ALCOHOLOFILIA

ASOCIACIÓN DE EX-ALCOHÓLICOS ESPAÑOLES

BOLETÍN INFORMATIVO

N. º 11 – 1978

(DE UTILIDAD PÚBLICA)

 

NUESTRAS RELACIONES INTERNACIONALES

 

Emplazado para realizar un resumen de los viajes expediciona­rios de nuestra organización por Europa, me parecía a simple vista sencillo, pero no se puede plasmar en tan poco espacio las vivencias, experiencias, anotaciones –no siempre bien comprendidas por los problemas de las traducciones– y apreciaciones de tres personas.

 

Los lugares de nuestras actividades han estado situados en Ingla­terra –Eastbourne–y Francia –Estrasburgo–, y las fechas, 23 al 30 de mayo y 23 al 28 de abril, respectivamente.

 

Los componentes de estas reuniones, jóvenes y expertos de todos los países de Europa occidental, a excepción de Bélgica, y un repre­sentante de Estados Unidos.

 

Estos viajes, propiciados por IGTYF y que nuestra Asociación rea­liza bajo el patrocinio de esta organización, no han sido los primeros, pues ya el pasado año hubo otro viajero que nos representó en Esto­colmo, y no serán los últimos, pues hemos de aprender otros métodos y a la vez dar nuestra información que, en este caso, por suerte o por desgracia, son experiencias vividas. Hasta ahora hemos viajado ALCOHÓLICOS, pero en el futuro podrán desplazarse aquellas perso­nas que consideremos más idóneas, hayan tenido o no problemas con el ALCOHOL. El próximo mes de septiembre habrá otro viaje, nueva­mente a Estrasburgo, y en esta ocasión nos representará una per­sona no ALCOHÓLICA, pero con el suficiente conocimiento de nues­tra problemática.

 

En estas últimas sesiones a las que hemos asistido, los principa­les temas tratados versaron sobre «Metodología de trabajo en los distintos países y organización de grupos de jóvenes», «Problemática del ALCOHOL y otras drogas» y «Esquemas, resultados de campañas de prevención y aspectos reales del problema a niveles locales e inter­nacionales».

 

De todas las experiencias anotadas hemos de resaltar aquí la mag­nífica labor desarrollada en Francia por el Comité Nacional Francés para la Defensa contra el Alcoholismo. Este Comité está financiado por fondos públicos provenientes del Estado, regionales y de los ayun­tamientos; en pocas palabras, está sobradamente atendido. En Fran­cia cuenta con más de cien centros que dependen del Comité. La labor principal es la de prevención, aunque también imparten asisten­cia e incluso tienen casa-asilo.

 

En los últimos años han conseguido del Gobierno la creación en los hospitales de centros o plantas para ALCOHÓLICOS y se lucha con el fin de erradicar a estos enfermos de los hospitales psiquiá­tricos.

 

Sin embargo, no todo es de color de rosa. Por ejemplo, para ha­blar o citar, mejor dicho, el problema del ALCOHOLISMO en el sur de Europa. En contrapartida con lo legislado en Francia, en Italia, Portugal y España, el problema es representado principalmente de forma sociopolítica; además de ser grandes productores de vinos, nos encontramos prácticamente desamparados de la patria potestad gu­bernativa.

 

En estos países, las asociaciones y grupos los forman enfermos ALCOHÓLICOS rehabilitados y son totalmente privados, financiados en la mayoría de los casos de forma privada y lo tienen que realizar todo: la prevención, la rehabilitación y la posterior reinserción social.

 

Pero, paradójicamente, en Europa hay otro país que nada tiene que envidiar, en cuanto a problemas, a España y Portugal; estoy hablando de Irlanda. La República de Irlanda, con 3.127.000 habitantes, tiene implicadas en problemas ALCOHÓLICOS a un millón y medio de per­sonas, de las cuales un 75 por 100 precisan de tratamiento, y, sin embargo, el problema del ALCOHOL en la mujer es inferior al resto de Europa, pues se fija en dos mujeres ALCOHÓLICAS por cada diez hombres. Este país, cuya riqueza per capita es bajísima, desde su independencia el nivel de vida bajó considerablemente y el único es­parcimiento, si a esto puede llamarse así, fue el ALCOHOL y, des­graciadamente, sigue siéndolo. De los ingresos de una familia, sepa­rados los gastos para vivir, el 18 por 100 lo dedican al ALCOHOL.

 

El ALCOHOL en la juventud puede representar en Irlanda un pro­blema gravísimo, pues de los 3.127.000 habitantes, el 34 por 100 son menores de quince años.

 

Por otro lado, se hace patente el poco interés del Gobierno en poner barreras al ALCOHOLISMO, pues se estima que el 13 por 100 de los ingresos totales de la República corresponden a los impuestos por venta y consumo de ALCOHOL. Según el representante de aquel país, mueren al año por causa del ALCOHOL 33.000 personas. Desde aquí hemos de agradecer a la RAY su contribución a estos trabajos y la alerta lanzada para la prevención de este enorme problema.

 

Hay que resaltar que en Inglaterra el problema no es tan grave; únicamente en el norte de este país parece que la problemática ALCOHÓLICA se agudiza. No obstante, están mejor preparados y su nivel de información es mejor y más difundido. En el año 1963, el Gobierno reconoció el problema que representaba el ALCOHOLISMO y creó para combatirlo la Comisión Nacional de Alcoholismo.

 

Desde el año 1847 funciona en Inglaterra una organización, deno­minada La Banda de la Esperanza, que llegó a aglutinar en sus filas a más de quinientas mil personas ALCOHÓLICAS y simpatizantes con la temperancia.

 

Esta organización, que cuenta con imprenta propia, se dedica prin­cipalmente a la prevención en las escuelas, editando cuentos, posters y tebeos alusivos a los problemas del ALCOHOL y la droga, forma ésta, a nuestro juicio, muy eficaz para ilustrar a la población infantil. Esta actividad la titulan literatura y es la tercera de las áreas de trabajo. La segunda es la dedicada principalmente a la distribución, charlas y conferencias en los colegios, y la primera, denominada re­sidencial, que es la encargada de organizar campamentos semanales para jóvenes, y en el mes de agosto, para los niños.

 

El sostenimiento de empleados y realizaciones lo cubren en parte con el área de literatura.

Digamos que en el resto de Europa, excepción hecha de Alemania Federal, donde el problema parece que se agudiza; en otros, como Suiza, Suecia, Noruega, Finlandia, Islandia y Holanda, la remisión del ALCOHOLISMO es realmente prometedora, haciendo resaltar como muy positiva la labor de los grupos de jóvenes de Suecia y Noruega, principalmente la prevención y educación sanitaria a todos los niveles de la juventud.

 

No obstante, hemos de significar que no siempre las campañas organizadas en un país sirven y dan frutos en otros. Sin embargo, hay todo un tipo de experiencias, conocimiento de materias, estadísticas, orientaciones y un sinfín de etcéteras que hacen que estos intercam­bios entre la juventud europea que dedica sus simpatías a la tempe­rancia y abstención en toda esa gama de productos nocivos en la que se ve inmersa y desamparada, con una falta total de información, con unas costumbres sociales en unos países y en otros, además, con unas culturas hereditarias hacia el ALCOHOL, que toda la labor que se realiza o pueda realizarse en el futuro será insuficiente, pues el ALCOHOL siempre estará ahí y las drogas ya se encargará alguien de llevárselas.

 

Para enseñar a nuestra juventud primero hemos de enseñar a los educadores.

 

Para velar por nuestra juventud hemos de conseguir que nuestros Gobiernos se identifiquen con el gravísimo problema que representan el ALCOHOL y la droga.

 

En una palabra: hemos de realizar todo, hasta lo imposible, para que esa juventud llegue a la madurez sana y en paz de cuerpo y es­píritu.

