ALCOHOLOFILIA

ASOCIACIÓN DE EX-ALCOHÓLICOS ESPAÑOLES

BOLETIN INFORMATIVO

N. º 12 – 1978

(DE UTILIDAD PÚBLICA)

 

 

JÓVENES EN LA LUCHA CONTRA ALCOHOL Y DROGA

 

En el pasado mes de octubre, concretamente durante los días 9, 10 y 11, hemos tenido el honor de recibir en nuestra sede social a las representa­ciones de las organizaciones juveniles de Francia, Portugal, Suiza y, por parte de esta última, a la representación de la I.G.T.Y.F. europea.

Realmente ha sido un seminario corto, pero no por eso menos fructífero. Tres jornadas de trabajo que nos han llenado de optimismo y que, en un primer intento, el pequeño grupo de jóvenes de nuestra Asociación, anfi­triones de la reunión, ha demostrado a nuestros visitantes que saben tra­bajar, que quieren trabajar y que sus actividades en pro de su propia es­pecie, comenzadas ahora, no van a encontrar término, ya que el enorme problema que reconocemos existente en la generación del mañana, día a día inmersa en el ALCOHOLISMO y en las otras drogodependencias, hace necesario que otras personas como ellos se ocupen desinteresadamente en combatirlo.

Se aprovechó esta reunión internacional –primera de las que esperamos se celebre en ESPAÑA– para formalizar el grupo e iniciar de esta forma su andadura. La base del trabajo es un proyecto internacional iniciado por nuestra Asociación en colaboración con la I.G.T.Y.F. y bajo su patrocinio. En síntesis, es una campaña que se realizará, a nivel internacional, simul­táneamente en ESPAÑA y PORTUGAL, con la participación simbólica de FRAN­CIA y SUIZA. Se trata de lo que nosotros denominamos PROYECTO IBERIA. Este trabajo, de enorme envergadura, está destinado y orientado hacia la juventud y la infancia, tratando con ello de lanzar un alerta y a la vez pro­piciar campañas de divulgación y prevención de la problemática ALCOHÓ­LICA. Como decíamos anteriormente, ellos la van a realizar, y otros jóvenes, otras organizaciones, la van a patrocinar, demostrando de esta forma que la unión hace la fuerza.

Que existe un problema en la juventud española y en la portuguesa de ALCOHOLISMO no lo duda nadie. Pero tristemente es que toda EUROPA se encuentra asimismo inmersa en tan grave epidemia. Según un informe remitido por los Jóvenes Buenos Templarios de FRANCIA, en una encuesta realizada en un gran instituto por el doctor Zourbas, de la Facultad de Medicina de FRANCIA, sobre una base de 1.003 alumnos, repartidos entre 10 clases de segundo de BUP, 13 de tercero y 11 de COU, ¡360 alumnos han tenido contacto con el alcohol de una forma regular! Esto representa más de un 30 por 100 del total de la muestra. La encuesta se realizó en la ciudad francesa de RENNES.

Triste resulta constatar que un 20 por 100 de estos muchachos lo han consumido con la familia; el 70 por 100, con los amigos. La primera borrachera ocurre a los quince años. El 37 por 100 de estos jóvenes fuma y un 20 por 100 mezcla el ALCOHOL, el tabaco y la droga.

¿Por qué todo esto?, nos preguntamos. El 78 por 100 de los alumnos de un instituto de SAINT-BRISUC, el 64 por 100 de los alumnos de RENNES, el 46 por 100 de los trabajadores de un hogar profesional de la anterior ciu­dad y el 32 por 100 de aprendices de un colegio de formación profesional de SAINT-MALO afirman beber para poder integrarse en su grupo; el 26 a 28 por 100, para divertirse, y alrededor del 50 por 100 para permitir una mejor comunicación. Todos estos adolescentes están abocados a una de­pendencia ALCOHÓLICA si no abandonan a tiempo esta costumbre o, lo que puede ser más lamentable aún, esta necesidad.

Aún podemos aportar más datos, cifras y grupos escalofriantes. La pre­sidenta de la I.G.T.Y.F. en Suecia, Eva Onnasjö remite el triste y nada confortante informe:

En AUSTRIA, la media de edad en la que un niño se encuentra con la droga es de doce años. Según la estadística el primer contacto con el AL­COHOL se produce: 5 por 100, desde los seis años; 7 por 100, después de los siete años; 24 por 100, después de los doce años, y 38 por 100, después de los trece años.

En SUIZA este primer contacto con el ALCOHOL se establece así: en los años cincuenta se detectaba entre los diecinueve-veinte años; en los años sesenta, entre diecisiete-dieciocho años; en los años setenta, entre catorce-quince años, y en los años ochenta, entre doce-trece años.

Incluso se añade un dato aún más alarmante: hace años se producían casos de “delirium tremens” en ALCOHÓLICOS de cuarenta a cincuenta años; en la actualidad ya se han dado casos en este país a los veinte años de edad.

También en España se efectuaron estudios sobre el contacto o consumo de ALCOHOL, droga y tabaco por escolares en edades comprendidas entre los siete y dieciocho años. Fueron 28.483 los encuestados en las provin­cias de Almería, Granada, La Coruña, Madrid, Orense y Valencia.

Para llevar a cabo la encuesta se procedió a formar grupos por edades: primero, de siete a diez años; segundo, de once a catorce, y tercero, de quince a dieciocho. Cada uno se desdobló en dos, separando a los varones de las hembras. El número de componentes de cada grupo fue el siguiente:

Grupo primero: varones, 3.420; hembras, 4.032; grupo segundo; varones, 6.840; hembras, 4.140; grupo tercero: varones, 7475; hembras, 2.576. To­tal varones, 17.735; total hembras, 10.748. Total general, 28.483.

Del grupo primero tuvieron contacto con el ALCOHOL 801 varones y 501 hembras; del grupo segundo, 2.966 varones y 1.055 hembras; del grupo tercero, 4.099 varones y 2.071 hembras. Del grupo primero tuvieron contacto con la droga 53 varones y ninguna hembra; del grupo segundo, 165 varones y 97 hembras; del grupo tercero, 1.340 varones y 51 hembras. Del grupo primero tuvieron contacto con el tabaco 651 varones y 469 hembras; del grupo segundo, 1.299 varones y 1.163 hembras; del grupo tercero, 4.355 va­rones y 1.195 hembras.

(Datos extraídos de la ponencia presentada por las Asociaciones de Ex-ALCOHÓLICOS Españoles en el IX Congreso Nacional de ALCOHÓLICOS Re­habilitados de España. Alcoy, agosto de 1980.)

Al cerrar este breve artículo no debemos olvidar a quienes con su pre­sencia hicieron viable este encuentro: por parte de PORTUGAL, el presi­dente de la ASOCIACIÓN DE AJUDA A OS ALCOOLICOS PORTUGUESES (SAAP), excelentísimo señor Major José Baptista Mendes, y la señorita Luisa Vieira, del GRUPO JUVENIL-SAAP; al señor Fritz Ganser, de la INTERNA­TIONAL GOOD TEMPLAR YOUTH FEDERATION, de SUIZA; a la señorita Do­minique Pichot, de la ORGANISATION INTERNATIONALE DES “BONS TEM­PLERS”, de FRANCIA; a nuestro grupo juvenil y a la secretaria general y al presidente de nuestra Asociación.

     Madrid, diciembre de 1981.    EL DIRECTOR

 

 

 

EL ALCOHOLISMO, EN CIFRAS

 

En el último número del Boletín quedamos emplazados para volver a tra­tar el tema, con estas palabras:

“…y si es posible, con la noticia de que el ALCOHOLISMO se aleja de España a un ritmo inusitado en un país que es de los primeros productores de bebidas ALCOHÓLICAS”.

Este tan rápido contacto con nuestros lectores es debido a una noticia publicada en un periódico madrileño, en la cual se afirma que “en España hay más de 150.000 ALCOHÓLlCOS”.

