ALCOHOLOFILIA

ASOCIACIÓN DE EX-ALCOHÓLICOS ESPAÑOLES

BOLETIN INFORMATIVO

N. º 15 – 1978

(DE UTILIDAD PÚBLICA)

 

 

ALCOHOLISMO EN MADRID

 

I JORNADAS MADRILEÑAS SOBRE «ALCOHOLISMO Y OTRAS

TOXICOMANÍAS»

 

Durante los días 24 y 25 del pasado mes de septiembre se desarrollaron en nuestra capital unas Jornadas que, con el título que encabeza estas líneas, trataron de clarificar la situación en que se encuentra el problema del ALCOHOL y las otras DROGAS en nuestra provincia, así como su Epidemiología, Asistencia y Prevención.

Estas Jornadas fueron organizadas por el profesor Dr. D. Joaquín Santo-Domingo Carrasco, director del Dispensario Antí-ALCOHÓLICO; la socióloga D.ª Mary Pepa García Más y la colaboración de la asistente social Srta. M.ª del Carmen Cadavid.

En el primer tema tratado, “Aspectos epidemiológico y asis­tencial”, intervinieron como ponentes la Dra. Enríquez de Sa­lamanca, el Dr. Navarro, el Prof. Ortiz Vázquez, el Dr. Corcés y el Dr. Santo-Domingo.

En este tema se señaló la coincidencia de los ponentes en que hay una tendencia general al aumento del consumo de AL­COHOL, precisándose en la existencia de dos fases: a primeros de los años 60 y también a principio de los 70. A partir del año 74 se aprecia una tendencia a la estabilización, colocándonos en un nivel similar al de los demás países europeos.

En toda la población española se estimó en un 7 por 100 la proporción de consumidores abusivos, diferenciados entre los bebedores de fin de semana y los consumidores de diario. Refe­rido a Madrid, el tanto por ciento de bebedores abusivos es inferior a la media nacional, apreciándose, sin embargo, una pre­sencia mayor de comportamientos extremos.

Fue objeto de análisis las repercusiones que el consumo de ALCOHOL, a través de diversos factores, puedan tener sobre la Salud Pública. La deficiente estructura del sistema asistencial y sanitario es causa que limita la obtención de datos estadísticos. No obstante, y a pesar de estas limitaciones, quedó suficiente­mente claro el aumento de la proporción de la cirrosis hepática en el ámbito nacional, así como las variaciones geográficas de mortalidad por esta enfermedad en los últimos veinte años. En Madrid, tras un aumento de la proporción de muerte por cirro­sis hepática, se asiste a un descenso a partir del año 1972. Los últimos datos de muertes por esta enfermedad en Madrid son de 830 en el año 1977, que supone el 10 por 100 de la mortalidad general nacional, y corresponden a un total de 2.329 hospitalizaciones por cirrosis hepática y 2.856 por ALCOHOLISMO.

La proporción de ALCOHÓLICOS de la población se estimó en un 3-4 por 100 y la incidencia anual de casos nuevos de 15.000 a 20.000 enfermos.

Los casos de cirrosis hepática, la mitad de ellos de origen ALCOHÓLICO, se están convirtiendo en la tercera o cuarta causa de mortalidad. En relación con las consecuencias psiquiátricas se precisó que de los ingresos del Hospital Psiquiátrico Provin­cial, el 40 por 100 lo son por ALCOHOLISMO.

Con los enfermos que asisten a los Dispensarios Anti­ALCOHÓLICOS de Madrid quedó confirmada la gravedad del pro­blema ALCOHÓLICO referida a la población femenina y juvenil, con una mayor intoxicación y las naturales secuelas psíquicas, físicas y sociales, con una mayor incidencia en la mujer y cambio en los patrones de bebidas hacia formas más graves.

Quedó establecida la necesidad de que las psicosis agudas ALCOHÓLICAS sean tratadas en unidades hospitalarias genera­les por equipos médicos –internistas y psiquiatras–, así como estructurar servicios de asistencia social especializada.

Se destacó la sobrecarga que supone las complicaciones so­máticas del ALCOHOLISMO para los servicios de Medicina In­terna, aunque se hizo constar el interés que tiene el tratamiento a este nivel de los pacientes ALCOHÓLICOS.

Se coincidió en que existe un mayor consumo y más frecuente de ALCOHOL y droga en la población juvenil.

El tema «Prevención del ALCOHOLISMO en Madrid» fue tra­tado por los Drs. Pator y Aldeguer, Yuste, Cáceres, Soria y Megías, que actuaron como ponentes.

En este aspecto de prevención se estableció el eminente pro­blema social que conlleva el ALCOHOLISMO, así como los fac­tores socioeconómicos implicados en su difusión y en la sin tasa disponibilidad de bebidas ALCOHÓLICAS, que condicionan el consumo per capita, el cual está a su vez relacionado con las consecuencias patológicas del ALCOHOLISMO.

Se hizo mención en forma destacada del grupo de menores de veinticinco años en el medio urbano como el más conflictivo y vulnerable, con trastornos psicopatológicos, baja escolarización y fallas familiares, laborales y existenciales.

Se resaltó la necesidad de diferenciar e integrar las medidas preventivas que afectan a la sociedad en general, y aquellas otras que sólo incumben a la medicina preventiva. También se trató a fondo la necesidad práctica de que la acción preventiva incida tanto sobre factores de disponibilidad como también sobre los de utilización de las bebidas ALCOHÓLICAS.

Se presentaron experiencias de medidas preventivas de edu­cación sanitaria en los medios escolares, parroquiales y labora­les madrileños, en las que se demostraron la poca eficacia prác­tica de realizarlas sin una coordinación previamente estructura­da. Se insistió en que el proceso educativo sea una acción total que sobrepase las acciones de la escuela y la educación sanitaria elemental. Se patentizó las serias dificultades que existen para una labor preventiva eficaz en general y en el medio madrileño en particular.

En el tercer tema tratado, «Epidemiología, asistencia y pre­vención de las otras toxicomanías», las ponencias fueron ex­puestas por los Drs. Aguar, Alonso Fernández, De Ramón, Rodríguez Nicolás y las Sras. García Más y Paz Álvarez.

Se analizaron los datos indicadores del consumo de drogas en la población madrileña, apreciándose un incremento paralelo al de otros países europeos, sobre todo en lo que se refiere al consumo de heroína. Madrid es un lugar estratégico en cuanto a la distribución de cocaína. En cambio permanece estabilizado, aunque en límite muy alto, el consumo de cáñamo.

Los robos en las farmacias, así como el de recetas, continúan en gran escala, sin que se hayan adoptado medidas eficaces para evitarlos.

Se aportaron experiencias de Centros Ambulatorios y Hospita­larios para desintoxicación de toxicómanos, haciéndose patente el déficit de recursos, aún más insuficientemente desproporcio­nado para la rehabilitación psíquica y la reinserción social del toxicómano.

Por último, se dio cuenta de la existencia de la «Asociación Madrileña de Ayuda al Toxicómano» (AMAT), y también de la preocupación del Ayuntamiento en lo que atañe a este problema, que en breve plazo abrirá un centro similar al ya existente en la calle de Fúcar.