 

Vaya desde estas líneas nuestro agradecimiento a la IGTYF y a los jóvenes representantes de Alemania Federal, Estados Unidos, Fin­landia, Francia, Holanda, Inglaterra, Irlanda, Islandia, Noruega, Portu­gal, Suecia y Suiza que nos prestaron su colaboración y experiencias, así como a todos los técnicos y facultativos que hicieron positivos esos 13.338 kilómetros recorridos por los caminos de Europa.

 

 

* * *

 

 

Hasta aquí, el bosquejo de las primeras impresiones de nuestros delegados en los Seminarios sobre «Alcoholismo y drogas» celebra­dos en Estrasburgo y Eastbourne. En el próximo Boletín ampliaremos estas notas con cuadros estadísticos, organigramas, etc., presentados por las distintas delegaciones, así como el nombre de oradores que intervinieron en el curso de las sesiones en uno y otro lugar.

 

LA PERSONALIDAD DEL ALCOHOLÓMANO (y IV)

Dr. Alonso Fernández

 

 

Von Gebsattel (1954), Bräutigam (1958), Mattusek (1959) y Sattes (1962) estudian el significado profundo de la embriaguez y muestran cómo ésta pone en peligro la forma individual y el camino adscrito a la misma, su medida y sus límites. En el fenómeno de la embriaguez se hallan presentes, como indica Zutt, los rasgos de la falta de medida, de orden y de límites que caracterizan la amenaza de lo dionisiaco contra lo apolíneo.

 

Acabamos de ver la constitución del mundo ALCOHÓLICO en sí, como resultado de la evasión de la realidad. Pero ¿cómo vivencia el ALCOHOLÓMANO esta fuga de la realidad? Von Gebsaitel (1948) dice: «En el efecto del tóxico, el cambio de estado mismo tiene menos significación que la vivencia de este cambio de estado». También Sherfey (1955) afirma: «La conducta durante la embriaguez es a menudo una llave para la comprensión del problema fundamental». El acontecer de la evasión ALCOHOLÓMANA es vivenciado como redención y como culpa. Se mezclan aquí, por una parte, las sensaciones placenteras de libertad y de triunfo sobre una realidad ad­versa, al estilo de una redención, y por otra, el sentimiento vertiginoso de culpa propio de una evasión existencial descendente. El ALCOHOLÓMANO se balancea inicialmente entre el festín liberador y los autorreproches, si­tuación que puede cristalizar de distintas maneras.

 

Dice Hoff (1963) que muchos ALCOHÓLICOS, en un sentido real, en­cuentran en el ALCOHOLISMO «una especie de religión química». Uno de los miembros fundadores de los Alcohólicos Anónimos ha confesado que «antes de pertenecer a los AA, nosotros tratábamos de hallar a Dios en una botella». ¿Han de tomarse ambas afirmaciones, según pretende Hoff, en un sentido real o, por el contrario, sólo tienen un carácter simbólico? Esta cuestión merece ser discutida con algún detenimiento.

 

Clinebell (1963) estudia la intervención de los factores filosófico-religio­sos en la etiología y el tratamiento del ALCOHOLISMO. Su tesis central consiste en definir el vano intento de satisfacer profundas necesidades re­ligiosas recurriendo al ALCOHOL como uno de los factores significativos en la etiología del ALCOHOLISMO. Los problemas espirituales del ALCOHÓLICO, agrega, no son meras derivaciones de los problemas subyacentes de la personalidad, sino que constituyen problemas genuinos por derecho propio. «El ALCOHOL no es para ellos un símbolo de la experiencia sobre una más alta potestad, sino que es su más alta potestad».

 

Aunque mi material clínico no me permite suscribir la tesis central de Clinebell, considero que entre la postura de este autor y la mía hay un puente: el concepto sobre el origen espiritual de las «neurosis noógenas» de Frankl. El móvil de un hombre occidental «al buscar a Dios en una botella» –fenómeno simbólico que comporta una anomalía de la personalidad–, tiene una base meramente psicológica. Nunca he podido apreciar un valor religioso en las vivencias propiamente ALCOHOLÓMANAS evocadas por la ingestión de ALCOHOL. Tampoco he comprobado que el ALCOHOL sea para el ALCOHOLÓMANO el instrumento de la «más alta Potestad», sino de la «más alta potestad» (en minúscula).

 

A la postre, también Clinebell hace concesiones en el mismo sentido:

«La vida religiosa del ALCOHÓLICO tiende a reflejar su narcisismo y su conflicto dependencia-autonomía. Espera a menudo que Dios tome cuidado de él de un modo mágico, infantil... »  Schöllgen (1964) resume muy bien el problema: «Del mismo modo que ningún psiquiatra, aunque sea agnóstico o ateo, puede probar ahora la interpretación de la epilepsia "como enfermedad sagrada", tampoco puede considerarse la embriaguez ALCOHOLÓMANA como una forma cultural de venerar a Dios».

 

También conviene explicitar que el establecimiento de los lazos afecti­vos y la elaboración de proyectos del hombre ya ALCOHOLÓMANO son casi siempre un «producto de su nuevo mundo». Al escudriñar algunas historias vitales internas surge esta pregunta: ¿Se habría liberado este ALCOHOLÓMANO del pasivo estado de soledad sin esperanza en que estaba sumido si no hubiera exaltado previamente su potencialidad existencial gracias al concurso del ALCOHOL? Muchos ALCOHÓLICOS no se hubieran podido casar de no haber mediado los efectos psicológicos del ALCOHOLISMO. «Se citan a menudo –dice Odegard (1954)– los conflictos conyugales entre las causas del ALCOHOLISMO, pero es fácil confundir la causa con el efecto; en la mayor parte de los casos está establecido que el hábito de beber ha precedido al matrimonio». Mi material clínico confirma este criterio: entre 41 ALCOHÓLICOS casados y viudos, cuya historia biográfica fue cuidadosa­mente estudiada, había 33 enfermos cuyo matrimonio era posterior al co­mienzo del ALCOHOLISMO. En ciertos casos, nada raros, la personalidad del cónyuge desempeña un papel incisivo en el sostenimiento o la provo­cación al ALCOHOLISMO. «La mujer dominadora y sexualmente frígida fo­menta el ALCOHOLISMO de su marido». Más adelante insistiré sobre este punto.

El modo de beber de los ALCOHOLÓMANOS puede producirse en sole­dad o en compañía. Depende de múltiples factores personales, situativos y socioculturales. Quizá el más influyente sea los sentimientos de la culpa y vergüenza. El ALCOHÓLICO solitario, como observa Jackson (1959), utiliza en plan de grupo referencial un grupo de sujetos no ALCOHÓLICOS que censuran –o pueden censurar, habría que agregar– firmemente su comporta­miento. Por su parte, el bebedor social mantiene como soporte y justifica­ción de su conducta a una serie de sujetos de conducta desviada y anómala, sobre cuya conexión se anulan los autorreproches y los motivos de ver­güenza y se facilita la producción de racionalizaciones.

 

Está claro que entre el modo de beber solitario y los sentimientos de culpa y vergüenza existe una activación recíproca. En España, la incidencia del bebedor solitario es proporcionalmente más alta en el ALCOHOLISMO femenino, seguramente por la cooperación de los sentimientos de culpa y de vergüenza con los hábitos socioculturales.

«El origen y la dinámica de la constelación básica de la personalidad pre-ALCOHOLÓMANA encierran aspectos de sumo interés». La capacidad para las relaciones personales y el modo de reaccionar a las frustraciones son características modeladas sobre todo en el ámbito familiar. En su génesis intervienen fundamentalmente las influencias afectivas y estructurantes de carácter nocivo ejercidas por la personalidad de los padres o los sustitutos de los mismos, o la ausencia de las mismas influencias. La modalidad del hogar roto o disperso a causa de la ausencia del padre, la madre o ambos, por fallecimiento o separación, alcanza entre los niños futuros ALCOHOLÓMANOS una frecuencia excepcionalmente alta.