Este es el título; el texto, excluyendo nombres propios y comerciales, es el siguiente:

“Según estimaciones de una investigación realizada por..., la cifra de posibles ALCOHÓLICOS que existe en España está comprendida entre las 150.000 y 300.000 personas. Los resultados de esta encuesta fueron presen­tados por ..., profesor de Psicología Social, en el transcurso de una confe­rencia pronunciada en el Simposio Internacional sobre Análisis Psicosocial y Médico del Consumo de Bebidas ALCOHÓLICAS.

En este Simposio, como ya informábamos ayer, participan por primera vez en España científicos franceses, italianos y españoles, y están repre­sentadas las más diversas profesiones, desde sociólogos a periodistas.

… señaló que el deterioro orgánico, que provoca padecimientos somá­ticos y que supone un consumo alto en extremo y continuado de ALCO­HOL –más de 1.450 litros de vino diarios–, afecta aproximadamente al 0,6 por 100 de la población. La encuesta a que hizo referencia recoge que un consumo elevado –más de tres cuartos de litro de vino al día– afecta, aproximadamente, a 900.000 personas.”

Y ahora, sin ánimo de polémica, pero sí con el deseo de informar, para general conocimiento, que el número de enfermos ALCOHÓLICOS existen­te en España, según estudios de especialistas en ello, supera los tres mi­llones.

Con diferentes datos estadísticos publicados en órganos competentes hemos confeccionado el gráfico que publicamos, con el cual se pretende exponer de manera sencilla datos que indiquen, con una aproximación ra­zonable, el estado en que se encuentra el problema ALCOHÓLICO.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

←Población total: 38 millones

 

 

←Adultos: 28 millones

 

←Consumidores: 21 millones

 

←Dependientes: 14 millones

 

←ALCOHÓLICOS: 3 millones

 

 

 

El anterior croquis se explica por si solo. La cifra de habitantes es real en la actualidad; la población infantil también lo puede ser (10 millones), así como la de abstemios (siete millones). El total de consumidores lo con­sideramos normal, destacando los dependientes no ALCOHÓLICOS (11 millo­nes) y los ALCOHÓLICOS (tres millones).

Para que se comparen cifras veamos la disparidad de criterio con que se cita el número de enfermos ALCOHÓLICOS por distintos medios:

En el periódico ABC, dos millones (1975); El País cerca de tres mi­llones (1976); Servicio de Promoción de la Salud. 850.000 ó 900.000, y po­tenciales, 1.700.000 (1979); Simposio Internacional .... de 150.000 a 300.000, pudiendo afectar a 900.000 (1981).

Hagamos, por hoy, otra pausa en nuestro deambular por el desacordado e incógnito número de presuntos o seguros enfermos ALCOHÓLICOS... y seguiremos en el próximo número.

 

PÁGINAS MÉDICAS

 

La familia del enfermo ALCOHÓLICO (I)

 

Iniciamos en este número el extracto del capítulo IV del discurso de ingreso en la Real Academia Nacional de Medicina del doctor Alonso Fernández. El primero, "Concepto del ALCOHOLISMO y del ALCOHOL etílico", se publicó en el Boletin número 5; el segundo, "Tipos de bebedores ALCOHÓLICOS", lo fue en los números 6 y 7, y el tercero, "La personalidad del ALCOHOLÓMANO", en los núme­ros 8, 9, 10 y 11.

 

La exposición del presente capítulo se referirá preferentemente a la familia de los bebedores ALCOHOLÓMANOS. Tal selección de los ALCOHOLÓMANOS entre la totalidad de los sujetos ALCOHÓLICOS se basa en la concurrencia de dos criterios:

 

1.º  El ALCOHOLÓMANO es la modalidad de enfermo ALCOHÓLICO actualmente más representativo ante la ciencia y la sociedad. Quiero decir que tanto los científicos como los profanos, cuando se esfuerzan en captar las características de los enfermos ALCOHÓLICOS, se representan o imaginan la figura psíquica de algún bebedor ALCOHOLÓMANO.

2.º  Entre los enfermos ALCOHÓLICOS sometidos a tratamiento psiquiátrico prevalecen notoriamente –con una enorme mayoría– los AL­COHOLÓMANOS. Es muy probable que esta misma prevalencia co­rrespondiese anteriormente a los bebedores excesivos regulares. La metamorfosis del tipo de bebedor ALCOHÓLICO prevalente entre nosotros parece obedecer a la nueva inclinación de nuestros patro­nes culturales hacia la tecnocracia, la burocracia, los rendimientos y el consumismo. Se trataría, en definitiva, de una mutación clínica de­terminada por la crisis sociocultural de nuestro tiempo.

Por ambas razones, "el ALCOHOLÓMANO constituye hoy el mode­lo de enfermo ALCOHÓLICO por antonomasia". Quizá merezca la pena tener esta observación especialmente presente en psiquiatría, donde la amplitud y la heterogeneidad alcanzan caracteres extremados en los círculos esquizofrénico, fasotímico y ALCOHÓLICO.

Vamos a seguir la plata de los enfermos ALCOHOLÓMANOS des­de la concepción hasta la tumba sin salir del ámbito familiar.

Lo que conviene dejar bien establecido es que la ALCOHOLOMA­NÍA carece de un determinismo hereditario específico y que el pro­ceso de la blastoforia, formulado por Forel y casi equivalente a la observación popular acerca del precario estado de salud mental de "los hijos de los sábados", resultado de un coito realizado en estado de embriaguez, se encuentra en el sector de lo irreal pintoresco.

La hipótesis de Cruz-Coke (1973) de que la predisposición al AL­COHOLISMO está controlada, al menos parcialmente, por un gen ma­yor o supergén localizado en el cromosoma X, se monta sobre una base fáctica asimismo muy frágil. Parte este autor chileno especialmente de la distribución sexual del ALCOHOLISMO en la población general. Resulta que la herencia de cualquier enfermedad ligada al cromosoma X, cuando el trazo es recesivo, se refleja en una morbi­lidad femenina general igual al cuadrado de la morbilidad masculina general, y algunas veces la diferencia registrada para el ALCOHO­LISMO entre los hombres y las mujeres se atiene a tal índice X:X2. Sin embargo, las profundas variaciones existentes en el índice AL­COHOLISMO femenino:masculino dependen a menudo exclusivamente de los factores transculturales y transhistóricos; en definitiva, factores ambientales.

También aduce Cruz-Coke (1973) la frecuente asociación del AL­COHOLISMO con un marcador genético del mismo tipo, como es la ceguera para los colores tipo azul-amarillo. Pero no puede excluirse la sugerencia referida por algunos autores especializados en esta investigación: que tal ceguera obedezca en los casos de ALCOHOLIS­MO a un condicionamiento adquirido, incluso que tenga un origen secundario a la ALCOHOLIZACIÓN crónica o al trastorno hepático involucrado en ésta.

En cambio, no puede descartarse "la intervención genética indi­recta" en la etiología de algunas modalidades de ALCOHOLISMO me­diante estas dos vías preferentes:

1.ª  La transmisión del síndrome de hiperactividad infantil median­te un modelo de herencia poligénica, que en edades ulteriores con­duciría con frecuencia al ALCOHOLISMO, la sociopatía o la histeria (Morrison y Stewart, 1971; Goodwin y colaboradores, 1975), y que algunas veces puede ser debido al síndrome ALCOHÓLICO embriofetal.

2.ª  La transmisión hereditaria de una disposición al síndrome de­presivo, cuyo trastorno serviría de base –especialmente en las muje­res– para el desarrollo del ALCOHOLISMO (Winokur y colaboradores, 1970 y 1971).

La ALCOHOLOMANÍA adopta a menudo una presentación familiar. El perfil más frecuente de la ALCOHOLOMANÍA familiar viene dado por la transferencia de la ALCOHOLOMANÍA paterna a los descen­dientes masculinos. Pero ello no se deriva de una supuesta herencia vinculada al sexo –como algún geneticista pudiera pensar–, sino que representa el producto de la identificación parcial de un niño con su padre ALCOHÓLICO. Siempre he experimentado una particular ex­trañeza ante esos adolescentes y jóvenes masculinos que detestan profundamente la conducta ALCOHÓLICA del padre y que, sin embargo, a la postre hacen una imitación de ella. He tratado de hacer comprensible esta aparente paradoja psicológica apelando al meca­nismo de la identificación parcial.