Todas estas actuaciones fueron efectuadas en sesiones de mañana y tarde el día 24. En la mañana del 25 se dieron a conocer las conclusiones de lo tratado en las Jornadas, las cuales se exponen a continuación:

En relación con la asistencia a pacientes ALCOHÓLICOS y toxicómanos, en el área de Madrid se constató la existencia de diversos recursos asistenciales que actúan tanto en estructuras sanitarias como sociales. Sin embargo, se insistió en repetidas ocasiones tanto en su insuficiencia en términos absolutos res­pecto a la magnitud de los problemas epidemiológicos a asistir como a la inexistencia de coordinación y de relación funcional, que disminuye aún más su efectividad.

Relacionándolo con lo anterior, se concluyó afirmando la con­veniencia de que existan diversas acciones y opciones asisten­ciales, tanto integradas en servicios médicos generales como en servicios psiquiátricos, y asimismo en unidades específicas para asistencia a ALCOHÓLICOS y toxicómanos, tanto a nivel hospi­talario como extrahospitalario. Se insistió mucho en que la diver­sidad de modelos debe completarse con la existencia de criterios científicos racionales de funcionamiento y eficacia. En repetidas ocasiones se puso de manifiesto la importancia de la evaluación funcional, respecto a los objetivos fijados previamente y los re­cursos empleados, con posibilidad de modificación de los mé­todos y sistemas empleados.

Se consideró necesaria la ampliación de la red asistencial ex­trahospitalaria, extendiendo los equipos para ALCOHOLISMO a zonas importantes sin atender, situándoles a ser posible en los Ambulatorios y Centros de Salud, en íntima relación con los res­tantes servicios sanitarios asistenciales.

Asimismo se hizo hincapié en la necesidad de potenciar la acción asistencial para los pacientes ALCOHÓLICOS y otros toxicómanos en los Hospitales Generales, complementando las Unidades Psiquiátricas de los mismos con vistas a esta acción.

En relación con los pacientes dependientes de drogas, pero también con los ALCOHÓLICOS, se destacó la necesidad de contar con Centros o Casas a medio camino entre el Hospital y la Comunidad, así como Talleres protegidos y Centros psico­sociales para facilitar la reinserción y readaptación de los pa­cientes, en unión de los recursos comunitarios existentes.

Se tomó en consideración la necesidad de incrementar y po­tenciar las Asociaciones de Ex-enfermos y familiares, tanto de ALCOHÓLICOS como de toxicómanos, y en general la potencia­ción de todas las entidades sociales dedicadas a la atención de estos enfermos y sus familias, en tanto estén en tratamiento, así como coordinar todos los servicios afectados por estos pro­blemas, aun cuando esta funcionalidad no implique unificación orgánica. Se estimó que esta coordinación institucional podría estar a cargo de la futura Organización Autonómica de Madrid.

 

Referido a la prevención se propusieron los temas siguientes:

 

-     Coordinación a todos los niveles en su acción difusora entre las distintas organizaciones, Sanidad, Cultura y Ayuntamiento, insistiéndose en la colaboración de este último, muy importante para la distribución de material didáctico e informativo.

 

-     Crear una formación especializada de personas que efec­túen acciones educativas, para que esta función se realice de forma adecuada y garantice el cumplimiento de su misión con los enfermos ALCOHÓLICOS y toxicómanos. Se sugiere utilizar los Centros de Cultura en colaboración con los Ayuntamientos para la realización de estas funcio­nes educativas y preventivas.

 

-     Se considera necesario regular la prescripción por los mé­dicos y la dispensación por las farmacias de sustancias psicotrópicas y estupefacientes: por ejemplo, precursores de anfetaminas y analgésicos antagonistas morfínicos que imposibilite su utilización inadecuada.

 

 

Finalmente se propuso la formación de una Comisión o Comité integrado por personas interesadas en problemas de ALCOHO­LISMO y otras dependencias en el área de Madrid, que en primer lugar permita crear y mantener un ámbito de comunicación y de relación, y secundariamente puede facilitar o ser el núcleo de acciones coordinadas en estas cuestiones. Este grupo podría salir de entre las personas asistentes al Seminario y que en reuniones próximas determinarían la forma de organizarse eficazmente.

Consignaré, finalmente, que la asistencia no fue multitudinaria, pero sí esencialmente compuesta por expertos en esta materia en sus diferentes campos de actuación: psiquiatras, internistas, sociólogos, psicólogos, asistentes sociales y cómo no, la «materia prima»: los ex-ALCOHÓLICOS.

Complemento obligado será decir que esperamos una vez más que estos estudios, experiencias y buenas intenciones no caigan en ese gran saco vacío, pero con un gran agujero en el fondo, que existe en alguna parte. En él van cayendo todas las suge­rencias, ideas y experiencias demostradas y comprobadas a lo largo de tantos años de trabajo realizados por científicos y en­fermos, pues aquí habría que consignar todas las conclusiones trabajosamente elaboradas por Sociedades científicas de todo tipo y cómo no, las de XI Congresos Nacionales de ALCOHÓLI­COS Rehabilitados, que parece ser que a nadie han llegado y que todo el mundo ignora.

 

RAFAEL-LUIS OSETE MULA.

 

Madrid, diciembre de 1982.

 

N.   de la R.-Este Boletín Informativo rectifican sus errores y presen­tará todas las excusas precisas si se le requiere para ello, pero será requisito firmar la petición con el número de D.N.I y siempre que esté debidamente fundamentada.

 

 

 

PAGINAS MÉDICAS

 

 

La familia del enfermo ALCOHÓLICO y (IV)

 

El ALCOHOLISMO femenino ocasiona graves disturbios en la descendencia no sólo a través de la convivencia psicológica, aná­logamente al ALCOHOLISMO masculino, sino por sus «influjos tóxicos durante el embarazo». Cualquier toma de ALCOHOL un poco importante durante los tres primeros meses del embarazo pone en grave riesgo el desarrollo del embrión. Es suficiente un consumo de 30 c.c. de ALCOHOL (unos 300 c.c. de vino de 10º, es decir, tres vasos de vino) para que se eleve excesivamente la ALCOHOLEMIA en la sangre que nutre al embrión.

Ha constituido un motivo de escándalo científico y social nuestra ignorancia casi total de los posibles influjos directos ejercidos por el ALCOHOLISMO del organismo materno sobre sus descendientes. Se trata, pues, de un gravísimo problema, cuyo conocimiento se inicia con nuevas luces en una fecha muy re­ciente.

BIERCH y colabs. (1976) recuerdan que la nocividad del ALCO­HOL para las embarazadas se establece muy pronto en la histo­ria: ya en Cartago se prohibía a las futuras madres el consumo de ALCOHOL y Esparta había tomado la misma medida.

En Inglaterra, durante los siglos XVIII y XIX, se especuló ex­tensamente acerca del importante impacto nocivo sobre los des­cendientes ocasionado por el ALCOHOL ingerido por la mujer embarazada. La literatura inglesa científica del siglo XIX sobre este tema es muy amplia, como recientemente demuestran WARNER y ROSETT (1975) en un interesante trabajo historiográfico. Por ello parece muy atinado valorar las aportaciones re­cientes como un «redescubrimiento» del efecto del ALCOHOL materno sobre la morfogénesis embriofetal.

Las primeras observaciones del «síndrome ALCOHÓLICO fetal» se registran durante «la epidemia de ginebra» que con­movió a Inglaterra entre los años 1720 y 1750. Su origen fue el levantamiento oficial de las tradicionales restricciones para fa­bricar bebidas destiladas. El Gobierno inglés tomó esta decisión con objeto de abrir nuevos mercados al grano (de los cereales) y mejorar así la economía de los grandes granjeros. La ginebra abundante y barata inundó el país, creando una grave crisis so­cial. Hasta 1751 el Parlamento no tomó la decisión –a instancias del cambio producido en la actitud pública– de controlar la fabri­cación y la venta de las bebidas destiladas, con lo cual se puso punto final a la epidemia.