 

Los hogares rotos de los ALCOHÓLICOS se distinguen de los que no conducen al ALCOHOLISMO, según Joan McCord (1972), por la mayor fre­cuencia del incesto, la ilegitimidad, la madre con un empleo laboral y la insatisfacción en las relaciones familiares mutuas.

 

Es más frecuente en mi casuística la falta del padre (el 55 por 100) que la de la madre (33 por 100). Entre los ALCOHÓLICOS ocurre a menudo (21 por 100) el dato de haberse desarrollado en un medio extrafamiliar.

 

Suele haber concordancia entre las opiniones de los autores acerca de los aspectos psicológicos desfavorables del padre del enfermo ALCOHÓLICO. La actitud afectiva del 60 por 100 de mis ALCOHOLÓMANOS (varo­nes y hembras) hacia el padre consiste en el temor. La del 40 por 100 res­tante se distribuye entre las posturas hostil (17 por 100) e indiferente (23 por 100), prevaleciendo ligeramente esta última. Nunca había una relación afectiva normal con el padre.

 

Los sentimientos que muestran los ALCOHOLÓMANOS hacia la madre adquieren más diversidad y, citados por orden de mayor a menor frecuencia, son los siguientes: hostilidad, amor normal, temor, compasión e indiferencia. Mientras que en los sentimientos hacia el padre no he advertido diferencias significativas según el sexo del ALCOHOLÓMANO, hay aquí dos datos di­ferenciales: las frecuencias escasa y nula con que se presentan en la mujer ALCOHOLÓMANA el sentimiento normal y la compasión, respectiva­mente, hacia la madre, lo cual se debe a rechazar más enérgicamente a la madre que al padre.

La figura de la madre dura, enérgica y amenazadora alcanza en mi ca­suística una frecuencia ligeramente más elevada que el tipo de madre sobre-protectora y excesivamente indulgente. Denota este dato que la configura­ción de la personalidad de la madre del ALCOHOLÓMANO no pertenece siempre a la modalidad sobreprotectora y en exceso condescendiente, como algunos autores indican. Tampoco existe aquí una estructura paternal uni­forme. Suelen prevalecer en ella los rasgos agresivos y violentos. También abunda el modelo de padre rígido, despótico y autócrata. En muchas oca­siones no se pueden valorar estos trazos caracteriológicos del padre como factores influyentes sobre la educación del futuro ALCOHOLÓMANO, ya que aquél apenas visita su hogar o lo ha abandonado definitivamente.

 

Joan McCord (1972) encuentra que los ALCOHÓLICOS durante la infan­cia han sido menos sometidos que los criminales a una disciplina punitiva

y que entre ellos se presentan más las madres ambivalentes y menos las absolutamente frías e indiferentes. Según Kinsey (1966), las mujeres AL­COHLICAS han experimentado en su infancia una privación afectiva aún mayor que los hombres.

 

La edad temprana en que frecuentemente surgen los primeros «chispa­zos» del contacto sin control con la bebida-antes de haberse independizado del ambiente familiar-representa una referencia cronológica que parece corroborar la importancia etiológica de los factores familiares. «Más del 70 por 100 de mis ALCOHOLÓMANOS exhiben alguna manifestación del im­pulso de embriaguez ya antes de cumplir los veinte años de edad.>' El ALCOHOL constituye para algunos de estos ALCOHOLÓMANOS el primer objeto de amor que han tenido en su vida.

 

Las primeras andanzas ALCOHOLÓMANAS se inician entre los veinte y treinta años de edad en una cifra ligeramente superior al 25 por 100 de los ALCOHOLÓMANOS de mi casuística. Como motivación inmediata de su entrega al ALCOHOL figura unas veces un suceso importante y en otras ocasiones un hecho aparentemente baladí. Merece la pena detenerse en estudiar la génesis de la ALCOHOLOMANÍA de iniciación relativamente tardía.

 

La disposición amatoria y el mecanismo integrativo de la planificación que el sujeto potencialmente ALCOHOLÓMANO adquiere en el seno de su familia resultan muy frágiles y acusadamente vulnerables. Puede suceder, no obstante, que tenga una etapa biográfica afortunada en la que hay lazos afectivos y proyectos. Pero la estabilidad de esta situación resulta dema­siado insegura, ya que los vínculos afectivos no son muy numerosos ni su­ficientemente arraigados, y el haz de planes y proyectos no toma la con­sistencia suficiente ni la amplitud habitual. Si entonces sobreviene un desen­gaño amoroso, justificado o no, el fallecimiento de la persona objeto de amor o cualquier otro acontecimiento significativo en el sentido de quiebra del vinculo afectivo, o decepción en el afrontamiento del futuro, el sujeto que puede hacer una ALCOHOLOMANÍA es nuevamente apresado por la desesperanza y la sensación de aislamiento. Una tentativa de borrar la «marca» de la infancia ha fracasado.

 

El comienzo relativamente tardío de la ALCOHOLOMANÍA, a partir de los veintidós años, se produce en nuestro país con una frecuencia mucho mayor en el ALCOHOLISMO femenino que en el masculino. Existe, pues, un acusado contraste entre el comienzo de la ALCOHOLOMANÍA masculina en la adolescencia y el de la femenina en la vida adulta, a menudo después de haberse casado, casi siempre a partir de una frustración amorosa.

 

En definitiva, el agente etiológico fundamental de la ALCOHOLOMANÍA consiste en esa constelación básica de la personalidad, donde se asocian los sentimientos de soledad y desesperanza. Naturalmente, algunos sujetos impregnados de estos sentimientos no sucumben en la ALCOHOLOMANÍA por impedirlo la acción frenadora de algún factor biológico, psicológico o sociocultural. Lo que si puede afirmarse, en cambio, es la imposibilidad de que un sujeto se vuelva ALCOHOLÓMANO sin estar embargado por una situación insoportable montada sobre ambos sentimientos.

 

 

EL ALCOHOLISMO, EN CIFRAS

 

El periódico ABC publicó el día 28 de enero de 1975, firmado por don Joaquín Calvo-Sotelo, de la RAE, el siguiente artículo:

 

 

«EL ALCOHOLISMO. -La convivencia con los dos millones de ALCOHÓLICOS que acreditan los informes oficiales se hace de tan sua­ve e imperceptible manera que yo puedo ir y volver por este anchí­simo país de nuestros pecados sin toparme apenas con ninguno. No así en mi infancia. No sé por qué razones la plaza de Oriente era entonces un extraño imán de los dipsómanos populares, y yo solía encontrarme, separado de ellos por las verjas de los jardincillos del Cabo Noval, alguno que otro que insultaba o arengaba a las estatuas de piedra emboscadas entre los castaños y gritaba: "¡Viva la Repú­blica!", estribillo de todos los borrachos de la época, hecho suyo, para nuestra mala suerte, años más tarde por muchos insignes abs­temios.

¿De verdad, de verdad, hay dos millones de ALCOHÓLICOS en Es­paña? ¿No existe ningún error en esos datos? ¿No se ha añadido un cero, no se trata de una multiplicación equivocada? Si no es así, ¿en qué zonas preferentemente se reclutan? ¿En qué clases sociales? ¿En qué regiones? Mis experiencias se centran en el marco madrileño y en unos determinados sectores. Declaro que, salvo algunas alegrías esporádicas de las que el ALCOHOL haya sido ocasional ayudador y que, por tanto, no tienen que ser registradas en las estadísticas, no necesito sino los dedos de una mano para señalar los incursos en esa enfermedad deplorable que yo conozca.