Una vez más se confirma aquí que enfermedad familiar no es sinónimo de enfermedad hereditaria. Tal precipitada equiparación ha conducido a voluminosos errores en psiquiatría, donde abundan las enfermedades familiares –como ocurre con la ALCOHOLOMANÍA– que se deben más a la convivencia que a la herencia.

Cuando es la madre la primera persona afectada por la ALCO­HOLOMANÍA familiar cabe pensar que la presentación del ALCOHO­LISMO filiar obedeciera a una génesis biológica intrauterina y no solamente a factores psicológicos de orden convivencial. Está confirmada la fácil penetración del ALCOHOL etílico en la circulación placentaria a partir del organismo materno.

"Existe un modelo de personalidad infantil donde prende la ALCOHOLOMANÍA.” Los niños ALCOHOLÓMANOS potenciales, es de­cir, los niños pre-ALCOHÓLICOS, se distinguen de los demás niños por mostrar un modelo de personalidad cuyo esquema se resume en los extremos siguientes:

1.º  La inmadurez afectiva, en cuanto compendio, sobre todo, de una excesiva necesidad de amor y una intolerancia a las frustracio­nes. En tanto que la intolerancia a las frustraciones y sus productos secundarios (por ejemplo, el apremio de obtener inmediatamente los objetos de sus necesidades, tendencias y deseos) suelen captarse por el observador con relativa facilidad, la excesiva necesidad de amor está sujeta en estos niños casi siempre a un proceso de re­presión psicológica, y por ello no suele traducirse, como parecería lógico, en una conducta abiertamente dependiente.

2.º  La inmadurez emocional, que se manifiesta por unas respues­tas emocionales inadecuadas. La inadecuación de las emociones de estos niños se debe, en la mayor parte de los casos, a una hiper­sensibilidad constante y sumamente agudizada y a una impulsividad esporádica. El niño potencialmente ALCOHOLÓMANO muestra una hipersensibilidad emocional en casi todas las ocasiones, sin que sus intensas tensiones emocionales le conduzcan a actos impulsivos y agresivos más que de tarde en tarde, quizá cuando menos se podía contar con ello.

3.º  La fuerte represión psicológica ejercida sobre las pulsiones y las aspiraciones. El mecanismo de represión constituye el princi­pal baluarte defensivo de estos niños contra una amplia serie de pulsiones, tendencias y proyectos, que tienen la nota común de re­ferirse a objetos cuya conquista se vivencia unas veces como una empresa arriesgada y otras como una empresa inaccesible. El exa­gerado desarrollo a la vez del temor al riesgo y la falta de fe en el logro de los objetivos propios hacen que casi todas las orientacio­nes prospectivas de la personalidad se repriman y que estos niños se muestren pusilánimes, pacifistas, medrosos, desesperanzados y hasta indiferentes o aburridos.

4.º  La prevalencia de las notas de pasividad y autonomía en la conducta. La pasividad es el equivalente externo de la represión ejer­cida sobre la mayor parte de las tendencias prospectivas. Suele sus­tituirse la pasividad por actitudes de evasión cuando sobrevienen situaciones conflictivas. La evasión es uno de los recursos más uti­lizados por estos niños ante situaciones difíciles.

5.º  Actitudes amistosas hacia los demás, pero siempre en un plano comunicativo demasiado superficial. Otras veces, la actitud ante los demás pierde la tonalidad amistosa y queda absorbida por el falseamiento y la insinceridad, la evasión de los contactos huma­nos o la indiferencia más o menos hacia el prójimo. En todos los sujetos ALCOHOLÓMANOS potenciales, el desarrollo de la comuni­cación interhumana adolece a la vez de un déficit y una anomalía cualitativa.

Mis estudios sobre la personalidad infantil pre-ALCOHOLÓMANA han cursado por estas tres vías de investigación:

1.ª El examen retrospectivo de la infancia correspondiente a adul­tos ex ALCOHÓLICOS.

2.ª  La exploración directa de una pequeña casuística de sujetos vistos en la consulta que más tarde se volvieron ALCOHOLÓMANOS.

3.ª  La exploración directa de un amplio número de hijos de en­fermos ALCOHÓLICOS en su condición de ALCOHÓLICOS potencia­les, ya que entre ellos la morbilidad para la ALCOHOLOMANÍA al­canza una cifra muchísimo más elevada que en el seno de la población general, oscilando, según los autores, entre el 35 y el 55 por 100. Los resultados registrados en esta vía investigadora coinciden, en líneas generales, con los obtenidos por Aronson y Gilbert (1963).

Son muy importantes "los influjos familiares directamente ALCOHOLOMANÍGENOS». Entre los miembros de las familias a las que pertenecen los niños que más tarde se volverán ALCOHOLÓMANOS abunda mucho la ALCOHOLOMANÍA. Por eso hablamos de ALCOHO­LOMANÍA familiar.

Entre los familiares de mis ALCOHOLOMANOS encontré una mor­bilidad para el ALCOHOLISMO en una proporción verdaderamente lla­mativa. La mitad de los ALCOHOLÓMANOS descendía de un padre ALCOHÓLICO; el 4 por 100, de una madre ALCOHÓLICA, y el 18 por 100 tenía un pariente ALCOHÓLICO (hermanos mayores, abuelos o tíos casi siempre) incorporado al ámbito familiar.

El influjo ALCOHOLOMANÍGENO ejercido por los familiares ALCOHÓLICOS sobre el niño es doble: por una parte, la vida familiar en contacto con un miembro ALCOHÓLICO, especialmente cuando éste es el padre o la madre, impide muchas veces a los descen­dientes el desarrollo de hábitos comunicativos y la tolerancia a las frustraciones, conduciéndoles, en definitiva, a la formación personal de los elementos propios de la constelación ALCOHOLOMANÍGENA básica; por otra parte, los niños suelen vincularse a los adultos con los que conviven por lazos de identificación estructurantes, tendiendo a adoptar las mismas pautas de conducta que ellos y, por tanto, la conducta ALCOHOLÓMANA.

Cuando el afectado por el ALCOHOLISMO es el padre, lo más frecuente es que el descendiente experimente hacia él sentimientos negativos o ambivalentes. Sobre esta base se agrega algunas veces el desarrollo de una conexión muy especial, llamada «identificación individual parcial». Este mecanismo de identificación parcial conduce al sujeto a tomar del otro sólo un rasgo, generalmente de valor ne­gativo: el acto de beber sin control es el caso que nos ocupa.

La identificación del niño ALCOHOLÓMANO en potencia se refiere otras veces a ALCOHÓLICOS ajenos al ambiente familiar. Según mis datos, el 18 por 100 de los ALCOHOLÓMANOS ha tenido en la infan­cia una relación afectiva profunda con amigos ALCOHÓLICOS.

Sólo el 10 por 100 entre 50 ALCOHOLÓMANOS no había tenido antes de llegar a los veinte años un vínculo afectivo profundo (posi­tivo o negativo) con uno o varios enfermos ALCOHÓLICOS del ám­bito familiar o extrafamiliar.

La distribución categorial y porcentual de los enfermos ALCOHÓLICOS con que se conexionan afectivamente los niños que más tarde se vuelven ALCOHOLÓMANOS es, en mi casuística, la siguiente:

 

–   En el 50 por 100 de los ALCOHOLÓMANOS, un vínculo afec­tivo negativo con el padre ALCOHÓLICO.

–   En el 4 por 100, un vínculo también negativo con la madre ALCOHÓLI CA.

–   En el 18 por 100, un vínculo de índole casi siempre positiva con un miembro ALCOHÓLICO de la familia, que suele ser un hermano, un tío o un abuelo.

