ALCOHOLOFILIA

ASOCIACIÓN DE EX-ALCOHÓLICOS ESPAÑOLES

BOLETÍN INFORMATIVO

N. º 13 – 1978

(DE UTILIDAD PÚBLICA)

 

M E M O R I A

 

Plasmar en un breve espacio la relación de todas nuestras acti­vidades en el pasado año no nos sería posible. Sin embargo, tene­mos la obligación de informar a nuestros lectores, siquiera sea de forma condensada, lo más significativo de lo que fue una larga sin­gladura en nuestra cotidiana lucha en pro de la prevención, informa­ción y recuperación del enfermo ALCOHÓLICO.

El incremento en número de enfermos recuperados por la Asocia­ción en el pasado ejercicio ha sido de un 35,59 por 100 en relación con los 340 asociados con que contábamos al inicio del mismo, por lo que en la actualidad tenemos 461 socios de número, de los que 404 son varones, y 57, mujeres.

Hubo 48 recaídas de personas, que una vez en tratamiento vol­vieron a tomar ALCOHOL, lo que representa un 10,4 por 100 del total. Aquí hemos de hacer constar que entre las personas con re­caídas se han dado casos en los que éstas lo han hecho varias veces durante el transcurso del año, por lo que el índice que marca el tanto por ciento global no es el correcto en cuanto a recaídas individuali­zadas. La participación en estos casos por sexo es del 70,83 por 100 en varones y el 29,17 por 100 restante para las mujeres. Sin embargo, y como reseñábamos anteriormente, entre las 48 recaídas 14 se die­ron entre 11 mujeres, y las 34 restantes, en 27 hombres, lo que arrojaría un índice por individuo en recaídas del 8,24 por 100 sobre el total de enfermos.

Apartado importantísimo a nivel de prevención de la enfermedad ALCOHÓLICA orientada hacia la sociedad en general, muy especial­mente a la infancia y juventud, a los grupos técnicos, profesionales de toda índole, asociaciones de vecinos, etc. Charlas, conferencias y coloquios impartidos en Madrid capital, en la provincia y fuera de ésta, totalizaron durante el año 59 actos.

En relación con el apartado anterior, se desprende que nuestras actividades han tenido un elevado incremento a todos los niveles y que, como decíamos anteriormente, nuestra Asociación y el conoci­miento que de ella se tiene en la vida social, sanitaria y pública de nuestra capital y en el resto de ESPAÑA es notoria y hacen que nuestro auxilio y experiencia sean solicitados constantemente.

Del incremento del problema ALCOHÓLICO en nuestro entorno y como actividad informativa nuestra, es prueba evidente el número de llamadas telefónicas recibidas y contestadas, que se aproximan a las 5.000 (4.984). Han visitado nuestra sede social, en solicitud de ayuda o información, muchas personas, a las que se ha informado, orien­tado y aconsejado en la Asociación para la solución de sus proble­mas en 1.250 casos.

Fruto de este cúmulo de actividades es el movimiento expansivo que la organización está realizando, ya que evidentemente nuestra sede social queda pequeña, ya no da abasto y nos sentimos desbor­dados.

Como complementos necesarios para todos estos trabajos forzo­samente hemos contado con más personal técnico; su asesoramiento es labor importante para la recuperación del enfermo ALCOHÓLICO.

Por ello es imprescindible contar con lo necesario en este aspecto, y afortunadamente la colaboración de más médicos y psicólogos la hemos obtenido. Contábamos en el pasado ejercicio, aparte de nues­tro vocal-asesor médico doctora Pérez Montes, con los doctores Inmaculada Castro y Francisco José Otero y los psicólogos clínicos señoritas Del Olmo y Llorente, así como las señoritas Rosa Rubio y Adela Ortega como asistentes sociales.

Al comienzo del año 1981, la Asociación impartía a la semana ocho grupos de terapia, cinco para enfermos ALCOHÓLICOS y tres para familiares. El 31 de diciembre pasado, estas cifras se hallaban incrementadas: once grupos para enfermos y cinco para familiares. También se imparten dentro de la semana dos reuniones de grupo, con carácter mixto, para jóvenes de uno y otro sexo. De las once terapias para enfermos ALCOHÓLICOS, una es especial para matri­monios con problemas de ALCOHOL, que se imparte los viernes, y dos veces al mes, dos grupos para enfermas ALCOHÓLICAS exclusi­vamente.

De las actividades fuera de nuestras fronteras ya creemos que hemos transformado suficientemente a lo largo de nuestros anteriores Boletines y que una vuelta a enumerarlas en esta Memoria sería una repetición. Bástenos decir que esta actividad reviste una importancia extraordinaria, sobre todo a nivel juvenil, y en general de vital inte­rés en el plano de intercambios de experiencias, conocimientos y prácticas sobre el ALCOHOLISMO en todos sus aspectos. Será una de las actividades atendidas y orientadas a una más estrecha colaboración con la organización IOGT, a la cual nos hemos vinculado.

Normalmente, la sede de nuestra Asociación se mantenía abierta por las tardes todos los días de la semana. Durante todo este año, y gracias a la colaboración de uno de nuestros asociados, vocal de la JD, y otros dos o tres socios más, la permanencia abierta de nuestros locales ha sido de mañana y tarde a diario, y gracias a un equipo de guardia fijo, los domingos y días festivos por las mañanas. De esta forma se ha incrementado el auxilio a familiares y enfer­mos de una forma directa en nuestra propia sede y que ha hecho posible la atención personal a las visitas citadas con anterioridad.

Los números de esta publicación se siguen editando y son enviados a médicos y especialistas, asociaciones y grupos de ALCOHÓLICOS, socios protectores y a cuantos contactos internacionales tenemos repartidos por el mundo. Aprovechamos estas líneas para desde ellas instar a nuestros asociados, amigos y lectores a que se animen y sean colaboradores del Boletín, enviando ideas, vivencias, proyectos, etcétera, con el fin de inculcarle amenidad al mismo.

En el aspecto cultural tenemos que reseñar la ampliación en el capítulo de excursiones, habiendo observado con interés que esta ac­tividad de convivencia y esparcimiento ha sido recibida con enorme entusiasmo, lo que motivará su ampliación en el futuro.

No todo han de ser noticias enfervorizantes en relación con nues­tra problemática; también hemos tenido que superar baches y con­tratiempos, no todos ellos agradables. Tuvimos que enfrentarnos a un intento de desahucio por parte de la propiedad de la finca, y esto no hubiera pasado de ser un contratiempo más si no hubiera sido por la incidencia del mismo. Para proceder a este desalojo, la propiedad presentó al juicio tres testigos, uno de los cuales era un ex asociado que fue tesorero de la Asociación y que incomprensible­mente se prestó voluntario para esta testificación. La incoación del juicio se efectuó a instancia de un antiguo socio protector. La sen­tencia del pleito se dictó a nuestro favor. Los motivos, razones o fines que se perseguían, sólo ellos y Dios lo saben.

La expansión fuera de nuestra capital, como ya hacíamos men­ción en el apartado de charlas y coloquios, como era natural, dio sus frutos. De esta importante actividad ha salido un subgrupo que ya funciona en la vecina localidad de FUENLABRADA, que está a car­go de un vocal de nuestra Junta Directiva y un socio que tiene su domicilio en la misma. También, y como resultado de nuestras char­las impartidas fuera de nuestra provincia, próximamente será dada de alta una delegación de nuestra Sociedad en la ciudad de ALBA­CETE.

Parece que como colofón de esta Memoria sólo nos queda recor­dar lo desagradable y triste, pero no por ello menos cierto y obli­gado. En el curso del pasado año nos abandonaron para siempre –y vaya desde estas líneas nuestro recuerdo inolvidable– nuestros com­pañeros doña Angelines Beilera de Gómez de Merodio, señorita María del Carmen Leste y don Francisco Ferrer Vergara. Desde aquí expresamos a sus familiares, con el sentir de toda la Asociación, nuestra más expresiva condolencia.

Debemos agradecer la colaboración que nos han prestado otras organizaciones similares, organismos oficiales, el Fondo Nacional de Asistencia Social, la International Organization of Good Templars Youth Federation (IGTYF) y la International Organization of Good Templars (YOGT), Sociedade de Ajuda aos Alcoólicos Portugueses (SAAP), a la Prensa, TVE, a la Radio y muy especialmente a Radio Popular de Madrid; a nuestros socios protectores, pues con el apoyo moral y económico de todos han hecho posible el cumplimiento de cuantas actividades hemos reseñado y extractado.