Y, sin embargo, al parecer existen. No se me arguya, eso no, que en la clandestinidad, porque el ALCOHÓLICO es por naturaleza expan­sivo, ruidoso, y basta que haya uno en una reunión cualquiera para que los que le rodean aparezcan aquejados de su misma flaqueza. No así el anglosajón. El ALCOHÓLICO sajón es de índole distinta. Ése puede consumirse entre las cuatro paredes del cuarto, trasegando impertérrito vasos de güisqui como los cigarrillos el opositor en trance de examen. La estadística inglesa del ALCOHOLISMO, para ser cer­tera, tendría que violar la intimidad de muchos hogares; pero aquí, no; en nuestro clima, no. El ALCOHÓLICO se echa a la calle a procla­marlo, a pedir, por así decirlo, que se le inscriba en la lista.

Yo pienso que el español es un ser que sabe beber bien. Beber con mesura hasta que el vino le trasvasa la euforia, el optimismo, la pura satisfacción de vivir, que es una de sus virtudes más excelsas, y si se me pide que citara el lugar donde esas reacciones se dan con mayor justeza citaría la Feria de Sevilla, poblada –mejor, superpobla­da– de grandes y pacíficos consumidores de manzanilla, entre los cuales sólo –rara avis– se produce una reyerta y de que es contra­punto abrumador el carnaval de Río, con sus trescientos muertos por temporada. ¿Dos millones de ALCOHÓLICOS? Quizá, es posible; yo, al menos, no lo niego... Pero que los escrutadores de esa preocupante lacra no pierdan su tiempo de trabajo en la Feria de Sevilla y que registren, en cambio, ese fenómeno los que llevan la estadística de la riqueza. Porque al precio que andan hoy los licores y los vinos, em­briagarse cuesta una fortuna y habría que pensar si el aumento del ALCOHOLISMO no es, al fin y al cabo, una secuela inevitable del aumento del nivel de vida».

 

* * *

 

 

El señor Calvo-Sotelo aceptó, aunque le parece excesivo, los dos millones de ALCOHÓLICOS existentes en el año 1975. Ya en esa fecha se daban cifras más altas, del orden de los dos millones y medio. Y hemos de hacer una importante objeción a la clandestinidad de los bebedores en España, en este caso bebedoras, la mayoría de las cuales lo efectúan en privado. Ellas solas se van aproximando peligrosamente al millón de ALCOHÓLICAS.

 

* * *

 

Siguiendo con el aumento del número de ALCOHÓLICOS existentes en España, copiamos de otro periódico, El País, que en fecha 11 de junio de 1976, en un articulo firmado por A. García Pérez, lleva este ya muy alarmante titulo:

 

 

«UNO DE CADA DIEZ ESPAÑOLES ES ALCOHÓLICO»

 

En España existen cerca de tres millones de ALCOHÓLICOS. Esto supone un 8,4 por 100 de la población. El tema empieza a preocupar seriamente en nuestro país y diversos organismos están facilitando datos sobre el problema.

El porcentaje de ALCOHÓLICOS representa el 10 por 100 de los madrileños y de los sevillanos. En poblaciones como Murcia es más bajo: el 5 por 100, pero en La Coruña alcanza el 15 por 100. En la cornisa cantábrica, el porcentaje es de un 14 por 100.

Al parecer, el 60 por 100 de los ALCOHOHCOS españoles ingería únicamente vino, pero la cifra se ha reducido al 30 por 100 en bene­ficio de otros licores.

Cada español consumió, durante 1975, 114,6 litros de bebidas ALCOHÓLICAS por término medio, alcanzándose un total de 4.066 mi­llones de litros consumidos por los españoles. Los 114,6 litros de bebidas ALCOHÓLICAS consumidas por español se dividen así: 47,03 litros de cerveza por habitante y año; 60,37, de vino; 3,43, de bran­dies, y 3,91, de diversos licores.

 

Producción y publicidad.- Se produjeron en España durante el mis­mo año 1.662 millones de litros de cerveza, 3.475 millones de litros de vino y 143 millones de litros de brandies.

Durante los dos y medio últimos años, los telespectadores espa­ñoles han recibido 14.065 incitaciones más o menos directas para con­sumir bebidas ALCOHÓLICAS, lo que da una media de 15 llamadas diarias al espectador.

Trastornos- A causa del ALCOHOL se debe el 40 por 100 de los ingresos en centros psiquiátricos españoles, que pasan a ocupar el 40,5 por 100 de las camas hospitalarias del país

En un país como Méjico se sabe que más de la mitad de los homi­cidios que se cometen y un alto porcentaje de suicidios son debidos al ALCOHOLISMO. Un millón y medio de mejicanos en edad produc­tiva tienen graves problemas por el consumo excesivo de bebidas ALCOHÓLICAS. Los bebedores habituales viven en ese país entre diez y doce años menos que los que no consumen ALCOHOL.

 

El problema se afronta desde perspectivas médicas, tanto somá­ticas o clínicas como psíquicas o psicoterapéuticas. La desintoxicación etílica como primera medida y un "tratamiento psicoanalítico" o de "psicoterapia en profundidad" parecen los métodos más serios, aunque largos y difíciles, para resolver el problema».

 

* * *

 

Hasta aquí dos opiniones un poco dispares en sus conceptos sobre el ALCOHOLISMO de los españoles. Los que tenemos alguna expe­riencia de ello estamos convencidos de que la enfermedad continúa incrementándose a pasos agigantados, y lo más preocupante de esto es que alcanza, en muy alto porcentaje, a la población juvenil y, en menor grado, a la infantil. El ALCOHOLISMO, unido a la droga, tiene acaparada la página negra de los periódicos, en las que los jóvenes son protagonistas mayoritarios. Después de esta nota aclaratoria, se­guimos con los años y los números de enfermos existentes.

 

 

 

LA CIFRA DE ALCOHÓLICOS SIGUE EN AUMENTO

 

 

Según las estadísticas del año 1979, el número de habitantes en España era de 37.120.000, con una tasa de crecimiento del 0,9 por 100, o sea que al final de 1980 suponen 37.458.000 –aumento, 333.000–, y al final del presente año –crecimiento supuesto, 337.000–, 37.750.000.

 

Si admitimos la cantidad de un 10 por 100 de ALCOHÓLICOS –ci­fra citada en muchos escritos–, cuando el año termine tendremos –si no se ha hecho algo por evitarlo–3.779.500 enfermos afectados por el citado mal, o sea que estaremos casi empatados con Francia, poseedora en la actualidad del primer puesto en la fatídica lista del consumo de ALCOHOL en Europa.

 

No obstante lo expuesto, la cifra propuesta nos parece excesiva en demasía, por lo que no la tomamos en consideración. Para ello, la cantidad que creemos más conveniente la vamos a fijar entre los tres millones y los tres y cuarto. Con ello pensamos tener puntos de refe­rencia para comprobar la efectividad de las medidas que se tomen a los fines propuestos.

Y aquí ponemos, no el fin, sólo un paréntesis para no hacer inter­minable este pseudoestudio sobre el presunto número de ALCOHÓLICOS existentes en España. Es propósito nuestro volver a tratar este tema en fecha próxima, y si es posible, con la noticia de que «el ALCOHOLISMO se aleja de España a un ritmo inusitado en un país que es de los primeros productores de bebidas ALCOHÓLICAS»... Que así sea.

 

 

INTERNATIONAL ORGANIZATION OF GOOD TEMPLARS

ESTATUTOS (II)

 

…Aceptará apoyar y promover los principios de paz y hermandad.

 

 

Artículo III

 

ORGANIZACIÓN

 

1.  La Asamblea Internacional (AI) es la más alta autoridad de la Organización Internacional de los Buenos Templarios y tiene jurisdic­ción sobre toda la organización en todo el mundo.

