstruo del ALCOHOL.  Una de ellas es, evidentemente, la que esgrimimos, con mejor intención que acierto.

De un mentiroso se desconfía siempre; admitido que son puras inven­ciones las virtudes y bondades de que el ALCOHOL HACE OSTENTACION vana, hay mucho adelantado para que se le mire con repugnancia, como ­un bandido enmascarado que nos viene a arrebatar salud y vida.

Claro, que no todas las bebidas ALCOHOLICAS han de medirse con  ­igual criterio.  En cuanto a la toxicidad, se cometería una injusticia atri­buyéndola en igual grado al vino, cerveza, sidra y demás bebidas fermen­tadas que a las que son producto de la destilación.  Además de no conte­ner tanto ALCOHOL, los daños de éste se hallan contrarrestados por sus­tancias que le hacen menos nocivo.  No quiere ello decir que alguno sea ­provechoso.

En manera ninguna, cuando se expresa que determinadas condiciones favorables no son propias del ALCOHOL, exceptuamos al vinico.

El ALCOHOL puro, el ALCOHOL etílico rectificado, tal como lo des­crito Pasteur, decía Lannelongne en la Cámara de los diputados franceses (1985), no es un producto inocente, "Es un veneno, y esa es su razón de ­medicamento”.

Todas las bebidas ALCOHOLICAS confirmaba con su autoridad el ­ilustre profesor Forel, aún las más ligeras como la cerveza y la sidra, ­son venenos por el mismo título que la morfina y el opio.  "Lo que hay es ­que a las más suaves se las toma en mayor cantidad".  Esa es toda la di­ferencia.

También los señores Wagner, Tischer y Gautier, en su monumental ­"Química Industrial", advierten: "Los síntomas del ALCOHOLISMO apa­recen, es verdad, del modo más rápido y más intenso con el abuso de un ­mal aguardiente, pero las soluciones de ALCOHOL etílico puro, como las que existen en la cerveza y en el vino, producen también ingeridos durante largo tiempo en exceso un muy mal efecto en la salud del hombre, y ­tanto más rápidamente y con tanta mayor intensidad, cuanto más concen­trada es la solución de ALCOHOL".

Ciertamente, que las ideas que expresamos contradicen al sentir de ­muchas personas y se hallan en pugna con grandes intereses.  Pero ninguno tan respetables como los del público. El bien particular al común no se debe sobreponer.  Los negocios lícitos no han de apoyarse sobre embus­tes.  Ya no es poco presentar por inocente una bebida dañosa, cuánto más­ ofrecerla como remedio de las enfermedades y sostenimiento de las energías.

Si con nuestro modesto trabajo logramos disipar las nieblas del error en algunas inteligencias, creeremos que no perdimos en absoluto el tiempo.

Como se puede comprobar por su estilo, la información precedente no está escrita en la actualidad.  Es el prólogo que escribió el autor de un ­libro que, con el título que encabeza el artículo, se publicó en Madrid hace más de sesenta años. Leyéndolo con atención, se observa, que en aquel - ­tiempo, ya había personas que se preocupaban por el problema del ALCO­HOLISMO y daban, normas muy parecidas a las actuales para contrarrestarlo.

El autor del librito, pues así lo hemos de llamar, dado lo insignificante de su formato (en octava, con 195 páginas), y su pequeña tirada (3.000 ­ejemplares), es D. Antolín López Peláez, Arzobispo de Tarragona, Aca­démico de la Lengua, de Historia, de Bellas Artes, etc. (1866-1918).

La obra consta de once capítulos con los títulos que siguen: I. El AL­COHOL no dá fuerza.  II.  No aumenta el calor. III.  No alimenta.  IV.  No ­ayuda la digestión.  V. No abre las ganas de comer.  VI.  No alarga la vida.  VII.  No desarrolla los niños.  VIII.  No alegra.  IX.  No presta valor.  X. No cura.  XI.  No favorece e el trabajo intelectual.

Todos ellos poseen conceptos anti-ALCOHOLICOS aplicables en la actualidad, por lo cual, en los próximos boletines dedicaremos unas páginas para su conocimiento y divulgación.