 

Al finalizar esta Memoria tenemos la esperanza dé haber expues­to lo más sucintamente posible cuanto ha realizado en el año 1981 nuestra querida Asociación, esperando seguir obteniendo la confianza de asociados, amigos y lectores, agradeciendo también, cómo no, a los miembros de nuestra Junta Directiva que cesaron la colaboración prestada. Los que quedamos trataremos de superarnos y engrandecer la labor a realizar en este nuevo período.

 

Madrid, febrero de 1982.

LA DIRECCION

 

 

N. de la R. –Este Boletín Informativo rectificará sus errores y presen­tará todas las excusas precisas si se le requiere para ello, pero será requisito firmar la petición con el número de D.N.I y siempre que esté debidamente fundamentada.

 

 

PÁGINAS MÉDICAS

 

La familia del enfermo ALCOHÓLICO (II)

 

Muy interesante resulta el estudio del “condicionamiento psico­lógico del casamiento de los ALCOHOLÓMANOS”. Los ALCOHOLÓMANOS se casan y a su vez fundan una familia cuando consiguen conducirse en la vida libres de las inhibiciones sexuales que a ellos tanto les atenazaban. Esta desinhibición suele presentarse entre las mujeres ALCOHOLÓMANAS antes de ser afectadas por la ALCOHO­LOMANÍA. La desinhibición sexual entre los varones ALCOHOLÓMA­NOS, en cambio, es casi siempre señal de que el sujeto se ha ins­talado en el “nuevo mundo ALCOHÓLICO”.

La personalidad de los sujetos candidatos a la ALCOHOLOMANÍA ejerce la facultad psicológica de represión sobre las pulsiones ins­tintivas propias con un particular vigor. Su conducta cursa preferen­temente por causa de la pasividad.

La esfera sexual de estos sujetos está impregnada, en principio, por las características de represión y pasividad a que me acabo de referir. En consecuencia, lo instintual no puede integrarse debidamen­te con lo afectivo en estos sujetos para formar la estructura erótica, el producto por excelencia de la maduración sexual. Queda estable­cida así una cierta disociación entre el instinto sexual y el senti­miento amoroso. Esta disociación refleja sobre todo un estado de inmadurez psicosexual.

Sobre esta base de la inmadurez psicosexual se entiende perfec­tamente por qué la forma de la vida sexual de los candidatos a la ALCOHOLOMANÍA depende de los estímulos ambientales en una pro­porción anormalmente exagerada. Su plasticidad sexual es, a todas luces, excesiva.

Con la incorporación del sujeto a la esfera de la ALCOHOLOMA­NÍA experimenta una metamorfosis su mundo propio. Aparece un mundo más rico en vivencias, más grato y con una temporalidad más amplia. Cesan las inhibiciones. Es entonces cuando la mayor parte de los varones ALCOHOLÓMANOS se liberan de los temores sexua­les e inician el contacto con lo femenino.

La liberación de las inhibiciones sexuales suele producirse en mo­mentos biográficos distintos entre los candidatos a la ALCOHOLO­MANÍA masculinos y femeninos. Entre las mujeres con una persona­lidad ALCOHOLÓMANA, la supresión de las inhibiciones acontece, por lo general, más precozmente, casi siempre antes de iniciarse la ALCOHOLOMANÍA, a causa de que sobre ellas gravitan las incitacio­nes sexuales ambientales en una medida mucho mayor que sobre los hombres. De aquí que la mayor parte de ellas se hayan casado antes de establecerse la ALCOHOLOMANÍA.

En cambio, la supresión de las inhibiciones en la personalidad ALCOHOLÓMANA masculina no se produce hasta el momento de iniciarse la ALCOHOLOMANÍA. Por ello, entre los hombres prevale­cen con mucho los que se casan una vez instalados en el “nuevo mundo” de las vivencias ALCOHOLÓMANAS. Se puede afirmar con seguridad que muchos de ellos habrían permanecido célibes de no haber suprimido los mecanismos psicológicos represivos con el con­curso del ALCOHOL.

Un traumatismo específico de carácter sentimental figura con una gran frecuencia como motivo inmediato de la entrega femenina al ALCOHOL. Por lo demás, mi experiencia concuerda con las observa­ciones de BROMET y MOOS (1976), de que "los hombres y las mu­jeres ALCOHÓLICOS tienen las mismas características personales básicas y unos modelos de beber unitarios". Así como Marty MANN (1970), cuando dice que "la enfermedad del ALCOHOLISMO afecta a hombres y mujeres de la misma forma, aunque las circunstancias en las que las mujeres beben crean diferencias aparentes".

Jane JAMES (1973) aporta un estudio comparativo entre los sín­tomas ALCOHÓLICOS de los hombres y las mujeres a través de los distintos estadios del ALCOHOLISMO descritos por Jellinek. Entre las características precoces exclusivas del ALCOHOLISMO femenino que figuran en este trabajo ofrecen especial interés las siguientes: la frecuente presentación de contusiones y magulladuras sin explica­ción; el incremento de la bebida ingerida durante los días premens­truales –o, como observa PODOLSKY (1963), comienzan bebiendo para aliviar su tensión premenstrual, entre cuyos síntomas suelen estar presentes la tensión ansiosa, la necesidad pasiva de dependencia y la soledad–; un comportamiento permisivo con los niños, motivado por el sentimiento de culpa. Habría que agregar otro rasgo evidente: que la mayoría de las ALCOHÓLICAS ingieren el ALCOHOL en sole­dad o en la intimidad de sus hogares. WINOKUR y colabs. (1970) ponen de relieve que, en tanto los ALCOHÓLICOS muestran más sig­nos sociopáticos –y más tendencias agresivas–, las ALCOHÓLICAS presentan más trastornos afectivos.

Linda BECKMAN (1975) se lamenta de que el estudio de la mujer ALCOHÓLICA casi siempre se haga comparativamente con el hom­bre ALCOHÓLICO y a la vez se prescinda demasiado de investigar sus diferencias psicológicas con la mujer no ALCOHÓLICA.

BLANE (1968) señala que el dato central del ALCOHOLISMO en las mujeres no es la dependencia afectiva –como a menudo se pos­tula en los hombres–, sino más bien la preocupación de ser inade­cuada e incapaz. Por eso comienza a beber más tarde que el hombre– cuando su falta de autorrealización le conduce a tomar a con­ciencia de que no podrá obtener las promesas de la juventud. Este dato concuerda con el comienzo más tardío del ALCOHOLISMO feme­nino, próximo a edades medias de la vida, y su desencadenamiento por algún acontecimiento situacional (desengaño amoroso, pérdida de un ser querido, etc.). También KINSEY (1966) y WOOD (1966) sugieren que la mujer ALCOHÓLICA tiene una imagen de sí misma distorsio­nada, con una baja autoestimación y un pobre concepto propio. Aun­que los hombres ALCOHÓLICOS tienen también un pobre concepto de si mismos, tal baja autoestimación está aún más acentuada entre las mujeres ALCOHÓLICAS. Este rasgo, a mi modo de ver, no apa­rece de un modo aislado, sino que se acompaña de una fuerte necesidad de dependencia, ya que las personas con muy baja autoestima­ción tratan de apoyarse en los otros para aceptarse más y elevar el concepto de sí mismos.

Algunas veces debe admitirse, siguiendo a WILSNACK (1973), que, si bien la mujer ALCOHÓLICA tiene fuertes motivaciones conscientes de su papel sexual, en su inconsciente prevalece la identificación masculina. Algunas veces adoptan un perfil masculino de conducta, desarrollando sobre todo fuertes tendencias de agresividad e inde­pendencia sobre un fondo de hiperactividad. Tales tendencias mascu­linas inconscientes y los demás rasgos del carácter suelen originar grandes dificultades para la relación interpersonal hombre-mujer, así como para el ejercicio de los tradicionales papeles de esposa y madre.

Con estas condiciones psicológicas, la mujer ALCOHÓLICA suele elegir para partenaire a un sujeto masculino dominante y frío o, si­guiendo el modelo paterno, a un sujeto ALCOHÓLICO.