–   En el 18 por 100, una relación de amistad profunda con sujeto ALCOHÓLICO ajeno a la familia.

–   En el 10 por 100 carecían de vinculo afectivo con enfermos ALCOHÓLICOS antes de cumplir la edad de veinte años.

 

He aquí ahora las referencias de morbilidad encontradas por mis colaboradores, doctores Polaino y Burgos, entre las familias de en­fermos ALCOHÓLICOS residentes en la comarca de Sevilla:

 

–   Padre ALCOHÓLICO en una proporción global del 28 por 100.

–   Madre ALCOHÓLICA, en el 8 por 100.

–   Hermano mayor ALCOHÓLICO, en el 6 por 100.

–   Pariente ALCOHÓLICO, en el 6 por 100.

–   Amigo íntimo de la infancia afecto de ALCOHOLISMO, en el 8 por 100.

–   Sin conexión afectiva de cierta profundidad con algún enfermo ALCOHÓLICO, en el 44 por 100.

 

 

Las cifras españolas referidas a la morbilidad ALCOHÓLICA entre los progenitores de los hombres ALCOHOLÓMANOS se hallan den­tro de los límites registrados en distintos países europeos: del 25 al 50 por 100 para el ALCOHOLISMO paterno y del 2 al 8 por 100 para el materno.

"En la prevención de la ALCOHOLOMANÍA”, el paidopsiquiatra debidamente informado puede realizar una actividad muy eficaz, con­centrando su atención y cuidados psicohigiénicos sobre dos grupos de niños especialmente predispuestos a la ALCOHOLOMANÍA:

1.º  Los niños que incurren en algún episodio de embriaguez en­tre las edades de nueve y dieciocho años, y que vivencian su em­briaguez sobre todo como una elevación de la potencialidad propia y de la capacidad de comunicación o como una liberación de una situación insoportable.

2.º  Los niños en cuya personalidad se acumulan los rasgos pro­pios de la personalidad pre-ALCOHOLÓMANA.

El ALCOHOLISMO presente en la infancia no siempre adopta la modalidad de la ALCOHOLOMANÍA. Pero sí es cierto que esta mo­dalidad es la más frecuente y además la que presenta mayor afini­dad con la temática de las toxicomanías en sentido genérico, hasta el punto de que puede definirse la ALCOHOLOMANÍA en la infancia como «la única forma infantil de toxicomanía ALCOHÓLICA».

Existe hoy acuerdo general en señalar la conveniencia de pros­cribir con la mayor firmeza el consumo de bebidas ALCOHÓLICAS por debajo de la edad de dieciocho años. Este criterio prohibitivo tan rotundo se basa en estudios biológicos, especialmente metabólicos, sobre el impacto del ALCOHOL en el organismo. Las investigaciones psicológicas sobre el modo de vivenciar los efectos del ALCOHOL y las modificaciones producidas por este impacto en la estructura de la personalidad convergen en prestar su apoyo a la misma conclusión prohibitiva.

 

COMENTARIOS

 

Como tema obligado debemos hacer un breve comentario al X CON­GRESO DE ALCOHÓLICOS REHABILITADOS DE ESPAÑA. De él habla­mos en nuestro Boletín Informativo número 10. No precisábamos el lugar de celebración –porque lo ignorábamos–, pero aun así citába­mos algún punto de MADRID o de su provincia. Así fue; se celebró en la capital de ESPAÑA y, como es costumbre, reunió a ALCOHÓLI­COS, familiares, simpatizantes y técnicos venidos desde casi todos los puntos de la nación.

Al final de este trabajo inserto las conclusiones oficiales elabo­radas durante las jornadas de trabajo del mismo. También se copian las del primer Congreso Nacional, celebrado en Oviedo en el año 1972, observándose que es penoso, decepcionante y triste constatar que en 1981 en este Congreso se llegue a similares conclusiones, necesi­dades y reivindicaciones que las obtenidas nueve años antes por otros ALCOHÓLICOS en Oviedo. Desde entonces, año tras año se viene reclamando, denunciando y apelando, Congreso a Congreso, a diferen­tes Gobiernos, autodidactas unos y democráticos otros, y se han ob­tenido las mismas respuestas: EL SILENCIO en cuanto el resultado y NEGATIVAS ante las buenas palabras. Es quizá lo único salvable de todo el Congreso las conclusiones que se refieren a nuestros téc­nicos. A los que desde los comienzos de nuestra LUCHA nos acom­pañaron codo a codo, y aun así siempre quedarán algunos de éstos fuera, pero con todo, con un pesimismo que nos da la experiencia, veremos cómo estas conclusiones tampoco llegan felizmente al final del camino. Me repito, año tras año, a ministros, presidentes de Go­bierno, a la prensa, radio y televisión, y cómo no, desde hace unos años, a los partidos políticos. En algunos casos, y no en todos, pa­labras, muchas y buenas...; intenciones, magníficas...; hechos, NIN­GUNO.

El lema de este Congreso era LA ATENCIÓN INTEGRAL DEL ALCOHOLISMO EN LAS PRESTACIONES SANITARIAS DE LA SEGURIDAD SOCIAL; a simple vista, un título demasiado largo para su contenido, ya que esta reivindicación ha sido, en los diez Congresos que yo he conocido, la PRIMERA premisa a que se ha llegado en las conclusiones.

Vistos los resultados, pregunto: ¿Merece la pena el esfuerzo co­lectivo a lo largo de todo el año, el gasto individual de acudir a los Congresos, los gastos e incluso las pérdidas económicas que para las Asociaciones organizadoras representa la coordinación de estas jornadas de trabajo? ¿Tiene realmente a nivel nacional una difusión suficiente el problema del ALCOHOLISMO? Por supuesto que en las grandes capitales su difusión diría yo que es pobre o casi nula. ¿No resultaría más práctico y quizá su costo, aun siendo el mismo, más aprovechable si esta reunión se realizara a nivel local por cada Aso­ciación o grupo de ALCOHÓLICOS?

Voy a insistir sobre este último punto de mi comentario. Nunca creo que se ha pensado o nos hemos detenido a estudiar la realiza­ción de estos Congresos en una misma fecha, con unas ponencias iguales –las seleccionadas previamente–, por cada Asociación en sus propias localidades, entre sus propias gentes. Se obtendrían resulta­dos a niveles locales y con arreglo a las necesidades de cada estamento, estudiadas por los propios técnicos que conocen las dificul­tades y problemas de las personas con las que conviven y trabajan.

De esta forma, las autoridades locales, gobiernos civiles, ayunta­mientos, diputaciones y todas las fuerzas vivas, en una palabra, sa­brían del problema que tienen en su propio territorio y quizá de una forma más directa presionarían a los estamentos implicados en estos problemas. Así, de esta manera, y de GOLPE en todos los puntos de nuestra geografía nacional, sabrían del problema ALCOHÓLICO y de la existencia y trabajo de los ALCOHÓLICOS.

Entonces sí, las conclusiones de todos podrían refundirse en una MESA REDONDA, de la que saldrían las verdaderas necesidades y en las que concurrirían las peticiones formuladas en las mismas fechas a las autoridades locales por cada Asociación de ESPAÑA. Pienso que así si se enterarían en los Gobiernos de las nacionalidades, y a través de éstos, nuestras autoridades centrales.

Yo sé que el mero hecho de venir esta sugerencia de quien viene muy probablemente será rechazada a priori. Aun así insisto en que la idea debe ser estudiada, que se sopesen los pros y contras. Y si de ponerla en práctica –a nivel nacional– se trata, si consigue adic­tos, como siempre A.E.E. se pondrá a la disposición de todos sus com­pañeros con todos sus efectivos y bagajes.

 

Madrid, noviembre de 1981.

Rafael-Luis Osete Mula

 

 

LUCHA ANTIALCOHÓLICA

CONCLUSIONES GENERALES DEL X CONGRESO NACIONAL

DE ALCOHÓLICOS REHABILITADOS

 

1.ª Insistir al Gobierno para que, de una vez por todas, la Segu­ridad Social se haga cargo del ALCOHOLISMO con centros apropiados, tratamientos adecuados y asistencia sistemática y normal como para el resto de las enfermedades.