El Colegio de Médicos solicitaba del Parlamento en 1726 me­didas de control sobre el comercio de las bebidas destiladas, con­siderando a la ginebra como «una causa de niños débiles, enfer­mos y destemplados». En 1751 el pintor William Hogarth plasma su perspectiva de la epidemia de ginebra inglesa en un grabado al aguafuerte que titula «El callejón de la Ginebra», cuya figura central es una mujer embriagada que no hace nada por evitar la caída de su pequeño hijo desde lo alto de unos escalones. En el mismo año, el médico Corbin Morrys argumentaba que el ALCO­HOL disminuía la cifra de nacimientos por causar impotencia masculina y esterilidad femenina y producía el nacimiento de unos niños escuálidos y enfermizos que en gran parte morían precozmente.

Las publicaciones médicas inglesas sobre la acción del AL­COHOL durante el embarazo comienzan a aparecer en el si­glo XIX, tomando rápidamente un gran volumen. Una gran propor­ción de ellas sigue la antigua línea de los griegos y los romanos, atribuyendo al ALCOHOLISMO de los progenitores «la epilepsia, la idiocia y la imbecilidad moral».

Una vez confirmada recientemente la fácil penetración del ALCOHOL etílico en la circulación placentaria y la invasión ma­siva fetal consiguiente, hasta el punto de que la ALCOHOLEMIA fetal alcanza casi el mismo nivel que la ALCOHOLEMIA materna, se reanuda la publicación de observaciones sobre la elevada proporción de abortos y partos prematuros y diastócicos debidos al ALCOHOLISMO femenino, con las consiguientes cifras extra­ordinariamente altas de mortalidad fetoinfantil natal y perinatal.

Lo que aún no parece estar del todo comprobado es que la lactancia de una mujer ALCOHÓLICA ocasione importantes tras­tornos funcionales y hasta orgánicos en el cerebro infantil. Pare­ce, sin embargo, lógico admitirlo, dada la facilidad con que pasa el ALCOHOL ingerido a la leche materna. Probablemente la tras­cendencia práctica de este potencial influjo nocivo sea escasa, una vez considerada la débil capacidad física para la lactancia de que suelen adolecer las mujeres ALCOHÓLICAS crónicas. De todos modos los conocimientos existentes sobre este asunto son demasiados inseguros y limitados.

Otro problema no totalmente aclarado es si el organismo fetal acostumbrado a la impregnación ALCOHÓLICA, por alojarse en un medio materno ALCOHOLIZADO, podría experimentar alguna modificación en sus resortes metabólicos, lo que pudiera supo­ner de algún modo una especie de aprendizaje biológico en la senda del ALCOHOLISMO. El ulterior desarrollo de la ALCOHO­LOMANÍA prosperaría más fácilmente sobre esta vía ya transita­da. También podría ocurrir, como sugiere SEYFEDDINIPUR (1978), que las lesiones cerebrares propias del síndrome ALCOHÓLICO embriofetal condujesen al ALCOHOLISMO, indirectamente al condicionar un desarrollo de la personalidad anómalo. La corre­lación de la inquietud psicomotora infantil con la incidencia del ALCOHOLISMO podría ser Otro argumento en el mismo sentido.

El ALCOHOLISMO familiar que se extiende a los hijos de uno y otro sexo a partir de la madre podría entenderse, por tanto, como un complicado proceso, a la vez biológico y psicológico. La biología ALCOHOFILIA podría quedar fijada en el ser a partir de la etapa de vida intrauterina. A continuación, y como conse­cuencia del desarrollo extrauterino ligado a una madre ALCOHO­LÓMANA, se establecería en la personalidad del niño los rasgos propios de la personalidad pre-ALCOHOLÓMANA y la tendencia a entregarse al ALCOHOL para construir un mundo irreal de eva­sión. No resultaría nada extraño, pues, que el ALCOHOLISMO materno al obrar sobre los hijos sucesivamente como una especie de caldo de cultivo ALCOHÓFILO y un régimen de convivencia lleno de incitaciones ALCOHOLOMANÍGENAS llegase a tomar una propagación familiar excepcionalmente alta.

Pero el avance principal en este frente es que en los años setenta ha comenzado a proyectarse auténtica luz científica –antes podía haber intuiciones no razonadas y vagas–sobre la intervención del ALCOHOL etílico materno en la producción de ciertas malformaciones congénitas embriofetales, como anomalía motora, genitales y craneofaciales. De este modo puede darse definitivamente por reconocido «el papel teratógeno del ALCOHOL etílico».

La avalancha de modernas publicaciones que ofrecen testi­monios científicos demostrativos de la aparición de una disge­nesia entre los descendientes de madres ALCOHÓLICAS, defi­nida como «embriopatía ALCOHÓLICA o ALCOHOLOPATÍA embriofetal», se inicia con LEMOINE y otros (1968) –trabajo que pasa casi inadvertido– y sobre todo con ULLELAND (1972] y JONES y SMITH (1973] a los que siguen una serle de trabajos debidos a autores instalados en Francia, Alemania Federal, Gran Bretaña y Estados Unidos.

Como indicios «diagnósticos» valen estos datos: la existencia de un parto prematuro en un tercio de los casos; la presentación de un líquido amniótico teñido por meconio, dato demostrativo de un importante sufrimiento fetal crónico, en más de la tercera parte de los casos; hipotrofia habitual al nacer, con un peso alrededor de 2.100 g. Un caso referido por TENBRICIK y BUCHIN (1975) pesaba menos de 1.500 g.

Si bien se desconoce el mecanismo patogénico responsable, hay suficientes razones para admitir que la acción nociva del ALCOHOL más importante se inicia ya en las primeras semanas después de la fecundación y se extiende a lo largo de los tres primeros meses del embarazo, por lo que resulta cabal preferir la denominación de embriopatía ALCOHÓLICA abandonando la de ALCOHOLISMO fetal. También puede optarse por un término mixto, siempre menos comprometido de cara al futuro, lo cual parece prudente en una cuestión no suficientemente conocida. En esta vía prefiero hablar, siguiendo a diversos autores, de “embriofetopatía ALCOHÓLICA”. En cambio sustituyo el término «ALCOHOLISMO embriofetal» por «ALCOHOLOPATÍA embrio­fetal».

En cuanto a la proporción de descendientes de mujeres ALCO­HÓLICAS afectas de este cuadro congénito dismórfico, la «Ame­rican Chemical Society» ha señalado que un tercio de los niños nacidos de mujeres ALCOHÓLICAS crónicas presentan signos de lesión cerebral.

El trabajo más demostrativo publicado acerca de esta cuestión es la de JONES y colabs. (1974), donde se exponen los resultados registrados en los descendientes de dos grupos de madres: el grupo experimental, constituido por madres ALCOHÓLICAS, y el grupo de control, que comprende dos madres no ALCOHÓLI­CAS por cada madre ALCOHÓLICA con las mismas variables que ella (edad, raza, clase socioeconómica, educación, estado civil, numero de partos). La comparación entre ambos grupos patentizó desventajas significativas en el grupo experimental con relación a los parámetros siguientes: la mortalidad perinatal (el 17 por 100 frente al 2 por 100), la incidencia del síndrome ALCOHÓLICO embriofetal (26 por 100 frente al 0 por 100), los resultados adver­sos del embarazo entre niños muertos al nacer y niños afectos de malformaciones (43 por 100 frente al 2 por 100) y el cociente intelectual (más bajo en los niños de madres ALCOHÓLICAS).