La unión conyugal entre ALCOHÓLICOS afecta, como es lógico, a una proporción más alta de mujeres ALCOHÓLICAS. Según LISANSKY (1957), el 35 por 100 de las mujeres ALCOHÓLICAS de clase media y el 58 por 100 de clase baja, en contraste con el 9 por 100 de hom­bres ALCOHÓLICOS de clase media, se casan con sujetos ALCOHÓLICOS.

Las consecuencias del ALCOHOLISMO, como señalan BERNER y SOLMS (1963), son más graves en la mujer que en el hombre, por dos razones: porque la ALCOHOLIZACIÓN crónica se instaure más rápidamente y toma un carácter más destructivo, dado que el organismo femenino está peor equipado para metabolizar el ALCOHOL, y porque el matrimonio de la ALCOHÓLICA se rompe más fácil y precozmente que el del ALCOHÓLICO, debido a que el varón de nues­tro medio sociocultural tolera peor el ALCOHOLISMO femenino que la mujer el ALCOHOLISMO masculino.

La figura familiar más estudiada en el campo del ALCOHOLISMO “es la esposa del ALCOHÓLICO”. JAMES y GOLDMAN (1971) siste­matizan los datos existentes sobre ella en estas dos teorías: 1.ª La conducta de esta mujer está determinada por la situación en la que ella se encuentra con relación al ALCOHOLISMO de su marido. Los distintos estadios del ALCOHOLISMO del marido producen en la con­ducta de la esposa unos cambios razonablemente previsibles. Y el ALCOHÓLICO puede usar este cambio de conducta para racionalizar su entrega a la bebida. 2.ª La conducta de la esposa está determi­nada por sus propios trazos de personalidad y favorece el desarrollo del ALCOHOLISMO del marido.

WHALEN (1953), dentro de la segunda teoría, especifica que la mujer que permanece conviviendo con el ALCOHÓLICO más de diez años actúa motivada por una necesidad patológica de su personali­dad, y distingue cuatro tipos de esposas motivadas por diferentes necesidades: la masoquista, la punitiva o sadista, la dominante o controlada y la indecisa.

Lo que está definitivamente descartado es la existencia de un tipo de esposa único. La mayor parte de las esposas de los ALCOHÓLI­COS pueden distribuirse en estos tres tipos: masoquista, dominante y pasiva o indiferente. No se puede resolver con una validez general si la tendencia que da nombre al tipo es primaria o secundaria a la situación familiar presidida por un cónyuge ALCOHÓLICO. Parece, con toda probabilidad, que intervienen casi siempre ambos orígenes. De todos modos, debe reconocerse que a lo largo de años de con­vivencia con un ALCOHÓLICO, a toda mujer, incluso a una de per­sonalidad equilibrada, "una mujer de cabeza", resulta muy difícil mantenerse libre de deformaciones psicológicas.

Durante cierto tiempo se contempló a la compañera del ALCO­HÓLICO como una víctima del destino. Luego se comenzó a matizar más y se apreció que la supuesta víctima era algunas veces parcial­mente consentidora y llegaba a respaldar la ocultación de las falsas negativas de recaídas aducidas por su cónyuge. Y finalmente, se profundizó más en esta senda y se advirtió la presencia de motiva­ciones de dominio y hasta de sadismo en algunas de ellas.

Es muy frecuente que la mujer del bebedor ALCOHÓLICO tenga más edad que él y adopte una conducta de sobreprotección mater­nal, de impronta dominante y castradora, que perjudica notoriamente a la personalidad del cónyuge, relegándolo a un papel subalterno o provocando una inversión de papeles.

Abundan las esposas que adoptan conductas de abierta compli­cidad con el ALCOHOLISMO de sus maridos o que lo estimulan in­directamente con sus comportamientos punitivos o criticistas. Como sugieren WARD y FAILLACE (1970), algunas de estas esposas son afectadas por trastornos psíquicos cuando el marido se mantiene so­brio y avanza en su plan de curación, y ello a pesar de sus protestas de que la curación del marido es su único deseo. Con estas postu­ras se favorece la presentación de recaídas. Algunas veces es la propia esposa quien proporciona al sujeto ALCOHÓLICO el primer vaso de ALCOHOL.

WATZLAWICK y otros (1967) hablan a este respecto de "relacio­nes complementarias patológicas" cuando la conducta provocativa de la esposa u otra persona constituye el mantenimiento del ALCOHO­LISMO de un sujeto del que se sirve para satisfacer indirectamente ciertas necesidades personales. También pudiera hablarse de acopla­mientos sadomasoquistas nutridos por sentimientos ambivalentes.

En esta trama familiar, profundamente ambivalente y conflictiva, los hijos forman un grupo compacto con la madre en contra del padre ALCOHÓLICO. El padre se vuelve así un personaje cada vez más extraño y lejano a la familia, un forastero dentro del hogar que hierve en hostilidad contra los propios hijos.

Unas familias sacrifican al ALCOHÓLICO y otras son sacrificadas por él. Con frecuencia inciden ambos influjos. La figura de la esposa actúa muchas veces como un factor mantenedor y agravante del AL­COHOLISMO masculino.

Vamos a estudiar brevemente ahora las complicaciones y las con­secuencias familiares del ALCOHOLISMO, comenzando con el tema de "la desintegración de los hogares fundados por ALCOHOLÓMA­NOS". Los datos de desintegración familiar se sistematizan en esta progresiva escala:

-      Desajuste familiar.

-      Separación conyugal.

-      Disgregación familiar.

-      Degradación familiar.

En tanto el desajuste familiar representa el tipo de complicación familiar de grado leve, la separación, la disgregación y la degradación integran la complicación familiar de grado grave.

Son de resaltar sobre todo estos dos puntos:

1.º   La existencia de complicaciones familiares en el 94 por 100 de nuestros enfermos.

2.º   La presentación de estas complicaciones con un grado grave en el 24 por 100 de nuestros enfermos.

(Continuará en el próximo número del Boletín, en el que se tra­tará de “La morbilidad psiquiátrica entre los hijos de los ALCOHÓ­LlCOS”.)

 

LUCHA ANTIALCOHÓLICA DE CARITAS

DE ANDALUCIA

 

De El Correo de Andalucía, periódico sevillano, copiamos íntegro un ar­tículo publicado el día 4 de febrero del año en curso y que dice así:

 

NUEVA CAMPAÑA DE CÁRITAS CONTRA EL ALCOHOLISMO

EN ANDALUCIA

 

Cáritas de Andalucía, ante el gravísimo problema que supone el que en nuestra región existan 500.000 alcohólicos y el que el 25 por 100 de los niños de diez a catorce años se encuentren en una fase prealcohólica, ha iniciado una campaña para tomar medidas amplias y coordinadas para la curación del enfermo y para una prevención ante el casi seguro aumento de enfermos por el abuso del alcohol. La obra de Cáritas, basándose en un es­tudio realizado sobre el tema, apele a todos los organismos y entidades in­teresados, al tiempo que ha proyectado una serie de objetivos de concien­ciación y puesta en práctica.

 

Teniendo en cuenta que el alcohólico no es un vicioso, sino un enfermo, que sólo nunca podrá dejar de beber y que su solución definitiva está en su integración en el grupo terapéutico previo tratamiento de desintoxicación, Cáritas aboga, por una parte, por dar a conocer la magnitud de los enfer­mos, y por otra, concienciar a la población y organismos competentes para su prevención y tratamiento adecuado. Igualmente pide, en el aspecto político, la reforma de las leyes, así como una política de apoyo a los enfermos. Solicitan la colaboración en la creación de unidades de atención a alcohó­licos y sus familias, que pueden ponerse en funcionamiento con ayuda de Sanidad, corporaciones y desde cualquier asociación o entidad pública o pri­vada.

 

Para ello se cuenta con dos medios muy concretos: el equipo colaborador de Caritas y los medios de comunicación normales: Prensa, radio y televi­sión. Las actividades a realizar van desde la difusión de la problemática a través del profesorado, charlas del equipo médico colaborador, publicaciones específicas sobre el tema hasta cuñas y entrevistas radiofónicas.

 

En esta campaña iniciada ahora, Cáritas hace tres apartados muy claros en los síntomas progresivos del alcoholismo: la fase preliminar, la fase cru­cial y la fase crónica. Terminando con estos censales: "El alcohol es una droga dura que crea dependencia." "El enfermo alcohólico contagia a sus familiares más próximos su angustia, su inestabilidad emocional y su falta de serenidad." "Hay esperanzas de recuperación; lo que más importa es prevenir."