2.ª Formación de técnicos en ALCOHOLISMO en todas las profe­siones –médicos, sociólogos, psicólogos, asistentes sociales, A.T.S., etc.–, puesto que se trata de un problema multidisci­plinar. Asimismo mantener la formación y reciclaje de los mé­dicos de familia y medicina general en esta materia.

3.ª Información sobre el problema del ALCOHOLISMO a la socie­dad española en general y de manera específica a toda la po­blación escolar en las distintas etapas de la educación.

4.ª Exigimos un trato digno para el enfermo ALCOHÓLICO en la asistencia ambulatoria de la Seguridad Social, suprimiendo de una vez para siempre el encubrimiento de la enfermedad ALCOHÓLICA mediante falsos diagnósticos y potenciando la co­laboración con el médico de los profesionales relacionados con el problema para una acción terapéutica integral.

5.ª Coordinar los recursos asistenciales ya existentes en los pla­nos local, provincial, autonómico y nacional, entre los cuales destacamos a las Asociaciones de ALCOHÓLICOS Rehabilita­dos, incluyendo a sus equipos técnicos, dado el alto grado de especialización, experiencia y eficacia probadas a lo largo de todos los años de su existencia.

6.ª Alertar a los partidos políticos, sindicatos, Congreso de Dipu­tados y Senado ante el actual incumplimiento de normas pac­tadas y compromisos adquiridos con los organismos interna­cionales relativos a la salud e incluidos en la letra y espíritu de la Constitución.

 

Madrid, agosto 1981.

F.A.R.E.

 

 

 

Conclusiones adoptadas en el Primer Congreso Nacional de ALCOHÓLICOS Rehabilitados, celebrado en OVIEDO durante los días 13, 14 y 15 de agosto de 1972:

 

1.ª Necesidad de que la Seguridad Social reconozca al ALCOHÓLICO como un enfermo y elevar una petición a la misma.

2.ª Envío de carta de solidarización a la S.F. de Madrid y Fedas (Federación de Asistentes Sociales).

3.ª Enviar carta a la D.N. de O.J. sobre la conveniencia de incluir en sus programas educativos información sobre ALCOHOLIS­MO. Asimismo, a las jerarquías eclesiásticas en sus distintos estamentos.

4.ª Elevar a los organismos pertinentes la súplica de que inclu­yan en el Plan Nacional de la Seguridad e Higiene en el Tra­bajo un programa preventivo sobre la peligrosidad del ALCO­HOLISMO.

5.ª Dirigirnos al organismo pertinente para que los medios de co­municación social tomen conciencia de la necesidad de una adecuada información sobre ALCOHOL y ALCOHOLISMO (no campaña anti-ALCOHÓLICA, sí preventiva).

6.ª Petición al organismo médico competente sobre la necesidad de una información adecuada sobre el uso de las bebidas ALCOHÓLICAS en las madres gestantes.

7.ª Por mayoría se acordó la celebración del II Congreso Nacional de ALCOHÓLICOS Rehabilitados en la primera quincena del mes de septiembre de 1973 en la ciudad de Alicante.

8.ª Se acordó también el que en Madrid, el día 12 de noviembre de 1972, se celebre la primera reunión nacional en orden a preparar el próximo Congreso.

9.ª Por lo positivo de la presencia de familiares en este Congre­so se acordó la necesidad de asistencia de los mismos en el próximo.

 

 

N. de la R. Este Boletín Informativo rectificará sus errores y presen­tará todas las excusas precisas si se le requiere para ello, pero será requisito firmar la petición con el número de D.N.I y siempre que esté debidamente fundamentada.

 

 

Impresiones sobre el X Congreso Nacional

de Alcohólicos Rehabilitados

 

La idea que me acerca por vez primera a estas páginas es fun­damentalmente el análisis, bajo el prisma y la visión de enfermo ALCOHÓLICO, del X Congreso Nacional de ALCOHÓLICOS Rehabilita­dos, celebrado en Madrid en el pasado mes de agosto.

Me mentiría a mí mismo si no reconociera que éste es un aná­lisis crítico, pero entiendo que de no ser así este artículo no tendría razón de ser.

Para mí fue éste mi primer Congreso como asistente, pero a decir verdad no quiere esto significar que esperase grandes cosas del mismo, pues la experiencia de otros compañeros, las suculentas "anécdotas" que a nuestros oídos llegaban de Congresos anteriores, nos hacían temer que no era precisamente compañerismo y unión lo que íbamos a encontrar en el mismo.

Quiero hacer constar que este escrito no pretende en ningún momento ser un ataque a personas determinadas, sino un análisis lo más objetivo posible de lo que yo creo que debe ser la idea global de la lucha contra el ALCOHOLISMO.

En primer lugar, entiendo que un colectivo de personas, cuando se agrupa como tal, se sobreentiende que buscan esta unión para de una forma más coherente, y con una política de esfuerzos comu­nes, desarrollar una actividad que revierta en la consecución de lo­gros y metas que dicho colectivo se impuso.

En segundo término, pensamos que cuando este colectivo es de personas con un problema como el ALCOHOLISMO, problema que la sociedad rechaza en gran medida, cuando esta misma sociedad nos margina y nos considera aún viciosos y degenerados –en defini­tiva, no nos considera enfermos–, esa política de esfuerzos comu­nes y esa coherencia debieran cuidarse al máximo.

En tercer lugar, creo que un Congreso de ALCOHÓLICOS rehabi­litados debe ser un bloque heterogéneo donde se conjugaran las ex­periencias de los enfermos ALCOHÓLICOS y de las personas que, sin serlo, han vivido el problema en su carne; la sabiduría de los profesionales que nos atienden y nos entienden y que se preocu­pan de seguir investigando en la problemática, además de la inte­gración de todos los estamentos a quienes compete las decisiones en lo referente a la salud pública.

Lo que no encaja es que un Congreso se convierta en un con­tinuo politiqueo de pasillos, donde la mitad de las veces se contem­pla el aspecto de "zoco" y se venden imágenes personalistas, rece­los y críticas por doquier, y donde las opiniones no contienen la mí­nima coherencia, convirtiéndose en auténticos "cuchicheos" de pe­luquería.

No digamos en el aspecto de trabajo propiamente dicho: ponen­cias leídas de corrido, donde para estudiarlas sólo dispones de tu propia retentiva en el momento de escuchar el texto; unas mesas de trabajo que se convierten en una continua crítica al desarrollo del Congreso, y, en definitiva, un malestar profundo, pues, al pare­cer, las conclusiones –pocas– que de allí salían realmente no con­taban a la hora del balance.

En definitiva, y a la vista del documento final de conclusiones, hemos de reconocer que en la cuestión del ALCOHOLISMO estamos como hace diez años.

Sé, pues mi enfermedad me preocupa y por esto, en la medida –muy modesta, por cierto–que mi capacidad me permite, intento estudiar que el ALCOHOLISMO es una ENFERMEDAD que deja unas secuelas importantes y que no sólo consiste la rehabilitación en dejar de beber, sino también subsanar las deficiencias psíquicas y de personalidad que produce.

Y hay personas –ENFERMOS ALCOHÓLICOS– que sólo han con­cluido la primera etapa; la segunda, ni la han empezado. También hay otras que con una mentalidad obsoleta y caduca, con un afán de protagonismo desmedido y con un sentido ni siquiera primario de lo que es trabajar en bien de la colectividad, anteponen siempre su "YO" al bien común y rigen los destinos de una Federación que se supone debe defender las reivindicaciones de miles de enfermos ALCOHÓLICOS recuperados.

Bastaría en principio que personas consecuentes pusieran mano a la obra pensando única y exclusivamente en la generalidad, ex­cluidos de egolatrías triviales y afanes de otra índole, para que nues­tro colectivo evolucionase en la medida que nuestra lucha demanda.