De todos modos, el asunto es lo suficientemente grave como para instaurar inmediatamente medidas protectoras de la salud de los niños del futuro. «La embriopatía ALCOHÓLICA es hoy ampliamente el trastorno más frecuente del desarrollo embriona­rio producido por una nota teratógena« (MAJEWSKI, 1978).

Ello no obsta para que consideremos que el problema puede estar agravado por el hábito de fumar y por la disminución casi generalizada de la ración alimentaria, factores ambos que incre­mentarían la toxicidad del ALCOHOL absorbido.

Para «la prevención especial de la embriopatía ALCOHÓLICA» deberían establecerse sin dilación las medidas específicas si­guientes: aplicación de un tratamiento urgente a toda mujer AL­COHÓLICA en riesgo de concepción, búsqueda sistemática del ALCOHOLISMO en las mujeres embarazadas e instauración de una terapia desintoxicante urgente cuando proceda. Algunos autores han sugerido recurrir a la interrupción del embarazo en toda mujer muy ALCOHOLIZADA. DEHAENE y otros (1977) toman una postura muy cabal: «Nos parece difícil proponer la interrupción del embarazo, porque no existe actualmente un criterio que permita prever el nacimiento de un niño severamente malformado en una madre etílica crónica, incluso gravemente afectada. He­mos observado en etílicas graves niños ligeramente afectos con una evolución favorable. Por todo ello el aborto nos parece una medida extrema». También MAJEWSKI (1978) refiere no haber constatado un influjo de la cantidad de bebida ingerida sobre el grado de dismorfia del niño, pero si en cambio tendría un signi­ficado decisivo el estadio evolutivo del ALCOHOLISMO en la madre.

Naturalmente, a medida que disminuya el ALCOHOLISMO fe­menino también bajará el índice de la ALCOHOLOPATÍA embrio­fetal. La aplicación de un programa preventivo general sería en estos aspectos sumamente beneficioso. Si el síndrome ALCO­HÓLICO embriofetal se ha puesto recientemente tan de relieve en las publicaciones científicas, se debe a su aumento de fre­cuencia, suscitado por la extremada proliferación del ALCOHO­LISMO femenino durante los últimos años.

 

 

 

NUESTRA ASOCIACIÓN

 

Ha tenido la atención de nombrar SOCIO HONORARIO y le hizo entrega de una placa al Excmo. Sr. Dr. D. Francisco Alonso Fernández, en un Acto que tuvo lugar el día 21 de octubre pasado en el Salón de Actos de Hermandades del Trabajo, que con la cesión del mismo se sumó a este homenaje, que estuvo presidido por el Excmo. y Mag­nífico Decano D. Francisco Medo y nuestro Presidente, estando presentes, entre otros, los Dres. J. Vicente Moya, Zúmel, Lafón, Rita Lafuente; D. Jesús López de Solórzano, del Gobierno Civil de Madrid; M.ª Pepa García Más y varias personalidades más, con una nutrida asistencia de asocia­dos, protectores, amigos y simpatizantes de nuestra Asociación y de nuestra Obra. A continuación se proyectó un telefilm sobre Alcoholismo, con su correspondiente coloquio a cargo del homenajeado.

 

 

 

 

 

 

XI CONGRESO NACIONAL

DE ALCOHÓLICOS REHABILIDOS

 

Celebrado en Torremolinos durante los días 9, 10, 11 y 12 del pasado mes de octubre, patrocinado por la Asociación Ayuda Recuperación Enfermos ALCOHÓLICOS (A.R.E.A.) de Málaga, con la dirección técnica de un Comité compuesto por los:

Drs. Leal Escobar, presidente de A.R.E.A.; Freixa Sant-feliu y Bach y Bach, del Hospital Clínico de Barcelona; y Bogani Miquel, del Hospital Psiquiátrico de Bétera; asesores de Asocia­ciones: Dra. Pérez Montes (A.E.E.), Drs. Bombín Minguez (A.R.V.A.), Pérez Martorelí (A.P.A.E.X.), Rodríguez Melón (A.R.L.), Muñoz Gómez (A.C.A.L.I.) y Álamo de los Ríos (A.R.F.A.); psicó­logos Soriano Gil (A.R.E.A.), Gangoso (A.R.H.), Yela López (A.M.A.R.) y Lechuga Navarro (A.R.E.A.); las asistentes sociales Cobos Fernández (A.R.L.), Díaz Chica (GREXALES), Romero Cas­tillo (A.R.E.A.) y el asistente social Ortiz Lanza (A.R.E.A.).

En el curso de las diversas sesiones celebradas se presenta­ron estas ponencias y comunicaciones. Una vez discutidas en las correspondientes mesas de trabajo dieron lugar para formular 14 conclusiones, de las que a continuación ofrecemos un ex­tracto.

Tres ponencias: la preparada por el Hospital Clínico de Bar­celona y presentada por el Sr. Martín Buxeda señala al ALCO­HOLISMO como una de las primeras causas de muerte en nuestro país, al margen de las pérdidas de producción y de los gastos en cuidados de la ciudad. El porcentaje de bebedores de más de 700 cm3 de alcohol oscila entre el 10 y el 12 por 100 de la población, considerándose que científicamente se considera bebe­dor excesivo el que supera los 525 cm3 por semana. En este sen­tido se culpa en la sociedad y administración al alcohólico, pero se concede inmunidad a las bebidas alcohólicas.

Otro trabajo, presentado por María Pilar Lorente, abordó tres puntos: la sociedad que favorece el alcoholismo y a la vez mar­gina a los alcohólicos; las consecuencias de la conducta social del enfermo alcohólico y la razón de ser de un trabajo social en el marco de los servicios sociales. La ponencia de Manuel Ángel Soriano, asesor del Grupo Área de Málaga, estuvo centrada en superar la dependencia alcohólica del enfermo y en reajustar las personalidades enfermo-familiares, que se encuentran desequili­bradas.

Fernando Ortiz Lanzas habló sobre «Nueva terapia en la enfer­medad alcohólica» y Manuel Ángel Soriano hizo un llamamiento a las autoridades sanitarias para que se identifiquen con el pro­blema. Una comunicación que llegó al corazón de todos los pre­sentes fue la presentada por el niño de diez años Felipe Cis­neros, hijo de ex-alcohólico de Madrid. Expuso de qué forma in­fluía el alcohol en sus vidas, cómo cortaba la comunicación con los padres enfermos, el clima de terror, la envidia de ver familias normales, mientras que ellos tenían que inventarse historias ante los demás niños para hacerles creer que sus familias eran iguales y sus compañeros no los marginaran.

 

1.ª   Se considera inadecuada y anacrónica la Legislación vi­gente sobre Rehabilitación y Peligrosidad Social, propug­nando una total revisión de la misma. También se propone que antes de legislar sobre esta materia sean consulta­dos los especialistas técnicos integrados en las Asocia­ciones de ALCOHÓLICOS Rehabilitados.

2.ª   Exigimos la revisión de los artículos del vigente ESTATU­TO DEL TRABAJADOR, que consideran la “embriaguez continuada” como causa de despido, sin considerar que tal condición es causa de una ENFERMEDAD y que por tanto, dicho trabajador debe tener la opción de someterse a tratamiento para su recuperación. En definitiva, de ser tratado como un ENFERMO y no como un vicioso.