 

Desde estas líneas felicitamos y alentamos a Cáritas andaluza por su altruista y benéfica labor, y a cuantos organismos, sociedades, centros culturales, médicos y asistenciales, así como a las personas particulares que se preocupan por el problema ALCOHÓLICO y tratan de evitar que la in­terrogante reproducida a continuación llegue a ser afirmativa.

 

¿ Cuatro millones de

Alcohólicos en España?

 

 

En este momento podemos afirmar que no; pero al ritmo que lleva el aumento de enfermos ALCOHÓLICOS, ¿lo afirmaremos dentro de pocos años? Si se sigue publicando propaganda de bebidas ALCOHÓLICAS como la que reproducimos a continuación, posiblemente lo aseveraremos.

 

 

Esa copa en mano de mujer es una llamada al consumo de ALCOHOL por la población femenina y, por ello, una incitación al aumento del número de ALCOHÓLICAS. Ya tenemos tres cuartos de millón y ésta es nuestra pregunta: ¿Es que tratamos de completarlo?

 

Sigan con su propaganda; los negocios, para prosperar, la necesitan, pero no hagan apología del ALCOHOL para que lo consuman las mujeres. Ellas, en primer lugar; y todos, a continuación, lo agradeceremos.

 

LAS MENTIRAS DEL ALCOHOL (V)

 

Extracto del capítulo IV, titulado El ALCOHOL no ayuda a la digestión.

Mentir siempre, escribe J. Renach (Contre I'ALCOOLISME), es uno de los caracteres propios del ALCOHOL. Todas las partes que en el organismo invade están convencidas, digámoslo así, que desempeña una labor contra­ria a la que verdaderamente realiza: ilusión particularmente peligrosa, por­que el primer efecto, producido casi mecánicamente, confirma o parece con­firmar las promesas. Dice al estómago: yo acelero la digestión, y lo que hace es entorpecería y retardaría.

Momentáneamente, ciertos licores llamados digestivos, tomándolos des­pués de comer, quitan el sentimiento de molestia que acompaña a toda digestión perezosa. Es cierto. Pero el fenómeno consiste tan sólo en la para­lización de la sensibilidad. Realmente, la digestión se ha paralizado. Se necesitarán algunas horas para que el entorpecimiento causado por el ALCOHOL desaparezca. Lo cual, repara Tripier (La Vie et la santé), "antes de haber sido observado directamente, podía haberse previsto teniendo en cuenta la propiedad al ALCOHOL reconocida de interrumpir las fermenta­ciones".

Hasta concediendo que la acción cáustica del ALCOHOL, análoga a la de la pimienta o de la mostaza, contrayendo las paredes musculares del estó­mago, facilita el trabajo de este órgano, sólo se producirá efecto útil con muy pequeña dosis, y aun eso, escribe Baudrillard (Histoire d'une boutelle), "usándolo raramente o, mejor dicho, por excepción. Bajo la acción de las copitas tomadas después de cada comida manifiéstanse especiales pertur­baciones del estómago, quedando gravemente alterada la mucosa, así como los jugos que segregan, de suerte que el uso habitual del ALCOHOL como digestivo trae infaliblemente o el abarquillamiento del órgano o la dispepsia, cuyos signos más notables son las náuseas, sobre todo por las mañanas, la pérdida del apetito, la lentitud de las digestiones, etc.".

En un artículo del doctor W. Coroleu hemos leído que "los licores finos obran maravillas en los estómagos de los dispépticos". No es eso ni ordi­nario ni frecuente. Muy de otro modo, el gran número de dispépticos que en nuestros días se ve atribúyenlo los médicos al uso del ALCOHOL. "Si de la alimentación diaria se le suprimiera radicalmente –dice uno de ellos, Legrain (Un fléau social)–, el 50 por 100 de las dispepsias se acabarían."

De todas las excelencias que al ALCOHOL falsamente se atribuyen, una de las que más se han creído es ésta: que ayuda a la digestión. Los sabios, no obstante, cada día pronunciándose con más claridad, decisión y energía contra los engaños de las bebidas ALCOHÓLICAS, van desilusionan­do e instruyendo a las muchedumbres.

Una autoridad tan indiscutible como don Santiago Ramón y Cajal escri­bió en un trabajo acerca del “uso del vino en las comidas”: “Se ha creído por muchos, y en esta ilusión vive todavía la generalidad de las gentes, que el vino es un gran alimento y a la vez un poderoso estimulo de las fuer­zas digestivas, pero la ciencia va demostrando que tales excelencias son mera ilusión.”

Poderosa razón contra la acción digestiva de las bebidas ALCOHÓLICAS es también que una parte del ALCOHOL dentro del tubo digestivo se trans­forma en ácido acético y acetatos, lo cual se comprende teniendo en cuenta que en el estómago existen esporos del "mycoderma" del vinagre.

El ALCOHOL obra en el estómago como verdadero cuerpo extraño. Es allí un estorbo, en lugar de una ayuda.

Como muy bien anota V. Amat (Higiene de las bebidas), el estómago "gas­ta sus fuerzas en la digestión del líquido ingerido". De manera que éste, lejos de ayudarle a digerir las demás sustancias, le crea dificultades para ello.

El doctor Bienfait da tres razones de cómo el ALCOHOL, en cualquier forma que se tome, no ayuda a la digestión: primero, porque la excitación que origina impide el buen funcionamiento de los músculos estomacales; segundo, porque después de haber irritado las paredes del estómago las anestesia, y tercero, porque estorba la acción del jugo gástrico.

Lejos de aprovechar el ALCOHOL para la digestión, le es dañoso, per­judicando al órgano de la misma; pues, en advertencia de Vulpian (Les vaso­moteurs), determina alteraciones, pasajeras o durables, en las células de las glándulas pepsiníferas, en los músculos del estómago y en las paredes del vaso de este órgano.

Sir Henry Holland, miembro de la Real Academia de Medicina de Ingla­terra, agudamente repara que para comprobar cómo el ALCOHOL perjudica a los órganos digestivos y entorpece la digestión no tienen los bebedores más que dejar unos días el vino y observarán en sí propios fácilmente la diferencia.

Fundándose en las experiencias de Richet, según las cuales introducien­do vino en el estómago de algunas personas el ácido clorhídrico pasaba de 1,4 a 3 o 4, concluía Mauriac en su libro La defensa del vino: "Puédese, pues, afirmar que el vino tinto activa la digestión en el estado fisiológico y que es un agente eupéptico." Pero a esto se ha contestado que si el vino aumenta la acidez también disminuye el poder péptico del estómago, lo cual lo hace singularmente dañoso a los que padecen de hiperclorhidria.

En 1916, la revista española La Lectura, a la pregunta formulada en es­tos términos: ¿El uso moderado del vino en las comidas es beneficioso o perjudicial para la salud?, obtuvo, de 76 catedráticos de Medicina, 33 respuestas favorables a su uso, 35 contrarias, nueve indiferentes, cinco favorables a su uso en la infancia y 44 contrarias.

Menos ALCOHOL que el vino tiene proporcionalmente la cerveza. No por ello ha de considerársela menos perjudicial a la función digestiva.

La Academia de Medicina de Bélgica, en un informe oficial al Gobierno, afirmaba que la costumbre de tomar moderadamente cerveza provoca una indigestión especial, y que bebida habitualmente, aun en dosis no exagera­das, predispone al cólico y viene a producir con el tiempo trastornos in­testinales, así como también congestiones del pulmón y de la cabeza, y pedía que "sustituyera el vino a la cerveza en el régimen de nuestros pueblos".

La cerveza, la sidra y el vino natural, no hallándose adicionadas con ALCOHOL ni haciéndose de ellas uso excesivo, se pueden considerar como inofensivas, escribe Adolfo Coste (ALCOOLISME au épargno), es sólo rela­tivamente..

Aquí termina el capítulo IV de la obra que estamos tratando, editada en al año 1917, cuando aún se discutía si existía o no el problema ALCOHÓ­LICO. En aquella época, el tanto por ciento de ALCOHÓLICOS estaba por el cinco y pico. En la actualidad lo tenemos en el 12, y a pesar de ello se escribió en una revista de mucha circulación-ya no se publica-lo siguiente:

 

LA CERVEZA, ESE ALIMENTO DESCONOCIDO

 

Los dioses de la antigüedad se refrescaban las fauces con una bebida que estaba considerada como algo extraordinario: la ambrosía. Pero, ¡oh decepción , la ambrosía (...) Pero ¿por qué buscar tan lejos, en las nubes del Olimpo, una bebida que sea a la vez agradable al paladar y llena de virtudes teniendo en nuestros días la cerveza?