2.  Organizaciones que quieran hacer suyas las premisas de la IOGT pueden afiliarse a la IOGT. Dicha afiliación deberá ser acep­tada por la Ejecutiva Internacional. Las organizaciones filiales y/o regionales deberán afiliarse a la IOGT a través de su central, pero en caso de no existir esta central se pueden dirigir directamente a la IOGT.

3.  Al punto en que sea posible, las organizaciones afiliadas esta­rán representadas en la IOGT por su central, aunque, si fuera nece­sario, se podría negociar otro tipo de representación.

4.  La Ejecutiva Internacional puede, sujeta a la aprobación de la siguiente Asamblea Internacional, excluir a las organizaciones que no trabajen de acuerdo con las normas establecidas y principios de la constitución de la IOGT.

5.  Si alguna organización dejase de existir sin dejar disposicio­nes legales sobre sus propiedades, éstas serán administradas por el Comité de la Ejecutiva Internacional, que cuidará de las propieda­des e intentará volver a constituir la organización disuelta. Tan pron­to como dicha organización esté de nuevo en marcha se le devolverán todas sus propiedades.

6.  Las organizaciones que acepten los principios de la IOGT se re­conocerán como organizaciones asociadas y cooperadoras con el mo­vimiento de los Buenos Templarios, pero sin voto en la Asamblea Internacional.

 

Artículo IV

 

DERECHOS DE LAS ORGANIZACIONES NACIONALES

 

El presidente internacional verificará que las leyes de los afilia­dos no se contraponen con los principios de esta constitución, pero cualquier decisión sobre estos asuntos puede ser apelada ante la Ejecutiva Internacional y la Asamblea Internacional.

Las afiliadas enviarán informes y pagarán una tasa determinada por la AI o la IE a la Organización Internacional.

 

Artículo V

 

SESIONES

 

La AI se reunirá cuantas veces sea necesario, y mensualmente se informará de los asuntos a tratar en las reuniones. Todos los miem­bros pueden asistir a estas reuniones. Cualquier miembro tiene voz.

 

Articulo VI

 

REPRESENTACIÓN

 

Los representantes se elegirán regional y nacionalmente, y la EI asignara y organizará el número de representantes.

Para 5.000 miembros se tiene un representante; para 10.000, dos representantes, y así proporcionalmente cada 10.000 miembros más. La El puede hacer reajustes a este respecto, si procediera.

Los representantes tienen cada uno un voto en votación a mano alzada. En caso de votar o no, cada representante tiene voto por cada 2.500 miembros, y así proporcionalmente. Nunca puede tener más de 10 votos.

 

Artículo VII

 

ADMINISTRACIÓN

 

Entre sesiones de la AI, el poder lo ejerce la EI, pero en los actos las decisiones han de ser refrendadas por la AI.

 

Articulo VIII

 

CEREMONIAS

 

Hay los siguientes grados entre filiales.

FE, FIDELIDAD, CARIDAD, JUSTICIA y UNIDAD.

Todos los rituales y símbolos han de ser confirmados por la PI.

 

Artículo IX

 

APELACIONES

 

Cualquier afiliada puede apelar cualquier decisión ante la Corte Suprema de la EI.

 

Articulo X

 

SUPLEMENTOS

 

1.         Cualquier modificación que se desee hacer sobre la constitu­ción deberá notificarse antes del 31 de diciembre anterior a la pró­xima sesión de la AI.

2.         En enero se propondrá la notificación.

3.         Si la votación se acepta se adoptará la modificación que co­rresponda.

Todas las alteraciones que se produzcan se discutirán en la si­guiente Asamblea y se notificarán tres meses antes de entrar en vigor.

 

 

Los Congresos Nacionales de Alcohólicos

Rehabilitados y la Seguridad Social

 

Está próxima la celebración del X Congreso Nacional de Alcohó­licos Rehabilitados. Entre otras peticiones ocupa prioridad la referente a la ATENCIÓN INTEGRAL DEL ALCOHOLISMO EN LAS PRESTACIO­NES SANITARIAS DE LA SEGURIDAD SOCIAL. Esperamos una pronta y feliz solución a esta tantas veces deseada –y nunca conseguida– inserción en la misma del enfermo ALCOHÓLICO.

 

Ya en el Primer Congreso Nacional de Alcohólicos Rehabilitados, celebrado en Oviedo en agosto de 1972, entre las resoluciones adop­tadas figuraba la siguiente:

 

1.ª  Necesidad de que la Seguridad Social reconozca al ALCOHÓLICO como un enfermo y elevar una petición a la misma.

 

El II Congreso se celebró en Alicante en el mes de octubre de 1973. En la ponencia presentada por la AEE, y como conclusión de la misma, entre otras peticiones figuraba:

 

5.ª        Pedir al Ministerio de Trabajo a nivel nacional, por parte de todas las agrupaciones de ALCOHÓLICOS asistentes al Con­greso, la inclusión en los beneficios de la Seguridad Social al ALCOHOLISMO como tal enfermedad, en las mismas condicio­nes y derechos que el resto acogidas a estos beneficios.

 

En el mes de agosto de 1974 se celebra en Valladolid el III Con­greso. Entre las conclusiones aprobadas figura también la referente a la petición que estamos tratando:

 

6.ª        Se renueva por tercera vez (sic) la petición de que la Segu­ridad Social considere al enfermo ALCOHÓLICO con plenos derechos asistenciales como al resto de las demás enferme­dades.

 

En el mes de junio de 1975, un «rayo de esperanza pareció ilumi­nar» nuestros reiterativos deseos expuestos en anteriores Congresos. En un Consejo de Ministros celebrado el día 20, el Gobierno recono­ció OUE EXISTÍAN ENFERMOS ALCOHÓLICOS Y TOMÓ EL ACUERDO DE INFORMAR PARA PREVENIR Y DE ESPECIALIZAR PARA CURAR.

 

Pero este acuerdo no llegó a satisfacer nuestros anhelos, dado que, por causas para nosotros desconocidas, la puesta en efectividad no fue con la celeridad deseada, ya que...

 

En el IV Congreso (Valencia, septiembre de 1975) también se abor­dó el tema que estamos tratando. De las conclusiones finales co­piamos:

 

4.ª        Insistir una vez más en la obligación que tiene la Seguridad Social de prestar asistencia ambulatoria y en régimen de in­ternamiento a los enfermos ALCOHÓLICOS, en igualdad de condiciones asistenciales y económicas con las otras enfer­medades.

 

El tiempo que transcurre entre el acuerdo del Consejo de Minis­tros y el Congreso –poco más de dos meses– creemos es corto para resolver un problema tan difícil y complejo como el que tratamos. Pero pasa un año más y seguimos con la petición en el aire, porque...

 

En el V Congreso (León, agosto de 1976 sigue en litigio la tan traída, llevada y famosa petición. En las conclusiones sobre la po­nencia presentada por A. R. H. C., de Barcelona, trata sobre el tema:

 

4.ª        Exigir insistentemente al Ministerio de Trabajo, al Instituto Nacional de Previsión, a las Mutualidades Laborales y a la Seguridad Social la creación, en sus dependencias actuales o de nueva planta, de centros hospitalarios, dispensarios y unidades de postcura para pacientes ALCOHÓLICOS, con per­sonal idóneo y en colaboración con las Asociaciones de ALCOHÓLICOS rehabilitados, etc., teniendo en cuenta que la ma­yoría de nosotros hemos cotizado el tiempo reglamentario para poder, en estricta «justicia social», exigir ser atendido por personal técnico «especializado» en centros especializados.

 

Y para qué seguir analizando esta petición Congreso a Congreso. En todos ellos –VI, en Elche, agosto de 1977; VII, en Bilbao, agosto de 1978; VIII, en Granada, agosto de 1979, y IX, en Alcoy, agosto de 1980–, con iguales o parecidos términos que hemos transcrito, se solicitaba la inclusión del enfermo ALCOHÓLICO en la Seguridad Social, sin lograr hasta ahora resultados positivos. Esperamos que en el X Congreso, el cual lleva como principal objetivo «LA ATEN­CIÓN INTEGRAL DEL ALCOHOLISMO EN LAS PRESTACIONES SANI­TARIAS DE LA SEGURIDAD SOCIAL», se obtenga un éxito de tal mag­nitud que haga innecesario volver a tratar el tema en los futuros.