Los ALCOHÓLICOS recuperados somos personas totalmente reinsertables en la sociedad, como han demostrado miles de compañe­ros, y esa imagen –y no otra– es la que debemos dar.

                                                                                          Francisco José González García

     Madrid, noviembre de 1981.                                                      (alcohólico)

 

 

BIBLIOGRAFIA SOBRE ALCOHOLISMO (V)

 

– «Investigación sobre pautas normales de consumo de líquido y bebidas alcohólicas en una población de nivel de vida insuficiente» (incluido en el volumen alcoholismo y toxicomanía), Dres. Llopis, Santodomingo y colaboradores, P.A.N.A.P.

– «Estudio epidemiológico sobre el alcoholismo en España». P.A.N.A.P., Ma­drid, enero 1966.

– El alcoholismo y sus estragos, Serieux y Mathieu, Ed. F. Granada, Bar­celona, sin fecha.

– Las consecuencias sociales del alcoholismo en España, Gerardo León Álvarez, Noviembre 1975.

– Alcoholismo en la mujer, Murcia Valcárcel, P.A.N.A.P

– «Un estudio sobre el alcoholismo», C. Amark. Revista de Psiquiatría de la Universidad de Chile, año XVII, núms. 1-2, 1952.

– Las mentiras del alcohol, Antolín López Peláez, arzobispo de Tarragona, Patronato Social de Buenas Lecturas, Madrid, 1917.

– «El alcoholismo en España. Factores socioculturales», Dr. Alonso Fernández, Archivos de la Facultad de Medicina de Madrid, 193-260, 1968.

– «Estadística del alcoholismo», S. Figuerido, Ponencia al VII Congreso Na­cional de Neuropsiquiatría, Pamplona, 1962.

– «Ideas delirantes primarias. Esquizofrenia y psicosis ALCOHÓLICA aguda». L.Martín-Santos, Actas Lus~Españolas Neurol. Psiq., 11: 322-333, 1952.

– Informacóes sobre o alcoolismo, R. Provost, Traducción al portugués de Pedro Manuel Coral Costa. Ediciones S.A.A.P., Lisboa.

– Depender do alcool. Consideraciones psicológicas sobre alcoholismo y la recuperación de alcohólicos, Dr. Aires Gameiro, Ediciones S.A.A.P., Lisboa.

 

FICHAS INFORMATIVAS SOBRE ALCOHOL Y ALCOHOLISMO (V)

 

¿QUÉ OCURRE CON EL ALCOHOL QUE SE DEBE?

¿ADÓNDE VA EL ALCOHOL QUE SE BEBE?

 

Cuando el estómago está va­cío, el alcohol lo atraviesa muy rápidamente y pasa al duodeno y al intestino delgado, donde es absorbido, y pasa a la sangre en menos de treinta minutos.

Si un estómago está lleno, el alcohol se difunde a la sangre lentamente, a medida que va pa­sando al intestino delgado. A través del estómago se absorbe muy lentamente.

 

¿ADÓNDE VA EL ALCOHOL DE LA SANGRE?

 

El alcohol no es transformado por los jugos digestivos del es­tómago o del intestino como los alimentos, sino que pasa directa y muy rápidamente, sobre todo en ayunas, a la sangre, desde donde se difunde a los diferen­tes tejidos del organismo. De todos los órganos y tejidos es únicamente en el hígado donde es quemado (metabolizado).

El alcohol que se encuentra en los tejidos produce efectos impor­tantes, sobre todo en el sistema nervioso central, en el que actúa como un anestésico, porque es un agente depresor del sistema ner­vioso central. Según el peso corporal o la sensibilidad individual (niños, mujeres, ex alcohólicos, enfermos, etc.), los efectos del alcohol son variables y más o menos intensos.

El alcohol se transforma normalmente en el hígado gracias a una enzima llamada “alcoholdeshidrogenasa”. Esta transformación ocurre a un ritmo constante y que no tiene una velocidad muy superior a 100 miligramos de alcohol por kilo de peso corporal y por hora. El producto final de esa oxidación es gas carbónico y agua. Mientras el alcohol es transformado, se liberan siete calorías por gramo, como se ha dicho.

Cuando la cantidad de alcohol es superior a las posibilidades me­tabólicas normales del hígado, el alcohol tiene que ser destruido por otras vías. Estas vías son peligrosas, porque destruyen la célula y porque el organismo se acostumbra a mayores cantidades de alcohol y se hace dependiente de esas vías peligrosas. Son sistemas de se­guridad que el organismo pone en juego para librarse del alcohol en exceso. Estos sistemas queman la casa para quemar el alcohol en exceso. Estas cantidades, como ejemplo, son las que superan siete gramos de alcohol a la hora en un hombre de 70 kilos, sano y bien alimentado.

 

                    

 

El estado hormonal y el régimen de alimentación pueden disminuir la oxidación del alcohol.

 

 

¿QUÉ ES LA ALCOHOLEMIA?

 

La alcoholemia es la cantidad de alcohol que hay en la sangre después de beber alcohol. La alcoholemia es proporcional a la can­tidad que se bebe y a la mayor o menor concentración en alcohol de la bebida que se toma.

En ayunas, la cantidad máxima de alcohol en sangre se alcanza en­tre quince y treinta minutos. Si se toma durante las comidas, este nivel máximo tarda en alcanzarse entre una y tres horas.

Mientras está subiendo la alcoholemia estamos en el período que se llama de intoxicación. Después viene el período de desintoxicación, es decir, de disminución de la alcoholemia por oxidación del alcohol. Esta sólo disminuye del orden de 100 a 150 miligramos a la hora.

Son necesarias varias horas para que la alcoholemia baje a cero y, además, que no se beba de nuevo.

 

EL ALCOHOL QUE SE BEBE RÁPIDAMENTE Y CON FACILIDAD TARDA MUCHAS HORAS EN PODER SER ELIMINADO TOTALMENTE

 

Mientras hay alcohol en la sangre y en los tejidos está producien­do sus efectos en el organismo, sobre todo en el sistema nervioso.

Si se bebe en ayunas, y además bebidas fuertes en alcohol, la alcoholemia y la difusión a los tejidos sube muy rápidamente, pero además tarda más tiempo en bajar.

Si se bebe con las comidas, o bebidas con menos graduación (por ejemplo, cerveza), la alcoholemia máxima se alcanza más lentamente y desciende antes.

 

LA ALIMENTACIÓN ADECUADA AYUDA A QUEMAR EL ALCOHOL

 

 

El que ha bebido debe saber, por todo esto, esperar tres y hasta seis horas antes de tomar el volante para conducir o iniciar una ac­tividad peligrosa. También puede renunciar a beber en estas circuns­tancias.

La ingestión de bebidas alco­hólicas continuada, a cortos in­tervalos, hace que las alcohole­mias se acumulen y suban a ni­veles muy altos. Así, si se bebe a menudo, se mantiene mucho tiempo alcohol en la sangre y tarda más tiempo en eliminarse; ni que decir tiene que esto es mucho más nocivo.

 

 

NUESTRAS RELACIONES INTERNACIONALES (II)

 

En nuestro último Boletín se publicó un reportaje generalizado de lo tratado en los Seminarios sobre ALCOHOL y DROGAS celebrados en la ciudad inglesa de Eastbourne y en la francesa de Estrasburgo, patrocinados ambos por la IGTYF. A los dos asistieron miembros de nuestra Asociación, uno a Inglaterra y dos a Francia. De las ense­ñanzas e impresiones recibidas en este último informan en el pre­sente trabajo.

El día 23 de abril de 1981, a las nueve de la mañana, se celebró la apertura del Seminario, con asistencia de representantes de Ale­mania, España, Finlandia, Francia, Holanda, Inglaterra, Irlanda, Islan­dia, Italia, Noruega, Portugal, Suecia y Suiza, con un total de 23 de­legados.