¿Qué veis en un vaso de cerveza? Una bebida rubia –o morena– coronada de espuma, que quita la sed en verano como en invierno y cuyo sabor varía según los gustos: aquí, amarga; alía, más dulce; acullá, entre dulce y amarga. Poco ALCOHOLIZADA, es una bebida familiar por excelencia. Y probablemente termina aquí vuestro conocimiento de la cerveza.

Pues bien: en esta bebida, que se obtiene (...), y en la levadura de cer­veza encontraréis otras muchas riquezas: principios energéticos tales como proteínas totales, proteínas coagulables, peptonas, azúcares, dextrinas y maltosas; minerales en abundancia, como fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre; oligoelementos como cobre, manganeso, cinc y aluminio; vitaminas B1, B2, B6 y PP, así como ácido pantoténico y, por supuesto, agua.

Como dice H. G. en su libro Cerveza y salud, el valor dietético de esta bebida es inmenso. Es un verdadero alimento que tiene la preciosa cuali­dad de ser rico en calorías y en sustancias energéticas y no contiene gra­sas. Los elementos minerales, como el azufre, el fósforo, el potasio y el magnesio, son indispensables al equilibrio biológico, y la cerveza es uno de los alimentos que más tiene. Los oligoelementos, por su parte, son indis­pensables (...).

Hemos calificado de alimento a la cerveza; lo es, efectivamente. Un vaso de unos 40 centilitros equivale en valor nutritivo a 95 gramos de carne magra de vaca, o a 248 gramos de bacalao, o a 50 gramos de pan. La cer­veza es, pues, una bebida comparable a la leche. Perfectamente digesti­ble (...).

¿A quién hay que aconsejar que beba cerveza? A los adolescentes (...), a los que han perdido el apetito (...), a los convalecientes en general, a los anémicos, a los viejos (...). Unos encontrarán en la cerveza las sustan­cias básicas que han de reponer, otros renovarán las fuerzas (...).

Por su acción calmante, la cerveza es una bebida indicada para los estó­magos delicados y las personas que padecen estreñimiento, pues ya sabe­mos lo que influye el sistema nervioso en el sistema digestivo (...).

Desde hace siglos se tiene en cuenta la acción diurética de la cerveza, superior a la del agua, debido a las resinas de lúpulo. En este aspecto de­bería aconsejarse como bebida desintoxicante, no sólo a quienes trabajan demasiado, sino también a las personas que padecen celulitis (...).

También hace mucho tiempo que se aconseja la cerveza a las mujeres encinta o criando (...). Es de notar también que la cerveza estimula la secreción láctea (...).

No acabaríamos nunca de enumerar las propiedades beneficiosas de la cerveza en otros dominios: dermatología (...), hepatología (...), reumato­logía...

¡Cuántas virtudes en un vaso coronado de espuma!

 

Justo es reconocer el poder refrescante, euforizante, embriagante y ali­mentario de la cerveza. De todas las bebidas ALCOHÓLICAS, posiblemente es de las más inofensivas, pero de esto a glosar y hacer apología de su consumo lo separa un abismo. La cerveza contiene, aparte de porciones microscópicas de productos medicinales y alimenticios, una no desprecia­ble cantidad de ALCOHOL, causa por lo que no es conveniente exaltarla con tanto fervor.

Los 40 centilitros que cita el articulista comportan –sin contar las pe­queñísimas dosis de productos medicinales– unos 2,5 gramos de proteínas, frente a los 18-20 que contienen los 95 gramos de carne de vaca. Respecto a las calorías, hemos de reconocer su similitud –180-190– con la particu­laridad que las de la carne son alimenticias y las de la cerveza, aparte de no serlo, pueden conducir a un incipiente ALCOHOLISMO.

Referente a las recomendaciones que indica sobre quién debe beber cer­veza, le remitimos a una noticia publicada por ABC en fecha reciente sobre las mujeres que consumen bebidas ALCOHÓLICAS. Dice así:

 

MADRE CONDENADA POR DAR A LUZ UN NIÑO ALCOHOLIZADO

 

Ottawa (DPA]. –Un juez canadiense sentenció que una madre que bebe ALCOHOL durante el embarazo se hace también culpable de mal trato físico contra un niño nonato, y dictaminó que el feto debió haber sido protegido por las autoridades según las leyes canadienses de protección de la in­fancia (...).

La mujer, que rehusó someterse a tratamiento antiALCOHÓLICO y tiene ya otros hijos que nacieron dañados por el ALCOHOL, llegó al momento mismo del parto en estado de completa ebriedad y dio a luz una criatura que presentaba síndromes ALCOHÓLICOS, prácticamente condenada a ser un impedido mental.

 

Un poeta satírico, Maese Pérez, publicó en el periódico Arriba algo en broma sobre el poder nutritivo de la cerveza. Lo titulaba:

 

CERVEZA Y VITAMINAS

 

Dos sabios belgas, tras cuidadas, finas pruebas de delicada sutileza, han demostrado que hay en la cerveza un complejo feliz de vitaminas. Aseguran que tiene proteínas y tuvieron también la gentileza de decir: Con dos litros por cabeza no tienen que tomar más medicina. Sin embargo, este hallazgo preeminente puede dar ocasión a que frecuente­mente se llame a la taberna "clínica", y que también se llame sin empacho a aquél que de cerveza está borracho portador de la trompa vitamínica.

 

"IN MEMOPIAM"

 

DON DANIEL LUIS SÁNCHEZ ALONSO

falleció en Madrid,

el día 28 de enero de 1982,

a los 66 años

y a los 20 de abstinencia

 

Miembro Promotor. Socio Fundador. Vocal de la primera Junta Directiva de Fundación. Vocal de la Junta Directiva en 12 Ejercicios.

Desde este Boletín Informativo no podemos dejar de recordar a quien siempre estuvo en la brecha. Veterano indispensable en tantas terapias de grupo; consejero impenitente; amigo de todos, nuevos y antiguos; ejemplo indiscutible en la abstinencia; recordador sempiterno de los acosos y traiciones de nuestro enemigo común "EL ALCOHOL".

No... DANIEL, no podremos dejar de recordarte.

Los que no estuvimos contigo en el último viaje, estaremos aquí con "tú" recuerdo. Que nos servirás de ejemplo y que el nombre de DANIEL se repetirá con respeto.

DANIEL será en nuestra memoria pasado, presente y futuro inolvidable.

 

LA ASOCIACIÓN

 

FICHAS INFORMATIVAS SOBRE ALCOHOL Y ALCOHOLEMIA (VI)

 

LA EMBRIAGUEZ

La embriaguez, la borrachera, es una INTOXICACIÓN ALCOHÓLICA AGUDA.

La embriaguez es un hecho muy común y conocido en nuestra cul­tura, aunque sus riesgos y peligros para la persona y para la colecti­vidad sería necesario valorarlos más.

Numerosos accidentes de carretera o de trabajo, e incluso domés­ticos, ocurren durante las primeras fases de la embriaguez. Las con­ductas de violencia que van desde riñas hasta homicidios se dan en estados de intoxicación aguda en personas que son enfermas alcohó­licas o que no le son. El deterioro de las relaciones personales que puede provocar es evidente, a pesar de la gran tolerancia social que hay para la embriaguez.

Cuando se bebe una cantidad demasiado grande de bebidas alcohó­licas en poco tiempo, el alcohol que estas bebidas contienen pasa rápidamente a la sangre y desde allí se difunde a les tejidos del or­ganismo.

El alcohol que llega al cerebro actúa sobre éste y desorganiza su funcionamiento, produciendo los signos y los síntomas de la embria­guez.

Una misma cantidad de alcohol puede dar lugar a alcoholemias muy diferentes en la misma persona, según que sea tomada en ayunas o durante una comida, rápida o espaciadamente, y, por tanto, puede tener efectos diferentes.

Las circunstancias del momento y la sensibilidad individual influ­yen también en los efectos del alcohol. La fatiga, la emotividad, las intoxicaciones, entre ellas las producidas por medicamentos tranquili­zantes o excitantes o de otra clase, el ayuno, la menstruación en las mujeres o el embarazo aumentan la sensibilidad al alcohol.