 

 

ALCOHOLISMO INFANTIL

 

Diario 16 publicó el día 30 de junio del pasado año la noticia si­guiente:

 

 

«UN NIÑO DE DOCE AÑOS, EN BILBAO, SE EMBORRACHÓ

AL CONOCER SUS MALAS NOTAS»

 

Bilbao.- Un niño de doce años de edad se encuentra internado en el Hospital Civil de Bilbao a causa de una borrachera que cogió al conocer las malas notas obtenidas en los recientes exámenes de fin de curso.

 

El muchacho, al recibir las notas, temió la reacción de sus padres, y decidió «matar la mala suerte» ingiriendo elevadas dosis, para su edad, de bebidas ALCOHÓLICAS. El MENOR DE EDAD llevó a cabo esta acción en un bar situado en la calle bilbaína de la Luna.

 

El dueño del bar –según informa Europa Press–, al observar que la bebida sentó muy mal al chico, avisó a la Policía. Los agentes, viendo que el estado del chico tenía síntomas preocupantes, deci­dieron trasladarle al Hospital Civil de Bilbao, en donde quedó in­ternado».

 

* * *

 

Hasta aquí la noticia, dada un poco en broma, como si fuera una gracia del niño «súper enterado» de los efectos «euforizantes» y «ol­vidozantes» que producen las bebidas ALCOHÓLICAS y del barman tan profundamente «desinformado» de sus obligaciones relacionadas con la prohibición de suministrar bebidas ALCOHÓLICAS a los meno­res de dieciséis años.

 

Ello nos hace pensar en la escasa información que existe a todos los niveles sobre los peligros inherentes en el consumo –inmoderado o no– de las bebidas ALCOHÓLICAS.

 

El niño, con sus doce años, no debía conocer sobre el ALCOHOL más que sus perniciosos efectos y que debe estar apartado de él hasta que tenga una edad que le permita discernir sobre la conve­niencia o no de su ingestión.

 

Para ello, los padres y después la escuela son los llamados a ilus­trarlos en tal sentido, de manera que no tengan dudas sobre los peligros que existen detrás de esas bebidas. No obstante, ni en la escuela se les enseña nada sobre el ALCOHOL y sus peligros ni los padres, al menos la mayoría, tienen conocimiento sobre tal materia.

Por ello, estos últimos, sin proponérselo, son culpables de la afición de los niños a beber productos ALCOHÓLICOS, por la nefasta costum­bre, bastante generalizada por cierto, de suministrar a los niños –para fortalecerlos, según ellos– bebidas ALCOHÓLICAS desde su más tier­na edad. Con ello no consiguen nada positivo y sí aumentar el número de presuntos ALCOHÓLICOS.

 

Referente al barman que suministró la bebida, debe ser sometido a la correspondiente amonestación por incumplimiento de las leyes –posiblemente, por desconocimiento y sin mala fe–, para que en lo sucesivo se abstenga de suministrar bebidas ALCOHÓLICAS a quien no tenga edad para discernir a los peligros que se expone si hace uso de tales sin conocer las funestas consecuencias a que conduce la ingestión de las mismas.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA SOBRE ALCOHOLISMO (IV)

 

La personalidad del alcohólico. Montserrat Valle, L. Comunicación al IV Congreso de Neuropsiquiatría. Madrid, 1954.

 

Bases psicosociales del alcoholismo, Alonso-Fernández, F. Discurso de in­greso en la Real Academia Nacional de Medicina. Madrid, 1979.

 

Alcohol-dependencia. Psiquiatría en la sociedad. Alonso-Fernández, F. Edi­ciones Pirámides, 5. A. Madrid, 1981.

 

Salud mental. Artículos sobre «Alcoholismo». Varios autores. Ministerio de Sanidad y Seguridad Social. Madrid, 1979.

 

Cartilla del alcohólico, Llopis Paret, R. Varias ediciones. Madrid, 1968, 1977, 1978 y 1980.

 

Alcoholismo en la mujer, Murcia-Valcárcel, R. Ponencia al II Seminario sobre

«Alcoholismo» del PANAP. Córdoba, 1968.

 

El alcoholismo en la mujer española, Roldán, E., y Santo-Domingo, J. Ponen­cia al II Seminario sobre «Alcoholismo» del PANAP. Córdoba, 1968.

 

El dispensario antialcohólico: Análisis clínico y resultados terapéuticos, San­to-Domingo Carrasco, J., y Llopis Paret, R. Actas Luso-Españolas Neurol. Psiq., 21, 1962.

 

 

N. de la R.-Este Boletín Informativo rectificará sus errores y presen­tará todas las excusas precisas si se le requiere para ello, pero será requisito firmar la petición con el número de D.N.I y siempre que esté debidamente fundamentada.

 

 

EL ALCOHOL Y LA POESÍA

 

CASTIGO

 

Te vi pasar por El Rastro con la mirada perdida. ¿Buscabas? ¡Sí que buscabas! Mirabas aquella silla tan parecida a la nuestra, que en una noche ¡maldita! me sirvió para cerrarte la puerta de nuestra dicha.

 

Olías, ¿sabes? Olías como antes habías olido.

No a hombre, como otras veces.

A odre viejo corrompido.

Habías vuelto a beber y no me acosté contigo.

La soledad... ¡es mejor!

La soledad... ¡es mejor!

 

Promesas y más promesas, ¿para qué sirven, amigo?

Dicen que es enfermedad. Yo digo que es un castigo.

Quien lo padece no sufre porque ha perdido el sentido.

Quien lo sufre es su mujer, o sus padres, o sus hijos.

 

 

Sevilla, 24 de junio (San Juan) de 1981.                                             J. P.

 

 

* * *

 

 

Copiamos de la revista Conta Comigo, órgano oficial de la So­ciedade de Ajuda aos Alcoólicos Portugueses, lo siguiente:

 

 

"EXEMPLO DIGNIFICANTE

 

Serve a presente para vos enviar a minha proposta de insoricáo devidamente preenchida bem como uma mensagem de solidariedade humana:

 

Longinquo, distante / Caminha nos curros da amargura...

Um doente abandonado, humilhante / Impondo ajuda, reflexao e ter­El-lo! Rosto sombrío, / Gelado, esquecido, sem «brio» ..    [nura...

Corpo sem vida, desesperado... ¡ Eis! O retrato do embriagado..

Familias perdidas / Sociedades degradadas / Organismos queimados...

Casas assombradas 1 Objectos partidos / Seres desencarnados...

 

Sou com muita estima e consideracáo,

 

Pedro Manuel Barao de Campos».

 

 

Para no restar sentido a la poesía, y visto lo fácil de su traduc­ción, hemos creído conveniente publicarlo en el idioma original.

 

FICHAS INFORMATIVAS SOBRE ALCOHOL Y ALCOHOLISMO (IV)

 

 

LOS MITOS DEL ALCOHOL (II)

 

¿EL ALCOHOL ES ENERGÉTICO?

¿PARA QUÉ SIRVE LA ENERGÍA QUÉ PRODUCE EL ALCOHOL?