El primer tema lo expone Fritz Ganser, con el título "Conflictos de la sociedad y el ALCOHOL. Las medidas preventivas tomadas por la organización":

 

a)  El problema del ALCOHOL no es problema en basado en otros más profundos.

b)  Entre ellos se pueden citar: la disponibilidad, los sociales, laborales, familiares, etc.

 

Como vemos, la dependencia y los daños se mezclan entre si. Esto no indica que actúen por separado. No obstante, la problemá­tica del ALCOHOL se puede dividir y estudiar en sus distintas partes.

Los estudios parten, unos de la dependencia y otros de los daños. Los económicos, de los prejuicios o daños.

Se suelen mirar más los problemas económicos y los daños que la dependencia en sí.

La pérdida de control ocurre más en los países escandinavos; en los latinos se controla mejor. En Francia se preocupan más de los daños que se ocasionan. En los estudios que se efectúen no debe confundirse la pérdida de control con la dependencia.

Continuó su disertación con la pregunta:

 

¿POR QUÉ CONSUMIMOS ALCOHOL?

 

 

En el organigrama anterior podemos observar que el consumo de ALCOHOL no resuelve los problemas. Por el contrario, la dife­rencia entre la realidad y lo que puede ofrecer la bebida se va dis­tanciando hasta caer en los inevitables efectos higiénico-sociales; en los socioeconómicos actúa de forma prioritaria la actitud con­sumista.

Como resumen de lo anterior hemos de admitir que el proble­ma está en discrepancia entre la realidad y la que en nosotros existe cuando nos estimula la bebida. Hay que reducir mucho estos problemas, en los cuales influyen en gran parte los intereses co­merciales y la sociedad, que incita a ello.

Últimamente, el consumo de ALCOHOL está aumentando de for­ma considerable, en particular entre los jóvenes y las mujeres, és­tas porque han llegado a ocupar puestos de trabajo hasta ahora vedados a ellas, y entre los jóvenes, por la costumbre impuesta de imitar gestos, actitudes y comportamiento de sus "ídolos" favoritos: actores, cantantes, etc.

A continuación, en otro organigrama se estudia la posibilidad de información, así como la marcha a seguir para abordar con éxito el problema ALCOHÓLICO.

Todo lo expuesto hasta ahora es una pretensión a priori de la conveniencia de unificar en lo posible las ideas que en la lucha contra el ALCOHOLISMO tienen los distintos países sobre los pro­blemas derivados del mismo en su abusivo consumo.

Con unas normas unificadas y aceptadas por todos, podemos considerar encausada esta lucha en los conceptos básicos funda­mentales sobre el ALCOHOLISMO, como son la dependencia, el buen uso, el abuso, el daño, aspectos culturales y comerciales, costum­bres sociales, etc.

-o-

 

En ese mismo día, Mario Marciali disertó sobre sus ideas en la forma en que ha de tratarse el problema ALCOHÓLICO.

Propone su tratamiento de tal forma que desde la infancia y en la escuela se impartan conceptos, incluso a nivel de asignatura, de la problemática ALCOHÓLICA, que en tan alto grado afecta a la humanidad.

Considera conveniente no darle una excesiva importancia al pro­blema, sobre todo cuando se explique a auditorio escolar, recomen­dando que el personal docente que lo efectúe sea experto en la materia.

Referente a los mayores, proclives al consumo de bebidas ALCOHÓLICAS o adictos a las mismas, tratar de quitarle importancia a su culpabilidad, incluso no abusar de la frase “no beber nunca más”, pero sí inculcarles el autodominio, con lo cual tienen infinitas probabilidades de no pasar a la poco conveniente situación de ALCOHÓLI CO.

Hay que hacer mención de la contradicción que se manifiesta en­tre las partes educativa y gubernativa. La primera propugna el con­sumo restringido del ALCOHOL y los Gobiernos no toman las medi­das pertinentes para la regulación y control de su venta.

Refiriéndose al ALCOHOL y a la droga, estimó que el primero está presente y muy arraigado en la sociedad actual, considerando conveniente educar a las personas a beber moderadamente y no tra­tar de prohibirlo. Con la droga es más tajante, preconizando que deben solucionar los problemas de los adictos antes de prohibirlas.

La publicidad y la fácil disponibilidad de los productos ALCOHÓLICOS, tanto en precio como su venta en infinidad de establecimien­tos, aumenta el consumo y, por tanto, la dependencia. También los niños, al probarlo, se van acostumbrando pronto a la bebida.

Refiriéndose a los niños, consideró que a ellos es fácil llegar, así como a los padres que ya conocen los problemas del ALCOHOL. No sucede igualmente con aquellos que, teniéndolos, no los quieren re­conocer. A éstos es muy difícil llegar, haciendo casi imposible su integración a la normalidad.

 

Por último, anunció que el Consejo de Europa tiene un grupo de expertos –uno de cada país– que estudia y coordina los proyectos y actividades desarrolladas en sus respectivos países en torno al problema ALCOHÓLICO, tales como la fundación de centros de rehabilitación, legislar la venta de ALCOHOL a los jóvenes, así como urgentes tareas de prevención sobre el ALCOHOLISMO y sus con­secuencias.

 

-o-

 

La mucha extensión del trabajo nos impide terminar esta infor­mación en el presente Boletín. En el próximo daremos el final de ella.

Noviembre 1981                                                                        FÉLIX y JOSÉ

 

LAS MENTIRAS DEL ALCOHOL (IV)

 

El capítulo III del libro objeto de la copia de este resumen lleva por título EL ALCOHOL NO ALIMENTA.

Un ilustre profesor de la Universidad de Viena, el doctor Nothnagel, escribió que “es un delito llamar alimento al vino”. No diremos tanto, pero sí que constituye una equivocación el darle tal nombre.

En ella cae gran parte del vulgo y algunos doctos. En el tratado de higiene del catedrático señor Subirá pueden leerse refranes higiénicos del calibre de los que copiamos:

 

“La leche y el vino hacen al viejo niño.”

“A buen comer o a mal comer, tres veces beber.”

 

Todavía hay en algunos pueblos quienes no se creen bien alimentados como no estén bien bebidos, prefiriendo un vaso de vino a un pedazo de pan.

Entre los sostenedores del alimento-vino fuerza es reconocer que exis­ten personas de no menos probidad que competencia.

En el prólogo a una obra anti-ALCOHOLISTA observa el doctor Legrain que "los libros clásicos de la ciencia médica están llenos todavía de ima­ginaciones de lo más curiosas acerca de la importancia y valor de las sustancias ALCOHÓLICAS, no tanto desde el punto de vista de la tera­péutica como del de la alimentación".

Médicos eminentes de nuestros tiempos defienden el valor alimenticio del vino fundándose en la opinión general de la humanidad; en el testi­monio de los siglos, como Duclaux, y en sus sales, cuya cantidad es de 4 a 5 g. por litro, como Proust, y en sus sustancias albuminoideas, como Brouardel. Sus testimonios se encuentran en la obra que el año 1901 pu­blicó en París E. Mauriac con el rótulo La defensa del vino.

Nuestro doctor Pulido, en su interesante trabajo sobre el ALCOHOLIS­MO, hace del uso moderado del vino una defensa realmente admirable, por la galanura y brillantez de la frase, donde encontramos las siguientes líneas:

"Entre los análisis químicos más curiosos figuran los que Camboni ha hecho de los escobajos, pellejo, pulpa, pepitas y jugo de las uvas, res­pectivamente, por los cuales se viene en conocimiento de la acción alimen­ticia poderosa de este sabroso fruto. ¡Qué riqueza en tanino, gomas, sales de potasa, cal y fosfato, en materias albuminoideas y ácidos orgánicos, en sustancias azucaradas y principios etéreos aromáticos! Y por parecida causa maravilla el estudio de cualquiera de los muchos análisis que de los vinos se han hecho, poniendo al descubierto también sus ALCOHOLES, sus azú­cares, sus gomas, sus ácidos numerosos, sus aceites esenciales y sus éteres, sus principios colorantes y sustancias albuminoideas, y su riqueza en sales tártricas fosfatadas..."