3.ª   Seguimos insistiendo en la necesidad que la ENFERME­DAD ALCOHÓLICA sea considerada como tal, dentro de las admitidas por la SEGURIDAD SOCIAL, en cumplimien­to de la normativa de la O.M.S., así como que el Estado español cumpla los compromisos contraídos con dicho Organismo en relación con la ENFERMEDAD ALCOHÓ­LI CA.

Consideramos que la propia SEGURIDAD SOCIAL deberá arbitrar las medidas oportunas para la formación de espe­cialistas en ALCOHOLISMO y TOXICOMANÍA, de los que actualmente carece.

Abogamos por que se creen los CONSULTORES DE AL­COHOLISMO como existen en otros países. Deben pro­ceder con preferencia de ALCOHÓLICOS REHABILITA­DOS, previa la realización de Cursos especiales para los mismos.

4.ª   Consideramos imprescindible la implantación de la Psico­terapia de Grupo y la Socioterapia para la recuperación del ENFERMO ALCOHÓLICO y su FAMILIA, especialmen­te para los cónyuges e hijos (...), cuyo término final común es la consolidación de la recuperación de la uni­dad familiar que, en definitiva, redundará en beneficio de toda la SOCIEDAD.

En consecuencia, y dado que la Psicoterapia de Grupo la consideramos la VÍA REGIA DEL TRATAMIENTO, propugnamos que a través de las Asociaciones de ALCOHÓ­LICOS Rehabilitados se propicie una cooperación a todos los niveles, partiendo de la SANIDAD y ofreciendo las Asociaciones su inmenso caudal humano para la forma­ción de Grupos de Psicoterapia en Centros que aborden el tratamiento y rehabilitación de los ENFERMOS ALCO­HÓLICOS y sus familiares.

5.ª   Propugnamos la potenciación de los Servicios Sociales y Asistenciales que contribuyan a la estabilización del mar­co ambiental o entorno del ENFERMO ALCOHÓLICO, en el que se ha de desarrollar su rehabilitación, ampliando sus acciones al ámbito familiar y laboral, extendiéndose asimismo al ámbito social y económico, tanto durante el período de tratamiento como en el de su posterior reedu­cación y conformación de la personalidad, hasta lograr su total reinserción en la Sociedad.

6.ª   Consideramos que el tratamiento integral del ENFERMO ALCOHÓLICO ha de comprender todos los recursos so­ciales, asistenciales, médicos, psicosociales y humanos debidamente coordinados. A este fin cumplen preponde­rante papel las Asociaciones de ALCOHÓLICOS Reha­bilitados.

Rechazamos el uso indiscriminado de antivitiums, bien en gotas o en comprimidos, que incluso se viene rece­tando con ignorancia del enfermo, recurso terapéutico que consideramos anecdótico e insuficiente, cuando no pe­ligroso.

7.ª   Exigimos que por parte de la Administración sean con­siderados y debidamente analizados los estudios realiza­dos bajo los auspicios de la Administración de las Comunidades Autónomas en materia del Coste de la En­fermedad Social del ALCOHOLISMO, estudios suficiente­mente demostrativos del grave problema económico de dicha enfermedad (45.000 millones de pesetas anuales). Consideramos necesario que estas investigaciones se generalicen en todo el territorio nacional, a fin de que se evalúe el progresivo coste económico global de la ENFER­MEDAD ALCOHÓLICA.

8.ª   En consecuencia nos oponemos a que se emplee como argumento benefactor para la Economía los beneficios ob­tenidos por conceptos fiscales sobre la fabricación, comercialización y venta de las bebidas ALCOHÓLICAS, cifra estimada en 8.000 millones, contra los 45.000 de cos­to de la Enfermedad ALCOHÓLICA, beneficios a todas luces negativos.

Denunciamos que dicho argumento económico, a más de quedar demostrada su falsedad, es notoriamente inhu­mano, por cuanto no tiene en consideración el daño mo­ral, espiritual y físico que sobre la persona ejerce el consumo abusivo de bebidas ALCOHÓLICAS, daño que trasciende a seres inocentes, hijos y cónyuges no consumidores de ALCOHOL que han de cargar con las con­secuencias psíquicas y económicas.

Afirmamos que la potenciación del consumo de bebidas ALCOHÓLICAS, la incitación al mismo con publicidades engañosas y la dolosa mitificación de las mismas (...), máxime cuando si existen beneficios éstos recaen siem­pre en favor de los menos y más poderosos económica­mente considerados. A título demostrativo argumenta­mos el dato recabado del más reciente estudio sobre la EPIDEMIOLOGÍA ALCOHÓLICA EN ANDALUCÍA, realiza­do por la Empresa EDIS, patrocinado por Cáritas y ela­borado con la colaboración de las Asociaciones Andalu­zas de ALCOHÓLICOS Rehabilitados, en el que se de­muestra que la provincia andaluza con mayor índice de paro laboral es Cádiz, que a su vez es la mayor pro­ductora, con el 58 por 100, de licores de todo el territorio nacional.

9.ª   Nos afirmamos en nuestro deseo de que este XI CON­GRESO NACIONAL DE ALCOHÓLICOS REHABILITADOS sirva de plataforma reivindicativa para la puesta en mar­cha de las medidas perentorias, tantas veces recabadas de los distintos organismos de la Administración, enca­minadas a aportar soluciones para paliar el grave proble­ma que el ALCOHOLISMO como ENFERMEDAD SOCIAL y los ENFERMOS ALCOHÓLICOS en particular, ha creado, con continuo incremento, en deterioro de la vida fami­liar y social española. En su consecuencia insistimos sobre la necesidad de:

 

a) UNA POLÍTICA DE EDUCACIÓN SANITARIA a nivel general en todo el territorio español, propiciando la reducción del consumo de bebidas ALCOHÓLICAS, con especial indicación de que el ALCOHOL ES UNA DROGA DURA que crea HÁBITO y posterior DEPEN­DENCIA, iniciando la desmitificación del ALCOHOL como elemento propiciador de felicidades (...), com­plementando estas medidas con la amplia difusión de pautas sanas de su consumo mediante una educación positiva desarrollada en programas de salud mental, sobre todo dirigidas a la juventud, al trabajo y al ocio, tratando de este modo el recabar la colaboración ciu­dadana.

b)  UNA POLÍTICA DE PREVENCIÓN PRIMARIA desarro­llada desde la médula misma de la Sociedad en Cen­tros de Enseñanza a partir de la E.G.B., B.U.P., C.O.U., Formación Profesional, Universidad y todo tipo de colectivos docentes, ampliadas a las Asociaciones de Vecinos, Guarderías, Centros Sociales, Tercera Edad, Albergues, Campamentos y en general a todos los estamentos públicos o privados de la Sociedad espa­ñola (...).

c)  INCLUSIÓN en las CARRERAS UNIVERSITARIAS, de MEDICINA y relacionadas con la SANIDAD, de espe­cialidades en ALCOHOLISMO y TOXICOMANÍA.

Reciclaje de los profesionales de la Medicina, espe­cialmente los médicos rurales y generalistas que poco o nada conocen de la ENFERMEDAD ALCOHÓLICA y su polidimensional tratamiento.

Formación de los profesionales de las CIENCIAS SO­CIALES y HUMANAS, así como de la ASISTENCIA SOCIAL en ALCOHOLOGÍA, mediante cursos con titulación.