Hay personas que pueden tener una intoxicación aislada o muy es­porádicamente, pero otras personas las tienen con mucha frecuencia. Cuando son únicas o aisladas, los efectos serán tanto más evidentes cuanto menos habituada a beber esté la persona.

Como resultado de la acción del alcohol en el cerebro aparece:

Aumento de la euforia, de la despreocupación, de la temeridad y de la agresividad.

Disminución de la vigilancia, de los reflejos, del campo visual y de las facultades mentales.

El alcohol en pequeña cantidad excita las células nerviosas, en ma­yor cantidad las deprime. Por eso está clasificado entre los agentes de­presores del sistema nervioso central.

 

 

La embriaguez tiene distintos grados: desde un grado poco aparente de alarma hasta el grado máximo, que puede llegar a la muerte. Se puede dividir en cuatro fases:

 

PRIMERA FASE

En el grado menor, la persona está eufórica (a veces, deprimida) y locuaz. El estado de ánimo está exaltado y la persona se siente fuer­te y segura de sí misma; el cansancio, la fatiga y las limitaciones de cada persona no desaparecen, pero sí desaparece el propio conoci­miento de ello. Los reflejos le parecen a la persona más vivos que nunca, pero en realidad el tiempo de reacción está alargado y la coor­dinación mano-ojo ha disminuido. Estamos frente a una progresiva pér­dida del control de la corteza cerebral, la parte más evolucionada en las especies animales, la parte que distingue al hombre de las demás especies, la que le permite conocer y modificar el medio. Esta acción excitante es el resultado del bloqueo de los mecanismos cerebrales que frenan o retardan los impulsos. Esta fase se da entre unas cifras de alcoholemia que van de 0,5 a 0,8 g./litro. Esta alcoholemia se al­canza tomando en ayunas una personas de 75 kilos un litro de cerveza o tres cuartos de litro de vino corriente de 12 grados, y se alcanza ya a la media hora de ingerir la bebida.

Con alcoholemias inferiores a 0,5 g./litro, los efectos del alcohol pueden resultar inaparentes, pero éste ya actúa sobre el sistema ner­vioso central.

 

SEGUNDA FASE

En la embriaguez más avanzada, los reflejos están más alterados, los movimientos más torpes, la excitación conduce a un comporta­miento más peligroso, la locuacidad se hace incoherencia verbal, la persona canta o grita, discute o pelea, toma iniciativas impulsivamente. Este estado se corresponde con alcoholemias entre 0,8 y 1,5 g./litro, que se alcanzan tomando en ayunas sobre litro y medio de vino de 12 grados o sus equivalentes en alcohol contenido en otras bebidas.

 

TERCERA FASE

Si progresa la embriaguez porque continúa la ingestión, el com­portamiento sigue siendo peligroso, la persona tiene dificultades de equilibrio, anda titubeando o pierde la estabilidad y cae, la vista está nublada hasta llegar a la visión doble, la sensibilidad disminuye. Puede haber vómitos; la conducta se altera cada vez más profundamente hasta llegar a ser psicótica. Esta fase se alcanza con concentraciones en sangre entre 1,5 y 4 gramos de alcohol por litro, que se logran con dos o tres litros de vino de 12 grados en ayunas o sus equiva­lentes.

 

CUARTA FASE

Zona de riesgo mortal. Si la ingestión continúa y la alcoholemia sobrepasa los cuatro a cinco o más gramos de alcohol por litro de sangre se alcanza el grado mayor de embriaguez, la persona se des­ploma y cae y entra en sueño comatoso, llegando incluso hasta la muerte.

Por supuesto, una persona puede embriagarse más o menos pro­fundamente si bebe suficiente cantidad de alcohol, aunque no lo haga en ayunas.

Por otra parte, no hay que confundir la embriaguez o intoxicación alcohólica aguda con el alcoholismo, que es una intoxicación crónica.

 

 

 

LA JUVENTUD INFORMA

 

No, señores, no. No pretendo sentar cátedra; tan sólo expresar puntos de vista que nos son comunes a todos, pero no todos somos conscientes de ello; que hasta en el reino del consumo: los Estados Unidos, existen los problemas, pero ¿quién los crea?

Todos estamos influenciados por los condicionantes, la psicología del mercado; compramos por comprar, pero no necesitamos hacerlo. Nos la­van, nos conminan y qué mejor solución que empujarnos al consumo de falsos euforizantes y depresores, los cuales siempre llevan al mismo lugar: la destrucción orgánica, física y moral de nuestro cuerpo, nuestra “máquina de consumo”. Todos podemos ver imágenes y músicas que nos inci­tan, que nos recuerdan palabras tales como "PURA CASTA", "EL TORO", o tan simple como un CABALLO BLANCO nos recuerdan tal cosa para el ape­ritivo, y los domingos, tras el café, carrusel deportivo..., las copas de..., sin darse cuenta de que hay muchas personas que "hacen" todos los días aperitivo" y "carrusel deportivo" y que realmente son los consumidores.

Hoy día el mundo ha cambiado. Se vuelve a la vida natural, al "footing", al paseo, a la nutrición equilibrada, vegetales, salud, longevidad, pero no existe una adecuada información. Bueno, no seamos derrotistas, espere­mos; pero antes rompamos lanzas en nuestro favor, seamos consecuentes. Si hacemos leyes para reducir el consumo, hagamos "policy" como dicen nuestros colaboradores internacionales, controlemos esas leyes. Sí, prohí­ben la publicidad de bebidas ALCOHÓLICAS superiores a 20 grados, pero no prohíben utilizar las mismas imágenes, lo que nos lleva al consumo de esas bebidas y no a las nuevas que anuncian, porque tenemos "in mente" secuencias de toros y caballos, de paraísos tropicales, anunciando vinos y refrescos; pero ¿realmente nos incitan a consumir eso que anun­cian ahora? Rotundamente, NO.

Y no sólo es aquí; en el país más consumidor del mundo vemos cierta timidez, al igual que en el nuestro, de informar a las gentes. Todos pode­mos ver en una cosa tan comercializada como el tabaco americano una notita que dice: "El cirujano general ha determinado que el humo del ta­baco (...) es peligroso."

Quizá el leer lo que líneas abajo escribo haya sido lo que me ha deter­minado a presentar esta colaboración. Es la información al público del riesgo que se corre en el consumo de tal o cual artículo. Por ello me permito copiar el texto aplicándolo al ALCOHOL. Más o menos, el aviso estaría redactado así:

"Precaución: el cirujano general ha determinado que el consumo de bebidas ALCOHÓLICAS puede causar serios defectos. El ALCOHOL puede incluso afectar la habilidad en la conducción, crea dependencia o adicción y puede contribuir a otros muchos y mayores daños en la salud."

Seamos reales; informemos utilizando-como dicen los americanos-al cirujano general o al pato Donald, pero informemos, y no en letra pequeña o en publicaciones particulares, sino a todos y para conocimiento ge­neral.

Esta labor, que es de todos, la lleva realizando nuestra Asociación alrededor de dieciséis años, informando o al menos tratando de efectuarlo, no siempre con la eficacia deseada, pero con éxito siempre. Por tanto, aunemos nuestros esfuerzos e INFORMEMOS.

 

Ceferino-Ángel Velasco

“Ino”

 

 

INTRODUCCIÓN AL CONOCIMIENTO

DE LA ENFERMEDAD ALCOHÓLICA

 

Quien estas líneas escribe está convencido de que la enfermedad ALCOHÓLICA es imposible erradicarla en su totalidad en tanto exista la escasa información que sobre la misma se imparte, así como lo que hemos dado en llamar "alto nivel de vida" y "sociedad de consumo", en los que se mezclan el buen vivir con la ingesta inmoderada de bebidas ALCOHÓLICAS, lo que da un alto porcentaje de enfermos del mal que nos ocupa, aunque también tiene el convencimiento de que puede ser paliada si con una propaganda eficaz en la que se propugne, no que se prohíba el consumo de bebidas ALCOHÓLICAS –ensayo ya efectuado con resultados negativos–, pero sí que se ilustre a los consumidores de tales productos de los límites en los que se puede beber sin caer en la enfermedad ALCOHÓLICA.

Con ello nos proponemos desarrollar dos ideas fundamentales:

 

1.ª  Crear el menor número de posibles ALCOHÓLICOS.