 

CORREO DE LOS LECTORES

 

Le agradecemos a (R.  C. de Badajoz) los elogios que nos dedica en su comunicado.  El cambio de color de la portada del Boletín, no lo creo fac­tible.  El rojo, en las señales de tráfico es insustituible. Solo en el resto -­título, recuadro, emblema, etc.- se puede hablar de cambio, y en ello ­solo la Dirección tiene la palabra.

 

La consulta de (A.  M. Sevilla) es fácil de contestar: ... si lo de a ­"horas fijas" coincide con las normales de las comidas y la cantidad no es excesiva, no hay motivos de alarma.  Ahora bien, si es a "horas fijas" y ­las cantidades aumentan por día, entonces lo más conveniente es consul­tar a un médico especialista; él sabrá prescribir el adecuado tratamiento.

 

Damos cuenta de sus comunicados y les agradecemos sus felicitacio­nes a (D.  L. y M. G. Madrid), (L.  S. Alicante) y (J.  N. Málaga).

 

EL ALAMBIQUE

En la Edad Media, no existía el químico en el concepto que lo tene­mos en la actualidad.  Se les llamaba alquimista y su gran objetivo era ob­tener la "piedra filosofar", la "panacea universal" o el "elixir de la longe­vidad".

Entre los más famosos, en aquella época, está Arnaldo de Vilanova ­(1240-1313), médico y alquimista valenciano, al cual se le atribuye la in­vención del alambique.

Por estos tiempos fué descubierto el ALCOHOL, descubrimiento muy discutido ya que muchos autores se lo adjudican a los árabes, otros a los italianos y algunos, a los egipcios.  La fecha, imprecisa en extremo, está situada a mediados del siglo XII, causa por la que el citado Vilanova ­no puede ser el inventor del alambique.  Lo más probable es que lo perfeccionara o modificara para utilizarlo en fines médicos o farmacéuticos.

Sigamos con el ALCOHOL.  Si nos atenemos al primitivo nombre "AL GHOLE”, nombre árabe cuyo significado es "ESPIRITU MALIGNO" a ellos les hemos de adjudicar el invento, aunque también los italianos contribu­yeron con perfeccionamientos para su obtención.

De todas formas, sea Vilanova, el innominado árabe, o los también desconocidos italianos, los inventores, lo cierto es que fué descubierto un producto que a la humanidad le va a reportar infinitos males.

Hemos de hacer una salvedad en favor de la producción del ALCOHOL su utilidad en medicina, es innegable como producto medicinal y desinfectante.  La farmacia lo utiliza en infinitos casos difíciles de enumerar.  La ­industria química también se beneficia en dicho producto.  Todo cuanto an­tecede es la parte positiva del mencionado invento y su posterior aplicación del producto obtenido en fines humanitarios o industriales.

La parte negativa de tal invento es la facilidad con que se obtienen be­bidas ALCOHOLICAS de alta graduación, que comercializadas con engaño­sos aditivos (perfúmenes, colorantes, azúcares, etc.), hacen de ellas sustancias altamente peligrosas para la salud si son bebidas con exceso.

Los principios fueron destilar zumos de frutas fermentados (uvas, manzanas, peras, etc.), por lo que el área de difusión, quedó limitada a,­ los mismos países que ya eran productores de bebidas ALCOHOLICAS.

Más adelante se realizaron nuevos estudios con objeto de obtener AL­COHOL de especies no frutales.  El éxito fue completó, dado que consiste ron extraerlo de los productos más diversos, entre ellos, toda clase de granos, tubérculos, raíces, etc.  Esto dio lugar a que se incorporaran a la obtención de ALCOHOL, países que por sus condiciones étnicas y clima­tológicas, nunca fueron productores ni grandes consumidores de bebidas ­ALCOHOLICAS.

Y ahora, al cabo de más de seis siglos del descubrimiento del ALCO­HOL, cabe preguntar:

¿Tenía razón el descubridor del producto al denominarlo "ESPIRITU MALIGNO”?

Nosotros, los EX-ALCOHOLICOS, ALCOHOLICOS rehabilitados y familiares, contestamos unánimemente: ¡SI!.

La contestación en otro gran sector está en el ánimo de todos.  Unos ­porque el "espíritu malignos lo tienen en el cuerpo y otros en el alma, contestarán, quizás también con unanimidad: ¡NO!.

Nosotros no podemos más que decir a los del cuerpo: ¡QUE NO TENGAMOS QUE ESPERAROS!.  A los del alma... ¿qué le vamos a decir?.