 

Se dice que el alcohol es energético porque produce calorías al ser quemado. Las calorías producidas por el alcohol no pueden ser utilizadas más que para la respiración elemental de la célula, y sólo puede cubrir una parte de la energía necesaria para esas oxidaciones. Esto ocurre del siguiente modo: cuando se ingiere alcohol, contenido en las bebidas alcohólicas, es oxidado, sustituyendo –es decir, des­plazando– a los metabolitos que estaban siendo oxidados, sobre todo las grasas y los azúcares, que son los principales alimentos produc­tores de energía. Las grasas y los azúcares producen energía útil para el trabajo muscular, el esfuerzo, la lucha contra el frío. El alcohol no tiene una acción energética o dinámica propia que sirva para la actividad o el esfuerzo; sus calorías no sirven para esto. Sólo puede sustituir una parte de las grasas y los azúcares, que son las que pro­porcionan las calorías útiles.

Las calorías que produce el alcohol sólo pueden ser utilizadas para asegurar parte de las oxidaciones celulares dentro de la respi­ración elemental de la célula. Además, solamente la mitad de esas oxidaciones, como máximo, pueden se aseguradas por el alcohol, es decir, hasta el 50 por 100 de las necesidades calóricas basales (éstas son las mínimas que requiere un organismo en re­poso).

Esta forma de utilizar el alcohol el organis­mo, ahorrando grasas, es posible si la persona está bien alimentada, no acostumbrada al alcohol y la cantidad de alcohol no pasa de un gramo por kilo de peso corporal y tomado de manera suficientemente repartida para no sobrepasar una concentración de 100 mg. por litro en sangre.

Si no es así, las vías de oxidación secundarias se ponen en fun­cionamiento y además el alcohol produce sus efectos sobre el sistema nervioso central.

 

¿EL ALCOHOL SIRVE PARA COMBATIR EL FRÍO?

 

Cuando aumentan las necesidades calóricas (por ejemplo, en la lucha contra el frío), el alcohol no puede ser utilizado porque no aumenta su oxidación ni sus calorías sirven contra el frío.

Por otra parte, la persona que ha bebido alcohol tiene una vasodilatación periférica aumentada, es decir, los vasos sanguíneos de la piel y de las mucosas y otros órganos están dilatados y con mayor cantidad de sangre. Es frecuente ver un enrojecimiento de la piel en la persona que ha bebido.

Al contener más sangre, la piel se calienta: entonces a través de la piel se produce una pérdida de calor y esto disminuye la tempe­ratura interior del cuerpo. Es decir, el alcohol refrigera. Son muy fre­cuentes los enfriamientos y las infecciones respiratorias en personas embriagadas.

Cuando una persona sufre un enfriamiento grave, como el caso de los montaneros y alpinistas que padecen congelaciones o similares, lo primero que hay que hacer es abrigarles para evitar pérdida de calor por la piel y proporcionarles calorías útiles; el alcohol que se pueda dar después favorecerá la sensación subjetiva de calor y la vasodilatación en las extremidades, y puede ahorrar una parte de las gra­sas, que quedarán útiles para el auténtico calentamiento.

 

¿EL ALCOHOL DA FUERZAS? ¿SIRVE PARA EL TRABAJO FÍSICO?

 

El alcohol no se elimina del organismo más rápidamente con el trabajo muscular intenso como generalmente se cree. El músculo no utiliza nunca el alcohol para su trabajo. Lo que hace creer que da fuerzas es una sen­sación subjetiva: por su acción sobre el sis­tema nervioso impide al bebedor sentir de momento la fatiga, pero ésta reaparece.

Además de no proporcionar energía útil para el trabajo muscular, reduce la capacidad para el esfuerzo intenso o sostenido: por la congestión vascular que provoca, el enlentecimiento de los reflejos y la fatiga acumu­lada y no sentida.

Las bebidas alcohólicas tampoco compen­san con su agua las pérdidas que se producen por el sudor en el trabajo físico intenso o en el deporte, porque el alcohol aumenta la producción de orina y, por consiguiente, la sed.

Los deportistas no deben beber alcohol antes de la competición o durante el entrenamiento. Los campeones deportivos saben bien que el alcohol es mal amigo del deporte.

 

SE DICE QUE EL ALCOHOL ES MEDICINAL

 

Porque es vasodilatador y produce sensa­ción de calor se dice que beneficia en los enfriamientos. En realidad es un refrigera­dor. Por la misma razón, también se dice que es beneficioso en las enfermedades circu­latorias. En realidad, a largo plazo, el exceso de alcohol produce alteraciones circulatorias y del músculo cardiaco. Todos sus preten­didos beneficios terapéuticos pueden ser ob­tenidos más eficazmente con otros remedios más adecuados.

 

SE DICE QUE EL ALCOHOL ES ESTIMULANTE DEL APETITO

 

Algunos vinos aperitivos que llevan sustancias estimulantes o aro­máticas, como, por ejemplo, los vinos quinados, se utilizan en la creencia de que favorecen el apetito y el crecimiento de los niños. Este tipo de vinos y en general las bebidas alcohólicas tomadas en ayunas producen al beberlos contracciones del estómago y secreción de jugo gástrico con sensación de hambre. Sin embargo, tomar alcohol sistemáticamente en ayunas produce gastritis e inapetencia.

Es un error utilizar las bebidas alcohólicas para estos fines, sobre todo en niños y adolescentes, que es en quienes más se usa de este modo, porque el alcohol en ayunas es más peligroso (hay otros pre­parados más adecuados estimulantes del apetito) y además en estas edades existe el peligro añadido de consolidar el aprendizaje de un hábito.

Las bebidas alcohólicas no favorecen de ningún modo el creci­miento y desarrollo de los niños.

 

 

LAS MENTIRAS DEL ALCOHOL (III)

 

El presente artículo es un extracto del capítulo II del libro que con dicho título escribió don Antolín López Peláez, editado en Madrid en el año 1917. El prólogo y el extracto del capítulo I fueron publicados en los Boletines números 6 y 7. El presente lo titula:

 

 

EL ALCOHOL NO AUMENTA EL CALOR

 

Que las bebidas ALCOHÓLICAS producen o aumentan el calor en el cuerpo, preocupación es no sólo en el vulgo extendida. No son pocos los que repiten, con Mantegazza (médico y escritor italiano), que "el vino lleva disueltos, con la fuerza secreta de la tierra, los calentadores rayos del sol". La ilusión de que el ALCOHOL quita el frío no habrá dejado de contribuir a que en los países del Norte sea donde se hace de él el mayor consumo. No es en España donde el vulgo está menos engañado sobre el particular. A su ignorancia debe atribuirse el que muchos, «halagados por la momentánea apariencia de calor periférico que produce la ingestión del ALCOHOL, creen reparar con él la falta de vestidos apropiados a las con­diciones del clima por medio de una excitación ficticia».

 

Que es quemazón y no calor la impresión que se percibe al tomar be­bidas ALCOHÓLICAS, análoga a la que se experimenta con un ácido o con­dimento fuerte, pruébalo el sentirlo luego de beber. Los alimentos ricos en carbón se queman y engendran calórico no en el estómago, que es una especie de almacén, sino más tarde, cuando la sangre los lleva a las dife­rentes partes del cuerpo.

 

La sensación de calor que se nota en la superficie del organismo luego de tomar bebidas ALCOHÓLICAS, a más de ser pasajera, es engañosa. La dilatación de los vasos, especialmente los de la piel, que da lugar a una sensación puramente subjetiva de calor, explica la Rosemaun por la estimu­lación que en el corazón producen las bebidas embriagantes. Por desgracia, esta acción de complicidad, por la cual puede resistirse el frío, es muy transitoria.

 

Es no sólo engañosa, sino de graves peligros, la sensación de calor que las bebidas ALCOHÓLICAS engendran. Cuanto más se abusa de ellas, más se embota la sensibilidad térmica. Se enfría realmente el cuerpo sin que se note el frío. Así, nada se hace para sustraerse a él, para librarse de sus efectos, para reaccionar contra sus influencias, las cuales continúan ejerciendo sobre el organismo su mortífera acción, sin que se piense en contrarrestarla, hasta producir, en no pocos casos, la muerte.