 

2.ª No herir los legítimos intereses de las personas implicadas en la elaboración y venta de bebidas ALCOHÓLICAS.

 

Al parecer, factores posiblemente antagónicos, pero factibles de llevar a la práctica, incluso haciendo la apología de la producción de las bebidas ALCOHÓLICAS y de su posterior consumo.

 

Veamos la forma de llevar a efecto estos extremos, al parecer insalvables. Para ello hemos de impartir una educación en cuyas asig­naturas no debe faltar, aunque sea en forma somera, la referente al ALCOHOL, al ALCOHOLISMO y a sus funestas consecuencias. Esta asignatura, con las correspondientes gradaciones, debe impartirse desde la educación general básica hasta los estudios superiores.

 

Los niveles a que deben estar sometidos estas enseñanzas son cinco, que abarcan desde el primer curso de EGB hasta el último de la carrera de más extensión.

 

Para la aplicación de estos extremos se tropezará con ciertas di­ficultades, en particular con la juventud estudiantil universitaria, que no se dejará conducir fácilmente por este camino de restricciones ALCOHÓLICAS. Ellos creen saber lo que hacen y nadie debe preocu­parse si beben más o menos, ya que nunca caerán en el ALCOHO­LISMO. Está claro que es una razón, pero no estará fuera de lugar que se informen de los estragos causados en personas de todas categorías, altas y bajas, a las cuales el ALCOHOL llevó a la total ruina moral y material.

 

Y después de este inciso aclaratorio pasemos a enumerar los cinco niveles en que creemos debe ser impartida esta enseñanza sobre el conocimiento general del ALCOHOLISMO y sus consecuen­cias sociales. Son los siguientes:

 

1.º Educación General Básica –En los ocho cursos de que consta, dedicar en la asignatura de "Ciencias" una o dos páginas para glosar las propiedades y ventajas del agua y las bebidas refrescantes sobre las que contienen ALCOHOL, enumerándolas en su contenido, pero sin dramatizar en demasía sobre su utilización, y las consecuencias negativas de su consumo en el crecimiento y desarrollo de la pobla­ción infantil. En pocas palabras, hacer que se formen una clara idea de que el ALCOHOL no contribuye en medida alguna a mejorar las condiciones de vida. Todos estos extremos deben ser estudiados y desarrollados por pedagogos, psicólogos, sociólogos y quizá también por psiquiatras.

 

2.º Bachillerato Unificado Polivalente –De los cinco grupos que estudiamos éste es el más conflictivo, dado que es donde comienza la época de los ensayos para la formación de la identidad indivi­dual. Ya podemos hablar de peligros inminentes a los que se expo­nen si quieren probar lo que con anterioridad les estuvo prohibido: tabaco, bebidas ALCOHÓLICAS y, por último, las drogas. Y es en esta fase de la educación en la que más crudamente se pueden exponer los motivos prohibitivos del consumo inmoderado de dichos productos. Por ello, en los tres cursos de que consta esta etapa de la educación, se deben impartir, a nivel de asignatura, las ne­fastas consecuencias que se derivan del uso inmoderado del AL­COHOL y las drogas, todo expuesto en su máxima crudeza: vidas rotas, hogares deshechos, miserias morales y materiales, etc. No obstante lo expuesto con tan negras tintas, las bebidas ALCOHÓ­LICAS no están proscritas del uso cotidiano; muchas personas be­ben a diario, con cierta mesura, sin caer por ello en el ALCOHO­LISMO. Beber en corta cantidad durante las comidas es generalmente admitido por la mayoría del mundo civilizado. Incluso pueblos cuya religión no les permite beber ningún líquido que contenga ALCO­HOL lo están ya admitiendo, aunque veladamente, en sus costumbres. Por tanto, no es ilícito consumir líquidos ALCOHÓLICOS en las co­midas, siempre que se efectúe con la debida moderación en cuanto a la cantidad y calidad de los mismos, o sea, mínima cantidad y máxima calidad.

 

3.º Curso de Orientación Universitaria y alumnos de universidades laborales.–Todo cuanto se propugna para el grupo anterior es de aplicación en su totalidad en el presente, sólo que efectuándolo con la máxima intensidad. Ya son mayores y tienen personalidad sufi­ciente para que les sea fácil impartir sus conocimientos a más alto nivel. Los primeros, en la Universidad, y los segundos, al incorpo­rarse a los lugares de trabajo, en donde su labor se verá altamente compensada por los frutos favorables que se pueden obtener en el sector de la población más propensa a adquirir-por falta de infor­mación-la enfermedad ALCOHÓLICA.

 

4.º Estudios universitarios en sus diferentes especialidades.–Estos estudiantes son los que han de regir los destinos de España en un próximo futuro. Sólo les pedimos que tomen conciencia de que existen en la actualidad más de tres millones de enfermos ALCOHÓLICOS, entre ellos muchas mujeres –750.000– y un número con­siderable de adolescentes, por lo que cuantas gestiones y estudios se realicen sean convenientemente canalizados para que estas cifras sufran un espectacular descenso y abandonemos ese segundo o ter­cer puesto que poseemos en la tan poco meritoria lista de países que consumen ALCOHOL en exceso. También les hemos de pedir que hagan desaparecer del léxico cotidiano las palabras "borracho" y "vicioso". Las personas que, por las causas que sean, no pueden prescindir del ALCOHOL son unos enfermos envenenados por una sociedad que no supo inculcarles la idea de que el abuso de tales productos les conduciría a tan triste y penoso final. Por tanto, es imprescindible y urgente dictar leyes concernientes a la aplicación de los extremos enunciados en todos los grados de la enseñanza.

 

5.º Personal adulto en general: fabril, campesino, asociaciones de vecinos, sociedades culturales, etc. –Este grupo, mayoritario en la actualidad, es el menos informado sobre los peligros que comporta la enfermedad ALCOHÓLICA. En sus estudios primarios no se impartió enseñanza alguna sobre tal enfermedad, causa que les permite estar convencidos de que bebiendo ALCOHOL y bajo sus efectos son más valientes, graciosos, conquistadores o guapas –según el sexo–, y... para qué seguir, si en la época actual raro es quien no ha pa­sado por tal situación; las fiestas del pueblo, los banquetes de boda o bautizo, las discotecas, las Navidades..., en las que se bebe sin tasa y muchos alcanzan la intoxicación ALCOHÓLICA, que en muchos casos, al repetirse y observar lo "bien que lo pasa", la "gracia que tiene", lo "decidido que es"   en fin, cuantas cosas son necesarias para engrosar las filas de los enfermos ALCOHÓLICOS. Y es a este sector al que creemos peor dotado de información sobre el consumo normal de bebidas ALCOHÓLICAS. No prohibiéndolas, pero sí ilus­trando de cuánto pueden beber sin traspasar las fronteras del AL­COHOLISMO. Para ello, el Ministerio de Sanidad y Seguridad Social (Dirección General de Salud Pública) ha editado unas fichas infor­mativas sobre ALCOHOL y ALCOHOLISMO muy completas en todos sus conceptos sobre tal materia, aunque no sabemos si han sido en­viadas para su distribución al total o parte del personal citado en este apartado. En el presente Boletín se publica una de las fichas, la número V. Las cuatro primeras lo fueron en los anteriores. Nos­otros propugnamos, para una eficiente información de estos grupos, editar un folleto con los principales extremos vertidos en las fichas antedichas, con tirada masiva –cientos de miles de ejemplares– para ser repartidas con profusión en fábricas, talleres, tajos, pueblos, so­ciedades, etc., con objeto de que todo el que sepa leer tenga ideas claras de los peligros a que están expuestos si adquieren la enfermedad ALCOHÓLICA, la cual, una vez adquirida, lo que se efectúa con suma facilidad, es de muy lenta y difícil curación.