 

10.ª Exigimos se dé cumplimiento, con la aplicación de las sanciones reflejadas en él, al artículo 584 del vigente Código Penal, en sus puntos 3 y 4, cuando dice: A LOS OUE EN ESTABLECIMIENTOS PÚBLICOS VENDIEREN O SIRVIEREN BEBIDAS ALCOHÓLICAS O PERMITIERAN LA PERMANENCIA DE MENORES DE DIECISÉIS AÑOS, ASÍ COMO A OUIEN, EN LOS MISMOS LUGARES OCASIO­NARE MALICIOSAMENTE SU EMBRIAGUEZ Y A LOS PA­DRES, TUTORES O ENCARGADOS DE LA GUARDA DE DICHOS MENORES, CUYA EMBRIAGUEZ LES FUERA IMPUTABLE POR DESCUIDO O ABANDONO.

Así exigimos sean suprimidas las «barras» o bares que suministran bebidas ALCOHÓLICAS en Centros Escola­res de Enseñanza (...). En general, que sean prohibidas las bebidas ALCOHÓLICAS en cuantos Centros especí­ficamente sean dedicados a la juventud.

Propugnamos la supresión de venta de bebidas ALCOHÓ­LICAS en Centros hospitalarios, Clínicas, Albergues, Cam­pamentos y Centros de Tercera Edad, salvo estricto con­trol médico en este último caso.

11.ª Abogamos por el fomento del cambio de imagen pública y social del ENFERMO ALCOHÓLICO, desterrando la exis­tente de indigencia y marginación, insistiendo en las ca­racterísticas básicas de la ENFERMEDAD, resaltando su universalidad y extensión a todo ser humano sin distin­ción de clase, sexo o edad, difundiendo sus posibilidades de TRATAMIENTO y REHABILITACIÓN, y la consideración de ENFERMEDAD y no VICIO ALCOHÓLICO.

12.ª Consideramos como necesidad de EXIGENCIA INMEDIA­TA, dada la consideración del ALCOHOLISMO como EN­FERMEDAD SOCIAL y NO PSIQUIÁTRICA LA SEPARA­CIÓN de los enfermos alcohólicos de los Centros u Hos­pitales Psiquiátricos, habilitando, construyendo o creando Unidades y Centros especiales de TRATAMIENTO Y RE­HABILITACIÓN DE ALCOHÓLICOS Y TOXICÓMANOS, su­giriendo que hasta tanto tal reconvención sea realizada, se dote de medios y presupuestos a las Corporaciones Públicas, como Diputaciones y Ayuntamientos, a fin de que puedan instalarse Unidades Antialcohólicas en los Hospitales Generales, Provinciales y Municipales.

13.ª Reclamamos la potenciación de las Asociaciones de Al­cohólicos Rehabilitados y sus Federaciones Regionales, en las Comunidades Autónomas, para que sean dotadas de los medios tanto económicos como asistenciales y humanos, así como tengan representatividad en los Con­sejos Provinciales y Regionales de los Servicios de Asis­tencia y Acción Social, se recabe su participación a tra­vés de sus equipos técnicos y recursos humanos en el desarrollo de los Planes Generales y Campañas de Lucha contra el ALCOHOLISMO, aprovechando su aprobada y eficaz experiencia.

14.ª Por último, exigimos al gobierno de la nación, legítima­mente constituido, y a los gobiernos de las Comunidades Autónomas para que hagan uso de las normas dictadas por el COMITÉ DE EXPERTOS DE LA O.M.S. para el abor­daje de los PROBLEMAS RELACIONADOS CON EL CON­SUMO DE ALCOHOL, publicadas en la serie de INFOR­MES TÉCNICOS DE LA O.M.S. EN EL NÚM. 650 de 1980. Así como la MEMORIA DEL GRUPO DE TRABAJO, dirigida por el profesor D. Joaquín Santo-Domingo Carrasco, pu­blicada en la Revista núm. 56 sobre SANIDAD E HIGIE­NE, publicada en 1975 por la Dirección General de Sanidad. Madrid.

Málaga, 12 de octubre de 1982.

 

 

 

UN POETA

 

Uno de los más excelsos poetas de habla hispana, Félix Rubén Darío, fue también víctima de la enfermedad ALCOHÓLICA. Una cirrosis atrófica, que no respondió a la medicina ni a la abstención a la que vo­luntariamente él se había sometido, terminó con su vida en el año 1867. Había nacido en Nicaragua, donde también murió, en el año 1867.

                                     Fernando

 

 

 

LAS MENTIRAS DEL ALCOHOL (VII)

A. López Peláez

 

Extracto del capítulo VI de la obra citada, publicada en el año 1917. Lo titula el autor:

 

 

“El ALCOHOL no alarga la vida”

 

Al ver la gordura de algunos, habituados a tomar ALCOHOL con abundancia, pudiera creerse que ello es signo de salud. Nada, sin embargo, más distante de la realidad. El exceso de grasa es efecto de mala nutrición. Por lo demás, si se continúa bebiendo hasta llegar a ALCOHOLIZARSE no tarda en desapare­cer el período de gordura para dar paso a un enflaquecimiento general. El aumento de grasa se explica porque, al introducirse en lo íntimo de los tejidos el ALCOHOL, destruye sus elementos constituyentes, transformándolos en partículas desorganizadas. El hepatismo suele ser consecuencia también del beber demasia­do; de ahí provienen accesos congestivos cefálicos. Cuando en los anuncios y prospectos de bebidas ALCOHÓLICAS se pinta muy gruesos a quienes las usan, nada se concluye en pro de su uso.

Los que han hecho estudios clínicos sobre los efectos del ALCOHOL manifiestan que no suele ser bueno el estado de salud de los bebedores, aun no comprendiendo en esta palabra los ALCOHÓLICOS, sino solamente los que beben con frecuencia y alguna vez con exceso. Cuando el organismo se encuentra sano, pone en juego su elasticidad funcional al sobrevenir cualquier perturbación patológica; y gracias a la integridad previa de los órganos, la depresión mórbida deja lugar a la reacción de la cura. Pero el ALCOHOL, aun en los casos de no producir manifiestas lesiones y desórdenes notables, modifica insensiblemente los órganos haciéndoles perder algo de su fuerza en el funcionar; de modo que creyéndoseles en su primer vigor, se hallan atacados de decadencia, que suele revelarse ante el examen histológico por la degeneración de multitud de células y capilares, por la ri­gidez precoz del sistema arterial, por transformación esclerótica y por otras lesiones elementales, anticipadoras de senilidad. Tales personas, que en la vida ordinaria no revelan debilidad, des­fallecen cuando han de pedir un aumento de actividad a sus fun­ciones para el trabajo físico, intelectual y moral.

Que los ALCOHÓLICOS o ALCOHOLIZADOS están propensos a muchas enfermedades y en mala situación para resistir las otras, por sufrir verdadera decadencia orgánica, es cuestión ya juzgada. La duda puede estar en si el ALCOHOL, dañoso tomado ordinariamente, llegaría como medicina, en dosis determinadas, a ser útil para estimular, siquiera sea de modo pasajero, a los órganos que han de tomar parte en la defensa contra la infección. Se ha acudido, para resolverla, al tribunal inapelable de la expe­rimentación. De las hechas y consignadas en decisivos trabajos por TAAV-LAITINIEN dedúcese que el ALCOHOL disminuye la al­calinidad de la sangre y deprime su poder bactericida. En las numerosas que practicó THOMAS, comprobóse que obra sobre la resistencia general de la economía, disminuyendo sus cambios y la actividad celular.