En la memoria presentada por Cley al VII Congreso Internacional Anti­-ALCOHÓLICO, en 1899, se consignaba el efecto térmico del ALCOHOL con exageración notable. Sin embargo, se admite comúnmente que desarrolla siete calorías por gramo; de donde resulta que un litro de vino de 10 grados restablece casi la cuarta parte de la cantidad total de energía consumida en las veinticuatro horas. En la tesis doctoral, defendida en París el año 1904 por Pfeiffer, se determinan las experiencias hechas con calorímetro en apoyo de esta aseveración.

Contra estos autores se levantan otros en mucho mayor número, com­petentísimos, asegurando que la cuestión del azúcar intercelular y del AL­COHOL en los tejidos se halla aún por resolver, y no pocos demuestran que se trata de hipótesis gratuitas y de hechos no suficientemente obser­vados.

Para juzgar del coeficiente alimenticio de las bebidas fermentadas no debe adoptarse por dato único las sustancias teóricas o generalmente nu­tritivas que tengan. Así, el carbono del ALCOHOL carece de utilidad como alimento, porque no sufre en el organismo la combustión fisiológica. En cuanto a la sidra, la perada, la cerveza y el vino, sus irrisorias cantidades alimenticias tómanse como una cantidad inútil de agua y con otra dañosa de ALCOHOL.

La acción inmediata que ejercen estimulando el organismo las bebidas ALCOHÓLICAS, y que el vulgo cree alimenticia, es todo lo contrario, pues nunca el alimento puede producir un efecto instantáneo. Con frase exacta dice Biltz en su Fisiatría que el vino es alimento, pero un "alimento falso".

Las bebidas llamadas higiénicas, advierte el doctor Ruissen en su libro L'enseignement médical de l'anti-alcoholisme, contienen, es verdad, sa­les, glucosas, tanino, etc., sustancias todas realmente alimenticias; pero en tan corta cantidad que antes de sacar de ellas provecho hay que hacerse ALCOHÓLICO: pequeño beneficio y daño considerable.

A tres grupos pueden reducirse las materias nutritivas del organismo humano: cuerpos albuminosos, grasas e hidratos de carbono. De estos ele­mentos carecen o son pobres en extremo las bebidas ALCOHÓLICAS. Aunque no se las considere como simples estimulantes, aunque se vean en ellas cualidades propias de los elementos nutritivos, no se las debe colocar entre éstos, por ser venenosas y por dañar el funcionamiento de los órganos.

Los alimentos reparadores son los azoados, porque, teniendo la misma composición del cuerpo humano, aseguran la propia transformación y bas­tarían a sostener la vida renovando los tejidos. En este número no puede contarse el ALCOHOL, que carece de azoe.

Además de las sustancias albuminoideas o azoadas, que, por formar nuestros tejidos, se llaman alimentos plásticos, hay los alimentos que, conteniendo cuerpos grasos o hidratos de carbono, se apellidan dinamó­genos, por producir el calor necesario para el trabajo interno.

Aun exagerando cuanto se quiera la importancia de los alimentos que al vino pasan, y dando por supuesto que el ALCOHOL en él formado no los inutilizase, el precio que en el comercio alcanza bastaría para calificar­los de carísimos, de modo que sería locura pretender alimentarse con ellos habiéndolos mucho más baratos.

Es muy instructiva la comparación que el doctor Legrain, en su libro Un azote social: El alcoholismo, forma del precio del valor nutritivo del vino y del de varios alimentos, y claro es que si en vez de vino se tratara de bebidas destiladas, el respectivo valor de éstas habría de dismi­nuirse más del doble. Suponiendo que, según al escribir sucedía, valiese medio franco el libro de vino, dice: Por 0,50 francos tenemos exactamente un gramo de materia alimenticia.

Por el mismo precio se compran 2 Kg. de leguminosas (o sea, 540 g. de materias plásticas y 900 g. de sustancias carbonadas), o 2,5 Kg. De pan (o sea, 170 g. de mp. y 1.125 de s.c.), o 7 Kg. de patatas (o sea, 150 g. de m.p. y 825 g. de s.c.), o 250 g. de queso (o sea, 147 g. de m.p. y 12 g. de c.c.), o 250 g. de carne de primera calidad (o sea, 50 g. de m.p. y 27 g. de s.c.), o seis huevos (con 50 g. de m.p. y otro tanto de s.c.), o dos litros de leche (con 100 g. de m.p. y 120 de s.c.).

Lo que del vino se dice débese, con escasísima diferencia a favor de ellas, decir de las otras sustancias fermentadas menos ALCOHÓLICAS.

La cerveza contiene menos ALCOHOL que otras bebidas embriagantes. No por eso es inocente y sin peligro. Esa condición misma sirve de causa para que se beba más, haciendo así la mayor cantidad de líquido idén­tico perjuicio que el ALCOHOL, reconcentrado en cantidad menor. Verdad que posee más alimentos nutritivos, pero ni son tantos como generalmente se juzga ni está compensado su valor con el alto precio que se paga.

Claro que sí el vino y hasta la cerveza no merecen considerarse como alimentos, siendo para ello la principal causa la presencia del ALCOHOL, menos consideración, si es que menos cabe, habrán de merecer el aguar­diente y los licores, porque en las bebidas fermentadas todavía permanece, aunque en porción mermadísima, algo del alimento que había en las frutas de donde traen origen, pero en las espirituosas no hay sino agua y ALCOHOL.

 

La Revue des Revues hizo una encuesta para averiguar lo que opinaban los más distinguidos médicos e higienistas franceses acerca del valor nutritivo del ALCOHOL, y casi todos se pronunciaron contra él de la ma­nera más enérgica. Lo propio resultó de semejante indagación, aunque no con tal mayoría, en España. Opinando así los sabios y manifestando sus opiniones, gran bien hacen, verdadera obra social para desilusionar al pue­blo y quitarle el infausto prejuicio de conceder importancia alimenticia a ninguna bebida ALCOHÓLICA.

 

(La documentación en la que se basa la obra que copiamos –editada el año 1917– es del final del siglo pasado y principios del presente.)

 

HUMOR… Y ALCOHOL

 

Entre los tipos extravagantes que pululaban por el Madrid de primeros de siglo figuraba uno apodado “Garibaldi”, que era un borracho impenitente que, vestido de máscara, circulaba por doquier sin meterse con nadie; un “curda” pacífico y grotesco. Si en los días de ahora la primera manifestación de los espíritus disipados por el ALCOHOL es el cántico folklórico y el víctor por determinado club balompédico, a finales del siglo XIX y al comienzo de éste un “¡Viva la República!” estentóreo demostraba que el entusiasta había entrado sin sentir en el reino de la “mordaga”. “No todos los republicanos –se decía– serán borrachos, pero todos los borrachos son republicanos.” “Garibaldi” no podía ser excepción, y, como siempre estaba sumido en la niebla de la “papalina”, su profesión. Vestía una deslucida casaca sin galones y se tocaba con un sombrero bicornio y escarapelado. Su rostro era triangular. Sus ojos, de color indefinible, mortecinos por la soñarrera y ribeteados. Usaba un mostacho con las puntas lacias. Tenía una voz opaca. Nunca miraba a los transeúntes cara a cara ni importunaba a nadie con pedigüeñerías. Se alimentaba sólo de morapio merced a los convites espontáneos de los chuscos que a su costa querían divertirse. Cada media docena de pasos se detenía, llevábase la mano izquierda al costado, como si fuera a empuñar una tizona, y alzando el índice de la derecha exclamaba: “Arriba, caballo moro.” A continuación, apuntando con el dedo al enlozado de la acera: “¡Viva la República!” Y reanudaba su andar impertérrito, seguro de que nadie corearía su grito. Para ponderar en Madrid la pública fama de una persona decíase invariablemente: “Es más popular que Garibaldi.” (De Por la calle de Alcalá. Federico Romero, Madrid, 1953.)