 

6.º Sociedades de ALCOHÓLICOS Recuperados, Ex-ALCOHÓLI­COS, ALCOHÓLICOS Anónimos, etc.–Con cualquiera de estos nom­bres, sus componentes son los paladines y cruzados de la lucha anti­ALCOHÓLICA. Con sus conocimientos y experiencias tratan, confor­tan y ayudan a los que por desconocimiento y falta de información cayeron en las garras del ALCOHOLISMO. Sus locales están abiertos a todos cuantos a ellos llegan con el propósito de no seguir en el error y someterse a la curación de tan triste enfermedad. Informan, aconsejan y encauzan, tanto a los enfermos como a sus familiares, de los pasos a seguir para la consecución de estos fines. Al contrario de lo que sucede en otras sociedades y agrupaciones extranjeras, en éstas los socios han de mantener una total sobriedad, dado que se tiene la certeza de la recaída si aquélla no es mantenida en su tota­lidad. Con la Administración sostienen una constante lucha sobre el reconocimiento-no conseguido hasta ahora-e inclusión de la en­fermedad ALCOHÓLICA en la Seguridad Social. Todos están conven­cidos de que al poder dictaminar, sin camuflaje, la enfermedad AL­COHÓLICA, ésta descenderá de forma espectacular, con infinidad de personas recuperadas para la sociedad, lo que llevará el sosiego a multitud de hogares sobre los que se cernía la más triste inquietud e inestabilidad. Sólo cuando todos los extremos enumerados sean llevados a la práctica se podrá manifestar que ha comenzado en serio la lucha organizada en pro de la reducción del ALCOHOLISMO. Y no se emplee en contra de su aplicación el socorrido argumento de la abstención laboral en la clase trabajadora. Cuando no haya inconve­niente en que el médico pueda decir a un paciente, con toda cla­ridad, que “es un enfermo ALCOHÓLICO y ha de someterse a una cura de desintoxicación” habremos llegado a tener encausada la lu­cha contra el ALCOHOLISMO.

 

Y cerramos este largo escrito con un ruego a los vitivinicultores, a los destiladores de bebidas ALCOHÓLICAS y a los que comerciali­zan, distribuyen y expenden estos productos. Es el siguiente: que cuiden con el máximo celo la pureza, calidad y presentación de sus elaborados para obtener un precio elevado en su venta. Conseguire­mos con ello que el bebedor aprecie la calidad de lo ofrecido, sepa aquilatar su valor y beba con moderación, alejándose con ello del ALCOHOLISMO. Sólo nos queda hacer otro ruego: ¡No pongan en su propaganda mujeres bebiendo! Son muy frágiles en sus reflejos, hacen mucho caso de lo que les dicen... y tenemos en España mu­chas mujeres ALCOHÓLICAS.

 

 

 

EL ALCOHOL  Y LA POESÍA

¿ALCOHÓLICO YO?... ¡TURURUI

 

A mi buen amigo Andrés Pé­rez, para que le sirva como pun­tos de meditación.

 

Consuelo del Gallego

 

 

– Si bebes muy a menudo, y cada día un poco más.

– Si buscas en la bebida evadirte del problema tuyo o de los demás.

 – Si al empinar una copa otras le siguen detrás.

– Si el apetito se ausenta y la potencia sexual.

– Si cuando por las mañanas náuseas y temblor te dan.

– Si ya ocultas lo que bebes y niegas lo que bebiste, o no dices la verdad.

– Si tu ánimo es cambiante y sin ALCOHOL en tu cuerpo malhumorado tú estás.

– Si no duermes por las noches o con grandes pesadillas alteras tu des­cansar.

– Si en el trabajo no rindes o bajas en calidad.

– Si tu médico y familia te dicen que la bebida le está sentando muy mal.

– Si notas que cada día huyes más de los demás.

– Si ya no sientes afecto ni por ti, ni por los tuyos, ni por nada en general que no sea echarte un trago, aunque te caiga fatal.

– Si me contestas que a seis puntos o algo más...

– Si rebasas esa cifra con toda sinceridad...

– Ponte a salvo, compañero, que, si no lo eres ya, en camino estás de serlo; echa, pues, la marcha atrás.

 

 

Sevilla, 21 de septiembre de 1981 (festividad de San Mateo).

                                     UNA CENA             Baltasar del Alcázar

                                                                      (Sevilla, 1530-1606).

 

 

En Jaén, donde resido, / vive don Lope de Sosa, / y diréte, Inés, la cosa más brava de él que has oído.

Tenía este caballero / un criado portugués... / Pero cenemos, Inés, / si te parece, primero.

La mesa tenemos puesta; / lo que se ha de cenar, junto; / las tazas del vino, a punto; / falta comenzar la fiesta.

Comience el vinillo nuevo / y échole la bendición; yo tengo por devoción / de santiguar lo que bebo.

Franco fue, Inés, este toque; / pero arrójame la bola: / vale un florín cada gota / de aqueste vinillo aloque.

¿De qué taberna se traxo? / Más ya..., de la del Castillo: / diez y seis vale el cuartillo; / no tiene vino más baxo.

Por nuestro Señor que es mina / la taberna de Alcocer; / grande consuelo es tener ¡ la taberna por vecina.

Si es o no invención moderna, ¡vive Dios que no lo sé!, / pero delicada fue / la invención de la taberna.

Porque allí llego sediento, / pido vino de lo nuevo, / mídenlo, dánmelo, bebo, / págolo y voyme contento.

Esto, Inés, ello se alaba, / no es menester alaballo: / sólo una falta le hallo: / que con la priesa se acaba.

La ensalada y salpicón / hizo fin: ¿qué viene ahora? / La morcilla, oh, grao señora, / digna de veneración!

¡Qué oronda viene y qué bella! / ¡Qué través y enjundia tiene! / Paréceme, Inés, que viene / para que demos en ella.

Pues sus, encójase y entre, / que es algo estrecho el camino / No eches agua, Inés, al vino, / no se escandalice el vientre.

Echa de lo tras añejo, / porque con más gusto comas; / Dios te guarde, que así tomas, / como sabia, mi consejo.

Mas di, ¿no adoras y precias / la morcilla ilustre y rica? / ¡Cómo la traidora pica! / Tal debe tener especias.

¡Qué llena está de piñones! Morcilla de cortesanos, / y asada por esas manos, / hechas a cebar lechones.

El corazón me revienta / de placer; no sé de ti. / ¿Cómo te va? Yo por mí / sospecho que estás contenta.

Alegre estoy, vive Dios; / mas oye un punto sutil: / ¿No pusiste allí un candil? / ¿Cómo me parecen dos?

Pero son preguntas viles; / ya sé lo que puede ser: / con este negro beber / se acrecientan los candiles.

Probemos lo del pichel, / alto licor celestial; / no es el aloquillo tal / ni tiene que ver con él.

¡Qué suavidad! ¡Qué clareza! / ¡Qué rancio gusto y olor! / ¡Qué paladar! / ¡Qué color! / ¡Todo con tanta fineza!

Mas el queso sale a plaza, / la moradilla va entrando, / y ambos vienen preguntando / por el pichel y la taza.

Prueba el queso, que es extremo; / el de Pinto no le iguale; / pues la aceituna no es mala, / bien puede bogar su remo.

Haz, pues, Inés, lo que sueles, / daca de la bota llena / seis tragos: hecha es la cena, / levántense los manteles.

Ya que, Inés, hemos cenado / tan bien y con tanto gusto, / parece que será justo / volver al cuento pasado.

Pues sabrás, Inés hermana, / que el portugués cayó enfermo... / Las once dan, yo me duermo; / quédese para mañana.

 

HUMOR... Y ALCOHOL

 

T.– Buenas tardes. ¿Ha venío mi maestro?

H. –¿Er Cartujo? Vino y se bebió la copa que le dejó usté pagá.

T. –Bueno, pero él...

R. –Le ha dejao pagá a usté otra convidá.

T. – Me lo figuraba yo.

T. – Hay que ve tu maestro con que solemniá bebe. Es muy grande be­biendo. Entra en la taberna y parece que entra en la iglesia.

R.– Yo pensé que era múo, porque nunca habla.

T. – ¡Digo!

T. – Coge el vaso, lo arza en arto, lo mira, lo huele, sopla la espuma, se lo apoya en er labio y... ¡Arza! ¡Hasta verte, Jesús mío! Hombre, por lo bien que lo he hecho me voy a tomar otra copita.

T. –Si viene el Cartujo, no le cobren, que aquí le dejo yo pagá la con­vidá.

(De El Niño de Oro, sainete de José María Granada, Madrid, 1925.)

 

 

 

Lo que se llama "alternar": promover convidadas a petición de parte para subir el módulo de la recaudación, a riesgo de hacer muchos guiños y visajes las novicias refractarias a las bebidas fuertes y de perder la armonía de los jugos gástricos las recalcitrantes en la profesión.