Es más: está demostrado, por repetidos experimentos que sabios eminentes han hecho en diversos países, ser el ALCOHOL causa determinante de muchas infecciones a las cuales prepara el camino con las lesiones que produce en las vísceras, particu­larmente en los órganos destinados a la defensa del organismo.

Gran antiséptico en las heridas el ALCOHOL, es causa, sin embargo, de que se curen muy mal en los habituados a él. Éstos, aunque nunca se emborrachen, son en cualquier traumatismo de más difícil curación que los abstinentes.

Síguese de aquí que el ALCOHOL es causa también de vejez prematura y de muerte anticipada.

Con razón sobrada escribe el médico Sr. Antigüedad Díaz («El ALCOHOLISMO: sus efectos y remedios»): «Es raro que el hombre bebedor alcance larga vida: precisa tener organización robusta para no enfermar. Si esto no sucede en la excepción, la regla general es que se haga viejo prematuro. Los efectos que las bebidas ALCOHÓLICAS producen en nuestro organismo acu­mulándose, porque su eliminación es lenta, no pueden ser más terribles».

Con evidencia matemática las Compañías aseguradoras de la vida, por lo observado en sus socios, demuestran que viven más los que beben menos. Se ha llegado a calcular, en vista de nume­rosas observaciones, que, por término medio, el que usa inmo­deradamente de las bebidas ALCOHÓLICAS se priva de diez años de vida, y de seis el que la usa con moderación.

El famoso Dr. Bartolomé Robert, de la Facultad de Medi­cina de Barcelona, dijo cosas muy conocidas de los sabios, aun­que parte del vulgo se obstina en negarla, al aseverar que «la mayor parte de los hombres que han alcanzado larga vida han sido bebedores de agua».

En Francia interrogó Faval a muchos centenarios, la mayor parte de los cuales le contestaron que no bebían ni habían nunca bebido vino.

Una vez más la ciencia y la experiencia se han manifestado de acuerdo con las divinas escrituras, según las cuales: “A mu­chos acarreó la muerte su intemperancia, y el que se abstiene prolonga su vida” (Eclo, 37, 34).

El farmacéutico militar Sr. Ramos Cadena (El ALCOHO­LISMO) hacíase cargo de la objeción de que “individuos ALCO­HÓLICOS inveterados han vivido muchos años”; y respondía: «que contesten los médicos que les han asistido en sus dolen­cias, que si en un individuo sano eran leves, en ellos revisten gravedad; que cuenten lo difícil o imposible de cicatrizar ciertas heridas o de curar ciertas fracturas».

Además, a los casos verdaderamente excepcionales de bebe­dores ancianos diremos con LEGRAIN («Un fleau social: L'ALCO­HOLISME»): ¿no se podrían oponer los muchísimos más numero­sos de centenarios que nunca bebieron más que agua? Para un nonagenario bebedor de ALCOHOL, fácil sería contarse diez mil entre estos que murieron antes de llegar a edad avanzada.

De cualquier modo, por su rareza extremada, los casos de longevidad entre los que beben mucho ALCOHOL no destruyen la regla: la confirman todas las excepciones. Nótese que apenas se observan sino entre los labradores que a pleno aire se entre­gan a penosos trabajos, transpirando abundantemente y desemba­razándose pronto de las irritantes partículas del ALCOHOL. Lo cual no puede ocurrir respecto de los que habitan las ciudades haciendo vida sedentaria. Hay constituciones fuertes que resis­ten mejor los dañinos ataques del ALCOHOL; pero son muy pocas las que dejan de sufrir con él.

Sí. A pesar de sus pretendidas bondades, el ALCOHOL no es otra cosa que lo que le llama ISSARTIER («L’ALCOHOLISME mo­derne»): «Un bandido que, disfrazado, penetra en nuestra casa amablemente, os seduce con sus atractivos y, tarde o temprano, os roba la razón, la salud y la vida.»

 

 

UN COMPOSITOR

El insigne compositor ruso Modesto Petrovich Mussorgsky, autor de una de las más grandiosas óperas rusas Boris Godunov, también fue víctima de la enfermedad ALCOHÓLICA, que terminó con su vida el mismo día que cumplía cuarenta y dos años. No hizo nada por su cura­ción, hasta el extremo de que al retirar el cadáver de la cama en que murió, entre las sábanas encontraron una botella de coñac vacía. Murió en San Petersburgo en el año 1881.

 

             Fernando

 

 

 

 

FICHAS INFORMATIVAS SOBRE ALCOHOL Y ALCOHOLEMIA (VIII)

 

 

¿QUE ES EL ALCOHOLISMO?

 

El alcoholismo es una dependencia patológica del alcohol. El indi­viduo alcohólico es aquel que la sufre, de tal modo que sus preocupa­ciones y su comportamiento están centrados en la bebida, ya que la dependencia física del alcohol le exige beber para poder mantener el equilibrio biológico y evitar la aparición de los síntomas que provoca la abstinencia (llamados “síndrome de abstinencia”).

 

¿Cómo se llega a ser alcohólico?

 

En primer lugar, hay que pensar que son diversos los tipos de bebe­dores. La consideración de estos tipos es muy variable, según los dife­rentes medios culturales y geográficos. En general, la clasificación de los bebedores se hace en relación a la frecuencia del uso de bebidas alcohólicas y a las cantidades consumidas y también según el compor­tamiento de los individuos en relación a guardar o no las normas culturales de bebida de su propio medio. Se suelen considerar varios grupos, que en resumen son:

 

1.  Abstinentes y bebedores muy ocasionales.

2.  Bebedores ocasionales o esporádicos, de dos tipos: los que beben ocasionalmente cantidades débiles de alcohol y los que hacen alguna vez un consumo elevado del mismo.

3.  Bebedores regulares o habituales, de dos tipos, con consumo débil y con consumo elevado.

 

Se admite generalmente que un consumo habitual por encima de 100 c.c. de alcohol absoluto al día supone un alto riesgo de alcoholismo.

Gran parte de los alcohólicos varones de nuestro país (50 por 100) proceden de este grupo de bebedores habituales de grandes cantidades, cuyo hábito en general es de origen ambiental o social y la costumbre inveterada.

Para que se desarrolle la dependencia física del alcohol es necesario que éste alcance concentraciones en sangre altas y mantenidas durante bastante tiempo. Por supuesto, los efectos tóxicos del alcohol aumen­tan con la exposición a altas dosis durante un tiempo prolongado.

Para poder ingerir cantidades de alcohol que permitan alcanzar y mantener concentraciones en sangre elevadas es necesario el desarrollo de una tolerancia al mismo.

LA TOLERANCIA es un fenómeno por el cual el individuo necesita cantidades progresivamente mayores de alcohol para obtener los mis­mos efectos que obtenía antes con cantidades menores. Esta tolerancia se desarrolla por exposición a alcoholemias elevadas. Por una parte, el individuo aprende a reaccionar de una manera más efectiva a los efectos embriagantes del alcohol, ejerciendo un control y una vigilancia del propio comportamiento en estado de embriaguez, y, por otra parte, en el nivel del metabolismo hepático se desarrollan las vías secun­darias de oxidación del alcohol y éste se elimina más rápidamente. A este fenómeno se le llama Tolerancia, Acostumbramiento o Habi­tuación.

La tolerancia aparece a diferente velocidad según las personas y en cada persona a diferente velocidad para cada efecto (tranquilizante, euforizante, embriagante, etc.).

Junto a esto, a menudo se da también una Dependencia Psíquica, que es el “impulso psíquico que lleva a tomar periódica o continuamente bebidas alcohólicas para experimentar placer o evitar un malestar”.