 

Si el ALCOHOL calentara, los ALCOHÓLICOS que pasan la noche deteni­dos sentirían el frío menos que los sobrios, y demostrado está lo contrario.

No es raro que mueran de frío en las calles los que se embriagan. ¿Cómo no les defendió el calor de las bebidas ALCOHÓLICAS? Precisamente ellas fueron la causa del enfriamiento que les anticipó el morir.

 

De León N. Tolstoi (1828-1910) es esta observación en un articulo titulado «Bebidas veneno»: «Se ha probado que el ALCOHOL no calienta, que el calor que produce no dura y que el hombre, después de un momento de exaltación, sufre más el frío, de tal manera que un bebedor soporta más difícilmente que otro un invierno riguroso. Los campesinos rusos que mue­ren de frío no sucumben sino porque toman mucho ALCOHOL».

 

Cuando el horrible invierno de Rusia acabó casi del todo con la «grande armée» de Napoleón, notóse que entre los no bebedores se habían experi­mentado muchas menos bajas.

 

Los esquimales, los habitantes de las comarcas más frías, han deste­rrado añejos prejuicios, calentando lo interior de su organismo no con «el carbón» del ALCOHOL, sino con el de las grasas y carnes. La mayor parte de los pescadores de bacalao no llevan a bordo ni una gota de AL­COHOL, porque saben que si lo gustasen no podrían soportar fácilmente el frío en los mares helados.

Los nuevos guías de los alpinistas renuncian ya, aleccionados por la experiencia, a toda provisión de bebidas ALCOHÓLICAS. Los monjes de San Bernardo afirman que los viajeros que encuentran enterrados en la nieve son los que para resistir el frío toman ALCOHOL, como suele indicarlo la botella vacía cerca de su cadáver.

En varias expediciones para descubrir el Polo Norte se había creído contrarrestar el frío de los hielos con frecuentes y abundantes tragos de ALCOHOL; el resultado fue volver diezmados los exploradores, sin poder resistir el tiempo preciso para lograr el intento. Nansen decidió no probar ni él ni sus compañeros ninguna bebida ALCOHÓLICA, y en sus memorias escribe que en eso estriba la causa de sus extraordinarios éxitos en ex­ploraciones que duraban hasta tres años, como la de 1893, con temperaturas de 40 grados bajo cero, entre ventisqueros espantosos, recorriendo en trineo, con las mayores penalidades, inmensos desiertos helados. En los quince meses que pasó con Johansen más allá del grado 81, dando pruebas incal­culables de resistencia al cansancio y al frío, su ordinaria bebida era té, café o chocolate.

El que tuvo la suerte de izar la bandera de su patria en el propio Polo Norte, el norteamericano Roberto Peary, el 6 de abril de 1909, después de gloriosas tentativas, condenaba también todo líquido ALCOHÓLICO por roba­dor de energías y calor.

Lo propio hicieron y opinaron los grandes conquistadores del Polo Sur. El capitán belga Gerlache, que llegó al grado 71 en viaje contado en su libro Quince meses en el Antártico; Scott, que en 1904 tocó el grado 82 de latitud meridional; Shackleton, que en enero de 1900 estaba a 100 kilómetros del Polo Sur, y el noruego Amundsen, que tomó de él posesión el año 1911, eran abstinentes convencidos de que el ALCOHOL y el calórico del orga­nismo son adversarios irreconciliables.

 

 

LA «COPRINUS ATRAMENTARIUS»

 

No, no es una nueva marca de pastillas de las que a los ALCOHÓLICOS recalcitrantes se les recomiendan para que se abstengan de beber. Ni es el nombre de algún raro y para nosotros desconocido animal. Es sólo la denominación latina de un modesto tipo de seta, la cual viene a sumarse, sin proponérselo, claro está, a cooperar en la campaña anti-ALCOHÓLICA que tenemos emprendida.

 

Veamos lo que sobre ella escribió A. M., en la sección «Reporteros» del periódico El AIcázar, en el mes de noviembre de 1978:

 

 

 

SETAS CONTRA ALCOHOLISMO

 

De las comestibles –continúa Calonge–, el níscalo es la más popular, ya que contiene vitaminas C y D en pequeña concentración. La «Leucopa­xilus lepistoide» se cría en los encinares de la zona centro, y la «Hygro­phoropsis aurartiaga», que también es comestible, abunda en los robledales y encinares durante la época estival.

 

Una de las que nos pareció más curiosa fue la «Coprinus atramenta­rius», una de las mejores, pero que tiene el inconveniente de que ha de tomarse con agua, pero nunca con vino, puesto que su mezcla produce náuseas. Esto se debe a una sustancia que al mezclarse con el ALCOHOL da un resultado vomitivo y produce malestar general. Esta seta se está utilizando en estudios como remedio al ALCOHOLISMO…

 

Con esta noticia ya tenemos una idea que ofrecer a los familiares de los ALCOHÓLICOS recalcitrantes. Se trata de introducir en la dieta alimen­taria familiar platos de setas de sabor exquisito, tales como la «Lactario deliciosus» o la «Psalliota campestri», alternándolas, claro está, con la «Coprinus atramentarius», y al menos los días que toquen esta última se tiene la seguridad de que el familiar ALCOHÓLICO no beberá con exceso. Y ahora una importante advertencia: no os vayáis a confundir en la selec­ción de las setas y algún día cocináis la «Tricholoma tigrinim» o la «Amanita phalloides», ambas parecidas en su aspecto a la , «Psalliota campestri». Con una sola vez que esto ocurra, habéis terminado con el ALCOHOLISMO del familiar y con los sufrimientos vuestros, porque después de ello, irreme­diablemente..., la paz será con todos.

 

HUMOR... Y ALCOHOL

 

 

-Es uno de los hombres más prestigiosos del cine español.

-¿Hace buenas películas?

-Hace buenas combinaciones.                                   (Mingote, "ABC".)

 

JERGA TABERNARIA

 

Pedimos disculpas a nuestros lectores si en este «vocabulario» no fi­guran todas las palabras que se refieran al «asunto». Si hubo omisión y alguien tiene interés en que se publiquen las «cosas» que faltan, con sumo placer las incluiremos en el próximo Boletín..., si ellos las envían.

 

ABREVIATURAS.-Am.: Americanismo. Ar.: Argot español. D.: Diccionario. Oi.: Gitano. f.: Femenino. m.: Masculino.

Achispado/a, D.; achispar, D.; ahumado/a, D.; ahumar, D.; ahumarse, D.; ajumado/a, Ar., D.; ajumar, D.; ajumarse, Ar., D.; alegrarse, Ar.; alegre, D.; alumbrado/a, Ar., D.; alumbrar, D.: alumbrarse, Ar.; amonado/a, Ar.; amonarse, Ar.; amucharse, Ar.; apimplado, Ar.; apimplarse, Ar.; atiplado/a, Ar.; atiplar, Ar.; atiplarse, Ar.; beodo/a, D.; beodera, D.; beodez, D.; borracha. da, D.; borrachear, D.; borrachera, D.; borrachería, D.; borrachín, D.; chis­pa, D.; curda, D.; curdela, Ar.; merluza, Ar., D.; mamada, Am.; mamao, Am., Ar., D.; melopea, Ar., D.; manta, Ar., D.; mona, Ar., D.; manga, Ar.; mati­pén, Ar.; mojao, Ar.; mordaga, Ar., D.; mosquito, Ar., D.; matagarni, GI., f.; matagarno, Gi., m.; pedo, Am.; pee, D.; papalina, Ar., D.; pítima, D.; pilé, Gi., m.; pillí, Gi., f.; piyari, Gi. f.; piyaro, Gi., m.; tea, Ar.; tranca, D.; turca, Ar.; tajada, Ar., D.; trompa, D.; trupita, Ar.; tablón, D.; toquilla, D.; violina, Ar.; zaque, Ar., D...