Al mismo tiempo que se desarrolla la tolerancia se va estable­ciendo la DEPENDENCIA física. La DEPENDENCIA FÍSICA está desarro­llada totalmente cuando la interrupción del consumo de bebidas alco­hólicas provoca los síntomas de ABSTINENCIA.

Se necesita un grado alto de acostumbramiento o tolerancia para poder tomar durante mucho tiempo cantidades suficientes de alcohol que mantengan las concentraciones en sangre a tal nivel crítico, que al descender, por interrupción de la ingestión, provoque el síndrome de

ABSTINENCIA.

Los síntomas de la abstinencia pueden ser desde ligeros (irritabili­dad, mal humor) hasta muy graves, con riesgo mortal (delirium tre­mens) y son debidos a la DEPENDENCIA FÍSICA, es decir, a la adap­tación al alcohol de los tejidos del organismo (sistema nervioso incluido) que exige la presencia de alcohol en los mismos para mantener la homeostasis (equilibrio biológico).

Los síntomas de abstinencia aparecen tanto después de beber can­tidades grandes de alcohol durante mucho tiempo, como después de un episodio de uno o varios días de duración en que se bebe intensa­mente. El estado después de estos episodios de intoxicación aguda conocido con el nombre de «resaca» es el resultado de la acción del alcohol sobre el sistema nervioso central y del cuadro de abstinencia provocado por el descenso de la alcoholemia al cabo de unas horas de dejar de beber. Los síntomas de abstinencia son mareos, vértigos, sudores, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, insomnio, temblor, vista nublada, ansiedad, hiperactividad motora, etc.

Cuando el bebedor es habitual, los síntomas de la abstinencia suelen aparecer por las mañanas al despertar, al cabo de unas horas de inte­rrumpir la bebida. Estos síntomas avisan de la dependencia establecida. Pueden ser leves o muy graves según el tiempo de evolución de la misma. Comienzan con sudores matutinos y náuseas o vómitos, tem­blores finos en las manos, ansiedad o depresión e irritabilidad. La per­sona dependiente comienza a beber al despertarse para aliviar este esta o y encontrarse mejor. En casos más graves los síntomas de abstinencia pueden aparecer con debilitamiento de la conciencia, aluci­naciones, delirios hasta llegar al grado máximo del “delirium tremens”.

La dependencia física, por el riesgo que supone para la persona la aparición de los síntomas de abstinencia. Conduce a UNA INCAPACI­DAD DE LIMITAR EL CONSUMO DE ALCOHOL por la necesidad de evitarlos o disminuirlos.

El alcoholismo, pues, es un comportamiento IRREPRIMIBLE, consis­tente en una ingestión repetida (aunque no sea constante ni regular) de bebidas alcohólicas. El alcohólico es incapaz de ejercer sobre si mismo el control que a mayor parte de los bebedores pueden realizar normalmente. Esto se refiere tanto a la posibilidad de abstenerse de beber como a la capacidad de controlar la cantidad que se bebe después de haber empezado a hacerlo, es decir, poder parar cuando se ha co­menzado.

El temor a los síntomas de abstinencia refuerza la dependencia psíquica, pues aparece el deseo obsesivo de beber para evitar el malestar. Esto lleva a una situación en la cual las preocupaciones y el comportamiento de la persona están centrados en la bebida. (Se ocupa de tener bebida disponible, busca las ocasiones de beber.)

Este conjunto de fenómenos constituido por la TOLERANCIA, DE PENDENCIA FÍSICA, y SÍNTOMAS DE ABSTINENCIA, es lo que se llama ALCOHOLISMO.

 

 

PROYECTO DE LUCHA CONTRA EL ALCOHOLISMO

 

En el Boletín núm. 6, publicado en el mes de diciembre de 1979, se efectuaba un estudio sobre el incremento de la enfermedad ALCOHÓLICA en los últimos años. Un cuadro estadístico y unas curvas correspondientes a los mismos indicaban la gravedad del problema. Tomando como punto de partida el principio del siglo y observando los incrementos por decenios se obtuvo el cuadro que se expone a continuación:

 

A ñ o s

Habitantes

(miles)

Alcohólicos

(miles)

Incremento

(miles)

1900………………..

1910………………..

1920………………..

1930………………..

1940………………..

1950………………..

1960………………..

1970………………..

1980………………..

18.600

19.900

21.300

23.600

25.900

28.300

30.100

32.900

36.200

710

750

830

920

1.050

1.270

1.700

2.300

3.000

--

50

70

90

130

220

430

600

700

                                                                                                                     

 En vista de esta tan enorme escalada del ALCOHOLISMO, y con objeto de frenarlo en lo posible, se publicaron en el citado Boletín cinco normas con idea de que las autoridades competentes las hicieran suyas y tomaran las medidas necesarias para llevarlas a la práctica. Copiamos integras las normas citadas:

“Meta que aspiramos poder alcanzarla en los próximos cinco años, durante los cuales, con la colaboración de todos, Administración, Sanidad, grupos de ALCOHÓLICOS Rehabilitados, Ex-ALCOHÓLICOS, etc., se consiga poner en marcha el mecanismo adecuado que permita:

1.º Promover una campaña unitaria, de ámbito nacional, en todos los medios de comunicación –prensa, radio, televisión, industrias, etc.– que advierta de los peligros inherentes a que conduce el consumo abusivo de las bebidas ALCOHÓLICAS.

2.º Propugnar la urgente inclusión de la ENFERMEDAD ALCOHÓLICA en la Seguridad Social.

3.º Creación de Centros Regionales o Provinciales para internar, sin con­tactos con enfermos mentales, a los ENFERMOS ALCOHÓLICOS recalcitrantes.

4.º Crear Dispensarios Anti-ALCOHÓLICOS móviles con objeto de prestar asistencia e información en aquellos lugares que por su aislamiento y falta de comunicación lo precisaran.

5.º Dictar las leyes pertinentes a fin de que las medidas propuestas estén en pleno funcionamiento en el año 1985.

 

Aplicando con rigor los cinco puntos propuestos no hay duda que será alcanzada con creces la META deseada, o sea, situar nuestro ALCOHOLISMO en un puesto similar al que ocupan en la actualidad países que en el siglo pasado tenían los primeros lugares.

Han pasado dos años desde que estas propuestas fueron redactadas y ha sido muy poco lo aplicado sobre ellas, causa por la que nos permitimos volver a re­cordarlas, por si la nueva Administración tiene a bien ejecutarla en su totalidad.

Lamentablemente, pasados tantos días desde la publicación de este articulo, nos encontramos con que estas premisas son casi idénticas a lo que en el Semi­nario sobre «Alcoholismo y toxicomanías matritenses» se acordó en conclusión y, por no decir más, con las conclusiones elaboradas en el XI Congreso de Alcohólicos Rehabilitados celebrado el pasado mes de octubre en Málaga.

Señores de la Administración, ¿veremos alguna vez en nuestro problema “el cambio”? ¿Encontraremos algún oído atento que nos escuche y lleve a la práctica alguna de nuestras sugerencias? Que no son nuestras, que son de todos los que padecimos, los que lo padecen y los que padecerán el ALCOHOLISMO.

Lo son también de quien los estudia y los trata: médicos, sociólogos, psicólogos, A.T.S., Asistentes Sociales. No. No queremos seguir solos en la brecha: necesitamos de quien en un más alto nivel puede estudiar con nosotros el problema y puede resolverlo.